Mes: diciembre 2010

mal compañeros…MAL

Seguramente habréis comenzado a leer esto inducidos por el título, pensado que quizás empezaría a reprender a mis compañeros atletas…  quienes como yo estamos sufriendo con lo acontecido desde el pasado jueves.

No, no puedo reprochar nada a esos compañeros, víctimas todos… si no a los que en el futuro podría llamar compañeros de profesión, porque ellos han sido sobretodo los que aún nos han hecho más víctimas de todos estos acontecimientos.

Comencé a estudiar periodismo con la misma ilusión que tenía cuando con 18 años pisé por primera vez la facultad de educación… el pasado año lo primero que aprendimos es que debemos buscar el hecho noticioso, pero siempre tratado desde la veracidad. Contrastar fuentes así como su fiabilidad…hoy me sonrojo viendo cuantos profesionales durante estos días no lo han hecho y se han vendido a aquello que fue mi segunda lección, no buscar la piel “la pasión” el morbo, el amarillismo…que pese a ser lo que la gente quiere no es información. Soltaron la “bomba” y después les ha explotado.

No dejo de sorprenderme como decretado el secreto de sumario sigue existiendo un goteo incesante de informaciones, muchísimas veces contradictorias. La precipitación queriendo buscando la más “palpitante” actualidad (como citaría un profesor de mi facultad) les ciega y dejan su profesionalidad y competencia en el escritorio.

El mismo viernes regresaba yo a casa, aún turbada por todo lo que había pasado durante el día anterior. Amanecía a las 5.30 para abandonar la capital hispalense y  decidida a descansar cuando por fin sentía el mullido de mi sofá, una conversación con una amiga me dejo perpleja. “Me han encantado tus declaraciones”… ¿mis declaraciones? Yo no había hablado con ningún periodista, pero ya me imaginaba por donde habían “ido los tiros” ya que el día anterior había sido testigo del mismo proceso. Así que nada de descansar, visita al kiosco y posterior viaje hacia clase. Ahí puse en practica la tercera lección, leer mucho y de diferentes colores e ideologías. Así que ahí me planté, en mi asiento con prensa azul, roja, amarilla y hasta algún panfleto.  Intente contrastar las diferentes informaciones arrojadas pero mi di cuenta de que uno terminaba publicando y haciéndose eco de lo que había sacado otro previamente… hasta que llegue al cual  “recogía” mis “declaraciones” de las cuales no me arrepiento y estoy muy orgullosa, pero que fueron extraídas de mi página de twitter, y de lo que yo no había sido informada.

Una pagina entera de esa publicación mostraban las supuestas declaraciones de 5 compañeros y las mías mismas, y excepto una, todas eras sacadas de redes sociales. Yo no tengo ningún inconveniente ya que poseo un perfil público y mi página de twitter esta al alcance de todo el mundo, pero la de alguno de ellos fue sacado de su perfil personal y privado de otra red social…y lo que es peor, abusaron de la sinceridad, de la explosión de rabia y visceralidad de la herida que habíamos sufrido, para hacer sangre y sacar de contexto muchas cosas.

Duele ver como el atletismo ha tenido más minutos que nunca en los medios, de cómo por el morbo ha sido la única vez que hemos conseguido desbancar al fútbol del protagonismo… de cómo se han tergiversado declaraciones, manipulado informaciones y, he aquí la cuarta lección de lo que no se debe hacer, se han emitido muchos juicios de valor. Duele ver como se ha hecho caso omiso a los grandes resultados de mis compañeros en el europeo de cross, pero a vosotros compañeros también os gusta el barro… ¿o no?

Si logro serlo, no se que tipo de periodista llegaré a ser, pero sí tengo claro que no quiero hacer, ser como algunos de vosotros.  Me he sentido avergonzada cuando este pasado fin de semana algún compañero comentaba sin sentenciar “así serás tú: periodista”…

Compañeros que han traicionado a mis compañeros, y no tengo más elección que criticar vuestra actitud. No puedo olvidar mi verdadera profesión, mi vida y parte de mí misma. Mi fin no es moralizar ni enseñar, no estoy en posición de hacerlo, pero al menos espero que alguien reflexione sobre mis pequeñas confesiones.

Día negro…

Hace un rato, he abierto los ojos en mi casa… y pensaba que todo había sido una pesadilla. Me ha costado creer que último día en Sevilla había vivido, un viaje que solo me deja compungida cuando regreso,  y el cual me dejaba esta profunda desazón.

Ayer fue un día muy triste para mi deporte, un día muy triste para mí y para todos los que amamos el atletismo. Porque sea cual sea la sentencia, salga la información que salga…nuestra imagen ya esta completamente mancillada de cara a la sociedad. Ahora todo el mundo ya generaliza sobre todos aquellos que competimos, y piensan que empleamos técnicas ilegales para maximizar nuestro rendimiento. Os puedo asegurar que eso no es así y que al final siempre terminamos pagando todos los demás.

Cuando un tramposo compite, nos perjudica, nos miente, nos roba y encima…se ríe de nosotros. Pero eso no es lo peor, cuando encima alguno sale a la palestra, tenemos que pagar los daños colaterales nosotros también.

Me siento estafada, muy desilusionada, decepcionada…no se muy bien como explicar toda la convergencia de sentimientos que ayer pude vivir. Hay una parte de mí que esta feliz, feliz porque siente que se esta haciendo algo por cazar a esos tramposos, que hay esperanza en conseguir el fair play, en la lucha por el ciltius, altius, fortius de manera limpia…pero siento mi corazón roto. Mi niñez timada, engañada y mi admiración ultrajada.

He tenido que soportar como el único reflejo en el cual me miro, sea criticado con cinismo por repudiar públicamente el dopaje, de que sea tachado de insolidario con sus compañeros, cuando en ningún momento él ha hablado de personas, y cuando precisamente los menos solidarios son aquellos tramposos que consiguen mejores registros que sus compañeros con medios no permitidos. Pero, lamentablemente, también he tenido que aguantar que una persona tenga más portadas por este tema que cuando ha conseguido éxitos deportivos, que se le de importancia al atletismo por noticias así, y no por las grandes alegrías que nos ha deparado.

Los pilares del atletismo se derrumban con el dopaje y va a conseguir echar abajo nuestro deporte. Duramente estábamos salvando como podíamos la crisis, y en nuestro estado, esto nos  deja heridos de muerte… pero ahora mas que nunca, todos los verdaderos atletas, los que se dejan la piel trabajando por sus sueños debemos luchar, que son la mayoría, debemos unirnos e intentar reflotar nuestra pasión. Prefiero que se derrumbe nuestro castillo sobre cimientos mojados, empezar de nuevo a construir una humilde cabaña con cimientos seguros y firmes y poder mirar al futuro con la cabeza bien alta.