Terminar bien el año

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El día 31, como hace ya algunos años, estuve viendo la San Silvestre, por la mañana la de mi “pueblo” y por la tarde la Vallecana, y hubo un detalle que me llamo poderosamente la atención.  El reducido grupo de corredores que al terminar de correr realizaban algún estiramiento.

Después de un esfuerzo intenso, es de lo más normal que acabemos agarrotados y contraídos, más con el frío que hizo ese día.  El problema es que en muchas ocasiones, entre que no tenemos mucho tiempo y que ya hemos “cumplido”, nos olvidamos del último paso y vamos directos al coche o la ducha.

Cuando hablo del último paso, me refiero, como todos supondréis, al momento de estirar. Muchos lo haréis cada día como parte del entrenamiento y otros sólo de vez en cuando. Pero, ¿es realmente importante estirar después de competir?

Lo cierto es que existen muchas personas que simplemente se olvidan, les da pereza por el frío y otras que piensan que es una pérdida de tiempo, que realmente sirve de poco o nada.

Pues bien, un ligero estiramiento después de correr, que apenas nos va a llevar unos minutos, no sólo es beneficioso para liberar la tensión muscular acumulada tras el esfuerzo, sino que además va a ayudar a mejorar nuestra movilidad y favorecer una regeneración más rápida del músculo.

Un ligero y lento estiramiento de los grupos musculares tras el esfuerzo, sí es realmente adecuado. Si eres algo perezoso para realizar el último paso no acabaste bien tu San Silvestre, ni tampoco tus entrenamientos.

Feliz 2017

El sobreentrenamiento

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El síndrome del sobreentrenamiento se produce con frecuencia en los atletas que entrenan para competir a cierto nivel, y supone entrenar más allá de la capacidad del cuerpo para alcanzar una recuperación efectiva.

Los corredores suelen entrenar más tiempo y más rápido  para mejorar, pero sin un descanso  y recuperación adecuada estos “planes” de entrenamiento pueden ser contraproducentes y, de hecho, disminuir el rendimiento. Este tipo de preparaciones requieren un equilibrio entre sobrecarga y recuperación. Demasiado entrenamiento y/o recuperación insuficiente pueden dar lugar a síntomas físicos y psicológicos conocidos como síndromes del sobreentrenamiento.

Síntomas del sobreentrenamiento

Incapacidad para completar tu entrenamiento normal

Algunas personas entrenan al máximo de sus posibilidades con demasiada regularidad, con trabajo de series o rodajes largo, entre otros. Si te sientes cada vez más débil, lento y tu resistencia se está deteriorando a pesar de que entrenas habitualmente, es probable que estés superando esa barrera

Te sientes inquieto, excitable y sin poder dormir

El sobreentrenamiento anaeróbico aumenta la actividad simpática en reposo. Los síntomas incluyen excitabilidad, ansiedad e incapacidad para concentrarse (especialmente en el rendimiento deportivo), incluso mientras se permanece en reposo. El sueño se ve perturbado, en general, en atletas con sobreentrenamiento anaeróbico, cuando la recuperación se ralentiza y la frecuencia cardiaca en reposo se mantiene por encima de los parámetros normales. En pocas palabras, el cuerpo está reaccionando a una situación crónica de fatiga  elevando los niveles de estrés del sistema simpático.

Te sientes demasiado cansado, débil

El entrenamiento elevado de la fuerza puede causar sobreentrenamiento del sistema simpático. Demasiado trabajo de resistencia puede causar sobreentrenamiento parasimpático, que se caracteriza por la disminución de los niveles hormonales, el aumento de los niveles de cortisol, fatiga mental y física.

Dolores o lesiones

Una de las principales causas de lesiones entre corredores es la sobrecarga o el uso excesivo de un músculo o articulación. Realizar  movimientos repetitivos, que involucran los mismos grupos musculares y no tienen un correcto descanso y recuperación, puede dar origen a una lesión por sobrecarga. Esto es debido, en parte, a que cada vez que músculos realizan un esfuerzo se producen lesiones en las fibras que deben ser reparadas con el descanso pertinente. Debido a que cada vez son menos las fibras sanas que responden al esfuerzo físico, las probabilidades de lesionarse si el ejercicio exige la misma intensidad para menos fibras, es superior. La mejor forma de evitar esta situación es variar la intensidad del entrenamiento: su duración y distancia.

Sistema inmune debilitado

Muchos factores pueden comprometer el sistema inmunológico. Cambios en la dieta (especialmente la ingesta de azúcares), la falta de vitamina D / luz solar, malos hábitos de sueño, o el estrés mental son “sospechosos habituales”, pero el sobreentrenamiento también puede afectar el sistema inmune. Mientras que un entreno moderado de resistencia tiene un efecto benéfico sobre las respuestas inmunológicas, un ejercicio más intenso, y “estresante”, puede tener un efecto negativo, aunque sea de corta duración. Un síntoma de sobreentrenamiento puede ser una menor resistencia a infecciones (catarros y gripes, por ejemplo).

Te sientes deprimido durante horas y días después de un entrenamiento

Uno de los grandes beneficios del ejercicio es la sensación de bienestar post entrenamiento. Sientes tu mente despejada, te notas con energía, feliz y con un buen estado de ánimo. Pero, ¿y si en lugar de sentirte enérgico y enriquecido después de un entrenamiento, te sientes incompleto e incómodo? El ejercicio eleva el estado de ánimo general, pero si no te sientes satisfecho o piensas de forma negativa al terminar de entrenar, puede ser  probable que padezcas el síndrome del sobreentramiento si no existen otras causas externas.

Cómo tratar el síndrome de sobreentrenamiento

  • Descansar y recuperarte. Reduce el ejercicio y dale a tu cuerpo unos días de descanso.
  • Beber muchos líquidos y alterar tu dieta si es necesario.
  • Masaje deportivo. Esto puede ayudar a relajarte mental y físicamente.
  • Variar tus rutinas de entrenamiento. Cambia los circuitos de entrenamiento y varía su intensidad y duración.
  • Estirar antes de entrenar.Este es un sistema probado y comprobado que previene lesiones.
  • Comer más proteínas.El consumo de un gramo de proteína por cada kilogramo de peso corporal ayuda a los músculos a recuperarse y reconstruirse durante los períodos de descanso.
  • Satisfacer tus necesidades calóricas. No comer suficiente y variado dará lugar a una variedad de dolencias que exageran los síntomas.
  • Descansar un mes completoal menos una vez al año.

Lastres mientras corremos

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En la actualidad, los lastres no están de moda, pero hace unos años sí se solía ver a la gente con tobilleras o muñequeras lastradas para salir a correr, incluso con mancuernas en la mano. Aún así, para mi asombro, hace unos días lo volví a ver. Se trataba de un corredor con dos botellas de medio litro rellenas de arena, a modo de pesas. Pues bien, amigos runners, esta práctica no es muy aconsejable, ya que aunque parezca poco peso se está creando un sobre estrés innecesario en las articulaciones y, además, puedes propiciar desequilibrios en tu técnica de carrera.

El viejo pensamiento que nos lleva a imaginar que si corremos con cargas conseguiremos una mayor fuerza nos lleva a cometer este tipo de errores. Nada más lejos de la realidad. Por ejemplo, si llevamos mancuernas para correr o andar estaremos sobrecargando músculos como los trapecios e impediremos el natural movimiento de los brazos.

Otras personas mantienen esta práctica para quemar más calorías, pero, en lugar de esto, es mucho más sencillo aumentar la intensidad de la carrera o realizar un circuito más duro, así quemaremos más calorías y evitaremos posibles lesiones por las sobrecargas.

Las articulaciones que pueden verse afectadas por este tipo de acciones van más allá de los tobillos o las muñecas, también se pueden resentir la columna, oscilando a izquierda o derecha por el sobrepeso. A la larga, puedes incluso a sufrir graves dolores a nivel de la columna vertebral o desequilibrios posturales nada aconsejables.

El entrenamiento con pesas tiene que ser específico y controlado para evitar sobrecargas innecesarias y lesiones, de forma que saquemos el máximo partido a nuestro trabajo y exista una correcta transferencia a nuestro deporte.

La técnica de carrera

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El principal objetivo que debería perseguir todo corredor es el de conseguir el máximo rendimiento con el mínimo de esfuerzo.  Para ello, es necesario alcanzar una eficaz técnica de carrera. En las siguientes líneas encontrarás las cuatro claves para conseguirlo.

Aplicando estas cuatro claves de la técnica de carrera lograrás un importante ahorro de energía y una mayor eficiencia mecánica, además de evitar posibles lesiones por una mala técnica. Teniendo presentes estos cuatro mandamientos y aplicándolos en nuestros entrenamientos, nuestra eficiencia en carrera se verá incrementada notablemente.

Impulsarás

El primer movimiento de la técnica de carrera está relacionado con la fase de impulsión. Para correr más hay que impulsar contra el suelo. Parece sencillo, pero no lo es. ¿Cuántas veces vemos a corredores retirar el pie del suelo como si éste quemase?

Antes de que contacte nuestro pie con el suelo debes tener presente que tienes que impulsar contra el suelo. En este sentido, el pie ha de contactar contra el suelo con cierta tensión, ya que un pie demasiado relajado nos hará perder velocidad en esta fase de la zancada. La impulsión se debe realizar hasta el último momento, terminando con una extensión de tobillo e impulsando sobre los metatarsos.

Elevarás rodillas al aire

Este segundo movimiento de la técnica de carrera está muy relacionado con el primero. Si en el anterior el objetivo era conseguir una buena impulsión de tobillo, intentando mantener el movimiento hasta el último momento, en éste la finalidad es elevar las rodillas al aire para obtener la máxima amplitud de zancada.

Si te das cuenta, ambos mandamientos están cogidos de la mano. Si impulsas de tobillo hasta el final estás obligando a la otra pierna, la que se encuentra libre en ese momento, a elevar la rodilla. Y, si te centras en subir la rodilla, obligas al tobillo de la otra pierna a impulsar al máximo.

Todo esto siempre y cuando se realice con una buena técnica de carrera. Hay corredores que se centran únicamente en elevar la rodilla y retiran la pierna de impulso antes de tiempo, lo que desencadena en una frecuencia alta de zancada pero con poca ganancia de avance.

Brazos atrás

Rara vez te centrarás en el papel que desempeñan dentro de la figura del corredor, pero son los encargados de equilibrar tu cuerpo, siendo de gran importancia cuando aumentas el ritmo de velocidad o cuando estás cansado.

El movimiento de los brazos también tiene su importancia en la técnica de carrera. Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es que los brazos deben ir atrás, aprovechando todo su rango de movimiento. Si tu amplitud de zancada se ve incrementada gracias a elevar las rodillas, no puedes acortarla por una mala técnica de brazos. Si no dejas que vayan bien atrás estarás acortando el movimiento, lo que repercutirá en tu zancada.

Este braceo no se puede hacer de cualquier forma. Los codos tienen que tener una angulación de 90 grados y llevarlos con soltura. Las manos tienen que estar relajadas, sin cerrar el puño y sin llevar los dedos en tensión, tan solo dejarlos llevar por la inercia del movimiento.  

Amplitud y soltura de movimientos

Para conseguir una eficiencia mecánica y energética es necesario que todos tus movimientos se realicen con amplitud y soltura.

El movimiento se tiene que realizar con la tensión justa, sin precipitación y sin anticipar el gesto. Tienes que respetar la fase de impulsiónelevación de rodillas y el braceo de brazos. Si todos esos movimientos son realizados con amplitud y soltura, tu técnica de carrera mejorará considerablemente.

Para ver ejemplos prácticos de esto solo tienes que fijarte en los grandes corredores y corredoras, como las hermanas Dibaba, Haile Gebrselassie, Mo Fara, Kenenisa Bekele… Si llevasen tensión no podrían darle esa amplitud y soltura necesaria para una buena técnica de carrera.

Calles y carreteras

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Con la llegada del otoño y el invierno los días se acortan y cada vez se ven más corredores por las calles y carreteras que están iluminadas. Salir a correr  por este tipo de zonas, más iluminadas, en esta época del año es algo totalmente normal. Lo ideal sería correr en campo abierto, bosques, parques, pistas de atletismo…, pero muchos de nosotros no tenemos más remedio que hacerlo por la ciudad o por carreteras transitadas por mucho tráfico y transeúntes para tener una buena visión y, además, que nos vean con facilidad.

Si te encuentras en esta situación, en la que te ves obligado a practicar tu deporte favorito al aire libre por calles, aceras y carreteras bien iluminadas, es vital que tengas en cuenta una serie de medidas de precaución. Si no las aplicas a rajatabla, esta actividad tan placentera para nosotros puede terminar resultando más estresante de la cuenta.

Cuando salgas a correr por alguna de las zonas de las que hemos hablado, tienes que ser consciente de que no es un lugar exclusivo para esta actividad, sino que los coches circulan con normalidad, y por ello debemos estar alerta para evitar accidentes. Utilizar ropa reflectante es primordial para nuestra seguridad, pues la base de un entreno en una vía pública es que los conductores y resto de los peatones nos vean para evitar atropellos u otros percances. ¿Qué elementos reflectantes puedes adquirir? Unas buenas opciones son los chalecos reflectantes, brazaletes, o ropa con bandas reflectantes. Si sales tarde a correr y se va a hacer de noche durante el entreno, es buena idea llevar también una linterna, como los frontales, que nos ayudará a incrementar nuestra la visibilidad.

Muchos de nosotros tenemos la costumbre de salir a correr con nuestra música preferida, que nos anime en esos momentos de soledad e impulse nuestras zancadas. Nos ponemos los auriculares y nos aislamos del entorno. Pues bien, si eliges la carretera para salir a correr, y más aún cuando la visibilidad sea reducida, no debes ponerte nada que impida el contacto con el exterior, ya que es fundamental que estés alerta para evitar accidentes. Puede que hayas cumplido con todo lo anterior, y que tu ropa reflectante sea la adecuada para que los vehículos y transeúntes te vean con claridad, pero a veces los conductores se pueden despistar y si no estás con los cinco sentidos alerta, puedes acabar pagándolo muy caro.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, un calzado con buena amortiguación para minimizar el impacto en nuestro cuerpo contra las superficies duras como son asfalto, adoquines o baldosas y una suela que no resbale en estas superficies, sobre todo las que puedan tener grasa generada por los coches o el agua de la lluvia.

Con estos pequeños detalles lograremos hacer más segura y placentera nuestra carrera diaria.

Tres ejercicios para mantener la forma tras una lesión

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La carrera a pie es un deporte con múltiples beneficios, pero también muy traumático por los impactos repetidos sobre tus articulaciones con cada zancada. Es habitual, en el mundo del corredor, que aparezcan por sorpresa lesiones que te dejan fuera de juego una temporada. Pero no te preocupes, hay  tres posibles ejercicios alternativos para el runner lesionado (eso sí, siempre que el médico dé el visto bueno) o también para aquel que desee mantener la forma en vacaciones:

  • Elíptica: el gesto es muy parecido al de la carrera, pero se eliminan los impactos del pie en el suelo, lo que lo convierte en una actividad con los mismos beneficios que la carrera pero con menos riesgos de lesión. Cuando lo practiques, es importante tener en cuenta la posición de los apoyos antes de empezar, para no acabar con dolor en tobillo o rodilla, el resto será ‘coser y cantar’.
  • Aquarunning: igual que correr, pero dentro del agua. Es lo que utilizan muchos de los deportistas lesionados para recuperar sus dolencias en los tobillos. El gesto es el mismo, pero con más resistencia y menos impacto, con un efecto antigravitatorio que blinda tobillos y rodillas frente a futuras lesiones.
  • Remo o ciclismo: se trata de deportes muy aeróbicos que te mantendrán en forma mientras esa lesión te mantenga alejada de tu mayor pasión. El remo aísla más el tren inferior, por lo que es más recomendado en lesiones donde se aconseja el máximo reposo en extremidades inferiores. El ciclismo es otro deporte sin impacto, por lo que es recomendado para personas que padezcan periostitis o sobrecargas para mantener la forma sin agravar la zona afectada.

Consejos para correr por la playa

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Llegadas las vacaciones, muchos elegimos la costa para descansar del ajetreo diario y, para nosotros, los runners, grande es la tentación de utilizar la playa para correr. En ese caso, debes tener en cuenta una serie de aspectos para evitar lesiones y hacer más segura está práctica. Sigue estos consejos para disfrutar del running en tus vacaciones playeras:

  • Corre primero por la arena húmeda: es un terreno más estable y te servirá de calentamiento para, después, hacerlo por la arena seca, donde el trote se hace más pesado e inestable.
  • Cuidado con los desniveles: normalmente las playas suelen tener cierto desnivel hacia el mar. Si ese desnivel es elevado, puede que fuerces la articulación de las rodillas y los tobillos para salvar dicho desnivel y acabes lesionado.
  • Precaución al correr descalzo: si no estás acostumbrado a la carrera a pie sin zapatillas y te pasas en los primeros rodajes puedes sufrir heridas en los pies. Para empezar, alterna series cortas descalzo con otras más largas utilizando tus zapatillas de running. Introduce paulatinamente una mayor distancia a la carrera sin calzado y reduce la otra hasta que el pie se acostumbre.

Tampoco está de más llevar algún líquido para hidratarnos, y si lo hacemos ligeros de ropa una buena dosis de protector solar,  ya que en la playa el sol nos castiga más y es más fácil que aparezcan signos de deshidratación.

Fuerza para correr más rápido

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Todos somos conscientes de la necesidad de una buena resistencia para hacer frente a los diferentes obstáculos que se nos presentan durante la carrera a pie. Una capacidad fisiológica que no debe ser trabajada con independencia de la fuerza, otra de las bases para la cimentación de un buen rendimiento, a pesar de que se trata de una idea que sigue generando controversias en el mundo del running.

Desde tiempos inmemoriales, la mayoría de las personas que han practicado este deporte han mantenido un pensamiento forjado en la necesidad de obtener un buen fondo para progresar en los entrenamientos, conseguir mejores marcas, aumentar la resistencia, velocidad y la capacidad de esfuerzo. En muchos casos, estas personas desterraban el trabajo de la fuerza en sus rutinas de entrenamiento, pero obviaban su real importancia.

La fuerza es una cualidad que durante mucho tiempo ha estado asociada a la falta de resistencia y flexibilidad. Ganar fuerza traía consigo aparejado una disminución de la movilidad general, ya que los músculos crecían de tamaño, y al producirse esto se volvían menos flexibles y adaptables. Esta situación repercutía negativamente en la carrera, en la que se requiere una gran habilidad por parte de los corredores, así como una gran ligereza corporal para moverse a cierta velocidad.

Con el paso de los años y el estudio exhaustivo en la materia se ha demostrado que se trataba de un error, ya que, durante la carrera, la fuerza del tren inferior tiene un papel primordial, al ser la autora de cada una de las propulsiones necesarias para encadenar zancadas. Por tanto, si no gozamos de fuerza difícilmente podremos hacer frente a una rutina prolongada en el tiempo en la que es necesario un constante ejercicio de las piernas. Exactamente igual sucede en carreras de velocidad, en las que una mayor fuerza permite un incremento de la rapidez de las propulsiones y, por tanto, una mejor respuesta de nuestras piernas a las señales de nuestro cerebro.

Debido a estos motivos, es fundamental que mantengamos unas piernas en perfecta forma si queremos mejorar nuestras marcas. Para ello, bastará simplemente con entrenarlas con nuestro propio  peso para aumentar  y lograr una mayor fuerza muscular, que se verá traducida en un incremento de la propulsión, así como un aumento de la resistencia en carrera. De nada nos servirá tener un buen fondo y resistir si las piernas no responden a los estímulos.

Es importante que seamos conscientes de la necesidad de fortalecer el tren inferior si te dedicas a esto del running, puesto que no sólo obtendrás mejoras de tus resultados, sino que además será una buena manera de fortalecer las articulaciones y conseguir que sean más resistentes frente a los impactos inherentes de la carrera. Unos músculos fuertes, rodeando las articulaciones de las piernas, nos permitirán correr con más seguridad y evitar una gran cantidad de lesiones.

Debemos desterrar de nuestro pensamiento la idea de que los ejercicios de fuerza y el desarrollo muscular no está ligado a los corredores, y abrazar el pensamiento de que la fuerza en las piernas es fundamental para conseguir una buena marca y mejorar nuestra resistencia, todo ello dentro de un entrenamiento planificado a medida.

Control médico y prueba de esfuezo

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Quien dice maratón dice también media maratón. La gente se suele tomar demasiado a la ligera estas distancias, y lo que comienza como un reto puede terminar en lesiones o un castigo excesivo para el corazón. Por desgracia, esta temporada ha sido prolija en noticias negativas, con varios corredores fallecidos y otros muchos ‘sustos’ cardiacos en pruebas atléticas.

Todo el mundo debería pasar por la consulta de un médico especialista para comprobar que está en perfectas condiciones físicas para someter a su cuerpo a 21 o 42 kilómetros de carrera. Se trata de algo muy serio, cualquier patología cardíaca no detectada puede acabar en tragedia si nos lanzamos a ciegas a correr semejantes distancias.

En algunos países, incluso, es obligatorio presentar un justificante médico antes de correr una media o una maratón, un requisito bastante lógico, teniendo en cuenta el sobreesfuerzo al que nos vamos a someter.

Cuando vemos en las noticias como futbolistas se desploman en el suelo estamos viendo reflejados muchos deportes, no sólo el fútbol. Existen ciertas patologías del corazón difíciles de detectar, pero si ni siquiera vamos al médico nunca tendremos la certeza de que tenemos garantías de acabar sin problemas una carreras de tales dimensiones.

Tampoco es nuestra intención asustaros, ni que vais a quedaros en el intento, el porcentaje de tragedias deportivas por sobreesfuerzo no es muy alto, pero otras muchas lesiones estarán acechando, y cuantos más medios pongamos de por medio, más fácil será que salgamos ilesos. Recuerda que los esfuerzos de la larga distancia son grandes, y no somos profesionales, somos amantes de la carrera a pie que dedican su poco tiempo libre a preparar carreras de este tipo, por amor a lo que hacemos, por pasión por conseguir nuevos retos.

Así que ya sabes, si tienes en mente hacer una media o un maratón, pide cita en tu médico y él, en una primera toma de contacto, te hará las pruebas pertinentes para comprobar tu estado de forma, o si lo ve conveniente te derivará al cardiólogo. Toda precaución es poca, si además te haces una prueba de esfuerzo mejor todavía.

No todo es correr

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El significado de la palabra entrenamiento lo conocemos todos de sobra, pero lo que no sabemos es que existen diferentes formas de preparar nuestro cuerpo. El más conocido por la mayoría de los que se atreven a vivir una vida sana es el activo, en el que entran en juego los músculos, huesos y articulaciones.

Seguramente la mayoría de asocian el entrenamiento al trabajo de los músculos a través del deporte. No se equivocan, pero sí olvidan una de las partes más importantes, no sólo existe una forma de entrenar. Es lo que se conoce como entrenamiento invisible, en el que no realizamos actividad física como tal, sino que el entrenamiento lo llevamos a cabo de forma pasiva a través de los hábitos saludables.

El entrenamiento no termina cuando acabamos de ejecutar nuestra rutina, sino que esa actividad física realizada es sólo una parte del entrenamiento. Es importante el antes y el después del ejercicio físico, pues es necesario que el organismo esté en condiciones óptimas para afrontarlo y después debe recuperarse como es debido.

Cuando ponemos fin al entrenamiento físico nuestro cuerpo sigue activo. Es precisamente en este momento en el que el organismo necesitará los suficientes nutrientes para recuperarse del esfuerzo. Por ello, debemos poner especial atención en la alimentación. Lo primordial es respetar las comidas a lo largo del día, con cinco ingestas bien repartidas que aporten los suficientes nutrientes para tu organismo.

La hidratación también es vital para mantener las fibras musculares en perfectas condiciones y evitar caer lesionados. Tenemos que tener en cuenta que las células necesitan una buena hidratación, ya que gran parte de ellas están formadas por agua, obtenida a través de los líquidos que bebemos, así como sales minerales, necesarias para la perfecta recuperación.

Los masajes y las actividades relajantes que alivian la tensión muscular son fundamentales para  el entrenamiento, puesto que incrementan los beneficios que éste va a provocar en nuestro cuerpo. Cuando entrenamos, los músculos se tensan y se contraen. Es importante que se relajen, y una buena forma de conseguirlo es con masajes, descanso, baños de agua fría y caliente…

No debemos dejar a un lado el sueño, primordial en la vida del deportista. Debes alcanzar, al menos, las siete u ocho horas diarias, respetando siempre los horarios. De esta manera estaremos contribuyendo al descanso muscular y a su crecimiento, pues es durante el sueño cuando el organismo libera las hormonas del crecimiento muscular.

Por último, y no menos importante, las visitas periódicas a un médico especialista para someter a nuestro organismo a revisiones, como son los cardiólogos, endocrinos, ortopedas. De esta forma podremos evitar sorpresas desagradables que mermen nuestro rendimiento o, incluso, sustos mayores.