Las tendencias suaves siguen siendo una de las tendencias estrella en los gimnasios, que cada vez más incluyen en sus horarios clases de yoga, tai chi, pilates, chi kung, body balance y hasta meditación. Y es que las sesiones de ejerccio tan intenso como el spinning no son las únicas válidas para mejorar la forma física, la salud e incluso adelgazar.
Las slow gyms son una opción estupenda como entrenamiento en sí mismo, pero también una alternativa perfecta para completar el entrenamiento de quienes hacen normalmente intensas sesiones de cardio, alto impacto o musculación, Para un corredor resultan indispensables para compensar las largas horas de running.
El slow fitness es la opción a la que tienden todas aquellas personas que han hecho mucho ejercicio intensodurante años. Las lesiones, el cansancio, las sobrecargas en las articulaciones o las molestias de espalda son algunas de las razones que empujan a bajar el ritmo con este tipo de disciplinas. Pero lo ideal sería incluirlas desde jóvenes en nuestro entrenamiento para no tener que bajar completamente nuestro ritmo por obligión, como le ocurre a tantos instructores de fitness, machacados por el alto impacto.
Muchos de los socios habituales de un gimnasio que entran por primera vez en una clase de yoga, body balance o pilates se dan cuenta de repente de lo acortados que tenían los músculos, de la cantidad de vicios posturales que tenían, de lo débil que está su musculatura paravertebral, de las descompensaciones musculares que presentan, de la poca flexibilidad que tienen. Y poco a poco van redescubriendo su cuerpo y comprobando que haciendo una slow gym, sin necesidad de saltar o ir muy rápido, también se entrena de forma intensa y muy efectiva.
Además de los beneficios físicos de estas tendencias, que también son efectivas para adelgazar pese al mito de que sólo el cardio quema calorías (el yoga, por ejemplo, activa muchísimo el metabolismo), quienes practican slow gyms se benefician de los beneficios mentales de las gimnasias suaves. Ejercitar el cuerpo de una forma suave transmite serenidad y tranquilidad a tu mente, regula los biorritmos y combate el estrés y la ansiedad.
A quienes les cuesta mucho ser constantes con el ejercicio, quienes se agobian pensando que para conseguir resultados van a tener que sufrir, les aconsejo comenzar a ejercitar su cuerpo con una de estas disciplinas. El primer día de gimnasio son una opción excelente para no agotarse y abandonar. Pequeñas sesiones de 20 ó 30 minutos caminando en una cinta o en la calle, nadando o haciendo elíptica serían suficientes para tener un entrenamiento completo.
Las slow gyms no son sólo para mujeres, gente mayor o para quienes no soportan los grandes esfuerzos. Muchos de mis alumnos de yoga o body balance entraron por primera vez a clase pensando que iban a relajarse un rato y salieron impresionados por lo exigentes e intensas que pueden llegar a ser este tipo de disciplinas. La tonificación muscular resulta equilibrada y completa, se estimulan el metabolismo y los órganos internos (cosa que no se consigue con otras disciplinas) y puede llegar a hacerse ejercicio aeróbico (como en el yoga flow, power o asthanga), Y encima, terminas la clase relajado y con una gran sensación de bienestar.
A todo el que me pregunta cómo conseguir un entrenamiento completo y efectivo le aconsejo que incluya entre sus sesiones de ejercicio al menos una semanal de este tipo, dos si es posible. Para un corredor, puede ser una forma exclente de variar el entrenamiento, prevenir los dolores de espalda, mejorar la postura, darle una tregua al cuerpo y permitir que la mente desconecte.
¿Practicáis alguna slow gym?


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