Dudas frecuentes que nos asaltan a los corredores… (primera parte)

Hola!

¡He vuelto!

Lo primero, y antes de nada, quería daros las gracias por vuestro súper apoyo en los Bitácoras… ¡¡he resultado finalista como mejor blog de Salud!! Esta misma noche, de los tres finalistas, un jurado elegirá al blog ganador. Sinceramente no creo que vaya a ser el mío, ya que los otros dos son más “de salud” literalmente, pero me ha hecho muchísima ilusión que me hayáis votado tantas personas. Sois muy grandes, en serio.

A lo que iba.

Que llevo un par de semanas noqueada por exceso de trabajo y carencia de kilómetros. Sí señor. Desde que volví de la Behobia he decidido tomarme unas semanas de descanso activo para recuperar las piernas de toda la paliza que les he dado recientemente. He salido a correr tan sólo un par de veces y en su lugar estoy aprovechando para hacer elíptica, trabajo de fuerza, nadar… ¡¡Vamos, que estoy que me subo por las paredes y con unas ganas locas de calzarme las zapatillas, salir corriendo y hacer kilómetros!! ¡Ya os podéis imaginar!

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Total.

Que se me ha ocurrido ir reuniendo en varios posts muchas de las dudas que me preguntáis frecuentemente en el blog (y de las cuales muchas surgieron también cuando os pregunté de qué queríais que os hablara hace unas semanas).

Preguntas generales… ¡primera parte!:

LAS MOLESTIAS Y EL FISIO

¿Cuándo debo ir al fisio?  

Mi recomendación es acudir al fisio ante cualquier molestia que aparezca repetidamente al correr. Yo soy la primera que en su día, preparando el maratón de Valencia, empecé a tener un dolor constante en la rodilla y sin embargo entrené sin parar hasta que el dolor era insoportable. Eso me hizo tener que estar un tiempo sin entrenar hasta recuperarme, cosa que hubiera solucionado antes y sin tanto drama de haber acudido a un profesional cuando empezaron las molestias. En aquella ocasión aprendí que ser cabezota con las lesiones no sirve de nada.

Es importante también que no te limites a acudir, recibir tratamiento y punto. Mi recomendación es que intentes analizar junto al fisio las causas que pueden haber generado esa molestia (¿has cambiado de zapatillas? ¿has empezado a entrenar en asfalto? ¿has subido el número de kilómetros semanales?) y que además le pidas consejo sobre estiramientos y/o ejercicios que te puedan ayudar.

También, si estás entrenando de forma intensa y continuada, es conveniente acudir periódicamente al fisio (cada 1 o 2 meses o así) para chequear que todo va bien, cuidar sobrecargas, tratar molestias… Yo empecé a acudir al fisio de manera periódica hace un par de años y la verdad es que me ha ayudado muchísimo (sobre todo con mis molestias en la espalda! Parece mentira, pero me dan más la lata las horas que paso de pie horneando que las que paso corriendo…).

¿A qué fisio ir?

La decisión de a qué fisio acudir es compleja. Mi recomendación es que preguntes a otros corredores conocidos de tu zona sobre su experiencia, al final los pacientes son la mejor guía en estos casos.

¿Cómo voy vestido?

Ten en cuenta que lo más probable es que te toque quedarte en ropa interior, al menos la parte inferior (si te está tratando las piernas) o la superior (si te va a tratar la espalda). ¡Así que cuidado con elegir ese día para estrenar el tanga de leopardo!

¿Qué me hará?

Existen diferentes grados de tortura cuando vas al fisio. Os pongo aquí tres… ¡pero son infinitas!

Algunos se contentarán con machacarte con sus propias manos. Créeme que el dolor que mi querida fisio Sara puede generar con sus manos es indescriptible. Inenarrable. Paranormal. Eso sí, me deja nueva, pero madre mía, ¡qué tortura!

Otros además querrán pincharte. Que no cunda el pánico. Se trata de la Punción Seca, un tratamiento que se realiza con unas agujas que recuerdan a las de la acupuntura y que sirve para atacar los “puntos gatillo”, unos puntos que están generando dolor. Duele un poco (o bastante, dependiendo de la zona) pero es muy efectiva. Ojo que te deja dolorido un par de días.

Habrá incluso los que querrán darte descargas eléctricas, usando la técnica conocida como EPI (literalmente Electrólisis Percutánea Intratisular), una “técnica de fisioterapia invasiva que consiste en la aplicación ecoguiada de una corriente galvánica a través de una aguja de acupuntura que produce un proceso inflamatorio de carácter local permitiendo la fagocitosis y la reparación del tejido”. Vamos, ¡que te clavan una aguja y te dan descargas a través de la misma! Diré que duele menos que la punción seca (sí sí, esto también me lo han hecho) ya que más bien produce una sensación de quemazón extraña.

En todo caso, y te haga lo que te haga tu fisio para tratar la lesión… ¡¡hay que recordar que lo hacen por nuestro bien!! ^_^

Jajaj. En realidad estoy exagerando. Muchas veces la consulta se limitará al masaje y saldrás como nuevo/a. En serio, no hay nada por lo que preocuparse (eso sí. Si saca las agujas… ¡¡correeeeee!!! que noooo! jajajaja es coña!)

Ayer salí hecho polvo de la consulta y hoy sigo dolorido. ¿Es normal?

Es normal. En mi caso, por ejemplo, cuando me hacen punción seca luego tengo molestias un par de días.

LAS UÑAS Y EL PODÓLOGO

¿Cuándo debo ir al podólogo?

Mi recomendación es acudir siempre que nos hayan salido ampollas “feas” (es decir, no de las chiquititas, sino ya de las que dan un poco de miedo), sobre todo si tienen pinta de haberse infectado o de no curarse. También es muy recomendable siempre que las ampollas afecten a uñas y también cuando te duelan uñas de los pies (normalmente, esos dolores se deben a ampollas que se forman debajo de la uña… sí sí… a mí me han pinchado varias veces “a través” de las uñas, literalmente). También te pueden tratar durezas o callos que te molesten. Eso sí, una visita al podólogo te puede dejar dolorido varios días, así que cuidado si tienes una carrera a la vista. Recordadle siempre que sois corredores, para que os trate con especial mimo, y acudid mejor a un especialista en corredores si lo encontráis.

Por cierto, en mi caso, al volver del Sahara, me tocó ir a Urgencias, porque tenía casi todos los dedos con ampollas o en carne viva… casi como un protagonista del amanecer de los muertos… ¡Perdí seis uñas si no recuerdo mal! Así que os pase lo que os pase, pensad que siempre podría ser peor… jajaja.

Se me ha caído una uña… ¿me pongo una postiza?

Mi experiencia es que lo mejor es esperar a que crezca la nueva uña. Ya sé que es un coñazo, sobre todo si eres mujer y tienes que llevar sandalias (creedme, lo sé perfectamente, ¡se me ha caído dos veces la uña del dedo gordo derecho, y múltiples veces las de los pequeños!). Los postizos molestan según va creciendo la uña nueva y pueden producir peores lesiones. Os pongo mi caso: para la boda me pusieron una uña de acrílico para correr y cuando llegó Leadville, aunque la había recortado, fue la que me causó una ampolla terrorífica (que hizo que se cayeran tanto la nueva uña como la postiza… un show, vamos!).

MATERIALES BÁSICOS PARA CORRER

¿Qué necesito para correr?

Esto me lo preguntáis mucho. La verdad es que escribí un post entero sobre este tema que podéis leer aquí: http://blogs.runners.es/elblogdealma/2014/09/28/que-necesito-para-correr/ pero vaya, que básicamente necesitas: zapatillas de correr, calcetines de buena calidad y muchas ganas. ¡Las ganas son lo más importante!

Sobre las zapatillas hablaré más detalladamente en mi próximo post.

Eso sí, las chicas necesitáis además un buen sujetador deportivo, para no tener luego molestias… un poquito más abajo podéis leer más sobre ello…

¿Y el pulsómetro? ¿Es obligatorio?

Es muy muy recomendable. El pulsómetro nos orienta sobre nuestras “zonas” de entrenamiento a la vez que nos permite registrar nuestras diferentes sesiones, ver nuestra evolución… Entrenar según nuestras pulsaciones es súper efectivo a la hora de mejorar en nuestros entrenamientos. Su uso debería ir acompañado también de la súper recomendable “prueba de esfuerzo”, prueba que debería hacerse todo corredor periódicamente.

Respecto a cuál comprar… la verdad es que en el mercado hay un montón de modelos… Yo os puedo hablar de los que he probado hasta el momento. Sé que hay muchos más, pero no me parece serio hablar de lo que no he probado personalmente.

Por ejemplo, el POLAR V800, es el pulsómetro que usa Lucas y está encantado. Tiene muchas funciones personalizables, la cinta de medición cardiaca va muy bien y coge el GPS bastante rápido. La verdad es que es un pulsómetro multideporte que permite además entrenar, por ejemplo, para triatlón.

Si estáis interesados en uno similar y más asequible, el más recomendable de esta marca es el POLAR M400, que lo tiene mi cuñada, está muy contenta con él.. ¡y cuesta casi la mitad!

Yo, durante mucho tiempo, entrené con el POLAR RC3  y también me gustaba mucho, aunque tuve que cambiar porque la batería no me aguantaba en los ultras. Por eso dí el cambio al SUUNTO AMBIT 3 PEAK que es el que yo uso actualmente. Fue mi autoregalo de cumpleaños del año pasado y es una caña absoluta si lo que hacéis es correr por montaña y echáis muchas horas, ya que la autonomía es larguísima. Tiene bastantes opciones de ahorro de batería (me aguantó tanto en Leadville como en la Madrid Segovia, sin ningún problema). Tiene muchísimas funciones para entrenar por montaña, información metereológica, navegación en ruta… Vale, además, para multideporte. Cuesta una pasta pero si vais a correr un ultra y no queréis quedaros tirados por la batería, es muy buena opción.

Por último, dos opciones más si queréis olvidaros de la cinta del pulsómetro. El primero, el TOM TOM RUNNER GPS CARDIO, que te mide las pulsaciones en la muñeca. Lo usan varios compañeros míos de entrenamiento y la verdad que están contentos, aunque dicen que en ocasiones no resulta tan preciso como la medición con las cintas habituales y la batería no aguanta en carreras muy largas. Claro que si, como a mí, os hace unas heridas considerables la banda cardiaca en el pecho, es una buena opción.

Si estáis buscando algo más cercano a un smartwatch, entonces quizá os interese el FIT BIT SURGE, yo también lo he probado y es perfecto si salís a correr de manera regular, queréis medir también otros parámetros en vuestra vida diaria (por ejemplo, el sueño, la actividad diaria…) y no os preocupa mucho la duración de la batería (por ejemplo, de nuevo para un ultra es imposible, pero para carreras más cortas en principio va bien). Al igual que el Tom tom runner cardio, no es necesario usar la cinta del pecho, mide las pulsaciones directamente en la muñeca.

Sé que se me queda en el tintero comentar muchísimas marcas y pulsómetros, pero quiero ser 100% honesta y hablaros de lo que conozco, ¡para que lo que os cuente sea real!

PREGUNTAS “DE CHICAS”

¿Cuáles son los mejores sujetadores para correr?

Muchas veces olvidamos lo importante que es utilizar el sujetador correcto, pero lo cierto es que el constante movimiento del pecho al correr no nos va a traer más que problemas, por lo que es importantísimo comprar un sujetador deportivo que ofrezca una buena sujección.

Debemos evitar sujetadores de calle (incluso esos que denominan “deportivo”  en las tiendas de lencería tan sólo porque se abrochan delante). Necesitáis un sujetador deportivo de los de verdad. Yo os recomiendo que busquéis los denominados como de “alto impacto”, que ofrecen el soporte necesario para correr. En mi caso, últimamente estoy utilizando sobre todo los de Adidas de alto impacto y estoy muy contenta.

Ahora sí, tampoco es necesario que os cause la asfixia según os lo ponéis. Deberéis notar que os sujeta el pecho si saltáis o corréis, pero también tenéis que poder respirar.

¿Cómo saber la talla adecuada de sujetador?

Hay varios puntos que has de tener en cuenta.

  • Encontrar la talla correcta según vuestras medidas:
  Medida copa (medimos el pecho en su parte más voluminosa, a la altura del pezón)
Contorno: medir el contorno justo por debajo del pecho.   80 85 90 95 100 105 110 115
65 80B 80C 80D          
70 85A 85B 85C 85D        
75   90A 90B 90C 90D      
80     95A 95B 95C 95D    
85       100A 100B 100C 100D  
90         105A 105B 105B 105C

Fuente: Elmundo.es

  • Traducirla a la forma en que se suele expresar en los sujetadores deportivos (o sea, XS/S/M/L/XL)
  80 85 90 95 100
AA   XS S    
A XS XS S M L
B XS XS S M L
C   S M L L
D   S M L XL

Fuente: Victoria’s Secret

 

Y encontrar la sujeción adecuada en función de tu pecho y la actividad a realizar:

  XS S M L XL
Yoga Suave Suave Suave Alta Alta
Pilates Suave Suave Media Alta Alta
Bici carretera Suave Suave Media Alta Alta
Esquí Media Media Media Alta Alta
Mountain bike Media Media Alta Alta Alta
Tenis Media Media Alta Alta Alta
Danza Media Alta Alta Alta Alta
Deportes equipo Media Alta Alta Alta Alta
Correr Alta Alta Alta Alta Alta

Fuente: Adidas #mygirls

 Recuerda que cuando corremos la sujeción siempre ha de ser alta, aunque tengas poco pecho.

 

¿Correr en “esos días” es posible?

Esta es una pregunta común: ¿puedo correr cuando estoy con la regla? Lamentablemente, esta duda nos surge cada 28 días… ¿cuál es la respuesta? Desde mi experiencia personal, os diré que no solo se puede, sino que además normalmente hace que te sientas mejor: te sube el ánimo, te dolerá menos la tripa y notarás menor retención de líquidos. Eso sí, es mejor no hacer entrenos muy intensos, que te dejen excesivamente cansada. Mejor salir a rodar con tranquilidad, a disfrutar de la sensación de correr.

En todo caso, y como todo, depende de cómo te afecte el periodo. Si te deja muy débil o dolorida, o realmente ves que correr en esos días es una tortura, entonces lo mejor es que descanses o que hagas otras actividades de menor impacto. En mi caso, confesaré que he corrido varios maratones (¡parece que lo hicieran a propósito al poner las fechas!) estando “en esos días” y no me ha afectado de ninguna manera, más allá de lo incómodo que pueda ser el usar los baños antes del maratón! jajaja.

 

¡Pues hasta aquí mi sección de dudas de hoy!

Espero haber ayudado.

¡No olvidéis dejarme comentarios con más dudas, si las tenéis!

 

Un beso enorme,

 

Alma

 

El reto CapturRunners y mi crónica de la Behobia 2015

Hola!!!

He vuelto!!!

¿Qué me pasa, doctor? ¡¡No ha pasado ni una semana desde mi último post y ya estoy por aquí otra vez!! Jajaja.

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La verdad es que tengo tantas cosas que contaros que me gustaría sacar tiempo para escribiros incluso más.

Hoy os quiero hablar de mi experiencia en la Behobia (sí, hijo sí, al final corrí también la Behobia. No tengo arreglo), pero como el tema va para largo y tiene una parte un poco triste, antes os quería avisar de un concurso súper divertido que está en marcha: el reto #CapturRunners.

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Lo he visto y he pensado que os iba a gustar: Miki Nadal y Quique Peinado correrán la Rexona Street Run de Barcelona el 29/11 y se han retado  para ver quién quedará por delante.

Para votar por uno de ellos dos, sólo tienes que entrar en http://bit.ly/CapturRunners y el que consiga un mayor porcentaje de votos tendrá una ventaja de 2 minutos el día de la carrera.

Además, entre los runners del equipo ganador de la Rexona Street Run del 29 de noviembre se sorteará un dorsal + viaje con acompañante para la media maratón de Nueva York. Echa un ojo a las bases (y a los videos de Miki y Quique entrenando, que no tienen desperdicio!) aquí: http://bit.ly/CapturRunners

Por cierto, que si os toca y no tenéis acompañante yo soy muy buena compañera de viaje! Ahí lo dejo!!! XDDD

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A lo que iba.

Que el domingo finalmente corrí. Sí. Corrí.

La verdad es que venía poco convencida de correr: había tenido una semana regular de salud a la vuelta de Nueva York y las molestias del isquio, aunque se me habían pasado, me tenían mosqueada. Lucas me convenció con un “Vamos a San Sebastián a pasar el fin de semana y una vez allí decides si corres o no… ¡pero no nos vamos a quedar en casa!“.

Pero claro, fue pisar San Sebastián y encontrarnos con Chemita Martínez y otros amigos en la puerta del hotel. “¿Véis? Os había dicho que Alma venía y corría…” dijo, mirando a los otros: “¡no daban un duro por tí, Alma!“. Con estas palabras me recibió Chema y ¿cómo iba a decirle yo que no al mismísimo Chemita Martínez?

Al día siguiente, en la feria, Lucas (que desde Nueva York tiene una molestia bastante pesada en la cintilla), ya estaba de subidón y ni se planteaba no correr. Y yo, erre que erre con mis dudas. No acababa de ver claro que mis piernas (y mi cabeza) fueran a aguantar. Nos volvimos a encontrar con Chema cuando estábamos tomando algo con Roberto Leal (el presentador de España Directo, que tiene la web correrbonito) y nos planteó correr la carrera con él. Como no iba a competir (está recuperándose aún de las molestias en los gemelos), nos dijo que se adaptaría a nuestro ritmo y fijamos un objetivo conjunto de 1h45. “Ok“, me dije. “20 kilómetros a 5:15min/km. Eso puedo hacerlo”.

Así que el día siguiente me vi en el “topo” camino de Behobia, acompañada por Roberto, Lucas y nuestro amigo Javi, que tenía como objetivo hacer la carrera bastante más rápido. Lo que más me preocupaba era el calor. Eran las 8 de la mañana y en manga corta no tenía ni gota de frío… ¡no me molaba un pelo!

Mis temores se confirmaron cuando antes de la salida no se oía otra cosa más que a los speakers sin parar reiterando que tuviéramos cuidado con el calor, que nos hidratáramos…

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Dieron la salida y pronto nos vimos al galope, camino de la meta, de la que nos distanciaban 20 kilómetros. Y es curioso. Es curioso cómo de algunas carreras he olvidado el recorrido… y de la Behobia me acordaba de cada paso.

No sé si es por la cantidad de gente que anima, que me lleva siempre con un nudo en la garganta, o por la magnífica experiencia del año pasado. Sólo sé que recordaba cada cuesta, cada curva, cada metro de la misma. Desde el primer kilómetro los chicos me llevaban por encima del ritmo pactado (qué raro) e íbamos un poco por debajo de 5.

La verdad es que sufrí bastante. Me notaba las piernas cansadas en las cuestas y tenía calor, pero como siempre en la Behobia-San Sebastián, el público me hizo olvidar los dolores y seguir avanzando paso a paso. Un inicio de flato en el km. 10 casi me deja allí clavada, pero Chemita vio mi cara de dolor y dijo: “¿Por qué no paramos y nos hacemos una foto?” Y allí que paramos. ¡Y adiós flato!

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Fueron pasando los kilómetros y mis piernas fueron aguantando. El público en Errenteria, como siempre, espectacular. No tengo palabras para describir la emoción que se siente en esos kilómetros y desde allí hasta meta.

Creo que no fui consciente de cómo el calor estaba pasando factura entre los corredores hasta los kilómetros finales. Vimos varios corredores tendidos a los lados, atendidos por los sanitarios y por gente del público en la subida al Alto de Miracruz, que este año se me hizo más dura que nunca. Sin embargo, fui sobrellevando el calor y el cansancio de piernas y pronto pude ver el mar al final de la larga recta que conduce a los últimos metros de la carrera.

Entrábamos en meta en 1h39, felices de haber superado el reto un año más, y perdiendo tan sólo 3 minutos respecto al año anterior, pese a las paradas para fotos y a llevar un maratón tan reciente en las piernas.

Felices, estábamos felices.

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Y entonces, al recoger las medallas, nos enteramos de que un corredor había perdido la vida poco después de entrar en meta. José Javier Suescun acababa de fallecer por una parada cardiaca tras cruzar la meta. Nos quedamos helados.

El resto de la tarde, y durante todo el camino a Madrid, estuvimos dándole vueltas al tema. Habíamos compartido, seguro, algunas zancadas con él, y lamentablemente la Behobia había sido su última carrera. No podíamos dejar de pensar en la tristeza de sus familiares y amigos :(

Se ha hablado mucho de la Behobia a raíz de este trágico suceso que, además, se vio acompañado de múltiples desfallecimientos y problemas entre los corredores a raíz del calor (varios de los cuales aún están ingresados).

Sin duda, una muerte súbita como la que lamentablemente sucedió en la carrera es impredecible. Creo que intentar buscar culpables de la misma no tiene sentido y es enormemente doloroso.

Sin embargo, creo que sí que hay que indagar por qué fueron tantísimos los corredores atendidos (450 a lo largo de la carrea), y creo que es interesante el debate que ha surgido a raíz de este hecho. En primer lugar, creo que no sería ninguna tontería que se plantearan más normas de cara a la organización de carreras en lo que al abastecimiento de los avituallamientos se refiere. En mi caso he de decir que yo no sufrí en ningún momento de escasez de agua, pero lo cierto es que pasé bastante pronto por todos los avituallamientos, y he leído a varios corredores que en algún momento posteriormente sí que hubo problemas.

Como ya expresé con motivo de la Transvulcania (y de los problemas de agua que sufrimos), creo que es necesario que los organizadores tomen conciencia de la importancia de abastecer con suficiente agua los avituallamientos prometidos. No hay excusa: cuando el corredor ha pagado la inscripción, se ha ganado el derecho a disfrutar de unos avituallamientos, sea el primero en pasar por ellos o el último. Me hierve la sangre cuando escucho a algunos corredores burlarse en redes sociales de aquellos que, por ser más lentos o llegar más tarde a los avituallamientos, se quedaron sin agua. Me avergüenzan esos corredores que se creen mejores que otros por ser más rápidos. Esos corredores que achacan todos los problemas siempre a “una falta de preparación”. A todos ellos les digo: cuando no hay suficiente agua nunca es culpa del corredor, sino de la organización. No hay excusa.

Por otro lado, creo que también hace falta una labor de concienciación entre nosotros, los corredores. Deberíamos tomarnos más en serio la necesidad de realizarnos una prueba de esfuerzo para participar en las carreras. Yo misma corrí dos maratones (y varios 10k y medias) antes de hacerme una prueba de esfuerzo por primera vez, y hoy soy consciente de que puse en riesgo mi salud y que tuve suerte de no sufrir ningún percance en esos maratones (si no sabes lo que es una prueba de esfuerza, lo conté aquí). Pienso, quizá, que debería ser un requisito obligatorio para determinadas pruebas como maratones y ultras (igual que pasa fuera de España), e incluso para medias maratones o pruebas de especial dureza. Siempre pensamos: a mí no me va a pasar pero… ¿Y si me pasa?

Por último, veo necesario incidir desde las redes sociales y los medios de comunicación (pero también como corredores entre nuestros conocidos) en que a veces es mejor parar. En que a veces no importa la marca sino el camino. En que llegar al límite no siempre es buena idea. Hoy en día nos venden que siempre tenemos que buscar nuestro límite y superarlo… pero  deberíamos recordar más a menudo que corremos porque nos gusta, porque nos hace felices, y que poner en riesgo nuestra salud no debería ser una opción. Deberíamos escuchar a nuestro cuerpo más a menudo. Yo misma lo viví en mis carnes y en las de Lucas en la Transvulcania, y durante muchos días no me perdoné el haberle dejado continuar en carrera pese a lo mal que se encontraba. No podía dormir pensando en lo que podría haberle pasado. En aquella ocasión pusimos en riesgo nuestra salud y no deberíamos haberlo hecho. Por eso, me ha gustado mucho el artículo que ha escrito Luis Blanco, que fue mi compañero en los 100km del Sahara, y que hablaba de su experiencia en la Behobia, donde abandonó la idea de tiempos que llevaba porque no se encontraba bien.

Como veis, es una cuestión muy delicada y con muchos factores, seguro me estoy dejando muchos por el camino, pero tampoco os quiero aburrir…

Os dejo aquí el video de la carrera y me despido pues, por hoy, no sin antes agradecer a todas las personas que salieron a animar el domingo pasado, que son las que hacen de la Behobia San Sebastián una carrera sin igual. También me gustaría enviar desde aquí mi cariño y apoyo a los familiares y amigos del corredor fallecido.

Besos a porrón!

 

Alma

 

 

 

Maratón de Nueva York

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Tengo tanto que contaros que no sé por donde empezar. Esta semana en Nueva York ha estado tan cargada de emociones que creo que va a ser un post muy difícil de escribir, la verdad.

Os describo también todo lo que hemos visitado como turistas en este viaje, por si os sirve de guía si algún día viajais a Nueva York para correr el maratón (Como veréis, nosotros no hemos visto ningún museo más que el del 11-S, pero es que los vimos el diciembre pasado cuando estuvimos de vacaciones en Nueva York. Por si queréis tener una idea de los más importantes, os narro también lo que hicieron mis padres, que sí que los vieron). Los restaurantes os los he indicado en negrita, ¡que sé que siempre es interesante saber dónde comer bien!

Por cierto, antes de nada, y como veréis por la descripción de nuestras andanzas en Nueva York, nos hemos metido unas palizas brutales a caminar… ¡no es la mejor idea si tenéis idea de hacer marca en el maratón! Nosotros nos lo habíamos planteado más bien como una fiesta, como un maratón en el que disfrutar, por lo que no nos preocupó mucho cansarnos los días anteriores.

Lucas, mis padres y yo llegábamos a la ciudad el jueves por la tarde, a eso de las cuatro, en un avión cargado de maratonianos que, como nosotros, viajaban desde Madrid para cumplir un sueño. Entre ellos estaban algunos de mis compañeros pertenecientes a los Drinking Runners, a los que quiero un montón, y también algunos de mis compañeros de grupo de entrenamiento en el Tiger Running Club. La sensación general era festiva y ya al aterrizar los aplausos y los vítores demostraron el buen rollo entre todos los corredores.

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Tras la interminable cola en inmigración y el clásico atasco de entrada en Nueva York, llegábamos a nuestro hotel a eso de las ocho de la tarde. Nos alojamos en uno de los hoteles que ofrecía Sportravel (la agencia con la que contratamos el viaje hace casi un año), el Courtyard Central Park. Por si os estáis planteando apuntaros para el año que viene, os lo recomiendo encarecidamente: es muy nuevo, chulísimo y está situado a pocas calles de Columbus Circle (la meta del maratón) y de Times Square.

Esa noche cenamos con mis padres en Bubba Gump Shrimp Co. (el mejor restaurante del mundo mundial!!!) y visitamos el Rockefeller Center para subir al Top of the Rock.

Al día siguiente salimos a correr con el resto de corredores de Sportravel y vimos el ambientazo en Central park. Estaba lleno de corredores que habían llegado para el maratón. ¡¡¡Una pasada!!! Después visitamos la feria: increíble. Era enorme y la verdad que la disfrutamos un montón. Yo me compré un par de camisetas con el mensaje de “Run in NYC”. Eso sí, nunca de “finisher”. No sé por qué, me da mal rollo comprar camisetas de finisher antes de tiempo, ¡y eso que mucha gente lo hace!

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Después nos reunimos con mis padres (que habían estado visitando el Met) y nos fuimos a ver la zona del Lincoln Centre, comimos en PJ Clarkes’ (súper recomendable) y en Columbus Circle. Por la tarde estuvimos en el desfile de naciones que organiza el Maratón de Nueva York. Lucas y yo, así como nuestros compañeros de Drinking Runners, nos apuntamos a la delegación española y la verdad es que disfrutamos como enanos. Mis padres nos estuvieron animando, ¡lo pasaron genial!

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Fue absolutamente maravilloso poder compartir esos momentos con corredores de todo el mundo. Además, unos preciosos fuegos artificiales cerraron la ceremonia. ¡Nos sentimos como los olímpicos en la ceremonia de inauguración de los juegos! Después, visita a Bryant Park y a la pista de hielo, a Macy’s (¿no os he dicho que no hemos parado?) y cena en un Deli.

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El sábado visitamos el museo del 11-S, el memorial y la nueva torre del World Trade Center (impresionante) y después subimos caminando hacia el hotel, visitando por el camino Chinatown, Little Italy (donde comimos pasta en Gelso & Grand, súper recomendable!), el Soho, Union Square… Total, que caminamos durante horas. Llegamos al hotel reventados a las 20 de la tarde (llevábamos desde las 9 caminando y visitando lugares) y cenamos en un italiano cercano al hotel (no recuerdo el nombre) junto a nuestros amigos de Drinking Runners. Nos lo pasamos genial, la verdad. ¡Los ánimos eran súper festivos!

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Por fin llegó el día del maratón y a las 5 estábamos en pie. Aunque no comenzábamos a correr hasta las 9.50, el bus de Sportravel nos recogería a las 6.15 en la puerta del hotel para llevarnos hasta la salida del Maratón (que está en Staten Island). Nos duchamos, nos vestimos con la ropa de correr y encima nos abrigamos bien para evitar pasar frío en las horas de espera. Metimos el desayuno en la mochila y nos fuimos al bus.

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Al llegar ya estábamos emocionados, a cada paso los policías que se encargaban de organizar a los corredores nos deseaban suerte. No hubo una mala cara, un mal gesto, todo el mundo estaba feliz, animándonos, deseándonos todo lo mejor. En la zona de espera de nuestro corral de salida repartían bagels, café, chocolate, té, barritas, isotónico… ¡¡¡una pasada!!! Nos regalaron unos gorritos de Dunkin donuts que nos vinieron genial para combatir el frío.

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A las 9 entrábamos a nuestro corral cubiertos también con un chubasquero para evitar el frío (Lucas tenía dorsal para salir más adelante, en el corral A, pero prefirió meterse en el mío, el C. Si os sucede que corréis con alguien, siempre podéis juntaros en el corral / oleada correspondiente al dorsal más lento del grupo, nunca uno más rápido).

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A las 9.40, ya en el puente, sonaba el himno. Los pelos como escarpias y las lágrimas asomando… Y a las 9.50, con New York New York de fondo empezábamos a correr, esta vez con las lágrimas rodando sobre mis mejillas. Estar allí con Lucas era un sueño hecho realidad. La carrera empieza fuerte: una cuesta arriba durita para superar el puente Verrazano. Pronto nos encontrábamos corriendo por Brooklyn y la animación era increíble. No tengo palabras para describir la sensación… para que os hagáis una idea, en un momento intenté ponerme el ipod con música y ¡¡no oía nada!! Los gritos y aplausos eran tan fuertes que era imposible oir nada más!

Nos encontramos en carrera con Paco Roncero, al que habíamos conocido en la feria, y también con corredores de España y de muchos países latinoamericanos con los que fuimos conversando. Los kilómetros iban pasando y a cada milla había avituallamientos… ¡no había bebido tanta agua en un maratón en mi vida!

Los diferentes barrios iban teniendo diferentes tipos de público y de animación, desde grupos de rock hasta bandas de jóvenes músicos, grupos religiosos, animadoras… Todos menos un barrio, el de los judíos ortodoxos. ¡En ese barrio no animaba nadie! Eso sí, impresionante correr bajo las miradas atentas y serias de los vecinos del barrio, con sus gorros y sus tirabuzones tradicionales, y las mujeres rodeadas por sus hijos (¡contamos hasta 9 en algunos casos!). Y de ahí, directos a Williamsburg, uno de los barrios que más nos impresionó por la animación.

Por cierto… que vamos corriendo (yo llevaba la bandera de España a la espalda) y oímos: “Ey esos españoleeeees!!!”. Nos giramos… ¡¡¡y era Raúl, el ex jugador del Real Madrid!!! Estábamos ya un poco lejos como para pararnos y volver contra corriente para hacernos una foto (había muchos corredores en esa zona), pero menudo subidón!!!!!

Bailé, canté, grité… jamás he disfrutado tanto en una carrera. Fui feliz a cada paso, a cada kilómetro. Compartir esta carrera con Lucas era lo mejor del mundo.

Foto de @LuisenNYC
Foto de @LuisenNYC

Para mí la parte más dura, fue pasar Queensboro Bridge, a la altura del km 25. El puente se me hizo eterno y el isquio me estaba matando. Habíamos pasado la media con la intención de acabar en 3h45, un poquito más rápido incluso, pero tras pasar el puente le avisé a Lucas que iba a tener que bajar el ritmo. No sólo me dolía el isquio… además… de tanto beber agua… ¡¡¡me estaba haciendo pis!!!

Así que por primera vez en mi vida paré en un baño a hacer pis en pleno maratón… ¡estaba claro que no íbamos a por marca! jajaja. La subida por la 1era avenida se me hizo eterna y la verdad es que sufrí bastante por el dolor del isquio. Lucas seguía aguantando tan fresco y no dudó en bajar su ritmo para adaptarlo al mío.

Fue en la entrada en Harlem, en el km 35, tras pasar el Bronx cuando de repente Lucas pegó un grito y se echó la mano a la pierna. Se le había subido un cuádriceps con tanta intensidad que no podía correr. Sin duda, la paliza de los días anteriores (unido a la cantidad de agua que había bebido, probablemente demasiada) hizo que sus músculos se resintieran. Tampoco creo que le ayudara ir a un ritmo tan lento para lo que está acostumbrado en los maratones… Total, que seguimos corriendo pero él iba cojo. Le había empezado a doler muchísimo la zona de la cintilla (donde ya estuvo lesionado el año pasado) y cada paso era un infierno. Aún así, siguió corriendo, con alguna parada intermitente cuando el dolor era insoportable.

Yo, a su lado, no hice más que animarle, pidiéndole que no se rindiera… A ratos estaba más animado, a ratos veía por su cara que el dolor era insoportable… Pero aguantó como un bestia, apretó los dientes y poco a poco fuimos superando la última parte del maratón (casi toda cuesta arriba) y nos vimos en Central Park. Al final del mismo estaban mis padres, animando (que habían aprovechado además para ver el Moma a primera hora de la mañana) y verles me emocionó tantísimo!!!!! Aún no me puedo creer que finalmente se decidieran a venir con nosotros. Era su primera vez cruzando el charco y he sido tan feliz viéndoles disfrutar con la visita a la ciudad…

Entrábamos en meta en 3h58, 13 minutos más lento de lo planeado, pero felices por haber completado el maratón pese a las vicisitudes de los últimos kilómetros. Con Lucas totalmente cojo recogimos nuestras medallas y nuestro poncho de finishers, y lentamente nos dirigimos al hotel, donde habíamos quedado con mis padres. Estábamos felices, Lucas cojo y yo dolorida, pero felices! Es una maratón dura, con muchas cuestas y unos puentes eternos, pero la animación no tiene comparación. Es la más dura pero también la más bonita que he corrido.

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Para celebrarlo comimos en el Shake Shack y, pese a la cojera y los dolores, acompañamos a mis padres a que vieran el Empire State Builiding, aunque les esperamos abajo, descansando un poco por la zona. Tras eso, le enseñamos también la Estación Central, aunque los dolores de Lucas volvían así que finalmente caminamos lentamente al hotel, donde cenamos en la habitación.

Al día siguiente tocaba seguir con el turismo, aunque pareciéramos los protagonistas de Walking Dead! Primero a la Estatua de la Libertad y Ellis Island, a continuación al Puente de Brooklyn… ¡y en todo momento con la medalla a cuestas!

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Era emocionante que toda la gente por la calle nos daba la enhorabuena, en las tiendas nos preguntaban por la experiencia… ¡¡increíble!! Comimos en el Chelsea Market y después caminamos por el High Lane (súper recomendable, es precioso sobre todo en otoño) hasta la zona del Madison Square Garden.

Allí, como no podía ser de otra manera, asistimos a un partido de los Knicks. ¡¡¡Lo pasamos en grande!!! Además, como íbamos con las medallas, tuvimos la suerte de que nos dejaran bajar a pista y sacarnos fotos allí al lado!!

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Al día siguiente (martes) volábamos a Madrid, pero antes aprovechamos para hacer unas últimas compritas en Paragon Sports mientras mis padres visitaban el Natural history museum, que tenía el merchandising oficial del maratón al 40% de descuento, y unos cupcakes de Magnolia, y comimos en el maravilloso Virgil’s BBQ antes de coger el avión a Madrid.

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Un experiencia increíble, es todo lo que puedo decir.

Os dejo aquí el video que grabé durante el maratón, espero que os guste.

Pues así fue mi séptimo maratón que es, a su vez, mi segundo major.

Ahora toca descansar y recuperarse. El fin de semana estaré en San Sebastián para la Behobia, aún con dudas sobre si correré o no… siento las piernas al 100% pero justo desde que llegué estoy hecha polvo con gastroenteritis y además tengo que ver mañana a mi fisio para que vea el isquio… Me da miedo que me duela de nuevo, con el historial que tengo precisamente en esa zona… No sé, quizá si me encuentro mejor me anime a correrla finalmente, aunque sea al trote cochinero!!

Gracias por leerme. Creo que ha sido el post más largo de la historia de este blog.

Gracias por estar siempre ahí.

Mil besos

 

Alma
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