El Primer Maratón (reflexiones variadas)

Soy yo de nuevo.

He estado un tiempo callada, pido mil perdones. La verdad es que he tenido una vuelta al trabajo agobiante-estresante-quiero-quitarme-la-vida-cortándome-las-venas-con-la-espátula-de-decorar-cupcakes-o-matar-a-alguien-a-partes-iguales y no he conseguido sentarme ni 5 minutos delante del ordenador para escribiros.

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También me he dedicado a incumplir, insistentemente y concienzudamente, todos mis buenos propósitos para este año 2015 (del que sólo llevamos 19 días).

  • Tengo nuevas zapas. Y nuevas mallas. Es más, mientras escribo este post, estoy mirando camisetas en LookHuman y me parece que voy a comprarme una que pone “Running makes me feel less like I want to kill people” XDDD
  • En estos 19 días he inscrito a demasiadas carreras para 2015. Es más, sin comérmelo ni bebérmelo me he visto inscrita en dos ultras para este verano, el Tahoe 100m y LEADVILLE (síiiiiiiiiiiiiiiiiiiii LEADVILLE!!!!). Y os diréis, ¿¿cómo puede pasar eso?? Pues pasa por echar solicitud al sorteo de dorsales de ambas carreras pensando “total, como no me van a tocar”. Así que ahora tengo que pensar qué voy a hacer. Y ahorrar. Sobre todo, ahorrar.
  • He inscrito a Lucas a un par de carreras sin preguntarle. La última en Irlanda.
  • He comido mantequilla de cacahuete. A cucharadas. Es más, se me ha acabado la de “Cinnamon Raisin” que me traje de EEUU y me ha generado tal estado de ansiedad que he acabado pidiendo  más mantequilla de cacahuete de sabor toffee a una tienda online un poco turbia de culturismo. Tal cual.

Pero en fin. Más allá de mi fracaso total con mis propósitos de nuevo año, ahora que he sacado tiempo para escribiros (por fin) quería tocar un tema que parece estar en boca de todos: el primer maratón.

Llevo sólo 4 a mis espaldas (Madrid y Valencia en 2013, Sevilla y Chicago en 2014), así que permitidme aclarar en primer lugar que no me considero una experta en absoluto (nótese la negrita, destinada a resaltar que NO me considero una experta en maratones… antes de que algún plurimaratoniano se me tire a la yugular, ya lo digo yo: no soy una experta).

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Sin embargo, creo que tengo algo que aportar al respecto, y como en vuestros emails y comentarios me preguntáis mucho sobre el tema “maratón” pues he decidido contar todo lo que siento sobre el tema. Sí. Prepararos que soy muy chapas.

¿Y por qué escribir este post ahora?

Hubiera sido más fácil escribirlo a mi regreso del Maratón de Chicago, exultante, tras haber mejorado mi marca. No voy a mentir: cuando acabas un Maratón, te sientes como el rey del mundo (en mi caso la reina, jeje). Creo que no hay nada igual, nada, como la sensación de cruzar la meta de un maratón (https://www.youtube.com/watch?v=A7jJQ57dqrw).

Sin embargo me he decidido a escribirlo ahora, a menos de dos meses del Maratón de Barcelona (al que me apunté en un momento de locura, guiada por Lucas esta vez) y con unas agujetas en las espinillas del quince (debidas a un Trail que corrí ayer) y sintiéndome una piltrafilla humana. Ahora pienso con mayor realismo en el maratón y veo todo lo que conlleva.

Sinceramente, he sido un desastre con el comienzo de los entrenamientos (porque me han pillado las vacaciones de por medio) y sólo desde el lunes pasado puedo afirmar (y afirmo) que estoy siguiendo los entrenamientos a rajatabla. Al fin, me he puesto las pilas y me he dado cuenta de que realmente quiero, QUIERO, correr el maratón de Barcelona. Por eso he salido a entrenar cada noche tras 12 horas de grabación en plató, pese al frío y al constipado que me ha tenido frita. He hecho las series dándolo todo. He hecho todos los ejercicios de fuerza.

Porque eso, “querer”, es lo primero que tenéis que plantearos si estáis pensando en correr vuestro primer maratón. Porque todos queremos “entrar en meta en un maratón”. Pero tenemos que plantearnos si queremos también todo lo que conlleva el maratón: los interminables entrenamientos, las series, las cuestas, los rodajes, las tiradas largas… Salir a correr llueva o nieve o haga frío o un calor horrible. No salir los sábados (para no estropear la tirada del domingo). Llegar siempre a dormir reventado/a. Los dolores musculares (en mi caso de los isquios). El control de la alimentación. Ver menos a tu familia, a tus amigos… Pensar todo en ritmos, tiempos, pulsaciones. Hay que querer todo eso y no sólo cruzar la meta.

Después, hay que saber si se debe. Me parece un punto muy importante. Si estás saliendo de una lesión, o tienes algún problema de salud, deberías darte tiempo antes de empezar a plantearte correr un maratón. Incluso si te encuentras genial, deberías hacerte una prueba de esfuerzo. Sí o sí. Nunca sabemos las sorpresas que nos puede deparar nuestro corazoncito, y es mejor curarse en salud (más info sobre las pruebas de esfuerzo en mi post http://blogs.runners.es/elblogdealma/2014/10/20/que-es-una-prueba-de-esfuerzo/).

Finalmente, hay que valorar si se puede. Mi recomendación es no lanzarse al maratón hasta tener una experiencia considerable en carreras de otras distancias. Yo tardé casi 4 años en atreverme con la distancia reina. Sé que hay gente que se lanza al maratón en su primer año corriendo, yo no soy quién para decirles que no lo hagan, pero mi experiencia me dice que es mejor ir paso a paso, dejar que tu cuerpo se adapte a las diferentes distancias, que vaya cogiendo kms y horas de rodaje, antes de intentar completar 42,195km. Todas las distancias son bonitas, y no hay que tener prisa en lanzarse al maratón. Es más, correr un maratón no es obligatorio (aunque a veces parezca lo contrario) y por tanto no debe ser algo que te agobie. Corre tu primer maratón cuando quieras, de corazón, y cuando (reflexionando seriamente y no sólo guiado/a por la emoción de imaginarte cruzando la meta) sientas que estás preparado/a. Por otro lado, valora si vas a poder dedicarle todo el tiempo que requiere: si entrenar para el maratón va a estropear tu vida familiar, piensa primero si te merece la pena, si no es mejor, quizá, esperar al verano a entrenar, si entonces tienes jornada reducida, o a un momento en el que no te vaya a afectar tanto. En mi caso es fácil compaginar maratón y vida personal porque Lucas y yo entrenamos juntos, pero si no fuera así, el hecho de entrenar para un maratón me haría no verle nunca, ya que estos días hemos acabado de entrenar a las 22.30 o 23 y él se pasa el día en el trabajo. En ese caso dudo que tuviera las ganas de entrenar para Barcelona, la verdad. Cuidado también con planificar entrenamientos para maratón que pille con vacaciones o desplazamientos de por medio que hagan que no sepas si vas a poder entrenar. No hay nada más estresante (y lo digo por experiencia) que estar en un sitio en el que no puedes entrenar a sabiendas de que tendrías que estar entrenando a tope para el maratón.

En resumen, que estoy acojo… con el maratón de Barcelona. Sé que llegaré muy justa con los entrenos, pero intentaré darlo todo estas semanas. Porque, al fin y al cabo, estoy deseando luchar estos dos meses por llegar en forma al 15 de marzo y poder retarme de nuevo a correr 42.195m. Al final, es un reto conmigo misma y con nadie más… ¡¡y estoy deseando retarme a mí misma por quinta vez!!

Soy una chapas.

En fin. Que me encanta leer vuestros comentarios y saber qué carreras vais a correr y también los temas de los que queréis que hable.

Mil besos!

Alma