Mes: febrero 2011

GRACIAS

Poco más puedo decir y es lo que debo compartir estos días: agradecimiento.

El domingo fue un día muy bonito para mí, sobretodo porque he podido compartirlo con todos aquellos que de alguna manera forman parte de esa medalla. Todas esas personas que han estado a mi lado, no ahora, si no en los momentos difíciles, en lo que nada salía y en los que tan solo lloraba. Hoy estoy feliz, y es de justicia que esta sonrisa sea para ellos, para los que estaban cansados de verme triste y los que de verdad se alegran por mí.

Para lo que me ayudaron a levantarme, no tendiéndome una mano sino alentándome a que me levantase yo sola. A los que me han exigido porque han confiado en mí, a los que me han querido pese a todo, pese a mi carácter, pese a mi pesadumbre… pero también quiero agradecérselo a aquellos que no me han apoyado, a los que me han traicionado o me han defraudado, porque eso me ha hecho luchar mucho más para demostrarles su equivocación.

Gracias también a todas esas personas, que sin conocerme me han mostrado su cariño, a todos los que me han dicho “te lo mereces” porque eso me ha llenado de satisfacción.

Gracias a mi familia, a mi paciente entrenador que ya se lo merecía, y sobretodo a mi pareja, mi amigo, mi psicólogo, mi compañero…soy feliz por poder haber compartido este día contigo.

Pensé que el domingo no me emocionaría tanto, nunca me había sentido con la carga y la obligación de ganar, pero cuando cruce la línea de meta…no lo pude evitar, estallé en felicidad. Y eso me gusta, porque  ha sido recobrar la ilusión del primer día, la constancia y el trabajo por fin han tenido su recompensa.

Espero no decepcionar a todas estas personas en París, pero se que si las cosas no salen como deberían allí, estas personas no me darán la espalda y seguirán ahí. GRACIAS

Resurgiendo la pasión

Así son las cosas…en las relaciones largas, a veces la “chispa” se pierde. Pero si se quiere de verdad, nunca se termina de apagar.  Eso es lo que me ha pasado a mí en el plano deportivo. Tras la lesión fortuita de 2007, al regresar a la competición surgieron dudas, desconfianza, miedo… debilidades en una relación que se tambaleaba por  momentos.

No llegaba a comprender que pasaba, que me bloqueaba, que hacia que mis resultados fueran muy inferiores al trabajo realizado en los entrenos. Dudaba de mí, dudaba del atletismo y eso me hacía infeliz.

Pero no hemos tirado la toalla, ni yo ni la gente que confiaba en esta dura relación. Y tras dos años difíciles en 2010 hubo un acercamiento, una mayor compresión…el tartán y yo volvimos a ser amigos. Los resultados fueron buenos y regulares, quizás nada espectacular, pero había pinceladas de esas sensaciones que tenía olvidadas. El comienzo de temporada arranco con un titulo para nada planeado, de menor envergadura, un hermano pequeño…pero a mi me lleno de satisfacción, porque era al cierre de un año mejor.

Por fin he tenido esa sensación de una sonrisa tras las competiciones, un recuerdo empañado por miles de lágrimas pretéritas. Pequeños cambios que me han dado tranquilidad, la seguridad de todo el trabajo bien hecho y la confianza tan anhelada. Este invierno he recuperado las sensaciones olvidadas, las buenas, esos momentos en el que las cosas salen “fáciles” con mucho trabajo, pero con resultados. Cada día, un poquito mejor… y si un día salía un mal entreno, sin remordimientos, el trabajo esta hecho y eso esta ahí.

He recordado aquello que me enamoro del atletismo, eso que me hizo prenderme de el… este año siento que por fin las cosas van a salir, y como no puede ser de otra manera, espero que esta reconciliación se selle en la ciudad del amor.