Llega el momento de hacer retrospectiva, de observar que lamentablemente el punto final ha llegado en un desenlace sin terminar.

Tras esta semana en la que las series seguían su evolución y los cronos seguían saliendo, pese a la poca fuerza moral, te preguntas ¿qué he hecho mal? Injusto sería volver a esa decepción sentida hace poco más de una semana, injusto sería dejar alojada esta desazón durante más tiempo, injusto es seguir sintiendo que todo sigue siendo injusto.

ImagenEl sábado pasado había personas que me pedían que no llorase, pero quien de verdad me conoce no lo hacía, me abrazaba,  porque sabía que son lágrimas derivadas de algo que me importa, que es mi vida y por lo que me he sacrificado lo indescriptible. No son pocos los momentos similares que he vivido en mi carrera deportiva y me gustaría poder afirmar que será el último, pero sé muy bien que este deporte es así, que volverán sensaciones parecidas y que aunque duela…me volveré a levantar.  A veces sientes que el cansancio de esta intensa lucha te agota, te consume, te merma. Pero sigues ahí, en la pista sin un objetivo a la vista, calzándote los clavos y pensando “¿por qué sigo aquí?”. Con esta constante he amanecido estos diez últimos días, en los que mi cuerpo ha dicho basta y se ha dejado consumir por la presión, por la tristeza, por el esfuerzo… esa noche en Alcobendas me faltaba el aire, no podía respirar y tan solo podía sollozar. La diferencia esta vez, es que no había hecho nada mal. Más que nunca había luchado por conseguir mi objetivo, generosa con quien me robaría el sueño. Pero el karma no fue justo y se equivoco de destino, alejándome de la costa Azul para terminar en un pueblo difícil de encontrar.

Pese a unos días en los que no han hecho más que florecer síntomas en  mi aquejado cuerpo, cuando respiro el tartán su anestesia me hacia volver a sentirme como unos días atrás. Quedan pocos días así, sin un destino en tu camino decides que ciertos pasos se convierten en errantes. Tu mente se queda con el trabajo hecho, tu corazón se consuela con momentos brillantes del pasado mientras la reciente espina se clava en cada latido.  Es momento de recuperar fuerzas, de olvidar lo malo y quedarse con todo lo bueno de un año que no puedo ni debo empañar. Es el momento de disfrutar estos últimos entrenos, ya que he tenido una sola competición donde hacerlo este verano. Tras dos años sin perderme una gran cita, toca volver a empezar, a retomar la ilusión de la junior que cada final de verano se calza sus zapatillas construyendo sueños con los pilares del trabajo, la constancia, la confianza y el cariño de su gente.

Hoy esa junior os da las gracias a todos los que me dedicasteis bellas palabras el fin de semana pasado, amigos y desconocidos que me sacaron sonrisas de entre un mar de lágrimas. Hoy me prometo que no volveré a olvidarme de disfrutar ni de serme fiel. Hoy os vuelvo a prometer que toca seguir intentándolo, porque si fuera fácil no sería especial. Hoy doy las gracias porque los últimos compases de mis 28 me hacen ver lo duro que ha sido todo mi camino, pero que sin duda hacen que cada persona y momento que me guardo en el corazón sean de los más especiales que puedan existir.

Fotografía de 'The Wang Connection'