A veces la vida marca grandes diferencias con un simple espacio, con un lapso, con un instante… y la gramática puede convertirse en la mejor metáfora. Muchas veces te preguntan por qué corres y otras muchas te preguntas a ti mismo el porqué de seguir haciéndolo.

Este año se presentaba como especial, como una temporada de poder disfrutar por una vez con calma del proceso, de tener los deberes hechos  y de la ilusión de llegar 100% al momento planificado y no antes. Sin embargo, las prisas de lo externo, las dudas del ignorante y la maldad del ególatra me han privado de que así sea. Y lo peor no es eso, si no que me he olvidado de lo importante, de mi misma, de mi valía, de mi trabajo y de mis sueños. Tras Sopot me prometí que no iba a pasar esto y lamentablemente me he fallado. Porque es a mí a quien debo explicaciones y demostraciones, porque solo estaba yo cuando estábamos en los infiernos, cuando nadie te tenía en cuenta, cuando nadie confiaba en ti…que esos nadies no vengan ahora a mofarse, criticar o si quiera dudar de un trabajo que no es solo tuyo, sino que es fruto de un tándem, de un equipo y de un entorno que siempre ha confiado en lo que hago.

Así que pese a quien pese, incluso a mi misma a veces, no soy de rendirme, no soy del camino fácil…  que la rabia de ver que a veces la maldad es recompensada en este deporte, que la impotencia ante como algunos debemos estar constantemente justificando nuestro hueco, que la injusticia con la que los resultados tratan a muchos atletas de los buenos, no hagan nublar el horizonte del sendero.  

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He construido mi camino paso a paso, quizá más firme, quizá más lento, quizá con errores…pero es mío, solo mío, cimentado con mi trabajo e ilusión. En veinte años que llevo corriendo he aprendido mucho y lo primero que he aprendido es que me queda aún más por aprender. En estos días he desvelado verdades que me temía y tesoros que desconocía. Racionalizar esta vorágine a letras sería imposible e interminable y entrelineas pesa aún más el entender.

Alguno leerá esto y pensará que estoy loca, otros simplemente no le encontrarán sentido. Unos se sentirán identificados y otros simplemente ofendidos. A estos últimos, quizá lo feo no esté en mis palabras si no en aquello que hacéis.

Queda lo más importante y lo más bonito de la temporada, para lo que de verdad he trabajado, para lo que llevo meses esperando. Lo siento para el que así lo quisiese, pero habéis conseguido lo contrario. Lejos de colgar mis zapatillas voy a atarlas aún más fuerte.

Gracias a quienes estos días me han ayudado a cargar esta nueva piedra, más pesada, más grande que otras, pero que encaja más firme que nunca en mi camino para dar el siguiente paso. Caminar a vuestra vera es la fortuna que más me alegra.