Hace unos días realicé mi rutinaria prueba de esfuerzo anual, y como os pareció interesar mucho, aquí va la entrada que os prometí (aprovechando el viaje a Huelva de paso 😉 ) Prueba esfuerzo

Como muchos ya sabéis, la prueba de esfuerzo es una pieza fundamental para todos los deportistas, primero porque es una herramienta de diagnóstico y prevención (para descartar patologías cardíacas principalmente) y segundo, porque la valoración que realiza de nuestras capacidades físicas nos va a servir de brújula para guiar nuestra planificación del entrenamiento. Así que es clave que todos paséis una periódicamente (como os he comentado, yo realizo una por temporada, e incluso un par en alguna ocasión) sobre todo aquellos que empezáis en esto de correr, que no sois pocos, que somos muy “bestias” y hay que tener cuidado.

Un aviso a navegantes, las pruebas de esfuerzo son eso, de esfuerzo, así que siento recomendar algo poco divertido (¿me lo perdonareis?). Normalmente este test se realiza en tapiz rodante (cinta de correr) o en bici ergométrica, esta claro que para los lectores tipo de este blog, la primera opción es la más recomendable porque es el ejercicio que realizamos. El protocolo puede variar dependiendo del centro, pero normalmente se realizan de manera incremental de la carga. Os explico utilizando la que hago yo de ejemplo, yo realizo cargas de 3′ recuperando 30″ (para la toma de lactato) y con una inclinación del 3% de la cinta. Empiezo, normalmente, a una velocidad de 13km/h y voy subiendo de dos en dos la velocidad (normalmente hasta 21km/h). Además de análisis con lactato, la realizo con análisis de gases y esto permite conocer la cantidad oxígeno consumido y con ello la determinación de nuestros umbrales (fundamental para saber a qué ritmo entrenar según lo que busquemos y/o necesitemos.Los datos que la prueba nos aporte permitirán que optimicemos nuestro trabajo, y nos dará pistas para el ritmo de nuestras series y rodajes). Esto es lo que peor llevo, porque en el Centro de Medicina Deportiva aragonesa (CMD) no lo realizamos con máscara, sino con tubo en la boca y pinza tapando la nariz…y yo no soporto que me toquen las narices corriendo, para respirar digo.

En mi caso el estudio se complementa con un informe cineatropométrico (¡le voy ganando la batalla al plicómetro y poco a poco seguimos bajando % de grasa!) y un exámen médico deportivo (tensión arterial, revisión pies, espalda, espirometría, electrocardiograma…)

IMG_20140610_120508 IMG_20140610_120644Tabla resultados

Como veis es más que interesante que busquéis un centro médico en vuestra ciudad para realizar esta valoración. Así que os propongo que me mandéis la info de centros en los que sepáis que se puede realizar la prueba de esfuerzo para quede en esta entrada recopilado y así ayudar a quienes desconocen dónde acudir (¡si facilitáis precios aún mejor!).

Dejo un listado publicado en la revista Runner’s

 

Aquí el PDF: Listado centros médicos (Lo iré modificando con vuestras aportaciones)

Gracias por vuestra colaboración ¡A devorar kilómetros!. Yo mañana mismo empiezo a devorar el tartán…os mantendré informados.