Mes: abril 2014

¡Mi primer 10K!

Puede que me alargue un poco en el post de hoy, pero es que es imposible resumir un finde tan bonito, y aunque solo os trace la esencia, me da que me va a ser imposible “acortar”.

1398632705815No pensaba que llegaría tan pronto, pero si, hoy he corrido mi primer 10K, cosa que me parecía impensable… Sinceramente afrontaba con mucho miedo la carrera de hoy, pero es que jamás había competido en una distancia tan larga, que no es precisamente lo que mejor me va. Pero con los consejos que ido recibiendo, con la ilusión que la gente me ha ido transmitiendo y la energía positiva que se respiraba en el circuito, todo ha sido mucho más fácil de lo que pensaba. Así que el viernes llegaba a Madrid, para compartir por la tarde una gran jornada con las chicas #mygirls y las ganadoras del concurso que se había organizado para este evento. Momento de reencuentros, de poder desvirtualizar por fin a grandes personas y de alucinar con el stand de Adidas. Pero lo mejor fue salir a rodar con las chicas y disfrutar del intercambio de impresiones y consejos en el maravilloso entorno de la Casa de Campo… y de felicitar a Mariam Hernández por su cumple (el momento tarta fue genial).

Estábamos tan a gusto, que terminamos una hora más tarde de lo planificado. Así que corriendo vuelta al hotel, ducha y cambio en diez minutos y a ponerse en movimiento. Y es que si por la tarde el plan había sido sensacional, lo que venía no le tenía mucho que envidiar. Tocaba ir al Palacio de los Deportes de Madrid, donde el Real Madrid ganó el quinto partido a Olympiacos y se clasificó para la Final Four. Ambientazo y partidazo para disfrutar, el primero que veo fuera de El Príncipe Felipe. Y otra vez en marcha, esta vez caminando ligero hacia el restaurante Dassa Bassa donde nos esperaba una magnífica cena obra de Darío Barrio y en compañía de la gran familia Adidas. Entre risas y un nuevo concepto de cenar para mi (perdóname Darío, pero que raro se me hizo tomar la vichisua como un café) la jornada tocaba a su fin. Agotada pero con una gran sonrisa en la boca, tocaba descansar porque a la mañana siguiente había que ponerse en marcha temprano.

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Sonaba el despertador y abría el ojo sin saber ni donde estaba (el sueño y los viajes tienen esto a veces). Me preparaba para una nueva jornada en la feria, esta vez con los especialistas de running, donde muchas caras conocidas hacían que la actividad fuera una experiencia casi familiar. Charla a cargo de Roberto García explicando el nuevo material técnico de Adidas y a rodar con mis compis Arturo Casado, Chema Martínez y Vane Veiga. Y sin quitarnos las mallas, tocaba la presentación de la carrera… ¡un no parar!
Vuelta al hotel, a comer y sobre todo a descansar. Una buena siesta y a prepara las cosas para la competición. Pero aún me quedaba un plan más, una maravillosa cena con los Drinkingrunners, es movimiento atlético con un bonito fondo solidario (yo ya tengo mi camiseta kilómetrosXalimentos). Por fin desvirtualizaba a Eli y conocía a mas componentes de este team. Y es que las redes sociales tienen estas cosas, se crea una gran comunidad de gente que comparte tu estilo de vida y con la cual no te sientes como una extraña el primer día que la conoces. Risas, comida (no tanta como hubiéramos querido mi “primo” Carlos Mascias y yo) y a dormir. A las 6:30 me esperaba mi compi Vane para desayunar, y eso sí que es nuevo para mí.

PhotoGrid_1398632616219Y con el miedo metido en el cuerpo de quedarme dormida, me despierto dos veces mirando el reloj…aún son las 3:30 Isabel, ¡¡vuelve a dormir!! Y cuando el despertador berrea, en pie como un resorte, chándal, zapas y al abrir las cortinas: oscuridad. De noche, ¿en serio?…ains que sueño. Desayuno ligero, porque la carrera es a las 8:30 y no da tiempo para mucho más. Un poquito de tortilla de patata, jamón serrano y un buen café, doble por supuesto.

Ducha, agua fría en las piernas y a prepararse. Un petate con lo justo atado a la espalda y a calentar. Creo que nunca había corrido tan temprano. Un poco perdida me entero de cómo va esto de los cajones, caliento entre el gentío…y el momento se acerca. Mi amigo Alberto Barrantes me había explicado como era el circuito y yo me repetía: Isabel, sal tranquila, sal tranquila…hasta el Bernabéu es subida.

Llega el momento de la salida, nunca me había sentido tan “presionada”, pero es que había 7000 personas a mi espalda. Todos con el GPS preparado y yo con mi smartrun para que me chivase si me estaba emocionando. Así que salgo tranquila y pronto me encuentro con la primera mujer. La suerte que he tenido, Jimena Martín controla más estas distancias, así que encuentro a una compañera ideal. Pronto nos hacemos un grupito, que maravilla ir acompañada, y yo siento que vamos despacio, pero claro, yo estoy acostumbrada a competir en otros ritmos. Pero ya me sabía la lección, tranquila que esto se puede hacer muy largo me decía.

Y tanto, ¿pero dónde estaba el Bernabéu? Mira que es grande y no lo veía, vaya cuatro primeros kilómetros de subida. Por fin, el campo de fútbol y casi el ecuador de la carrera. ¡Puf! Esto empieza a picar en las piernas, y la cuesta abajo casi no ayuda porque empezamos a ir muy rápidas. Hacia frio, era temprano y corríamos todo el rato en zona sombría, eso no ayudaba a mi “tripa”. Un momento de bajón, de decir, no aguanto con Jimena, pero entonces empiezo a oír mi nombre. Íbamos en paralelo a la gente que subía y empiezo a oír “vamos Isa”, miro a mi derecha, primero Noe, luego Belén…. ¡Son mis chicas #mygirls! Los corredores empiezan a animarnos a las primeras mujeres, y a mí se me pone la carne de gallina. Sonrio. Sigo. Y de nuevo mi nombre y en seguida localizo a Mariam y a Paloma. Saludo y vuelvo a sonreír. Más ánimos y yo no lo puedo evitar, mando besos, saludo y disfruto de algo que no había vivido antes. Madre mía, ha pasado un kilometro y ni me he enterado. Uf, empiezan a dolerme los gemelos y los isquios, el asfalto no es mi medio natural, mañana me va a doler todo, lo sé. Ya estamos en el 8 y yo he superado la barrera de la distancia más larga que había corrido. Me vengo arriba, tengo fuerzas, hay un giro, a lo lejos la Puerta de Alcalá. Espero un poco a Jimena, con lo que me ha ayudado, no iba a dejarla. Seguimos, aunque menos acompañadas que antes. Y no lo puedo evitar, en la plaza de la Puerta de Alcalá me dejo llevar, cambio y sufro (porque vaya subida). Ya no queda nada, la recta del retiro y a lo lejos el arco. Lo había logrado, había disfrutado como una enana, había ganado mi primer 10k. Mi amigo Arturo también, llegaría el pleno en la media con Chema y Vane. Y yo he disfrutado de conocer a muchísima gente maravillosa y encantadora que comparten mi pasión. Muchos os he nombrado, otros se que sabéis que me refiero a vosotros y otros que me dejo porque soy afortunada de que no habéis sido pocos.

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Gracias al pequeño Zapata por “engañarme” para esta preciosa experiencia, y a la familia Adidas por darme esta oportunidad y vuestro cariño. Hoy me voy a dormir cansada, muy cansada con un dolor de piernas importante, pero de nuevo con la sonrisa en los labios. Hoy he sido una runner y he cargado energías para comerme este verano la pista. Vuestra ilusión me ha hecho recordar el origen del porqué me calzo las zapas. Gracias a todos y enhorabuena, sois grandes.

#Becomeyourself

Poquitas ganas de escribir tenía tras mi resultado en el mundial de Sopot y es que tenía tan claro el objetivo por el que debía luchar, que la desilusión autoinfligida fue enorme. Un lamentable recuerdo de la desazón que en tantas ocasiones provoca el mal resultado en la competición.

Algunos me habéis preguntado qué me había ocurrido… ¿qué va a ocurrir? Esto es competición, esto es un mundial, estas son las mejores de la prueba. Puedes jugar bien tus cartas, que de mano lleves dos ases, en el flop un tercero, en el turn un full… pero darte cuenta que aquí si no es con una escalera real, no se gana. Porque puedes trabajar bien, ir mejorando en cada competición y llegar en el punto óptimo al campeonato y aun así, no ser suficiente. Yo no tengo pociones mágicas que me hagan infalible, tengo mis ilusiones y sueños que me llevan a no tirar la toalla cada vez que las cosas han ido mal (pero que muy mal). Será que soy aragonesa, cabezota por ende, que el cierzo me hace más obstinada aún…o simplemente que soy una apasionada de aquello que es mi forma de vida.

aEs halagador que la gente se extrañe de no verte en una final, de haber conseguido “acostumbrarlos mal”, de rememorar como hace poco más de tres años no contaba para las quinielas de la selección absoluta y ahora, sin embargo, muchos esperen de ti que vuelvas a estar con las privilegiadas. Desde pequeña he trabajado para construir poco a poco una trayectoria deportiva sólida, firme, con la satisfacción de sentir que no he sacrificado nada por todo lo que he luchado. Hace poco leía a un deportista una cita que me entristecía – “¿Qué que he sacrificado en mi vida por el deporte? He sacrificado mi vida“- porque cuando yo hago retrospectiva no percibo eso, sino todo lo contrario, siento que he ganado mucho, que en algunas ocasiones simplemente he reemplazado unas vivencias por otras más enriquecedoras.

Muchos de los que me leéis ahora no me veis como una “loca”, porque vosotros también sois corredores, empezáis a vivir lo que muchos llevamos sintiendo a flor de piel toda la vida. Ahora hay un sentimiento de comunidad, de pertenecer a una bonita “tribu”, de hermandad. Pero lejos del reconocimiento y boom que tiene la ruta, los atletas seguimos sintiéndonos como los hermanos feos de este deporte, aquellos que representan La soledad del corredor de mediofondo y de los que en ocasiones solo se acuerdan para tirarnos de las orejas, y eso hace aún más duro volver a calzarte las zapatillas. Pero hay algo que sigue latiendo fuerte, que hace que pese a que haga frío, diluvie o te derritas de calor, ates tus cordones y vuelvas a entrenar. Ese impulso que te levanta de la cama con el cuerpo entumecido y te lleva a volver a poner a tu cuerpo al límite, a dejar a tu mente exhausta, a dormir con una dolorida sonrisa de satisfacción.

Las lágrimas derramadas tras Sopot fueron infinitas, dolorosas, de esas que amartillan tu cabeza evitando la balada de Morfeo. Pero si algo he aprendido en veinte años que llevo corriendo, es que nunca ha sido fácil, que quizá esta derrota y la del pasado verano sean una gran lección para seguir creciendo y avanzar un paso más en Zúrich. El juego me ha ido dando piezas y me he ido construyendo con ellas. Algunas veces ha costado más encajarlas, pero cuando la sonrisa vuelve a tu alma percibes donde deben ir, qué debes hacer con ellas y qué quieres construir. Dejad que la tormenta pase, que el sol vuelva a brillar, buscad vuestra motivación y sonreíd siempre pensando en ella… #becomeyourself