Flow Hot Yoga: cardio, fuerza y flexibilidad a 38 grados

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Después de unos días muy ajetreados por fin me siento con un poco de calma al ordenador para contaros que la semana pasada fui a una demostración de Flow Hot Yoga al precioso Hotel Petit Palace Santa Bárbara (espectacular su restaurante y el afterwork en el espacio The place to be). Además, al llegar me encontré con la gratísima sorpresa de que el director es un amigo mío al que hacía años que no veía y que ha conseguido crear uno de los hoteles con más encanto del centro de Madrid. A la presentación también asistió la actriz Manuela Vellés (en la imagen), una gran amante del yoga.

Pero no sólo ella, otras actrices del panorama nacional, como Priscila de Gustín, Nuria Gago o la bloguera Mayte de la Iglesia (en el vídeo) también se han subido al “tren” del yoga. Manuela nos explica por qué: “Descubrí el yoga hace siete años a raíz de una amiga que se hizo profesora de Bikram. Fui a sus clases y lo pasaba muy mal al principio, pero siendo constante, poco a poco me fui enganchando. El yoga me aporta deporte, estiramiento, los músculos están mejor prevenidos para contracturas. El yoga me aporta paciencia, me relaja, y me inspira la vida sana. Lo que  te apetece al salir de clase es tomarte un  zumo de frutas. En relación con mi trabajo, me ha enseñado a respirar, a relajarme, a tomar energía por las mañanas y  a encontrarme  mejor con mi cuerpo por los estiramientos”. “Lo que más me divierte del Hot Yoga es toda la gente que conoces, dar clases colectivas con todos concentrados y consigo mismo, es un momento para uno mismo”.

Volviendo al Flow Hot Yoga: se trata de un método que nació antes de Cristo en la India, triunfó en Estados Unidos y llega ahora a España de la mano de Macarena Cutillas en su centro Californian Hot Yoga, donde también puedes encontrar otros estilos de yoga con calor, como Hot, Hatha o Yin Yoga.

Flow Hot Yoga es un estilo ideal si lo que buscas es cambiar tu cuerpo, ya que combina cardio, fuerza y flexibilidad a una temperatura de 38 grados centígrados. Es decir, sí o sí, sudarás la camiseta… Y el calor potencia los beneficios y efectos del yoga en el organismo y simula el clima de su lugar de origen, India. De hecho, cuando entramos en la sala para hacer la clase pensamos que la habían calentado para que la práctica fuera 100 x 100 real, ¡pero era el calor que habían producido los practicando de la sesión anterior!

Flow Hot Yoga incorpora ejercicios dinámicos, en movimiento acorde con la naturaleza del ser humano, que hacen sudar y aportan numerosos beneficios para el cuerpo y la mente. Moldea la musculatura como si levantáramos pesas ya que utilizamos el peso de nuestro propio cuerpo, lo que define sin ensanchar la silueta. Sincronizando la respiración con el movimiento se consigue un trabajo cardiovascular y de fuerza que abrirá tu cuerpo desde lo más profundo. Además, se practica con música (me encantó la que utilizó Macarena en la sesión, súper motivante) porque el objetivo es que los ejercicios y la música conecten con las emociones y potencien los efectos para su salud y su bienestar.

¿Quién es Macarena Cutillas? La fundadora del centro Californian Hot Yoga, que se formó en las principales escuelas de Yoga Físico en Estados Unidos y la India. Esta  yogui cambió su vida por completo para ayudar a cambiar la de otras personas. “Un día viajé a Costa Rica y practicando yoga en una playa, me di cuenta de algo que no sabía, la salud óptima era posible. Y así cambió mi vida, me formé como maestra y deje atrás mi carrera de abogada”, cuenta ella misma en su web.

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Como os contaba antes, en Californian Hot Yoga podéis encontrar diferentes estilos de yoga con calor y, sobre todo, diferentes temperaturas, lo que puede animar a quienes se agobian con el Bikram o se aburren con las prácticas demasiado estáticas:

Hot Yoga.  Se practica a 42 grados centígrados y consiste en practicar una secuencia de 26 posturas y 2 ejercicios de respiración que se desarrollan en 1:30 min de manera estática.

Hatha Hot. A 35 grados centígrados, se basa en la práctica guiada por un maestro de origen hindú y consta de posturas que eliminan los bloqueos localizados en partes del cuerpo o mente.

Yin Yoga. A 25 grados centígrados, se centra en provocar estrés, fortalecer y masajear los tejidos de la articulación y los que la protegen. Para ello las posturas siempre se realizan en el suelo, se mantienen por periodos prolongados de tiempo y en quietud.

A mí, que soy profesora de Vinyasa y me encantan los estilos de yoga potentes y en movimiento, me gustó muchísimo la sesión de Flow Hot Yoga. Y os animo a probarlo, sobre todo si aún no os habéis decidido a hacer yoga por diferentes motivos (porque pensáis que es demasiado lento o soso, porque creéis que tiene un punto friki, porque lo que os gusta es entrenar duro y a otro ritmo…). Os aseguro que en una sesión de este tipo trabajaréis vuestro cuerpo de forma intensa y efectiva, sin sentiros raros ni aburriros. Y, lo mejor, también trabajaréis vuestra mente y descubriréis muchas cosas sobre vosotras mismas.