¿Qué es una prueba de esfuerzo?

Hace un par de años, cuando empecé a comentar en casa que me gustaría correr un maratón, mi padre me dijo que había leído que era muy importante hacerse una prueba de esfuerzo.

Yo, que no tenía ni la más remota idea de lo que estaba hablando y que iba de súper sabionda, le dije que menuda tontería, que a ver dónde había leído eso, que las pruebas de esfuerzo eran para la gente que tenía problemas de corazón y que yo estaba perfecta.

No podía estar más equivocada.

En mi cabezonería, tardé bastante en finalmente hacerme una prueba de esfuerzo y reconozco que corrí dos maratones sin habérmela hecho, lo cual demuestra mi nivel de irresponsabilidad, que reconozco públicamente. ¡¡PARA MATARME!!

Por eso, y para que no hagáis la misma estupidez que yo y nos ahorremos todos unos cuantos sustos, he decidido dedicar un post precisamente a la famosa “Prueba de esfuerzo”.

Antes de nada me gustaría dar las gracias al Reebok Sports Club de Serrano y a la doctora Mª Jesús Nuñez por habérmela realizado y haberme explicado con detalle todo lo que quería saber. También gracias a Angel Yuste (también bloguero de runners) por haber hecho las súper fotos que incluyo en el post.

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Pero empecemos por lo primero.

¿Qué es una prueba de esfuerzo y para qué sirve?

La prueba de esfuerzo es un procedimiento que valora cómo responde nuestro cuerpo al ejercicio. Para ello se analizan varios parámetros que os voy a explicar a continuación y que nos van a proporcionar información muy valiosa sobre nuestra salud y sobre nuestras capacidades para hacer deporte.

Es decir: al hacernos una prueba de esfuerzo no sólo vamos a poder detectar cualquier problema de salud que nos pueda impedir hacer ejercicio (enfermedades cardiacas, etc) sino que además nos va a proporcionar información fundamental que nos va a permitir rendir más en los entrenamientos y conseguir resultados más rápidamente.

Sin duda, lanzarse a correr un par de maratones (o simplemente, lanzarse a correr como locos) sin haberse hecho una prueba de esfuerzo es una locura… ¿y si hubiera tenido un problema de corazón que desconocía? ¿y si mi cuerpo no hubiera estado preparado para un esfuerzo tan grande? ¡Podría haberme dado un jamacuco en plena carrera!

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La prueba de esfuerzo comienza con un cuestionario muy detallado sobre nuestros hábitos alimenticios, las enfermedades que tenemos o que hemos superado y los antecedentes familiares. También nos preguntan sobre nuestras rutinas de entrenamiento y los ejercicios que realizamos.

Toda esta información sirve al doctor o doctora para analizar no sólo los posibles riesgos de salud sino también los errores que podemos estar cometiendo en nuestra alimentación o en nuestros entrenamientos.

Por último, toca explicar un poco los retos que tenemos en mente. Yo aquél día le hablé del Maratón de Chicago y de la Transvulcania.

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El siguiente paso es pesarnos, medirnos y obtener nuestro porcentaje de masa corporal. Sí, es ese momento en que con una pinza te miden la “chicha” del brazo, el grosor del michelín y la “chicha” del muslo.

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He de confesar que esta vez me alegré un montón, ya que en la última vez me habían dicho que “mi porcentaje de grasa era superior al que se recomendaba a una mujer corredora”. Vamos. Que dejara de zampar cupcakes como si de pipas se trataran. Esta vez me dijeron que era “óptimo”, aunque pienso que se debió a que no cogieron bien la chicha del muslo!!!

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Pasado el momento “traumático” de la grasa corporal, toca tumbarse y que te midan la tensión y las pulsaciones. Yo descubrí que tengo nada más y nada menos que 49 pulsaciones en reposo. Flipo. También te hacen una auscultación cardiopulmonar, para poder detectar cualquier problema en corazón o pulmones (soplos, arritmias, etc..).

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Finalmente, antes de que “empiece lo bueno” te hacen un electrocardiograma en reposo. Esta fue la parte más difícil para mí ya que tuve que estar callada. ¡¡¡Callada!!! Los que me conocéis en persona sabéis que eso es un reto de magnitudes espaciales para mi, y creo que por las chapas que doy en el blog el resto ya os podéis imaginar que normalmente no callo ni debajo del agua. Pero me esforcé mucho y cerré la boca y me limité a hablar conmigo misma en silencio…prueba_esfuerzo_alma_obregon_15

A continuación, llega el momento que todos estábamos esperando. Te colocan bien todos los electrodos. Y te toca subirte a la cinta.

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En mi caso lo de correr en cinta es un verdadero problema, ya que no estoy acostumbrada (ODIO correr en la cinta). Cuando voy al gimnasio siempre prefiero hacer bici o elíptica y lo que me gusta es correr al aire libre. Así que me resulta muy difícil y tengo que concentrarme para no pisar la parte de delante (sí, el plástico) y meterme un trompazo.

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A continuación te ponen una redecilla para evitar que te molesten los cables, y una mascarilla que va a medir tu consumo de gases (oxígeno consumido y dióxido de carbono eliminado). Creo que ponerme la máscara fue un alivio para la doctora y su enfermera ya que así me callé definitivamente.

Gracias a esta mascarilla van a medir el llamado VO2MAX que, literalmente es (copio mi informe): “El VO 2 max representa la máxima capacidad de obtener energía para la contracción muscular utilizando el oxígeno del aire ambiente. Establece el límite máximo de rendimiento aeróbico. Está determinado genéticamente en un 70-80%, por lo que el entrenamiento solo puede mejorarlo en un 20-30%.”

Traducido a lenguaje coloquial, sería lo que “aprovechamos” el oxígeno cuando hacemos deporte. Es eso que Kilian Jornet hace de p**a madre, vamos.

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Arranca la cinta y hay que empezar a caminar y luego a correr.

Empezaron a 6km/h y fueron subiendo a razón de 1km/h cada minuto.

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Ojo a la cara de concentración en la cinta para no pegarme un batacazo!!

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Gracias a esta prueba, el doctor o la doctora son capaces de detectar tus umbrales aeróbico y anaeróbico y te asignan los valores correctos para que los entrenamientos sean lo más eficientes correctos.

Así sabrás a qué velocidad / pulsaciones tienes que entrenar para:

  • Mejorar tu metabolismo de las grasas
  • Mejorar tu base aeróbica
  • Mejorar tu VO2Max
  • Mejorar tu resistencia aeróbica
  • Mejorar la capacidad aeróbica – anaeróbica

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Una vez paras de correr, vuelven a comprobar tu ritmo cardiaco y tus tensión, para ver qué tal regresa tu cuerpo a la calma.

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Con todos estos datos, la doctora elabora un informe detallado, de unas 7 páginas, en el que te explica con detalle todos los datos que se han obtenido y todos esos ritmos de los que os he hablado.

Además incluye un resumen final que es súper práctico para enviar al entrenador o entrenadora y que vean cómo os pueden dar aún más estopa.

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Se recomienda realizarse una prueba de esfuerzo al menos una vez al año si estáis realizando deporte de forma continuada. Os va a ayudar a mejorar vuestros entrenamientos y, sobre todo, va a evitar algún susto innecesario en carrera. Con la salud es mejor no jugar!!

Hay muchos centros que realizan esta prueba, seguro que en internet podéis localizar el que más cerca os pilla o el que lo haga en vuestra ciudad. Yo siempre me lo he hecho en el Reebok Sports Club porque es el que me han recomendado mis amigos y la verdad es que es un placer. Mi próxima idea es hacerme allí un test de lactato, que te permite obtener información sobre los ritmos óptimos para cada distancia.

Espero que os haya interesado mi humilde resumen sobre lo que es una prueba de esfuerzo y que os animéis a haceros una. Es importante.

Muchos besos de la corredora más chapas de la red,

 

Alma

Maratón de Chicago 2014

Hace poco más de dos meses me llegó una propuesta irrechazable: participar en el Maratón de Chicago. El Corte Inglés y su Run Academy estaban buscando dos corredores para superar el reto de correr el maratón de Chicago y nos habían elegido a mí y a Valentí Sanjuan.

Imaginad mi estado de shock. ¿Chicago? ¿Yo? ¿Con un acompañante? ¿En serio?

Total, que ni corta ni perezosa dije que sí (en mi nombre y en el del pobre Lucas, que el pobre me sigue en todas mis locuras) y contradije mi promesa de descansar un poco las patas y no correr ningún maratón este otoño.

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Hasta ahí todo era muy bonito… pero teníamos un problema.

El gran objetivo del otoño era la Madrid-Segovia. Habíamos empezado a entrenar ya en serio para afrontarla y no queríamos abandonar una por otra. Así que no hubo otra opción: entrenaríamos para la Madrid-Segovia y después, en sólo tres semanas y con las piernas machacadas por los 100km, tendríamos que intentar meter entrenos específicos para el maratón.

Así llegó la Madrid-Segovia, que concluimos superando nuestras expectativas (puedes leer la crónica aquí si no lo has hecho). El domingo estábamos molidos, llenos de agujetas. Lunes y martes disminuyeron rápidamente las molestias… Así que el miércoles empezamos poquito a poco a entrenar de nuevo. (Nota: Esto no es lo que se debe hacer. Lo aconsejable es descansar más. Ha sido una locura y no es lo más recomendable. No sigáis mi ejemplo. Pero vamos, que es lo que hemos hecho).

Y entonces el jueves me llevé el planchazo. Hicimos un fartlek y me sentí tan pesada como un hipopótamo. No podía seguir los ritmos, me pesaban las piernas, me encontraba fatal… Para colmo, me tropecé y me pegué un buen golpe con la rodilla (con la consiguiente herida engorrosa).

Total. Que me fui a dormir hundida. “¿¿¿Qué había hecho??? ¿¿Cómo había dicho que sí a Chicago?? ¡¡Iba a ser imposible acabarlo!!”.

Para minimizar el impacto sustituí mis rodajes por elíptica. Y el domingo cayeron series… Y de nuevo ahí estaba el sentimiento de ser un caracol hipopótamo. Lucas seguía animándome (pese a que el pobre tuvo que escuchar el relato de mis angustias a todas horas).

Seguimos entrenando y los días volaron. El último domingo antes de la carrera, finalmente, por primera vez, me sentí bien. Me encontré a gusto haciendo series en el Retiro y empecé a levantar el ánimo un poco. “¿Y si finalmente iba a poder acabar el maratón?”

Mientras tanto, el concurso que había en las RRSS para averiguar qué marca haríamos Valentí o yo en el Maratón tampoco ayudaba mucho. Había respuestas de todo tipo: muchas contaban con que iba a mejorar mi MMP (3h32, Maratón de Sevilla 2014), lo cual me parecía impensable, mientras que otras tantas predecían un pinchazo colosal. Total. Que durante la semana anterior al maratón, twitter no fue más que una fuente de angustia constante.

Creo que el segundo hecho que me animó de cara al maratón fue la prueba de esfuerzo que me hice el miércoles antes del maratón en el Reebok Sports Club (y de la que os contaré todo con detalle en mi próximo post). Todos los valores eran mucho mejores que los de la anterior prueba, lo que me hizo volver a creer que quizá sí que estaba en forma, que iba a poder afrontar el maratón. Porque aunque hubo gente que me dijo: “Buah, si has hecho 100k, el maratón es un paseo”, lo cierto es que a mi me daba muchísimo más miedo el maratón, quizá por la forma en la que lo afronto y el ritmo al que tenía en mente correrlo… La prueba de esfuerzo me había dado esperanzas pero estaba aterrada.

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Foto de Angel Yuste @angelyuste

Y el jueves llegamos a Chicago.

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La ciudad me conquistó desde el principio. Sus rascacielos, el cariño y la amabilidad de su gente, las tiendas, los parques…

No hubo un minuto que pasara en la ciudad en el que no pensara que éramos los corredores más afortunados del mundo por poder correr un Maratón en una ciudad de ese calibre.

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El viernes nos levantamos pronto para ir a la feria del corredor… y empezaron a materializarse mis angustias. La cama y la almohada no eran las más adecuadas para mi forma de dormir (boca abajo) y me desperté con el hombro totalmente contracturado. No sé si fue porque dormí agarrotada por los nervios, pero casi no podía moverlo. Total, que fuimos a la feria del corredor y gracias a una crema que compré allí y a masajear la zona sin control empezó a mejorar la cosa, dejándome una leve molestia que no se me quitaría hasta el sábado por la tarde.

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La feria fue espectacular, maravillosa. No había nada de cola para coger el dorsal y luego pudimos visitarla con mucha tranquilidad: había miles de puestos, miles de productos, miles de marcas… Nos regalaron geles, barritas, bolsas, chocolatinas, batidos… Una pasada. Estando allí, cogimos dos pegatinas con los tiempos para completar el maratón en 3h45 o en 3h30, para así poder llevar un margen de tiempos de cara a la carrera. Si conseguíamos terminar en 3h38 o 3h35 iba a ser un sueño!!!

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Luego nos fuimos de turismo y de compras sin parar. El sábado visitamos de nuevo la feria porque iba a estar Scott Jurek firmando su libro y no podía perdérmelo. ¡¡Al fin iba a conocer al gran corredor cuyo libro cambió mi vida!! Me puse tan nerviosa que casi me da un chungo, pero fue súper amable y hasta me dedicó el libro en castellano.

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Y llegó el domingo… A las 5 estaba despierta. Dormí fatal. Me había dejado de doler el hombro, pero ahora me dolía una pierna (qué raro, soy la señora pupas cuando se acerca el maratón). Estaba aterrada. Lucas también estaba nervioso. Aunque íbamos a mantener un ritmo por debajo de las marcas de ambos (su MMP fue 3h22 en Sevilla), no podíamos olvidar que sólo 3 semanas antes habíamos completado 100kms y que no habíamos entrenado de forma específica para el maratón.

El día salió radiante y, aunque hacía frío, no había ni rastro de la lluvia que tanto habían anunciado. Cuando llegamos al cajón de salida yo tiritaba con una mezcla de frío y nervios. Dieron la salida… y nos animamos demasiado. Los ánimos del público nos llevaban en volandas y manteníamos un ritmo de 4:55 – 5 mins/km. Estábamos tan felices, grabando con la GoPro, que en varios kilómetros no fuimos conscientes de que realmente estábamos yendo demasiado rápido.

Hacia el km.10 empecé con el revoltijo de estómago. Esta vez había tomado omeprazol y era más bien revoltijo que retortijones, pero empecé a preocuparme. ¿Y si me daba el temido retortijón? Seguimos corriendo y pasamos la media maratón en un tiempo que ni en nuestros mejores sueños. En algún momento de esos kilómetros le dije a Lucas que necesitaba bajar un pelín el ritmo. Un pelín. El estómago me estaba molestando mucho y empezaba a tener miedo de no llegar.

Esos kilómetros fueron durísimos. Le di la GoPro a Lucas. No tenía ánimo para grabar. Pensaba que en cualquier momento me iba a tener que retirar. Aunque estaba feliz, me estaba fallando la cabeza y había dejado de confiar en mi misma. Curiosamente, al pasar el km 30 y pico, cuando Lucas me dijo que estaba regular (le estaban pasando factura las plantas de los pies, aún no recuperadas al 100% de la Madrid-Segovia), saqué fuerzas de no sé dónde y tiré yo durante 3 kms. En el 34 nos repetíamos: “Sólo son dos vueltas al Retiro lo que nos queda, sólo dos”. Pensándolo así parecía menos.

Y sufrí. Cómo sufrí. Lucas se recuperó y empezó a tirar de nuevo. Yo le seguía de cerca, no podía ni mirar a la gente que animaba sin parar. Sólo veía una recta eterna. Y entonces le oí decir: “Una milla, sólo una milla”. Miré el reloj y no me lo creía. ¡Pese a mi malestar, parecía que iba a hacer mejor marca personal!

“Corre Lucas, corre” “Corre más que llegamos en 3h30, que llegamos!!!!”. Empecé a gritar como loca, se me caían las lágrimas del agotamiento y el revoltijo de estómago pero empezamos a esprintar como locos. La señal indicó 700 metros. Creo que fueron los más largos de mi vida. Se me paró una chica delante y no me dejaba pasar, y yo miraba el cronómetro, veía que me quedaban pocos segundos para entrar en 3h30.

Corrí y corrí, con Lucas a mi lado y con la GoPro en la mano, casi sin fuerzas para agarrarla.

Y entré en meta. 3h 30minutos y 51 segundos más tarde del momento en que había empezado a correr aquella mañana.

En números fui la 905 de 19.389 mujeres que acabaron el maratón aquél día, la 205 de mi categoría y la 4920 de las 40.500 personas que lo finalizaron.

En felicidad fui la más feliz de todas las personas del mundo mundial. Jamás hubiera pensado que iba a bajar la marca en este maratón, jamás. Alcanzar 3h30 era mi objetivo para Barcelona 2015, no para Chicago. Mi objetivo para Chicago era sobrevivir.

Por cierto, que finalmente vomité. El batido recuperador de Gatorade sabor vainilla fue la gota que colmó el vaso. Crucé la valla de salida, poté agarrada a un árbol y luego me fui a sacar la foto de finisher (olé, qué arte tengo!).

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(Que me perdonen los de Marathonphoto por chorarles así las fotos. Es que las voy a comprar pero aún no han puesto todas online y no voy a pagar hoy y que luego pongan algunas más chulas!! En cuanto las compre prometo sustituir estas fotos “robadas” por las originales)

En fin.

Que menuda chapa os he soltado.

Os dejo el link al video de youtube que resume en 12 minutos lo que acabáis de leer (sí, os lo podía haber dicho antes, verdad?? jaja). Los dos primeros minutos son de fotos, el resto GoPro pura y dura :)

https://www.youtube.com/watch?v=A7jJQ57dqrw&list=UU6mj_ulyCzeEpvDrY7504lw

Pero no me puedo despedir sin dar las gracias a toda la gente que ha hecho esto posible:

– A la gente de Run Academy y El Corte Inglés, por darnos la oportunidad de vivir este sueño. También a Sportravel por la organización, sois la caña.

– A Valentí Sanjuan y al resto de compis de la expedición, sois la caña. Menudas risas nos hemos echado entre unas cosas y otras!!!

– A la ciudad de Chicago por tener el público y los voluntarios más alucinantes que he visto en ningún maratón.

– A la señora que tenía un cartel con una diana que ponía “golpea aquí para superpoderes”, por hacerme sonreír cuando iba hecha polvo. A las chicas que llevaban una pancarta enorme con una foto de Ryan Gosling dando ánimos. A todos los perretes que veían la carrera pasar. A las abuelillas que salieron con sus sillas y mesas a la calle y repartían botellas de agua, barritas, plátanos… A las animadoras que daban saltos imposibles. A la banda que tocaba canciones de los Beatles y a todos aquellos que, tras cruzar la meta, me dieron la enhorabuena, haciéndome llorar como una boba todo el camino de meta al hotel. A todos los que convirtieron el maratón en una celebración pura y absoluta.

– A todas las personas que nos animaron desde la distancia, desde mis padres hasta Pinky (que usó sus superpoderes gatunos para animarnos) y Tris (que seguro ladró por nosotros), y toda la gente que desde las redes sociales nos desearon suerte una y otra vez.

– A Lucas. Porque sin ti no sé si hubiera acabado. Te quiero :)

– A vosotros. Por leerme una vez más. Gracias de todo corazón.

Y ahora sí, me despido, que tengo que seguir deshaciendo la maleta.

Próximamente el post completo sobre qué es una prueba de esfuerzo, cómo se hace y para qué sirve!!

Un beso enorme!!!

Alma

Fartl… ¿¿qué?? (Diccionario para corredores)

Cuando eres corredor popular y te encuentras con otros corredores populares se dan conversaciones como la siguiente:

– ¿Qué tal te fue la carrera?

– Pues salí a 5 pero llegó el hombre del mazo y pinché así que bajé a 6 y claro, no pude hacer MMP.

– ¿Llevabas las minimalistas?

– Qué va, hombre, esas sólo las uso para algunos entrenos puntuales, y las voladoras para las series.

Y nos quedamos tan anchos.

Pensamos que todo el mundo nos entiende cuando hablamos de series, de fartlek, de 5, de 4:30, de drop, de voladoras, de minimalistas… ¡¡Pero no es así!!

Lo cierto es que… ¡Muchas veces no nos entendemos ni nosotros mismos!

Yo he asistido impasible a conversaciones “runneras” en las que no entendía dos de cada tres palabras (y he callado sonriente. Eso siempre funciona. Sonreír en silencio y asentir con la cabeza. Es mi estrategia ninja para sobrevivir a conversaciones incomprensibles).

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Una servidora tras el entreno de hoy. Las chicas también sudamos! jajaja. Ante todo lo importante es mantener la sonrisa, como cuando no entendemos de qué narices hablan!

He leído planes de entrenamiento que me parecían fórmulas matemáticas (lo cual me produce bastante pánico, teniendo en cuenta de que soy de humanidades…) y que he sido incapaz de descifrar…

He tenido sudores fríos intentando recordar lo que eran los hipopresivos, los isométricos y su puñetera madre…

Total.

Que he decidido hacer este mini diccionario para corredores. Así, cuando suba planes de entrenamiento al blog (¡¡ya me he buscado unos entrenadores especializados que me va a ayudar en ello!!), pues no los leeréis con horror.

Barefoot – Literalmente “descalzo”. Es la tendencia de correr descalzo o con zapatillas con las que prácticamente vas descalzo (¿habéis visto las Five Fingers? pues de ese tipo). Se basa en que con las zapatillas de correr que usamos habitualmente, entramos de talón al correr, mientras que el cuerpo humano está diseñado para correr apoyando primero el metatarso. Correr con ellas supone un retorno a la forma en que corríamos cuando éramos pequeños y corríamos descalzos, antes de acostumbrar a nuestros pies al “drop” de las zapatillas convencionales (más abajo está la definición de drop, jeje). Hay mucho debate sobre qué es lo mejor para entrenar (y yo no soy una experta en esto así que no os puedo decir. Pero tengo en mente empezar a probarlo, aunque sea un poquito) pero lo cierto es que si queréis pasaros al Barefoot es importante que vayáis muy poco a poco. Cambiar de forma brusca puede acabar en lesión!

Cajones de salida – Son los diferentes recintos que se establecen en la salida de una carrera para agrupar a los corredores que van a llevar tiempos semejantes, para que salgan todos a la vez y no se molesten unos a otros. Por ejemplo, en una carrera de 10k, habrá un cajón para la gente que va a hacer <38′, otro para los que van a hacer <42′, <45′, etc… El problema suele ser que mucha gente se coloca en los cajones más rápidos cuando realmente no van a poder mantener ese ritmo, obstruyendo el paso de los corredores que realmente se han colocado en el cajón correcto. Vamos, que salvo en las carreras en las que está controlado el acceso a los cajones, ¡¡se suele montar el lío padre!!

Calentar – Es básicamente ese rato de sufrimiento en el que nuestros músculos, que estaban fríos, empiezan a entrar en calor poco a poco al empezar a correr. Es importante empezar a trotar de forma muy progresiva y, si vas a estirar, hacerlo con suavidad para no causar ninguna lesión.

Core – Cuando me dijeron por primera vez: “tienes que trabajar más el core”, me quedé ojiplática, asentí y sonreí (porque eso siempre funciona). Luego miré en internet y me quedé más tranquila (no sé por qué pensaba que me estaban llamando culo gordo o algo… siempre pienso que me están llamando culo gordo!). Literalmente viene de “núcleo” o “centro” en inglés y hace referencia al trabajo de abdominales, caderas y espalda baja, un grupo de músculos fundamentales para el corredor (¡¡no todo son las piernas!!), ya que ayudan a una mayor estabilidad, mejoran el rendimiento en carrera y también la técnica. Así que cuando os hablen de trabajar el core no es lo mismo que si os dicen que tenéis que trabajar el cucu.

Correr a 5…(o a 4:30, o a 6…) – Una cosa que hacemos los corredores populares, y que desquicia al resto del mundo, es hablar en minutos por kilómetro. No, no hablamos en kilómetros por hora, como el resto de las personas. Así que cuando alguien te dice que corrió a 5, quiere decir que tardó 5 minutos en completar cada kilómetro.

Cross – He tenido que preguntar a mi querido Mayayo, compañero de los 100kms del Sahara y director de http://carrerasdemontana.com/ la diferencia de un cross con otras carreras de trail o montaña, ya que ni yo lo tenía claro. Me ha aclarado que un Cross podríamos definirlo como una carrera corta hasta 10k por fuera de asfalto, poco desnivel, ritmos fuertes y que es controlada por la RFEAF.

Cuestas – Es una tortura a la que nos someten los entrenadores. Básicamente consiste en subir X cuestas de X metros a una velocidad continua… una y otra vez… bajar trotando… volver a subir… bajar… subir… bajar… A mi me cae una vez por semana. Y es sufrimiento en vida.

Drop – Otra de esas palabras raras que cada vez repite más gente. El “drop” es la un drop diferencia de altura entre el talón y la punta de la zapatilla. Se supone que cuanto más alto sea el drop, más favorece que taloneemos al correr (o sea, que entremos de talón en lugar de metatarso). Lo más normal es encontrar un drop de 10-12mm en las zapatillas, eso es lo tradicional, pero cada vez son más las marcas que ofrecen zapatillas con un drop inferior, de 4 o 6 mm (o 0mm, como las five fingers, por ejemplo). Como siempre, lo suyo es que consultéis a un especialista ya que va a depender mucho de vuestra técnica de carrera, de vuestro peso, de las carreras que vayáis a correr, de vuestros objetivos…

Estar fino/a – Esto es lo que te dicen cuando adelgazas entrenando para una carrera (normalmente llama la atención de cara al maratón). A mí aún no me ha pasado porque los tres que he preparado he zampado queso como una loca y no se me ha notado el entreno en el cuerpo! jajaja.

Fartlek – Pese a su complicado nombre, en realidad es simplemente un entrenamiento en el que se hacen cambios de ritmo.

Hipopresivos – Es un tipo de abdominales que se hacen en apnea. A mi, en concreto, me salen fatal, pero eso no quita para que siga intentándolo, ya que son buenísimos para reducir el perímetro de la cintura, fortalecer el suelo pélvico y mejorar la postura. Si un día consigo hacer algo de provecho en este ámbito, prometo hacer un tutorial, pero de momento mejor preguntáis a alguien que sepa hacerlos bien! jajaja.

Isométricos – Son un tipo de ejercicios en los que el músculo se somete a una contracción mantenida en el tiempo (no es en plan repeticiones, sino en plan: “me pongo en esta postura y aguanto 30 segundos aunque me empiecen a temblar las pantorillas del esfuerzo). Para correr son muy beneficiosos los abdominales isométricos, como los ejercicios de ponerse en plancha, plancha lateral…

Liebre – A parte del animal simpático de orejas puntiagudas y pelaje marroncito que corretea por el campo, se llama liebre a un corredor cuya misión es marcar un ritmo constante en una carrera. Por ejemplo, en una media maratón habrá liebres de 1h30, 1h35, 1h40… etc. Si les sigues lo suyo es que claves ese tiempo. Además, en las carreras de media y larga distancia hay corredores que hacen de liebre a los corredores de élite durante parte de la carrera para conseguir mejores marcas, o incluso batir un récord.

Liebres. Jeje. Vale son conejos pero son TAN MONOS! Foto obtenida de fondosypantallas.com

MMP – Literalmente “mejor marca personal”.

Minimalismo – A veces se confunde con el barefoot, pero, que yo sepa, es un poco diferente. Mientras que el barefoot apuesta por un regreso a la técnica y a las sensaciones de correr descalzo, el minimalismo apuesta por una reducción máxima de todo lo que sea innecesario en las zapatillas (y resto de equipamiento para correr), buscando la máxima ligereza para un máximo rendimiento. Y tras decir esto os digo que la verdad que hoy se usan los dos términos casi de forma indistinta y que no sé si la definición que os acabo de dar tiene ni pies ni cabeza! jajaja

Muro – El temido muro puede aparecer en torno al km30 del maratón y básicamente se trata de que te quedas sin energía en el cuerpo porque se te han agotado las reservas que tenías, principalmente las de glucógeno. Es una put**a porque has llegado hasta el 30 y de repente ves que no puedes seguir (aún no me ha pasado, pero quién sabe si seré la siguiente!!). También se le denomina “hombre del mazo”.

Pinchar – Ese momento en que tu cuerpo dice “hasta aquí” en cualquier carrera y te ves obligado a bajar el ritmo o, incluso, a parar. Suele pasar cuando salimos a por MMP y nos venimos demasiado arriba (a mi me pasó en la Media de Getafe, que aunque hice MMP, lo hice arrastrándome como un gusano reptador en los últimos 2 kms. Vamos, que pinché!)

Progresivos – Normalmente son rectas que se hacen empezando a un ritmo suave y se acaban a tope, con el corazón saliéndose por la boca. Yo los odio, pero muchas veces toca hacerlos.

Pronador / supinador / neutro – Si te llaman pronador o supinador no es que te estén insultando (aunque pueda parecerlo) sino que están describiendo tu pisada. Si tienes pisada neutra es que cargas por igual todo el pie. Si supinas, es que apoyas más la zona exterior del pie al caminar/correr. Si pronas lo que sucede es que tiendes a pisar con la parte interna del pie. La solución pasa por encontrar las zapatillas adecuadas para tu pisada (y muchas veces además usar plantillas específicas). Yo prono, luego existo.

Prueba de esfuerzo – Prueba súper importante para todo/a corredor/a popular que empiece a entrenar de forma regular y que quiera participar en carreras y demás. Además, si ya corres, no estaría mal que te hagas una anualmente. Es una prueba en la que se evalúa la respuesta del corazón al ejercicio. Se analiza si hay anomalías, arritmias… La verdad es que estoy preparando un post en el que os explicaré este tema largo y tendido, pero, en resumen, se trata de una prueba que nos puede librar de muchos sustos y que nos va a ayudar a valorar si realmente podemos enfrentarnos a determinados esfuerzos o no. Además, nos va a dar mucha información sobre nuestras diferentes zonas de entrenamiento y nos va a permitir sacar el máximo rendimiento de las sesiones.

R1, R2, R3, R4 – A parte del nombre de las radiales de Madrid, son los diferentes ritmos de entrenamiento. Para describirlos voy a plagiar a mis queridos entrenadores de Running Company que las definen como:

  • R1: Carrera muy suave. Fácil mantener una conversación
  • R2: Carrera suave pero con el pulso un poco más elevado
  • R3: Carrera media, ritmo de carrera de 10K
  • R4: Carrera ritmo alto, ritmo ligeramente superior a nuestra MMP en 10K

Lo cierto es que si os hacéis una prueba de esfuerzo os asignarán de forma precisa cuáles son las frecuencias cardiacas correspondientes a cada una de estas “R”, de forma que el entrenamiento es mucho más eficaz. Pero bueno, eso os lo contaré con más calma, prometido.

Rodaje – Es la parte aeróbica del entrenamiento, son esos entrenos en los que salimos a correr a un ritmo cómodo y desarrollamos nuestra capacidad aeróbica.

Series – Mis favoritas en estos momentos son Homeland y The Following. Ah, y me encantaba Fringe (y eso sin contar Dawson Crece y The O.C., of course!!). Fuera de bromas… Las series consisten en repetir una distancia concreta (que normalmente oscila entre 200m y 4000m) a un ritmo concreto. Entre cada repetición hay un tiempo de recuperación. Con ellas mejoramos el rendimiento en la competición, la tolerancia de los niveles de ácido láctico, la potencia aeróbica y anaeróbica… Suelen ser el sufrimiento padre, quieras o no.

Por cierto, a las series les debemos esos jeroglíficos matemáticos que aparecen a veces en los entrenamientos. Vamos, que cuando pone 2 x 6 x 500 a R4 (1′) 3′ quiere decir que tienes que hacer 6 series de 500m a tu R4 (ver arriba), descansando 1 minuto entre cada serie. Luego descansar 3 minutos y empezar de nuevo otras 6 series de 500m. También quiere decir que tu entrenador quiere acabar contigo!!! jajajajaja (es coña, se sobrevive, os lo prometo!)

Skipping – Ejercicios de técnica de carrera que me niego a reproducir con un video porque, como los hipopresivos, da pena verme haciéndolos. Hay varios tipos y lo mejor es que busquéis un videotutorial en youtube. Son súper eficientes para mejorar la técnica de carrera y conseguir que corramos súper bien. Vamos, que si algún día me salen más o menos decentemente grabaré un video, pero que ahora mismo creo que si lo grabo sería un suicidio social total y absoluto.

Tapering – Consiste en reducir la carga de entrenamiento de forma previa a una competición importante. Por ejemplo, se suele hacer la semana previa al maratón, de forma que llegues descansado pero también activo. En mi caso suelo estar subiéndome por las paredes y con ansia de entrenar a lo loco, pero es muy importante respetar esos días de tapering para que salga bien la cosa el día de la carrera.

Tiempo neto / Tiempo oficial – El tiempo neto es el tiempo que has tardado realmente en recorrer la distancia de una carrera concreta, mientras que el tiempo oficial marca el tiempo desde que se dio el disparo de salida. Es decir, en una carrera en la que salgas muy atrás, lo normal es que haya varios minutos de diferencia entre tu tiempo neto y el oficial. No te preocupes que en las clasificaciones siempre quedan reflejados ambos (y el que realmente nos importa a la hora de hablar de MMP es el neto!!)

Tirada larga – Es un tipo de entrenamiento para larga distancia en el que se hacen bastantes kilómetros seguidos, siendo parte, a un ritmo cercano al que luego vas a llevar en carrera. Se suele intentar simular el cansancio que vas a tener en la prueba mediante cambios de ritmo y son el momento perfecto para probar geles, barritas y otros alimentos que vayas a consumir en la carrera. En maratón lo normal es que las tiradas largas ronden los 26k (aunque depende de cada entrenador) pero para ultras ya es otra historia (en mi caso me casqué alguna de 42k de cara a la Madrid-Segovia).

Trail – Actualmente se definen así a casi todas las carreras que discurren fuera de asfalto. Ya os he definido arriba lo que sería un cross (que realmente no sé si se incluye o no como trail… es que hay varias visione). Dentro de los “trails” están las carreras por montaña (cito a la FEDME): “pueden desarrollarse en Alta, Media y baja Montaña. La distancia mínima para que un circuito sea considerado competición oficial es de 21 kilómetros, con un desnivel mínimo acumulado en subida de 1.000 metros. El recorrido de las competiciones será siempre por pistas y caminos no asfaltados, senderos, barrancos, etc. y el recorrido de la carrera no superará el 50% de pista transitable para vehículos”.

Ultra – Toda carrera que supere la distancia de 42195m (la del maratón, vamos). Son con las que yo sueño, porque estoy mal de la cabeza, no por otra cosa :)

Zapatillas voladoras: Zapatillas muy muy ligeras para correr distancias cortas a mucha velocidad. Tienen poca amortiguación por lo que también hay que tener en cuenta el peso del corredor/a.

Seguro que me he dejado miles de palabras que ni vosotros ni yo entendemos, así que no dudéis en plantear las dudas en los comentarios. Y perdonad si no he sido muy “técnica” en las definiciones, pero es que si empezamos a ponernos muy técnicos pues de nuevo no nos entendemos ni nosotros mismos!!! Y el espíritu de mi diccionario era que me entendiérais. Jeje.

Pues me despido. Me queda una semana para el Maratón de Chicago y la verdad es que no tengo ni remota idea de lo que va a pasar allí. He pasado el verano entrenando para la Madrid-Segovia y cuando me plantearon ir a Chicago no supe/pude/quise decir que no, pese a saber que sólo habría 3 semanas entre ambas carreras.

Lo cierto es que a día de hoy estoy emocionada pensando en que voy a vivir finalmente lo que es correr un Major, con muchas ganas de pasarlo bien (y de paso con la intención de arruinarme en Victoria’s Secret… sinceridad ante todo!). Os iré informando pertinentemente de mis peripecias!

Y ahora se despide la corredora patosa que os quiere,

Alma

Pd. Cuando digo patosa lo digo porque el otro día en un entreno tonto de 8k me caí y me hice polvo la rodilla… ¿¿¿¿no me caigo en 100 y me caigo en 8???? Monguer soy, monguer!

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¿Qué necesito para correr?

Como siempre, me toca empezar el post dándoos las gracias por vuestro cariño. Gracias por todos los comentarios que habéis dejado en mi última entrada… sois la caña!!!

Se me ha ocurrido hacer este post porque, cuando estaba preparando toooooooodas las cosas que necesitaba para la Madrid-Segovia, subí una foto a mi instagram y hubo gente que comentó: “¿Pero necesitas todo eso para correr?” y pensé que era necesario hacer un post contando lo que DE VERDAD es imprescindible para correr, lo que es útil y lo que es una chorrada que normalmente llevamos por postureo, jeje.

Básicamente, lo que quiero evitar es que os pase esto que me pasa a mí:

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Y ese cajón es SÓLO lo de verano / entretiempo.

Vale. Tengo adicción a la ropa de deporte.

Digamos que la acumulación de camisetas de carreras tampoco ayuda mucho.

Y la afición de mi querida Pinky de meterse en el cajón y sacar todas las camisetas una a una con sus zarpitas, pues os podéis imaginar…

Digamos que esta es la situación más habitual en mi casa:

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Por eso, si aún estáis a tiempo, os quiero avisar de las cosas que realmente necesitáis comprar.

El resto, si queréis comprarlas, es cosa vuestra. ¡¡¡¡Al menos no caerá sobre mi conciencia!!!!

(Nota: Puede parecer que lo mío es vicio pero lo cierto es que mi debilidad es la ropa de deporte. ¡¡Luego cuando necesito llevar ropa normal decente no tengo!!)

IMPRESCINDIBLES

Zapatillas

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Desde mi humilde opinión, lo más importante de todo, SIN DUDA, son la zapatillas.

Usar unas zapatillas equivocadas puede causaros molestias en las rodillas, en los pies… ¡¡incluso una lesión!!

Mi recomendación es que si vais a invertir en una sola cosa, sea en las zapatillas.

Hay mucho rango de precios, muchas marcas… Lo importante es que sean las correctas para vuestra pisada (neutra, pronadora o supinadora), para vuestro peso (no son iguales unas zapatillas para una persona que pesa 50kg que para una que pesa 90) y a lo que vais a hacer con ellas (¿vais a correr sobre asfalto o en montaña? ¿buscáis velocidad o amortiguación?).

Lo mejor, como ya os dije, es ir a una tienda especializada. Yo por ejemplo en Madrid voy a Running Company que es una tienda en la que te analizan la pisada para asegurarse de que no elijas las zapatillas sólo porque son las más molonas (Esto es esencial en mi caso, ya que suelo guiarme por la cantidad de colorines diferentes por centímetro cuadrado. Si hay más de 10, me las compro! jajaja). Seguro que en vuestro barrio o en vuestra ciudad habrá una similar que ofrezca este servicio.

Cuidado también a la talla. Evitad que las zapatillas os queden muy justas si no queréis llevar las uñas moradas al segundo día de entrenamientos. Yo por ejemplo en las zapatillas de Trail llevo casi un número más que en las normales porque en las bajadas si no acabo con las puntas de los dedos machadas. Igualmente, si vais a una carrera en un lugar en el que vaya a hacer mucho calor, como un desierto, tened en cuenta que se os hincharán los pies MUCHO (¿¿os he contado que del Sahara volví con 5 uñas menos?? bueno, ya os lo contaré… Estas son las cosas que nadie te cuenta cuando empiezas a engancharte a correr… Ayyyy… que tiempos aquellos en los que ponerme sandalias no era una utopía…)

CamisetasIMG_9326

Lo cierto es que en cuanto empiezas a correr carreras de forma más o menos regular tu armario “camisetil” empieza a crecer sin freno.

Mi recomendación: guardar sólo las camisetas de carreras que tienen un significado especial (tu primera carrera, tu mejor marca en 10k, etc..) y dar el resto a una ONG de las que recogen ropa. Van a hacer mucha mejor función de esa forma que cogiendo polvo en un cajón. Yo ahora cuando guarde la ropa de verano lo haré con las que andan rondando por ahí.

A la hora de comprar camisetas lo importante es que busquéis camisetas cómodas y de buena calidad, especialmente los chicos (cuanto peor sea la tela de la camiseta más probabilidad hay de que os roce en los pezones y sangren :S. Gracias a Dios las chicas no tenemos ese problema). Hoy en día hay miles de marcas y miles de calidades. Eso sí, en mi opinión tampoco hace falta que os gastéis 100€ por camiseta, que al fin y al cabo es una prenda de ropa más y se va desgastando mucho.

De hecho si tenéis que invertir en alguna camiseta, que sea en una térmica, que en invierno viene de perlas (las mías no salen en la foto porque están en una caja de ikea encima de el armario y… en fin… que no la he bajado! jaja).

Ejem. Y un comentario sobre las camisetas de compresión… Pues oye, lo cierto es que molan… Molan si tienes tableta de chocolate en la tripa, lo cual no es mi caso. Que son muy cómodas y tal… Sí. No lo dudo. Mazo. Pero la realidad es que las camisetas de compresión me hacen parecer una morcilla de burgos (o chorizo de cantimpalos, como prefiráis). En fin. Pues eso. Que si tenéis un “six-pack” os pongáis una camiseta de esas por mí. Gracias.

Pantalones, mallas… IMG_9328

Las mallas de colores que llevo son totalmente de postureo.

Lo confieso. Las compro en Blackmilkclothing y no son especialmente cómodas para correr, son cómodas y punto. Pero claro, molan bastante para quedarte con toda la peña. O como las plateadas de la foto, que son de Victoria’s Secret y son holográficas. En fin. Una, que no tiene vergüenza ajena alguna… La verdad es que mi teoría es: ¿Me vas a mirar raro porque parezco un t-rex al correr? Pues toma, otra razón más para mirarme raro, gracias.

Más allá de que sean molonas y coloridas, os recomiendo que busquéis lo que os sea más cómodo. En invierno me encanta llevar mallas largas (normalmente, pese a lo que pueda parecer, las llevo negras) y en verano, sin embargo, siempre llevo pantalones sueltecitos, que me resultan súper cómodos. Es cierto que depende de la forma de vuestras piernas, puede que los pantalones abiertos hagan que os salgan rozaduras en los muslos. La solución en ese caso es usar mallas cortas ajustadas, mallas piratas o untarse bien de vaselina. A mí los piratas no me son tan cómodos porque me molestan al correr en la rodilla, pero también son buena opción para entretiempo.

De nuevo, una advertencia con los pantalones de compresión. Yo me compré los rojos de la foto hace más de 6 meses. Son súper cómodos pero aún estoy esperando a atreverme a ponérmelos… Digamos que ese tipo de pantalones resaltan especialmente mi afición a los cupcakes… (Una vez más se prueba que no sólo tenéis que buscar pantalones “cómodos” en abstracto, sino pantalones con los que os sintáis cómodos/as vosotros/as. Yo con ellos me siento a medio camino entre una butifarra y un salchichón!).

Sujetador deportivoIMG_9343

Evidentemente usar un buen sujetador deportivo es imprescindible para las chicas/mujeres.

En la foto os enseño un par de tops que tengo de Victoria’s Secret que si tuviera una copa D o E agarrarían muy bien pero me equivoqué de talla y así me va. Los otros son de los que aprietan pero bien y eso, sinceramente, me da más confianza.

Porque realmente lo importante en los tops es la sujeción. Tenéis que buscar la talla correcta y que la sujeción sea la adecuada no sólo para correr (que requiere MUCHA sujeción) sino para el tamaño de vuestro pecho. Las que, como yo, no tengáis mucho que sujetar, no necesitaréis tanto soporte en el sujetador deportivo, aunque es importante que os sujete bien. Si, por el contrario, tenéis una copa grande, es IMPRESCINDIBLE que apostéis por la máxima sujeción. Podéis dañaros el pecho si no lo hacéis. Y además es muy incómodo.

Junto con las zapatillas, si eres mujer, lo más importante es usar un sujetador deportivo correcto. Sí. Ya sé que no se ve, pero lo cierto es que es más importante que las mallas de colorinchis, las camisetas, la máscara waterproof y la cinta a juego con los calcetines (aunque algunas blogueras de running parezcan sugerir lo contrario), asi que porfi, lo primero a comprar es eso!!!

EL RESTO

Prendas de abrigo IMG_9331

Una cosa a comprar si vivís en un sitio que llueva mucho es un buen cortavientos. Hay mil posibilidades: los hay más gorditos, más finitos… Hay gente que los usa mucho, yo realmente no lo uso más que si llueve, ya que cuando hace frío prefiero usar una térmica. Los cortavientos no transpiran bien y se suda un montón!

Eso sí, si os da por las carreras de montaña tened en cuenta que es posible que os lo exijan como material obligatorio en muchas de ellas.

Calcetines de compresión, perneras, medias…IMG_9332

Bueno. Confieso que pese a que tengo todas las modalidades, lo que más uso son los calcetines especializados, cortitos, porque es lo que más cómodo me resulta.

Es cierto que la gente habla maravillas de las medias / perneras de compresión. Yo las usé un tiempo pero ahora mismo no las uso y no he notado mucha diferencia. Se supone que lo que hacen es ayudar a la buena circulación. En mi caso, más que para correr, las uso después de una carrera dura, para ayudar a la recuperación.

Si te gusta correr con el gemelo bien sujeto, adelante. Si te da igual, yo me las ahorraría!

Gorras de verano y gafas de sol

Yo soy poco de correr con gorra (salvo en situaciones extremas como en el Sahara), pero es cierto que es muy importante si corréis en sitios en los que haga mucho sol. Hay miles de tipos y calidades, lo importante es que sean lavables… creedme.

Respecto a las gafas de sol, si tenéis los ojos sensibles al sol o corréis en sitios con mucha luz, son imprescindibles. Y para carreras de montaña también (os pueden librar de que una rama se os meta en los ojos!!). Yo os recomendaría que buscarais unas gafas ligeras, especiales para correr (las mías no fueron caras y están guay), mejor que correr con las Rayban molonas de cristales de colorines (que si se os caen os cortáis las venas!!!!)

RiñoneraIMG_9342

Yo tengo un Spibelt rosa (el rojo se lo he robado a Lucas, jeje) y la verdad es que lo uso todos los días para meter las llaves cuando salgo a correr. Yo salgo sin móvil, pero también cabe si quieres meterlo. Hay más marcas que fabrican este tipo de mini riñoneras y, la verdad, si estáis acostumbrados a correr con una funda de móvil de esas que van en el brazo, os recomendaría probar esto, ya que te ahorras el riesgo de rozaduras en el brazo en carreras o entrenos largos. Como no, se trata de una compra un poco opcional (Si vuestros pantalones tienen un bolsillo para las llaves, no os hace falta. Es que no todos los míos lo tienen).

Manguitos, guantes, gorro y BuffIMG_9334

Lo más importante para mi cuando llega el invierno, son los guantes. ¡¡No sé por qué, pero se me va todo el calor por las manos!! Eso sí, confieso que uso guantes de lana de esos de 1€ que venden en los chinos… Total, si los voy a perder igual, al menos así no me corto las venas por perder unos guantes técnicos mega súper maravillosos de 20€! Respecto a los gorros, no suelo correr con gorro así que no os puedo aconsejar bien. Lo que os puedo decir, seguro, es que debéis buscar que sean de un material que no coja olores.

Los manguitos los llevo por postureo, lo confieso. Eso sí, es cierto que son cómodos porque te dan calor en los brazos sin necesidad de llevar una camiseta de manga larga… Bueno. Pero yo los uso por postureo!! Vamos, que no creo que sea una compra esencial para correr. Pero que si veis algunos en colorines chulos avisadme. Bueno. Mejor no.

Y el buff. La verdad es que es una prenda muy cómoda. Yo uso la que tengo de forro polar cuando empieza el frío horroroso en invierno, y el resto las uso en verano como cintas de pelo o en el cuello si hace rasca… Además me compré una con el logo de Buff porque me encanta Anton Krupicka y él siempre lleva uno y pensé: “seguro que con el Buff como el de Anton corro mejor”. Pero la verdad es que no funcionó! jajaja. Corro igual de mal!!! Y encima ahora no lo encuentro… grrrrr (debe haberlo cogido Pinky)

Gorra Sahariana y guetres

En la foto anterior podéis ver también dos complementos imprescindibles si váis a correr por el desierto o en un lugar en el que haya mucha arena y haga un sol de campeonato: gorra sahariana y guetres. Bueno, los guetres (polainas) también valen para barro y nieve. Pues eso. Que salvo esa situación no os los compréis, que no les vais a dar uso. Yo los usé en los 100km Sahara y tengo en mente apuntarme a alguna carrera desértica más aunque sólo sea para usarlos de nuevo!!! (Excusa barata. La verdad es que me flipó correr por el Sahara y estoy deseando repetir!)

Mochila de hidratación / mochila con bidonesIMG_9335

Las mochilas, ya sean con camelback o con bidones, son muy útiles para carreras largas o en las que no se va a contar con avituallamientos. Yo no los uso más que en carreras de montaña y en entrenos largos por montaña o por caminos que no voy a encontrar fuentes. Empecé usando una mochila con camelback pero es cierto que para rellenar en los avituallamientos me resultan más cómodos los bidones.

Creo que es una compra imprescindible si hacéis carreras de este tipo, pero si estáis empezando o si corréis de normal carreras de asfalto no tiene mucho sentido comprarse una.

Por cierto, si entrenáis a diario en algún sitio sin fuentes, podéis compraros unos bidones que venden con un pequeño agarrador de tela o con un agujero central para agarrarlos al correr, así os evitáis ir con la mochila.

FrontalIMG_9338

 

El frontal no creo que es una compra importante salvo que vayáis a correr de noche en zonas sin iluminación.

Eso sí. Si vais a correr en un sitio en el que necesitéis el frontal sí o sí, compraros uno bueno. Yo compré uno cutrillo para el Sahara y no daba nada de luz y por poco me mato en la etapa nocturna. El de la foto lo compré para la Madrid-Segovia e ilumina tanto como si me estuviera abduciendo un ovni. Vamos, que era como correr de día, que es lo suyo!!!

Pulsómetro con/sin GPS

El pulsómetro es MUY útil ya que os ayuda a ver las pulsaciones que lleváis según el ritmo de carrera (importantísimo para realizar buenos entrenamientos). Yo no empecé a usarlo hasta dos años después de empezar a correr, cuando por fin tuve entrenador (Iván, la primera persona que pensó que yo podía correr un Maratón). La mejoría que experimenté al entrenar según las pulsaciones fue increíble.

Respecto a que tenga o no GPS, la verdad es que es genial poder ver las rutas, los ritmos, etc., pero es una pasta. Así que si estáis intentando ahorrar, podéis aprovechar una app de las que vienen en los smartphones y de momento ahorraros unos dinerillos.

IPod/Reproductor de Mp3

Durante casi 4 años he entrenado y corrido todas mis carreras con música. Luego empecé a entrenar acompañada y dejé de usarlo casi por completo. Incluso a día de hoy corro las carreras normalmente sin música. Eso sí, sin música no soy nadie haciendo series!!! Me compré el IPod de la foto porque es el más barato y el más ligero. Para correr no se necesita más. Es una compra útil si entrenáis solos y os aburrís, pero cuidado al cruzar las calles con los coches y en las carreras con los corredores: es fácil olvidarse de que hay más gente en el mundo y puede haber un accidente!!

Go Pro

Esto sí que no es imprescindible, pero reconozco que mola mogollón poder sacar videos y fotos en las carreras y que salgan bien el 99% de las veces. Y encima funciona bajo el agua! Eso sí, cuesta una pasta. Y te arriesgas a sacar horas y horas de video que luego no quiere ver nadie!!!! Yo aviso!! Que los adictos a las GoPro son casi peores que los que quieren que veas TODAS sus fotos del viaje de novios!!!

Portageles, portadorsalIMG_9339

El portageles es imprescindible para carreras de larga distancia (yo para media maratón, el gel lo llevo en la mini riñonera que os enseñaba antes). Este me lo regaló Iván (mi primer entrenador) y está “tuneado” para que no se salgan por abajo cuando corres! jajaja. Pero para carreras cortas no hace falta.

El portadorsal me lo compré porque Lucas es súper fan de usarlo y la verdad es que es muy cómodo ya que te evitas agujerear las camisetas con los dichosos imperdibles (y en carreras que cambias de camiseta como en la Madrid-Segovia que cambié dos veces, pues te ahorras tener que cambiar el dorsal cada vez!!). Pero vamos, que si digo que esto es un imprescindible será mentira!!! jajaja.

Cintas molonas de pelo

A mi me flipan pero las uso por postureo. Lo confieso. Eso sí, si sudáis mucho, podéis usarlas para evitar que el sudor os vaya a los ojos (y quedan súper “pro” tanto en chico como en chica!!!).

Pulseras identificativas

Las pulseras identificativas, como la Safesport ID, son muy útiles si soléis salir a correr sin nada más que las llaves de casa (como una servidora), porque indican vuestro nombre y datos de contacto de vuestros familiares cercanos (y podéis indicar si tenéis alguna alergia, el grupo sanguíneo…). Así si os da un jamacuco corriendo pues pueden contactar con la gente interesada. Yo tengo dos porque tenía una rosa y luego vi que tenían de camuflaje y claro entonces… En fin… que NO tengo remedio!!!

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Y no se me ocurre nada más.

(menos mal, porque os acabo de soltar una chapa de campeonato!!!!)

Espero haber ayudado a que no os arruinéis.

Me encantaría que me comentéis lo que vosotros/as usáis y lo que no. ¿Tenéis alguna recomendación para mi? ¿Tenéis dudas sobre algún accesorio?

Y recordad, antes de comprar, haced lo que yo nunca hago: ¡¡¡calculad si va a caber en el armario!!!

Besos a porrón!!!!!!!!

Alma

PD: En la nueva sección “Calendario” podéis ver las carreras que voy a correr próximamente. Si vais a ir a alguna nos vemos allí!!!!!!

Mis 100km Madrid-Segovia

Me apunté a la Madrid-Segovia el 7 de mayo de 2014, día en que se abrieron las inscripciones… Llevaba meses pensando en correrla y no se me iba a escapar!

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Desde aquél 7 de mayo hasta el 19 de septiembre, día anterior a la carrera, imaginé muchas veces cómo iba a irme la carrera: ¿lograría acabarla? ¿me lesionaría a mitad de carrera? ¿y si me fallaban las fuerzas? Imaginé miles de escenarios posibles, miles de posibilidades… Me imaginé cruzando la Fuenfría bien echada la noche, con frío y mucho miedo de tropezar con las piedras. Me imaginé entrando de madrugada en Segovia con mi frontal, cuando ya casi no quedara nadie animando. Me imaginé a mi misma abandonando en Colmenar o Cercedilla por algún dolor muscular imprevisto…

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En la salida dejando las bolsas, a las 7:30 de la mañana

Lo que nunca imaginé es que iba a acabar en 13h39, que iba a pasar la Fuenfría de día y que entraría en Segovia a tiempo para ir a cenar. Nunca. Nunca imaginé que iba a ser la séptima mujer en cruzar la meta. Nunca.

Hoy os voy a contar cómo fue mi Madrid-Segovia (y por qué aún sigo como en un sueño).

Son las 5:30 de la mañana y suena el despertador. Abro un ojo y me doy cuenta de que sigo agotada. La noche anterior me metí en la cama a las 00:30 tras 6 horas de examen (de 15:30 a 21:30) en Le Cordon Bleu. Todo hay que decirlo, nada más salir me puse a comer arroz como una loca (ante la mirada atónita de mis compañeros) porque la carga de hidratos es la carga de hidratos y ni siquiera los nervios causados por la espera de la calificación podían impedir que me zampara lo que tenía previsto. Total, que aprobé (oleeee! ya soy Chef Pâtissier por Le Cordon Bleu!) y para cuando llegué a casa me dieron las mil.

Así que a las 5:35 me meto en la ducha y luego empiezo a preparar los desayunos mientras se ducha Lucas.

Para los que no habéis oído nunca hablar de la Madrid-Segovia o no sabéis cómo va, os cuento: son 100kms a completar en un máximo de 24 horas. Hay avituallamientos cada 10kms aproximadamente, pero además los corredores pueden preparar unas mochilas que se llevan a Colmenar (km 26.2) y Cercedilla (km 63.5) en las que meter ropa de abrigo, barritas, comidas o lo que vayas a necesitar. Y además puedes dejar una en Segovia con cosas que vayas a necesitar al llegar. Así que Lucas y yo salimos de casa con 8 bolsas: las mochilas que vamos a llevar en carrera más tres más por cabeza… ¡¡Parece que fuéramos de vacaciones!! Nos recogen Javier Ullé y Monique y nos vamos a Plaza de Castilla.

Tras dejar las mochilas en los camiones que las llevarán a sus destinos y tomar una botella de agua en un bar, nos vamos a la línea de salida con tan mala pata que me pilla el “speaker” por banda… ¡¡y me pregunta si voy a comer cochinillo al llegar a Segovia!! Total, que me toca explicar ante tooooodos los corredores presentes que soy vegetariana. Noto las miradas raras a la respuesta así que decido escabullirme con un “jijiji creo que mejor tomaré ponche segoviano”y me pongo junto a Javi y Lucas.

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Dan la salida y empezamos a correr dirección Tres Cantos a un ritmo de 5:45 – 6mins/km, siguiendo el plan que ha hecho Javi y que nos supondría acabar en 15 horas. Como toda la gente que conocemos (menos dos o tres máquinas) ha terminado en 16 horas o más, voy asustada, pensando que voy a pinchar. (Es más, dije que si yo lograba acabar según el plan de Javi me raparía la cabeza!! así que imaginad mi escepticismo a lograr 15 horas!). Los conocidos que van a correr ese mismo día nos han dicho que no lo hagamos, que salir a esos ritmos nos hará pinchar. Que lo vamos a pagar. Pero creemos que hemos entrenado bien y decidimos arriesgar.

Van pasando los kms y me encuentro bastante regular: me duele la rodilla (sin razón aparente, no me había dolido desde hace meses), me encuentro floja, tengo calor… Sobre todo, tengo miedo a no poder terminar. Estoy aterrada. Pero llegamos a Tres Cantos antes de lo previsto y me pega el subidón. Nos sellan el documento de control y me siento nueva. No sé qué ha hecho “click” en mi cabeza, pero pocos kilómetros más tarde estoy corriendo comodísima, al mismo ritmo, sin dolor alguno, con la vista puesta en Colmenar.

Y así van pasando los kilómetros. Llegamos a Colmenar casi media hora antes de lo previsto, por lo que allí casi no comemos casi nada de lo que habíamos dejado en las mochilas pensando que llegaríamos para la hora de comer.  Aparecen mis padres que nos dan ánimos y en menos de 10 minutos salimos de nuevo trotando, esta vez hacia Manzanares el Real.

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Cada paso que doy me siento un poquito más cerca de Segovia y las risas con Lucas y Javi son constantes. Hay un par de corredores que nos comentan que no callamos ni debajo del agua, otro nos habla de su panadería y nos pone los dientes largos con las ofertas que tienen… Antes de darnos cuenta estamos entrando en Manzanares, donde de nuevo están mis padres animando. Me ha empezado a doler la tripa en la cuesta de llegada pero nada más entrar en el avituallamiento me dicen que voy 10ª de las mujeres y consigo olvidar los dolores, apretar los dientes y tirar para adelante.

Tras salir de Manzanares cada vez me duele más la tripa. No sé si han sido unas gominolas energéticas que se me ha ocurrido comer (pese a que en los entrenamientos me iban bien) o simplemente el esfuerzo, lo cierto es que empiezo a retorcerme de dolor y me toca hacer un par de paradas técnicas antes de llegar a Matalpino (con tal mala suerte que me meto en unas zarzas y me dejo los brazos destrozados). Me siento súper débil y tengo el estómago tan revuelto que ni siquiera puedo comer, pero tengo claro que si de mí depende, mis problemas de estómago no me van a impedir llegar al 100.

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La llegada a Matalpino es la caña. De nuevo mis padres y los familiares y amigos de Javi están allí animando. Están todos alucinando porque vamos mucho más rápido de lo previsto. Como un poco de plátano porque no me entran las barritas y charlo un poco con la chica que va 9ª, que es un cielo. Cinco minutos más tarde salimos trotando hacia la Barranca. Mantenemos un ritmo de 6 – 6:30 mins/km, salvo las cuestas, que subimos andando. Y así llegamos a la subida a la Barranca y nos toca caminar porque hace un calor horroroso y nos sentimos agotados. Aún así, seguimos por debajo del tiempo previsto.

Se me ha calmado el estómago pero cada vez que bebo agua vuelven los retortijones, así que voy un poco agobiada. A lo lejos vemos a la chica que va 9ª (no me acuerdo de su nombre porque me lo dijo en meta y yo estaba comatosa, pero era un cielo!!) y finalmente la alcanzamos en el avituallamiento, en el km 58.5. Picoteo un poco y nada más salir del avituallamiento, de nuevo los retortijones me hacen parar. No me lo puedo creer, no me puedo encontrar peor!

Tras la parada, vuelvo a trotar y poco a poco vuelven las buenas sensaciones. Sé que no queda nada a Cercedilla, donde tengo un tupper con pasta a palo seco esperando. Así que sigo trotando detrás de Javi y Lucas y antes de lo pensado estamos en Cercedilla. Lucas empieza con molestias en los cuádriceps, pero aprieta los dientes y sigue hacia delante. Allí están todos los “animadores del Panceta Team” a los que se han unido Luis (con el que corrí los 100km del Sahara) y Yoli. Nos hace súper ilusión verlos y tras comer la pasta y cambiarme de nuevo de camiseta (en realidad me iba a cambiar de ropa entera pero estaba tan monguer en esos momentos que se me cayó a un charco sin querer!!) cogemos los bastones que habíamos dejado en las mochilas y salimos hacia la Fuenfría. Me duele la tripa pero estoy tan feliz de ir tan avanzada en carrera que intento ni pensar en ello.

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Poco después de salir de Cercedilla aparece de nuevo la chica que os comentaba y vamos charlando un largo rato. Aunque se ha retrasado en Cercedilla, nos ha dado alcance porque hemos decidido subir caminando esos 10kms para no pinchar. Es su primera Madrid Segovia y es una crack. Javi va un poco por delante, Lucas está charlando con un chico un poco más atrás. Y así subimos casi toda la Fuenfría, hasta que ella comienza a trotar y la perdemos de vista, porque nosotros seguimos caminando, rápido, pero caminando. Conocemos a un chico de Cádiz, con el que hablamos de fútbol y poco después me adelanta también una chica que va un poco tocada de las piernas. Voy 11ª.

Llegamos a la Fuenfría de día y entonces es cuando me empiezo a dar cuenta de lo que estamos logrando. Hemos roto todas las previsiones, todas mis imaginaciones, todo. Es de día. DE DÍA!!!

Y entonces Javi suelta el bombazo: “Chicos, creo que vamos a hacer bastante menos de 15 horas… Yo había calculado los últimos 20kms a un ritmo de 9 minutos el km… pero creo que siendo cuesta abajo y tal y como vamos, avanzaremos mucho más rápido”. El subidón es total. Nos ponemos camiseta de manga larga porque hace mucha rasca y comenzamos a correr cuesta abajo. Milagrosamente me han desaparecido los retortijones, y aunque casi no puedo comer ni beber por las molestias de estómago, las piernas me responden y pronto estamos descendiendo a un ritmo de 6 – 6:30 min/km. En la bajada adelantamos poco a poco a 3 chicas y antes de llegar al Corral de la Desesperada (km 87,3) me he colocado 8ª. No me lo puedo creer. La chica que iba 9ª también las ha adelantado, ahora ella va 7ª. Yo que tenía dudas de si iba a acabar sana y salva y ahora me veo en el top 10 de las chicas.

Total, que a 13kms de Segovia, en el avituallamiento, echamos cuentas y vemos que vamos a llegar por debajo de 14 horas. Yo tengo un subidón importante y pese a que me empieza a doler un tobillo, me casco el frontal y empiezo a meter prisa a Lucas y Javi que piensan que me he vuelto totalmente loca. Veo al fondo las luces de Segovia, no me puedo creer que vayamos a llegar a tiempo de cenar!! Lucas sigue con molestias en los cuádriceps, así que no me separo de él, animándole hasta el siguiente control, en el km. 92.3. Llegamos y allí están mis padres y la mujer de Monique con su amiga Francia, gritando como locos. Hay también una chica muy simpática que me dice que me sigue y se saca una foto conmigo. Todo el mundo me dice que coma, que beba, pero no tengo sed y la idea de comer algo me revuelve el estómago, así que me ajusto el frontal y azuzo a los pobres Javi y Lucas para seguir avanzando.

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Son esos últimos 5 kms los que más duros se le hacen al pobre Lucas, que cada vez tiene más molestias en el cuádriceps. Estamos los 3 solos por completo, iluminados sólo por los frontales. Mis “vamos pollito” (pobre hijo, que últimamente uso “pollito” como nombre cariñoso y él no iba a ser menos), “ánimo Luqui”, “No pienses Lucky Luke!!!” no son suficientes y cuando le enfoco con el frontal veo que tiene muy mala cara. Caminamos un par de kms y poco a poco parece recuperarse: sabe que estamos muy cerca y decide tirar hacia delante.

Y finalmente entramos en Segovia. No son ni las diez de la noche. Empezamos a correr cada vez más rápido. La gente nos anima desde los balcones, desde las terrazas. No conseguimos ver las señalizaciones y de repente avistamos un grupo de corredores que caminan hacia la meta. En él está la chica a la que habíamos perdido en la Fuenfría, con la que tanto rato había charlado, que me ve y me da ánimos, indicándome por dónde tenemos que seguir. Ellos van caminando también en esa dirección, hacia la meta.

Y corremos los tres como locos. Son las 10.05 de la noche y estamos aproximándonos a la meta. Hacemos un último kilómetro a todo lo que nos dan las piernas, le miro a Lucas y le digo “creo que voy 7ª!” en shock. No me lo puedo creer. Tengo los ojos llenos de lágrimas, toda la gente me anima al ver que es una chica lo que llega a meta. “Ánimo niña”, “Vamos campeona”, “Esa chicaaaaa!” es todo lo que oigo. Y al final, cuando mis pulmones y mis piernas no pueden más, veo el Acueducto. Al fin.

Han pasado 13h y 39 minutos y cruzamos los tres juntos el arco, agotados pero felices de haber hecho lo que nadie esperaba. Nadie.

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Nos abrazamos y luego abrazamos a todos nuestros conocidos, que están tan sorprendidos como nosotros con el tiempo final. Entra también la chica que finalmente ha sido 8ª y nos abrazamos, ¡¡no nos creemos haber llegado tan rápido hasta aquí!!

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Recogemos las medallas, las mochilas y hacemos algo con lo que 14 horas antes no hubiéramos soñado: cenar en Segovia a las 22.30 de la noche.

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Y así terminó un día que recordaremos toda la vida. Un día en el que demostramos que a veces es importante creer en uno mismo y olvidarse de toda la gente que te intenta frenar en tus sueños o que te quiere meter miedo porque ellos mismos no se atreven a arriesgar tanto como tú. Si tienes un sueño, persíguelo. Nosotros tuvimos suerte y lo cumplimos con creces pero incluso si hubiéramos fracasado nos quedaría el orgullo de haberlo dado todo por el camino.

He hecho un video por si después de la chapa que os acabo de soltar aún os quedan ganas de ver cómo lo viví con mi GoPro.

Hoy me duelen aún las piernas, tres dedos de los pies (de los que perderé las uñas), un poco las clavículas (por el golpeteo de los bidones) y sobre todo sigo con molestias en el estómago. Pero leñe, qué feliz soy!

Antes de despedirme quería dar las gracias a un montón de gente:

  • A Lucas, cómo no, por estar siempre a mi lado y por entender que estoy como una cabra. Te quiero.
  • A Javi, por estar loco como yo. Por muchas carreras de 100kms más.
  • A mis padres, por animarnos en tantos puntos de avituallamiento y, sobre todo, por seguir queriéndome pese a mis locuras.
  • A Monique, Francia, Quique, Enrique y Marisol, por los ánimos continuados.
  • A Raúl García Castán, mi querido entrenador y compañero de debates musicales y literarios, por estos meses de entrenos y por haber conseguido que cumpliera mi objetivo con creces (jajaja. ya tu sabes!)
  • A Andrea, por haber conseguido que coma mucho más sano y por haberme ayudado a quitarme esa mochila de 5 kg con la que cargaba en las cuestas :)
  • A todos los corredores y corredoras que charlaron conmigo en carrera, porque ayudasteis a que los kms pasaran más rápido.
  • Y sobre todo a los que me animásteis en vivo, o por twitter, facebook, instagram, por aquí… Cada palabra de ánimo fue una gotita de energía más que nos ayudó a completar nuestro objetivo. GRACIAS DE TODO CORAZÓN!

Se despide vuestra querida corredora – chapas.

Gracias por estar ahí apoyando!

Mil besos

 

Alma

 

Entonces… ¿qué tengo que comer si corro? (Consejos para alimentarse mejor y receta para bolitas energéticas de chocolate y proteínas)

De nuevo, estoy sin palabras. El aluvión de comentarios al post anterior me ha llevado a pensar que os está gustando el blog y eso me hace muyyyyyy feliz!!! (También he de deciros que si estoy feliz soy aún más chapas!! así que… miedo me doy!!!)

Total, que antes de entrar en materia aprovecho para comentaros que estoy un poco nerviosilla porque el sábado tengo que correr los 100km de la Madrid – Segovia. Bueno, ni siquiera son nervios… es más bien un… ¡¡¡madre míaaaaaaaaaaa!!! ¡¡Pollito la que has liao!!

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Bueno. Dejadme que os describa la situación.

Para este finde tengo un dorsal para la Madrid – Segovia, una reserva para un hotel con spa en Segovia y unos billetes de ave para volver desde Segovia.

Hasta ahí todo correcto.

Pero si reflexionáis sobre estos hechos, seguro hubiera sido más barato y lógico cogerme ida y vuelta a Segovia en el ave para ir al spa, y me hubiera ahorrado 100kms de sufrimiento y dolor de pies.

Pero claro que si tenemos en cuenta que fui yo la que me inscribí voluntariamente y que, no satisfecha con autocondenarme a mí misma a tal tortura, inscribí también al pobre Lucas (que en esos momentos estaba trabajando y desconocía lo que le esperaba el 20 de septiembre)… Pues vamos. Que mejor olvido lo de la ida y vuelta en tren y me enfrento a los 100km con un par de h… (eso mismo). Además que lo del spa voy a agradecerlo mucho más con esos 100kms en las piernas!!!

¿¿Por qué os cuento todo esto?? Noooo, no es porque esté feliz y os esté dando la chapa (que también). Es porque lo que más me preocupa de cara al sábado (junto con los dolores posibles de piernas, pies, articulaciones, las ampollas, el sol, las rozaduras, las uñas de los dedos de los pies, y tener que pegarme el madrugón), lo que más me preocupa es la alimentación.

Sí, señor. Una servidora tiende a sufrir en carrera muchas molestias estomacales. Normalmente en carreras largas o de montaña que supongan un gran esfuerzo tengo el riesgo de que el estómago me juegue una mala pasada. Por ejemplo: uno o dos geles tomados en un medio maratón me van de vicio. Sin embargo el mismo gel tomado en la tres refugios (es una carrera de montaña que se celebra aquí en la Sierra del Guadarrama, bastante durilla) por poco me obligó a abandonar la carrera (y no os cuento cómo me sentó un gel de los que tomé en el Sahara y que por poco me hace perder toda mi dignidad entre unas dunas).

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Ayyyy mi pobre estómago lo que sufrió!!

El único remedio que he encontrado a todo esto ha sido empezar a tener más en cuenta lo que como y bebo, a tratar de alimentarme correctamente. Pero no vale solamente controlar lo que como o bebo el día antes a la carrera, o lo que desayuno ese día. Se trata de cambiar los hábitos para que lo que comemos y bebemos beneficie nuestra actividad física.

Sí. A todos nos gusta salir a tomar unas cervezas con los amigos el día anterior a una carrera, para relajarnos. Y nos gusta comer sin pensar lo que nos viene mejor o peor (soy la primera que tiene serias dificultades para resistirse a un cupcake, sea la hora que sea y el lugar que sea). Pero me horroriza oír a corredores populares que afirman que su mejor marca “fue un día de resaca” o que “lo mejor es tomarte un gin-tonic para relajarte la noche anterior a una carrera importante”. Puede que hayan tenido suerte, o que tengan un estómago a prueba de balas, pero lo normal es que sea postureo! Lo cierto es que la alimentación que llevamos influye (mucho) en nuestro rendimiento posterior. Me preocupa que la gente, para estar saludable, elimine las grasas al 100% de su dieta y se hinchen a hidratos o, peor aún, sólo coman proteínas.

Y no sólo estamos hablando de tu rendimiento en carrera. Incluso si estás empezando a correr, o si corres para perder peso, lo cierto es que si no comes de forma adecuada, lo más probable es que no adelgaces nada y que encima no tengas las suficientes energías para salir a entrenar. Caso real: La autora de este blog, o sea yo misma, fue capaz de entrenar como una salvaje para el Maratón de Sevilla durante 12 semanas sin perder un solo gramo. Es más, ¡creo que hasta engordé! Y sí, bajé mi marca hasta 3h32, sí, pero si además hubiera cuidado mi alimentación, hubiera salido mucho más fina en las fotos de Marathonphoto!!! jajajaja. Pero claro, digamos que me alimenté a base de cerveza y queso…

Total.

Que hoy os voy a contar un poco por encima qué es lo debemos comer para que el cuerpo funcione como es debido cuando hacemos ejercicio de forma regular, tanto si estamos empezando a correr como si ya corremos. En este post os lo voy a explicar en general y más adelante os iré dando recetas, consejos. Además, en otros posts os explicaré lo que yo tomo en carrera, qué es lo que podemos hacer para evitar los dichosos retortijones y qué nos viene bien comer antes y después de entrenar.

(Nota previa: Yo no soy nutricionista ni similar, soy una mera corredora loca por los cupcakes que ha leído mucho (demasiado) sobre el tema. Si estáis a dieta o tenéis intolerancias concretas lo mejor es contactar con un especialista.)

¿Qué debemos cuidar cuando hacemos ejercicio?

La hidratación: Parece una tontería pero lo primero que tienes que cuidar como corredor (principiante o experienciado) es la hidratación. Y no me refiero a beber cervezas al terminar de correr. Cuando hacemos ejercicio (y más ahora, que en muchos lugares aún hace muchísimo calor a todas horas) es fundamental que bebamos agua con mucha frecuencia, incluso si no tenemos mucha sed. ¿Te duele la cabeza después de entrenar? Lo más probable es que no hayas bebido suficiente. Prueba a beber más la próxima vez: antes, durante y después. Pero no solo eso: cuando sudamos no sólo perdemos agua, también perdemos electrolitos. Mi recomendación es que introduzcas algún tipo de bebida especial para deportistas, que va a compensar la pérdida de electrolitos: las encontráis en forma de polvos que se disuelven en  agua, o ya preparadas, lo que más os guste.

Las grasas: Mucha gente elimina por completo las grasas de su dieta porque piensa que así va a estar más sano, pero el organismo las necesita para funcionar!! Si hacemos deporte, las grasas no deberían suponer mas de un 25-30% del total de las calorías que ingerimos. Esto no quiere decir que esté permitido que nos hinchemos a bollos. Lo mejor es apostar por grasas vegetales: añade aguacate a la ensalada, aceite de oliva virgen extra, disfruta de los frutos secos… Si tiene Omega3, es guay! Cómelo!!! Y bueno, no olvides que lo mejor de cuidarse un poquito en este aspecto es que luego cuando te lo saltas y te comes medio bote de Nutella, pues te sabe aún más a gloria!!! jajaja. (Donde dice Nutella léase Nocilla para los amantes de la Nocilla)

Las proteinas: Bueno, querido lector, al llegar este apartado llega el momento de confesar que soy vegetariana. (Vale. Probablemente te has levantado de la silla del ordenador gritando: “Vegetariana???? ha dicho vegetariana????? está loooooca!! looooooooooooca!!!”  pero no te preocupes que mis padres reaccionaron igual y ya se les ha pasado!! Lo cierto es que ya son varios años y mis análisis siempre están perfectos. Mis razones para no comer carne ni pescado son puramente éticas por lo que sí que consumo productos de origen animal que no supongan un daño al animal, como huevos camperos o ecológicos, quesos artesanales y similar…). A lo que íbamos. Seas vegetariano/a como yo, vegano (como Scott Jurek, nada más y nada menos) o omnívoro (como el 90% de la población), lo cierto es que tu consumo de proteínas como deportista de resistencia es importante, pero eso no significa que tengas que hincharte a pavo y atún (salvo si te quieres mazar en plan Arnold Schwarzenegger!! Jajaja). Lo normal que se aconseja es que constituya un 10-15% de las calorías que ingieres. En mi caso, reparto el consumo de proteína a lo largo de todo el día, con proteínas de origen vegetal tipo tofu, seitán, etc., introduciendo algún plato a base de huevo y también comiendo muchas muchas legumbres, que tienen un gran aporte de proteínas. Por supuesto si no eres vegetariano tienes muchas opciones de origen animal.

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Los hidratos de carbono: Pese a que mucha gente huye de ellos diciendo que engordan, lo cierto es que son nuestros mejores amigos. No, no se trata de que te hinches a pan para cenar o de que comas pasta como si no hubiera mañana. De lo que se trata es de que constituyan un 55%-60% más o menos de las calorías que comemos. Y no, no todo en forma de pasta. Hay mil alimentos que te van a proporcionar esa energía duradera que nos proporcionan los hidratos de carbono. Al comer hidratos de carbono recargamos nuestras reservas de glucógeno, que son las que evitan que te de una pájara cuando menos te lo esperas… En nuestra dieta diaria es mejor consumir hidratos de carbono complejos, que te van a dar energía a largo plazo. Por eso es interesante que en tu día a día apuestes por los hidratos complejos, como avena, pasta integral, arroz integral, legumbres, quinoa, bulgur, patatas… Si los consumes de forma regular y en una cantidad adecuada, vas a tener energía todo el día, ¡prometido! Ya hablaremos de cómo usar los hidratos de carbono simples en las carreras y momentos de gran esfuerzo.

El alcohol: Por último, y para no extender indefinidamente esta chapa que os estoy metiendo, toca hablar del alcohol. Aunque hay estudios que hablan de los beneficios de tomar una cerveza después de entrenar, lo mejor es que esto no se convierta en costumbre. Y ya no digamos de tajarse cada fin de semana o el día anterior a la carrera. El alcohol no nos proporciona ningún beneficio de cara a los entrenos, así que mejor dejarlo para ocasiones especiales. Y si te vas a tomar una cerveza con los colegas tras el entreno, mejor que sea con gaseosa. Y que conste que no soy una blanda, ¡que soy de Bilbao! Es simplemente que en estos años he ido comprobando que el alcohol no es tu amigo si quieres tener buenos resultados deportivos.

Bueno, y eso es todo de momento.

En próximos posts ideas de menús, consejos sobre qué comer antes y después de entrenar o competir… Por favor si tenéis dudas o pensáis que me he dejado algo por explicar, no dudéis en dejarme un comentario!

Y vamos con las Bolitas Energéticas. Aportan tanto hidratos complejos como simples así que te va a dar energía inmediata pero también a largo plazo, además, gracias a los higos secos proporcionan fibra, calcio y potasio. Tienen proteína y saben a chocolate… ¡¡Son la caña!! Digamos que son la mejor forma de comer trufas de chocolate sin sentirse culpable porque… ¡¡no son trufas de chocolate!!

Ingredientes para 10 bolitas

  • 10 higos secos
  • 5 dátiles
  • Dos cucharadas de cacao en polvo desgrasado sin azúcar
  • Dos cucharadas de proteína en polvo sabor vainilla (opcional)

Metemos todo en la picadora.

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Picamos sin compasion. Hasta que se haga un pegote máximo.

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Hacemos bolitas y pasamos por cacao o polvo de proteína para que parezcan trufas :)

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Se conservan GENIAL en la nevera una semanita.

Pues con esto me despido por hoy,

Muchas gracias por leerme y porfi, no dudéis en comentarme todo lo que queráis!!! Estoy deseando saber qué dudas tenéis o qué contenidos os gustaría leer!

Mil besos

Alma

PD. En mi instagram subo muchas recetas sanas :) Por si queréis echarle un ojo :)

 

¿Nos movemos? (Consejos para empezar a correr)

Como os prometí en el post anterior, tengo ganas de animaros a correr a todas aquellas personas que me estáis leyendo y aún no lo hacéis.

 

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Si yo corro pese a ser un pato mareado, vosotros también podéis!! No hay excusas! :)

Bueno.

Mejor dicho, tengo muchas ganas de que empecéis a moveros. Parece que ahora sólo se puede correr, que todo lo demás “no mola”. Todo lo contrario. Hacer deporte al aire libre mola SIEMPRE. ¿Te gusta montar en bici? ¿patinar? ¿caminar por la montaña? ¿escalar? Si la respuesta es sí: ¿a qué estás esperando? No te digo que corras si no te gusta, te digo que te muevas :)

Porque aunque hoy os voy a dar unos trucos para empezar a correr desde cero, lo cierto es que igual que os animo a correr, os animo a que os levantéis de la silla del ordenador (bueno, acabad de leerme antes! jajaja) y salgáis a la calle aunque sea a pasear por el parque más cercano (vale. Si son las 4 a.m. cuando leéis esto, pues esperad a que se haga de día, pero vamos, que si son las 4 a.m. iros a dormir!!!! no sé qué hacéis despiert@s a esa hora!!!). 

Pasamos demasiadas horas pegados al móvil, al pc, a la televisión, al horno (vale, eso probablemente sea sólo en mi caso)… y perdemos el contacto con la naturaleza, con el cambio de estaciones, con la felicidad de estar haciendo deporte al aire libre.

Muchas veces pienso en la suerte que tengo de haber descubierto que me gusta tanto correr. Cuando dicen que el deporte genera endorfinas y que nos hace más felices, no lo dudo un momento. Cuando corro por el Retiro (aunque esté sufriendo porque mi entrenador me haya puesto cuestas y me esté acordando de toda su familia), soy feliz. Cuando estoy corriendo un maratón (aunque me duelan todos los músculos del cuerpo, incluidos algunos que no sabía que tenía), puedo sufrir, pero a la vez soy plenamente feliz. Vamos, que quiero que tú también sientas esa felicidad, si no lo haces ya.

(Nota: A lo mejor ya corres… entonces puedes saltarte estos párrafos y volver a finales de semana, que subiré una receta para bolitas energéticas cargaditas de proteínas :) O también puedes leerlos y decirme qué te parece mi idea. Estoy deseando oír vuestra opinión!!).

A lo que iba.

¿Cómo empezar a correr?

He leído muchos planes para empezar a correr que contabilizan minutos de carrera / caminar para lograr un aumento progresivo y todos son súper válidos y seguro que hay mucha gente a la que le han funcionado guay.

Sin embargo, yo recuerdo cuando comencé a correr, y lo que me faltaba era tener que estar contabilizando minutos de carrera… ¡¡bastante tenía con no morirme!! Además, pienso que muchas veces no somos conscientes de nuestra capacidad para correr hasta que no empezamos a ponernos a ello. Hay gente que el primer día ya aguanta media hora corriendo. Hay gente que el primer día tras 30 segundos quiere morir. Cada persona es un mundo.

Y como cada persona es un mundo, lo que yo recomiendo a la gente que está empezando a correr es lo siguiente:

Vamos a salir a correr con alguien conocido a un ritmo tan cómodo que podamos mantener una conversación. Si nos quedamos sin aire, paramos y caminamos. Cuando nos recuperemos y podamos conversar de nuevo sin echar los higadillos, empezaremos a trotar.

No hace falta que la otra persona vaya corriendo. Es genial si podemos buscar a alguien que también quiera empezar a correr, o a alguien que ya corra y le apetezca pasar un rato divertido con nosotr@s, pero también vale alguien que camine a un buen ritmo. O que vaya en patines, o en bici (¡¡despacio!!). Incluso vale llevarse al perro y hablar con el perro (Yo lo hago a todas horas… a veces la gente me mira raro y todo). Y si no tienes a quién engañar para salir a trotar, sal solo/a y procura ir a un ritmo constante, tranquilo, muy tranquilo, que puedas mantener un ratito sin morirte.

Así, podéis plantearos esta semana salir un par de días un ratito. Media hora, tres cuartos… Lo que os pida el cuerpo. Y mantener siempre esa alternancia entre ritmo cómodo (tan cómodo que podéis hablar) y caminar rápido (cuando se os acabe el aire).

La semana que viene vamos a hacer lo mismo. Vamos a salir día sí, día no, a movernos un rato. Si podéis sacar una hora, genial. Media hora también me vale.

Poco a poco vais a notar que aguantáis más y más tiempo trotando. A algun@s os costará un mes poder correr media hora seguida. A otr@s una semana. No es mejor ni peor. Como digo, cada persona es un mundo!

Y ahora con los temas prácticos. Vamos con las preguntas frecuentes:

  • ¿Dónde empiezo a correr? Mi recomendación es que busquéis un parque (a ser posible un parque que sea seguro en el que no os vayan a robar y matar o algo así, por Dios!) o el paseo marítimo (si tenéis mar… ayyyyy qué envidia!!) y si vivís cerca de la montaña o el campo ya sabéis, no tenéis que buscar más. A ser posible, buscar lugares llanos para correr. Ya llegarán las cuestas. (En Madrid tenéis un buen parque en Canal, donde el suelo está acolchadito y es llano. También Madrid Río, la Casa de Campo y la zona central del Retiro son muy buenas opciones)
  • ¿Qué me pongo? Ya os dije que no soy una experta en moda para correr. Lo más importante: ponte algo cómodo. Ahora que aún hace calor, un pantalón corto de deporte y una camiseta y listo! No hace falta que vayas a una tienda de running y te gastes 200€ en un conjunto súper técnico si estás empezando. Sí que es importante que mires con qué calzado vas a correr. Por Dios, nada de correr con zapatos de calle, chanclas, zapatillas casual, victoria, Crocs o similar (ya, reíros con lo de las Crocs, pero lo ví un día!!). Si tenéis unas buenas deportivas, genial. Si no, acercaros a una tienda especializada o a unos grandes almacenes y explicad que estáis empezando. No hace falta que os gastéis 150€ en las mejores zapas de la tienda, pero sí que os recomiendo que, si ofrecen el servicio en la tienda, os analicen la pisada (suele ser gratuito cuando vas a comprar las zapas) y os aconsejen un modelo para empezar a trotar que se adecúe a vuestro peso y pisada. Usar un calzado incorrecto puede generar lesiones muy rápidamente, y más si pronáis mucho o similar. Otro día hablaremos más de zapas, pero vamos, con eso para empezar tenemos suficiente. Y nota para las chicas: ¡¡¡¡hay que usar un sujetador de deporte!!!! Ya sé que quedan fatal, que aplastan el pecho, que estamos todas mucho más monas con ese de Victoria’s Secret que aumenta dos tallas… ¡¡pero es por la salud de vuestro pecho!! El constante movimiento del pecho al correr no os va a traer más que problemas. Nada de sujetadores de aro ni de esos que llaman “deportivos” en las tiendas de lencería tan sólo porque se abrochan delante. Necesitáis un sujetador deportivo (sí sí, de esos que parecen los tops de cuando teníamos 12 años) y cuando más pecho tengáis, más importante que os proporcione muy buena sujección. En las tiendas de deporte os sabrán aconsejar cuál es el más adecuado. Porfi, es importante.
  • Vale vale. Todo eso bien… Pero se van a reír de mí por no saber correr o porque estoy gordito/a o por no llevar ropa chuli o porque tod@s l@s chic@s que corren en mi parque están súper en forma… Mira, si no se ríen de mí, que tengo una técnica de carrera bastante cuestionable, que cuando estoy cansada llevo los brazos tan altos como si fuera un Tyrannosaurus Rex y que además soy incapaz de conjuntar nada de forma decente… Vamos, que si llevo las mallas más cantosas que existen, es para que si tienen que decir algo de mí, sea sobre las mallas y no sobre el resto! jajaja. Sinceramente, lo que piensen los demás da igual. Recientemente estuve en una carrera de montaña chulísima en el Pirineo Aragonés y todas las chicas eran pura fibra. Mis colegas se cachondearon de que “se notaba cuál era la corredora que hacía cupcakes”. Pues oye, corrí tan contenta y entré por delante de algunas de ellas. Al final cómo seamos da igual, lo que cuenta es las ganas que le ponemos.

Y después de esta chapa monumental que os he soltado, ya sólo toca que apaguéis el pc y salgáis a la calle a disfrutar del aire libre. (NO, tú que me estás leyendo a las 4 de la mañana VETE A DORMIR!!!! qué haces despierto/a???? A dormir!)

Por favor no dudéis en dejarme comentarios con dudas, consejos (que seguro que tenéis un montón), críticas (a ser posible sin mencionar a mi madre o mi padre, y sí, ya sé que tengo los dientes grandes gracias) o lo que se os ocurra.

En el próximo post las bolitas energéticas y también consejos sobre qué comer antes y después de correr.

Besos a porrón!

 

Alma

PD. He creado una sección: “Contacto” donde os pongo cómo localizarme de forma más directa :)

Vamos a desayunar… (Granola tropical con chía)

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Bueno, antes de empezar a daros la chapa con mis historias, quería agradeceros de todo corazón la acogida que ha tenido mi primer post… ¡¡¡sois la caña!!! Estoy emocionada con todo el cariño que habéis puesto en los comentarios! Espero cumplir con vuestras expectativas y que disfrutéis con cada post tanto como lo hago yo escribiéndolos.

Antes de que me salga la lagrimilla y la liemos debería seguir con mi tema de hoy. Sí sí, reíros, pero es que soy de emocionarme con facilidad, todo hay que decirlo. Aún recuerdo en el Maratón de Sevilla cuando en el kilómetro veinti-y-pico vi a mis padres animando y se me vinieron las lágrimas y se me hizo un nudo en la garganta que no podía respirar… vamos, que por la tontería por poco me tengo que parar y abandonar en ese kilómetro para poder respirar y quitarme las lagrimillas! Finalmente tragué saliva no-se-como y me dije a mi misma: “Alma que la lías” y me guardé todo para el final que lloré como un bebé (claro que cuando crucé la meta no sabía si lloraba de emoción o de dolor de piernas… sigo sin saberlo).

A lo que iba.

Que estoy preparando un post con ideas para animaros a correr y todo eso. En plan animaros con ideas fáciles de realizar (en plan evitando el clásico: “Sal y corre 1 minuto, camina 2, corre 2, camina 3, corre…” que al final se convierten en el lío padre y que se acaban abandonando). Ese post está en camino.

Claro que es muy probable que muchos de los que me estáis leyendo ya corráis. En ese caso no os preocupéis porque también estoy preparando un post sobre snacks caseros altos en proteínas y otro sobre barritas energéticas.

(Ahora es cuando os dáis cuenta de que tengo nada más y nada menos que tres post en proyecto, además de este que estáis leyendo, y os ponéis a temblar ante el nivel de chaladura “runner” de una servidora. Pero es que llevo años callada, escribiendo sobre repostería sin poder difundir mis locuras de corredora más que a ratitos… ¡¡Tenéis que comprenderme!!)

Bueno.

Centrémonos.

De lo que os quiero hablar hoy es de la importancia de hacer un desayuno completo y equilibrado.

Ya que mi especialidad en este mundo (aparte de la evidente capacidad para dar la chapa por escrito y en persona) es cocinar, creo que está bien que la use no sólo para difundir recetas a base de Nutella y chocolate por el mundo, sino también para conseguir animaros y ayudaros a que comáis sano y equilibrado para rendir mejor en los entrenamientos (y  que así después podáis daros el capricho de comer Nutella y chocolate a cascoporro).

La gente que me conoce y que ha ido conmigo de viaje o vacaciones sabe que soy una psicópata del desayuno. No puedo salir de casa sin desayunar. La única excepción es cuando voy a entrenar a propósito en ayunas. Pero si no, soy incapaz de salir de casa “sólo con un café”.

El desayuno es la comida más importante del día, sobre todo si hacéis deporte o vais a empezar a hacerlo. Esto no quiere decir que tengamos que ponernos hasta las trancas antes de ir al trabajo, no. Lo que quiere decir es que es importante aportar al cuerpo la energía y los nutrientes para que el resto del día vaya sobre ruedas. Si desayunamos poco, lo más probable es que nos pasemos toda la mañana picoteando (normalmente cosas que no son nada saludables) y que a la hora de la comida comamos el doble de lo que habríamos comido de haber desayunado bien (y haber tomado un tentempié saludable a media mañana).

Mi propuesta para que realicéis un desayuno que os aporte hidratos de carbono pero también proteínas, grasas insaturadas y minerales es hacer granola casera y tomarla acompañada de leche o yogur (yo tomo de soja o avena, pero la que toméis) y fruta (o un buen vaso de zumo natural). Es un desayuno súper completo que nos va a aportar energía durante todo el día.

Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii viva la granola casera!!!

Lo mejor de la granola casera es que como la haces tú, en casa, sabes exactamente lo que le estás echando. No hay miles de letras chiquititas en un lateral del envase, no. Hay sólo aquello que tú has querido echar.

La que os propongo hoy tiene un toque “tropical” porque usé papaya y mango deshidratados para prepararla. No me miréis así, para comprarlas sólo tuve que ir a una tienda de frutos secos!! En serio, que son fáciles de encontrar, os lo prometo. De todas formas, si no las encontráis, podéis sustituirlas por arándanos deshidratados, o pasas o lo que os guste. O, mejor aún, podéis quitarlas de la receta y luego acompañar vuestra granola y yogur con un poco de mango o papaya natural!

He añadido además almendras porque son los frutos secos más ricos en calcio y aportan magnesio, y anacardos que son una buena fuente de vitamina B9. La chía aporta ácidos grasos omega 3 y hace que la granola sea aún más crujiente. Todos los ingredientes son fáciles de encontrar en tiendas de frutos secos y supermercados (y la chía en herbolarios).

GRANOLA TROPICAL CON CHÍA

  • 500g de copos de avena (yo compro de los que vienen semi triturados, que son más cómodos de masticar).
  • 70g de anacardos crudos
  • 100g de almendras crudas
  • Dos cucharadas soperas hermosas de Chía
  • 50g de papaya y mango deshidratados
  • 200ml de sirope de agave

Precalentamos el horno a 150º.

Mezclamos todo en un bol.

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Añadimos el sirope de agave y removemos hasta que todo esté bien bien mezclado.

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Extendemos la mezcla en una fuente de horno (engrasadla primero con un poquito de aceite o mantequilla). Si no nos cabe, lo hacemos en dos veces, sin problema.

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Horneamos unos 20 minutos, removiendo de cuando en cuando para que se dore todo por igual.

Dejamos enfriar.

¡¡Ya está listo!! Se conserva muy bien un mes (e incluso más) en un envase de vidrio cerrado herméticamente o en un recipiente de plástico hermético.

Por cierto, que no se me olvide que podéis añadir coco rallado porque pega muchísimo! Yo iba a añadirlo, pero Lucas (que comparte vida, piso, carreras y granola conmigo) no es muy fan del coco, así que me tocará añadirlo justo antes de tomarlo 😉

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Espero que os guste mi propuesta y que me contéis qué desayunáis vosotr@s. ¿Soléis desayunar bien o sois de l@s que se saltan el desayuno? ¿Qué tipo de recetas os gustaría que compartiera con vosotr@s?

El lunes volveré, cargadita de ideas para empezar a correr.

Besos a porrón,

Alma

 

PD. Si no os he convencido en absoluto con lo de desayunar sano, aquí tenéis el link a mi receta favorita de muffins de chocolate negro. Total, de perdidos al río! jajaja.

 

 

 

Me parece que hoy va de presentaciones…

Hola!

Bienvenido a mi blog.

Como hoy es el primer día he pensado que lo mejor será que me presente.

Me llamo Alma Obregón, tengo 30 años y no, no soy la sobrina de Ana Obregón ni soy familia suya, que ya me veo venir la pregunta, jaja.

Nací en Bilbao pero vivo en Madrid, cerca del Retiro.

Con un poco de suerte puede que te suene mi nombre en relación con la repostería.

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Sí. Esa soy yo.

Soy la presentadora del programa de televisión que dan en Divinity. Sí. Esa que se pasa el día haciendo cupcakes y que tiene las puntas del pelo rosa. Ahora ya no llevo el pelo así, lo tengo mucho más corto, pero sigo siendo la misma obsesa con el dulce.

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Con un poco de suerte, quizá además te suene mi nombre porque hayamos coincidido en alguna carrera o porque hayas visto alguno de mis videos de youtube, como el que hice cuando corrí los 100km del Sahara. ¡Eso ya sería una pasada!

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En todo caso, como lo más probable es que yo no te suene de nada, creo que es fundamental que te explique por qué de repente una repostera adicta al dulce empieza a escribier un blog para Runner’s World.

Empecé a correr hace poco más de cuatro años, cuando todavía no había despegado la actual locura por el running. Corrí la carrera de la mujer de 2010 un poco por casualidad, animada por unas chicas de mi gimnasio, y me di cuenta de que correr me hacía extremadamente feliz.

Poco después, durante el año que viví en Alemania, fui voluntaria en el Maratón de Frankfurt de 2010, entregando dorsales y bolsas del corredor. Ya estaba totalmente enganchada a correr y esa experiencia me impactó de tal manera que me dije a mi misma que algún día tenía que ser yo la que recogiera el dorsal y la bolsa, la que se enfrentara a 42 kms.

Volví a España en 2011, donde empecé a impartir talleres de repostería y continué trabajando mucho en mi blog www.objetivocupcake.com.

Durante un par de años entrené sin mucha idea de lo que tenía que hacer. Salía, corría una hora y volvía a casa. No tenía ni idea de lo que era calentar, estirar, hacer series o fartlek. Sólo quería correr. Corrí mi primer medio maratón en 2012, el de Madrid, y al cruzar la meta me prometí a mi misma que al año siguiente no sólo correría el medio maratón, sino también el maratón.

A principios de 2013 conocí a Iván, un amigo twittero de Zaragoza que había corrido varios maratones, y que me empezó a entrenar para el Mapoma de 2013. Gracias a él empecé a entender de pulsaciones, de tiradas largas, de ejercicios de fuerza… ¡¡Mis marcas mejoraron considerablemente como resultado!!

El 27 de abril de 2013 acabé el maratón de Madrid en 3h55. La sensación de cruzar la meta tras haber corrido 42.195m fue tan intensa y tan incomparable a nada que una semana más tarde me apunté al de Valencia, que se celebraba en noviembre y que, tras mucho entrenar, acabé en 3h38. Mi maratón más reciente ha sido el de Sevilla, que finalicé en 3h32.

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A parte de eso he hecho varias locuras, como correr los 100kms del Sahara y quedar tercera de las mujeres (pese a que en la última etapa tenía los pies como los de un personaje de Walking Dead) y participar en la Sansilvestrada, que consiste en correr tres carreras de 10k el día de Nochevieja.

Pero realmente, lo que más me gusta en este mundo son los trails y las carreras de montaña. No soy una experta, porque me pesa el culo al subir y me entra pánico al bajar, pero disfruto como una enana. Las más recientes en las que he participado fueron los 100kms de la Intermón Oxfam Trailwalker por el valle del Lozoya y la Vuelta al Último Bucardo, en Pirineos.

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Mi próximo reto es la Madrid Segovia el 20 de septiembre y tras ella correré el Maratón de Chicago, el 12 de octubre (si mis piernas no deciden pedir la jubilación anticipada).

Mis dos sueños son correr la Transvulcania y la Western States.

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Pues bien, tras esta monumental chapa que acabo de soltar, y si es que no has ido ya a por una soga para ahorcarte o te has prendido fuego a lo bonzo debido al aburrimiento, quería contarte que me hace muchísima ilusión empezar a escribir este blog.

Hasta ahora incluía mis crónicas de carrera y otras locuras montañeras en mi blog de repostería y claro, entiendo que para mis lectores y lectoras era un poco raro ir al blog buscando una receta de cupcakes y encontrar en su lugar la crónica de un maratón o de un trail.

Así que por fin tengo mi huequito para hablar de correr y sólo de correr. Mi intención es ir poniendo un poco de todo, desde crónicas de carreras a las que asista o recetas especialmente pensadas para corredores, hasta reviews de material o de libros, trucos para empezar a correr… Eso sí, no esperéis consejos de belleza o de moda relacionada con el running porque no tengo ni la más remota idea! jejeje.

Espero que te animes a leerme, para mi será un honor!

Besos a porrón,

Alma