Necesito vuestro consejo (y un concurso que os va a interesar)

Hola!!

Otra vez estoy por aquí.
La verdad que el último post tuvo tan buena acogida que me he emocionado. Ha sido increíble ver cómo os habíais sentido identificados e identificadas con mis sensaciones en los entrenamientos y las carreras. Gracias por vuestro cariño y espero que mis reflexiones os ayuden aunque sea un poquito.

Yo ayer corrí la Bimbo Global Energy Race en Madrid. La verdad es que no tenía muchas ganas de ir: Lucas estaba medio pocho y no iba a correr, y encima a mí me debió picar un mosquito en el ojo por la noche y me levanté con el párpado como si fuera un globo sonda. Finalmente me animé y, con ayuda de mi amigo Jesusito (uno de los miembros fundadores del Panceta Team junto a Lucas, Javi y yo), conseguí acabar en 45:10, mucho más rápido de lo que esperaba vistos mis últimos entrenos, la verdad. Durante la carrera intenté no pensar en nada, simplemente seguía los pasos implacables de Jesús y corría y corría, cada vez más segura de que me iba a dar un chungo si no aflojábamos. Pero Jesús no aflojó (incluso llegó a decirme: “hay que apretar un poco más, Almita”) y yo no quería quedarme atrás!

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Total, que pese a que me había despertado con la idea de correr la carrera en unos 50 minutos, acabé corriéndola mucho más rápido y me quedé a menos de un minuto de mi MMP, lo que me hizo especialmente feliz y me hizo animarme un poco de cara al Maratón de Nueva York.

Ahora, la bomba fue cuando me enteré que había quedado quinta de las mujeres y cuarta de mi categoría! jajaja ¡Increíble! La primera vez que consigo estar en una posición así en un 10k en Madrid! ¡La verdad que es una tontería, pero me animó un montón!!!

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Total, que en este post en realidad lo que quería era aprovechar para tres cosas

1. Quería pediros que me contéis de qué os interesa que os hable. De momento estoy preparando un post sobre zapatillas y otro sobre sujetadores deportivos, pero me interesa mucho saber qué os preocupa, de qué queréis que hable. Estoy aquí para vosotros. ¿Quizá os interesa que hable sobre las visitas al fisio o al podólogo? ¿sobre nutrición en carrera? ¿carreras recomendables? Decidme porfi!! ¡¡Espero vuestros comentarios!!

2. Mi blog está entre los candidatos a los Premios Bitácoras. Se me da fatal esto de pedir el voto, pero bueno… yo os lo cuento y si os apetece votarme, os estaré eternamente agradecida. ¡No hay apartado de deportes así que ando en la categoría Salud! Jajaja, espero que los del jurado no lean que corrí durante 160kms porque entonces me van a echar de la categoría por hacer cosas poco saludables! Jajaja. Total, que si quisierais echarme un cable sería un honor: sólo tenéis que hacer click en la imagen para dejar vuestro voto.

Votar en los Premios Bitacoras.com

3. Por último, quería avisaros de un concurso que ha llegado a mis oídos y que me ha parecido que os va a encantar. Se trata de un concurso organizado por la App Healthkeeper. Al registrar en ella los entrenamientos (desde abdominales a correr, ir en bici…), cada usuario va ganando “papeletas” para un súper concurso. En primer lugar, entre todos los usuarios, a partir del 26 de octubre, escogerán a 10 finalistas, los cuales tendrán la suerte de realizarse una prueba de esfuerzo gratuita (si quieres saber qué es una prueba de esfuerzo y por qué es tan importante realizársela, visita mi post en el que os lo explicaba). Esto ya está genial… ¡Pero ese no es el premio gordo!

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De esos 10 finalistas saldrá un ganador. ¡Y el ganador se irá a Kenya en diciembre con un acompañante durante 9 días! Allí entrenará durante una semana junto a miembros de la tribu Kalenjin en el HKenya Camp. ¡¡Una pasada!! Imagina correr junto a la tribu de la cual han salido la mayor parte de medallistas olímpicos de los últimos tiempos. Sinceramente, me parece que se trata de una oportunidad única. Si te interesa, tienes toda la información en este link: http://bit.ly/1KxX7dD Y no olvides que cuantas más actividades de deporte registres en tu app, más puntos tendrás (y con ellos más papeletas para el sorteo!). A ver si hay suerte y me toca a mí. ¡Quiero ir a Kenya!

 

Bueno.

Nos vemos pronto por aquí. ¡¡Gracias por leerme!!

 

Alma

Cuando las piernas quieren (pero la cabeza no)

Como os prometí, ha tocado hablar de eso que tan poco nos gusta a los locos que corremos.

Eso que tantas veces nos pasa, a veces entrenando, a veces corriendo, a veces antes incluso de entrenar… Y no, no me refiero al típico retortijón molesto porque te has tomado un gel. Ese tampoco nos gusta, evidentemente. Hablo de algo peor. Mucho peor.

Hoy me gustaría hablar de esos días en los que la cabeza no va. Esos días en los que las piernas parecen ser las mismas que siempre y sin embargo tu cabeza (y con ella todo tu cuerpo) parece decidir que no, que no es el día, que “lo de correr va a ser que NO”.

Me gustaría tratar este tema porque muchas veces me parece que en redes sociales nadie nunca tiene este problema. Todos los días vemos cientos de fotos de gente equipada, dispuesta a correr (o corriendo), con mensajes de esos de “buah hoy me siento de súper mega p**a madre y he hecho unas series que te pasas y además me he cascado 1000 abdominales y aún me voy a poner a hacer dominadas porque me mi cuerpo pide maaaaas!” o esos tweets a las 5 de la mañana con textos como “hoy he hecho 200kms de bici, 50kms corriendo, 10kms nadando y aún me siento a tope y dispuesto para ir al trabajo y darlo todo”. Vale. Estoy exagerando. Pero ¿no os da la sensación a veces de que en las redes sociales nadie tiene pereza, ni un mal día, ni un mal entreno?

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Cara de mal entreno

Pues bien. La verdad es que todos tenemos pereza, todos tenemos malos días y, sobre todo, todos tenemos malos entrenos. Y si alguien no los tiene, entonces mi máxima admiración, porque en mi opinión, somos humanos y eso implica que no somos superman.

En mi caso, es cierto que soy una persona muy optimista y que, en general, tengo una fuerza de voluntad brutal con el tema de entrenar y hacer deporte. Que os lo diga Lucas que me sufrió en el viaje de novios cuando después de nosecuantos kms de caminata bajo un sol abrasador en el cañón del Colorado yo solté un: “¡¡Anda!! Si alquilan bicis!!” y le sometí a otros nosecuantos kms de bici non stop (hasta la hora en que tocaba devolverlas, sin descansar un minuto). O los días que le hice madrugar para bajar a entrenar al gimnasio del hotel (sí, en el viaje de novios), porque sabía que se me venía encima Leadville. Hay gente que pensará que es obsesión pero realmente se debe a que, personalmente, entrenar me desestresa, me hace sentir mejor y me carga de energía.

Pero igualmente, tengo mis días malos. Y de hecho, se me ha ocurrido escribir este post porque últimamente tengo muchos días malos cuando de entrenar se trata. A raíz del esfuerzo mental que me supuso Leadville, últimamente mi cabeza no está tan fuerte ni optimista como estaba.

Pienso, quizá, que se debió a que fue la primera carrera en la que realmente sentí eso de lo que tanto había oído hablar pero que nunca me había pasado: llegó un momento en que las piernas iban pero la cabeza no. Estaba llegando a Winfield, en la milla 50, cuando mi cabeza era una nube de pensamientos negativos. No podía pararlos, no podía evitarlos. Todos y cada uno de los pensamientos que me asaltaban me acercaban cada vez más a la idea de abandonar. “Se me va a echar la noche encima” “No he entrenado suficiente” “No soy lo suficientemente buena” “No tendré fuerzas” “Nunca voy a conseguirlo” “Voy a decepcionar a todo el mundo”… Y así en bucle. Metro a metro, pisada a pisada.

En ese momento incluso llegué a agradecer no tener cobertura ni que Lucas se hubiera acercado hasta allí (ya que tenía muy difícil acceso por carretera). Estaba hundida y sabía que si le veía, quizá las ganas de retirarme vencieran a los últimos restos de la alma luchadora que había llegado hasta allí. Quería llorar de rabia, de enfado conmigo misma.

Entonces lo que me ayudó a seguir fue poner en una balanza todo lo que había luchado por llegar hasta allí y lo duro que había sido: lo difícil que había sido conseguir el dorsal (es por lotería), los más de trescientos dólares que había pagado por él, el lío que había sido el ajustar nuestro viaje de novios para pasar una semana en Leadville, el haber arrastrado a Lucas hasta allí, el haberle levantado a las 2 de la mañana para que me hiciera de coche de apoyo y luego de pacer… Pensé en mis padres, pendientes del móvil a miles de kilómetros, en Collado Villalba, esperando noticias de su loca hija corredora; pensé en Rober, que pasó meses entrenándome; en vosotros, que me leéis y muchos estabais pendientes… Sabía que nunca me iba a perdonar a mí misma si abandonaba.

Y hubo un momento en que mi mente hizo “click” y realicé un pacto conmigo misma. Vale. Sabía que era muy difícil acabar, sabía que tenía muy pocas posibilidades de llegar hasta la meta si seguía así de hundida… pero no me iba a retirar. Me dije a mí misma que no me rendiría. Si tenían que pararme en un avituallamiento porque me cogiera el tiempo de corte, vale, pero no iba a ser yo la que abandonara. No, con todo lo que había supuesto esta carrera para mí y para mis seres queridos. No iba a dejar que mi mente venciera a mis piernas.

Con esa premisa, fui consciente de que iba a necesitar más apoyo de lo normal, y fue cuando avisé a Lucas para pedirle que me hiciera de Pacer durante 20 kms más de lo pactado. Confieso que en el momento en el que por fin conseguí cobertura bajando de Hope Pass y pude hablarle, mi ánimo cambió por completo, y vi por fin una pequeña luz al final del túnel. Si tenía una mínima posibilidad de poder conseguirlo, seguro era con el apoyo de Lucas.

Y sí. Acabé la carrera, tengo mi hebilla en el salón de casa, pero algo dentro de mí se hizo más débil en aquellos 160kms y aquél optimismo brutal que siempre me acompañaba en los entrenos ha empezado a brillar por su ausencia últimamente.

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Vale, es cierto que empecé a entrenar de nuevo poco más de una semana después de Leadville, quizá debería haber esperado más,pero tenemos el Maratón de NY a la vuelta de la esquina y sabía que cuanto más esperara, más me iba a costar recuperar el estado de forma.

Los primeros días tuve una buena excusa para mi estado de pesimismo. Las piernas no iban a su velocidad habitual, me sentía lenta, pesada, como un caracol al que le obligaran a perseguir liebres. Lucas, con su infinita paciencia (es un santo, en serio), me repetía una y otra vez: ”Es normal que te sientas así, nos pasó también tras la Madrid-Segovia. Ha sido una carrera muy larga, ten paciencia.”

Lamentablemente, han ido pasando los días y, pese a que las piernas han ido mejorando y las series ya me salen en ritmos muy cercanos a los previos al maratón de Barcelona, la cabeza me sigue fallando.

En las tiradas, me paso 10kms de angustia hasta que empiezo a sentirme confiada; en los entrenos con Agustín Rubio, donde estoy con un grupo de corredores muy rápido, voy siempre última y mi mente no deja de repetir: “déjalo, déjalo, no tiene sentido”; o por ejemplo a punto de comenzar un entrenamiento de 2x6x500 veo cómo mi cabeza entra en un bucle “no voy a poder, no voy a poder, no voy a poder” que casi me paraliza.

Pues bien. Os quería contar cómo intento yo superar esos momentos en los entrenamientos. Quizá os sirva a vosotros, quizá no, pero me parece lo mínimo compartirlo, ya que hasta el día de hoy, los pensamientos negativos no han conseguido pararme. Todas y cada una de esas veces en las que mi mente me ha bloqueado, he conseguido zafarme del bloqueo y continuar con el entreno sí o sí, muchas veces logrando que un entreno que parecía imposible haya salido finalmente bien.

En primer lugar, y en general, en esas situaciones me ayuda muchísimo entrenar acompañada. Por supuesto con Lucas es un placer entrenar, y he de agradecerle públicamente su labor de coach cuando mi cabeza me juega malas pasadas. Pero incluso cuando entreno con el grupo de entrenamiento para el Maratón de Nueva York, en el que voy última, con la lengua fuera, y en el que me siento como un hipopótamo corriendo tras gacelas, el hecho de estar acompañada (aunque sea a distancia) me ayuda a no tirar la toalla. No sé si es por orgullo o, simplemente, por no querer mostrar mi debilidad, pero el hecho de correr con más gente me ayuda a apretar los dientes, bloquear los pensamientos negativos y seguir adelante. Así que si estáis pasando una mala racha, buscad compañía, que ayuda mucho.

Por otro lado, en el caso de los entrenamientos de series, me está ayudando mucho el segmentármelos mentalmente. Por ejemplo. Ante el entreno del otro día. Hice el primer 500 en 2:05 y pensé: “DIOS-SANTO-AÚN-QUEDAN-11-SERIES-COMO-ESTA-YO-ME-MUERO”. Estaba sola y no tenía a Lucas para animarme, tenía que arreglármelas solita. Mi solución fue segmentarlas. Las agrupé en grupitos de tres y repensé. Ya no me quedaban 11 series. De momento me quedaban 2 hasta el siguiente grupo. Y así fui avanzando. Cuando completé las tres primeras, empecé a contar de nuevo y me dije: “ya llevas un cuarto de las series completado. Vamos!”. Y las hice. Sí señor. Y es lo que he estado haciendo desde entonces con los entrenamientos de series. Segmentarlos en mi cabeza. Probad y veréis cómo funciona.

Y la música. Realmente, confieso, aunque antes siempre iba con música, no soy yo mucho de correr con música últimamente. Me he acostumbrado a entrenar con Lucas y vamos charlando, y en las carreras de montaña no me suele gustar llevar (salvo ya si empiezo a ir de bajona, como en Leadville) porque me gusta disfrutar de la naturaleza por sí misma, pero estos días la música me está ayudando mucho a levantar el ánimo y a afrontar los entrenos más duros con otro espíritu. Si nunca has entrenado con música y estás teniendo estos momentos “raros” intenta probar a ver si te ayuda. A mí la música me ayuda a desconectar y a dejar de pensar en que “no puedo”. Si supierais la cantidad de veces que he oído “I bet my life” de Imagine Dragons en el último mes… no sé, me da siempre energía!!

Y en carrera… En carrera es más difícil, porque hay muchos más factores en juego… En mi caso, como os he contado, lo que me funcionó fue poner una balanza con todo aquello que me había llevado hasta allí, todo lo que había sacrificado y movido por estar en esa carrera, todo lo que correrla suponía para mí y para mi entorno… Evidentemente me hubiera retirado de estar lesionada o similar, pero en mi caso lo que fallaba era la cabeza, no las piernas, y creo que sopesar todo lo que había supuesto la carrera en mi vida personal fue una clave para sacar los últimos brotes de optimismo que me quedaban. Incluso cuando todo parece imposible, hay una luz al final del túnel (y en Leadville una hebilla!!!).

Y de paso os cuento una anécdota. El otro día corrí la Madrid Corre por Madrid para animar a mi amiga Marta, en la que era su segunda carrera de 10k. Hizo muy buena carrera, a ritmo constante, y justo en el km.9, al ver el cartel que marcaba el km, dijo: “No puedo, me voy a parar”. Evidentemente, los que íbamos con ella no le dejamos pararse. Había luchado 9kms, sólo tenía que pelear por uno más. Entró en meta unos minutos después, sin haber caminado un solo paso, y orgullosa por haber conseguido de nuevo superar 10kms. Os lo cuento porque, por alguna razón, a veces nuestra mente parece decirnos que “no podemos” justo cuando estamos a punto de completar nuestro objetivo. Pasa a veces incluso en las series, cuando justo antes de la última sentimos que el cuerpo ya lo ha dado todo, que no puede más. No sé si se debe a que ve tan cerca la meta o tan cerca el descanso que nos manda señales de que tenemos que parar ya (antes de tiempo). En esos casos, recuerda lo mucho que has sufrido, todo lo que has hecho ya, y recuerda que lo que queda es un último empujón. No dejes que los pensamientos negativos te paralicen.

Madre mía.

Menuda chapa os acabo de soltar. Creo que se nota que lo he escrito montada en un tren, volviendo de Jaén, tras hablar toda una mañana sobre mujeres emprendedoras y redes sociales. Debo estar hoy charlatana.

Por cierto, en un ratito me toca un entreno con el grupo de maratón… intentaré aplicarme a mí misma este post y no pasarme todo el entreno queriéndome morir.

Gracias por leerme un día más!

Besos

 

Alma

PD: Suerte Vanesa en el maratón este domingo. Estaré muy pendiente!!! Go go go!

Mis carreras venideras y material de Leadville 2015 :)

Tenía pendiente escribir un post sobre las carreras que voy a correr en los próximos meses (por esto de que al ponerlo por escrito ya no me quedará más remedio que entrenar a conciencia para ellas) y también para ver si coincidiréis en ellas conmigo, así que hoy que he sacado un rato a última hora, me he decidido a ponerme con ello!!

Además, al final del post encontraréis un listado de material que usé en Leadville, ya que me lo habéis preguntado mucho, y creo que puede ser de interés por si se os va la pinza como a mí y decidís ir a correr 160kms (no sé por qué diablos haríais eso!!! es de locos!! no lo hagáis!! jajaja. ¡¡Os lo digo con conocimiento de causa!! jajaja)

Pero empecemos por lo primero de lo primero.

Mis carreras para este otoño.

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La primera, esta noche. Sí señores. Esta misma noche subiré ocho plantas del Corte Inglés de Callao en lo que han bautizado la “Tower run”. Ocho plantas, por escaleras automáticas, en contrarreloj. Me preocupa (sobre todo) el bienestar de mis espinillas, ya que un tropezón puede acabar como el rosario de la aurora!

El día 20 estaré corriendo la “Madrid Corre por Madrid” acompañando a mi amiga Marta, que empezó a correr recientemente y será su segunda carrera de 10km. ¡Estoy deseando compartir esos kilómetros con ella! Luego me tocará hacer 8 kms extra… ¡¡que en realidad ese domingo me tocaba tirada larga!!

El 27 estaré corriendo la Bimbo Global Energy Run, una carrera de 10k (también hay opción de correr la Family Run de 2k) que se celebra a la vez en un montón de países. Estuve en la presentación el otro día, ¡fue muy divertido!

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Y después en octubre viene lo bueno. Sí señor. La que me espera!!!

El fin de semana del 10-11 de octubre estaremos Lucas y yo en Barcelona corriendo la Spartan Race. Nuestra intención es hacer el día 10 la Beast (20+kms, 25+obstáculos) y, si sobrevivimos, el 11 hacer la Super (13+km, 20+obstáculos). De esta forma, ya que hicimos la Sprint en Madrid, conseguiríamos la Trifecta!!!

El siguiente domingo, si no nos hemos roto un brazo (o una pierna), estaremos en Lisboa, corriendo la media maratón Rock’n’roll. Vamos un grupo grande de gente desde España, ¡va a molar montón!!!

Y finalmente, el 1 de noviembre correremos la Maratón de Nueva York. Un sueño hecho realidad. El objetivo: disfrutar. Esta vez la marca no importa, lo que importa es que estaremos allí junto a miles de personas recorriendo las calles de una de mis ciudades favoritas del mundo mundial. ¡Y encima mis padres vendrán a animarnos! Y la cantidad de cupcakes que voy a comer al terminar… ¡¡¡yujuuuuuu!!!

Tras el Maratón de Nueva York, si Dios quiere (y nuestras piernas también), la Behobia-San Sebastián.

Así que por eso estamos entrenando otra vez con bastante intensidad… Tras Leadville me siento bastante lenta, pesada, con la pisada muy corta… ¡Tengo que mejorar!

¿Vosotros/as qué carreras tenéis en el tintero? ¿Qué retos os habéis planteado?

Y ahora vamos con el material de Leadville. Me habéis preguntado mucho sobre qué usé / comí. Ahí va la lista. Nada del material lo usé porque me patrocinaran, me lo hubieran regalado o algo así, usé lo que mejor me venía y que había probado en carreras. Espero que os sea de utilidad!!

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Ropa:

  • Camiseta térmica de Lurbel para comenzar la carrera
  • Camiseta Trango de manga corta cuando empezó a hacer calor
  • Manguitos de compresión Compressport
  • Chubasquero impermeable de North Face
  • Sujetador deportivo Adidas
  • Pantalones cortos Adidas
  • Calcetines cortos Lurbel (usé 3 pares)
  • Buff para el pelo y las orejas

Zapatillas:

  • New Balance Leadville 1210 las primeras 70 millas y las últimas 70 millas.
  • Bushido de La Sportiva para las 20 millas intermedias (cruce del río, subida y bajada a Hope Pass y regreso, cruce del río). Es la parte más técnica.

Accesorios:

  • Mochila S-Lab de Salomon 5 litros
  • Bastones plegables Distance Carbon Z de Black Diamond (sólo para Sugarloaf Pass y para Hope Pass)
  • Frontal Led Senser H7
  • Gafas de sol Adidas
  • Pulsómetro Suunto Ambit3 Peak

Alimentación:

  • Barritas Cliffbar (mis favoritas y las que más sabores hay en Estados Unidos. Llevaba muchas pero no me entraban así que creo que comí 2 solamente.)
  • Geles Powerbar (no pude encontrar los Hydro que son mis favoritos y compré de los normales. Finalmente no tomé ninguno.)
  • Gominolas Powergel Shots de Powerbar. (Fueron mi salvación ya que fue lo que me entraba bien)
  • Isotónico de Nutrisport sabor limón.

Notas: 

  • Me hubiera venido genial cambiarme a unos pantalones más calentitos cuando se echó la noche, pero no me dí cuenta a tiempo.
  • Sin duda hacen falta unas zapatillas muy amortiguadas y con suela con tacos para agarre. Estuve esperando a las zapatillas de trail con Boost de Adidas pero no estaban a la venta aún cuando volé a EEUU así que allí compré las Leadville de New Balance y son una pasada. Comodísimas y buena agarre. Me fueron genial. Las Bushido me vinieron bien para esas 20 millas que las usé, pero no tienen (en mi opinión) suficiente amortiguación para una carrera como Leadville en la que hay muchas partes de pista e incluso varios kms de asfalto.
  • Como curiosidad, las zapatillas que más se veían en carrera eran las Hoka! Que aquí no se ven mucho!

Si veis que se me ha olvidado algo, o tenéis curiosidad por algo concreto, ¡¡preguntad que para eso estoy!!

Tengo pendiente un post para tratar un tema que está de plena actualidad en mi vida recientemente: ¿Qué hacer cuando las piernas van (pero la cabeza no)? (cosa que me pasó en Leadville y que me está pasando en los entrenos de series. ¿A vosotros os pasa? Bueno, más sobre el tema, próximamente.

Y también una review de zapas para chicas (y para chicos) con apoyo de mi (recién) marido Lucas!

No me alargo más, que la Tower Run me espera!!

Muchos besos!!

 

Alma