Se va acercando la hora de la verdad, la hora del examen, la hora de que el trabajo hecho comience a dar sus frutos.

Arranca el campeonato de España absoluto en pista cubierta, un campeonato muy interesante, con grandes “duelos” en la pista, con enfrentamientos directos que van a llenar de emoción esta competición. Los objetivos: las medallas y el pasaporte a Göteborg.

A mi me toca defender un título que gane en esta misma pista, una tarea que se presenta muy difícil, muy atractiva y motivante. Me toca un cara a cara con Natalia, mi referente, mi rival, mi amiga…y es que me vais a perdonar, pero desde pequeña he sido un poco “grupie” de la tarraconense,por su clase en la pista, pero sobre todo, su clase fuera de ella. Desde joven ha sido un ejemplo para las pequeñas que íbamos por detrás, que le mirábamos en las concentraciones con la alucinación que provoca un halo como el de una figura.

Si hace 5 años me dicen que me vería en esta situación, me hubiese mostrado escéptica…pero hoy estoy orgullosa de verme en esa capacidad. En Málaga soñaba con ponérselo difícil, pero el infortunio dejo a Natalia sin poder correr. En Pamplona sabía que la balanza se inclinaba de su lado, mi temporada estaba apagándose, en un año con muchas citas y el esfuerzo y ansia de la mínima hacían que llegase “fundida” al absoluto, ella iba in crescendo después de los JJOO.

Pero mañana va a ser el tú a tú mas igualado desde que he empezado a crecer. Para mi un orgullo, que casi da hasta respeto, pero lejos de achicarme, tengo ganas, muchas ganas…porque no puede haber mejor señal de que estamos trabajando bien que verme capaz de estar con la mejor. No hay mejor guía que seguir la estela de una estrella, ahora toca buscar mi luz propia.

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