Mes: enero 2015

#Glamrun

Mi deporte está de moda, es tendencia, y eso no es ninguna novedad. Ojalá no sea pasajera (que eso me lo reservo para otra entrada) y siga enriqueciéndome a  nivel personal de experiencias tan buenas como las que estoy viviendo desde el momento que arrancó el proyecto #mygirls de Adidas.

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¡Fuerza chicas!

blogPero hoy no seré yo la que escriba consejos ni notas en mi blog, sino que os mando al de la genial Mariam Hernández. Un post elaborado con la inestimable ayuda de Luis -que Mariam dice que no sale en las fotos, pero fijaros bien que hay dos ochocentistas infiltrados jejeje- que adaptó la sesión a un perfil de mujer que se inicia. Espero que os sea útil, aunque muchos de los que me leéis soy corredores más avanzados…

Para mí no deja de ser sorprendente verme en un blog de una revista de moda, de conocer a personas extraordinarias que además salen en la pequeña pantalla, o de que Eva capte nuestras miradas y cuide tanto los recuerdos fotográficos que nos llevamos de este día. Este deporte me ha dado muchas alegrías, muchas tristezas, conocer a personas tremendamente egoístas pero también a muchas tremendamente generosas. Gracias a aquellos que estáis en ese último grupo, porque a veces cuando faltan las fuerzas mentales (como dice uno que yo me sé) el tirar de gente así te ayuda a mirar al frente. Siempre adelante…

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¡Buen rato con buena gente!
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Nos vemos pronto

Por cierto, lo de las farolas comprobadlo ;). Y esto de #Glamrun me gusta…quizá lo patente! jajaja

Probando la sauna criogénica

Como algunos habréis visto en mis RRSS, la pasada semana probé una sauna criogénica y es que aunque en Zaragoza no tengamos muchas ocasiones de poder probar cosas así, a veces llegan a nuestra ciudad. Normalmente suele ocurrir que los propios deportistas o ex-deportistas son quienes se preocupan de traerlo.

Así es el caso de esta sauna criogénica cuyo gestor es José Luis Loreto, aunque ya en 2006 los Hermanos García se preocuparon en que en el Centro Aragonés del Deporte se instalasen bañeras de agua fría (se mantenían con una temperatura constante a 9º) para la recuperación de los entrenos. En este caso hablo en pasado, porque pese al trabajo que los olímpicos de Fuendejalón realizaron, está instalación lleva más de dos años cerradas al uso y ya no podemos presumir de ser la única pista nacional con este sistema instalado.

BENEFICIOS DE LA CRIOTERAPIA

La crioterapia es una terapia que lleva muchísimos años utilizándose por lo reconocido de sus beneficios y con este sistema parece que se avanza un paso más. La diferencia: los grados a los que llega esta máquina.

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Que yo no es por no poder pagar la máquina…es que no me cabe en casa
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La cabeza no debe estar dentro para no inhalar el nitrógeno

La verdad que lo del agua fría no se lleva demasiado bien y los masajes con hielo entre competiciones tampoco es como para relajarte en la camilla…así que cuando me comentaron que estás maquinas trabajan entre -130 y -170 º me asusté un poco. ¿Cómo se puede aguantar eso? Pues porque el frio es producido por nitrógeno y es un frio “seco”. Debo reconocer que, durante los tres minutos que duraba el tratamiento, los dos primeros fueron muy llevaderos, aunque el tercero se me hizo algo más duro, algo también razonable porque venía de hacer series y tenía mi temperatura corporal algo más alta (vamos, que me había pegado un calentón en las series 😉 ), pero no mucho peor que la poza de Segovia.

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Los pies protegidos para el frío extremo. ¡Como se agradece el albornoz después!
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Recuperación en la poza de agua de Segovia este verano

Esta semana iré a por otra sesión, porque la verdad me fui muy bien para recuperar las piernas y volver a darles caña al día siguiente. Al parecer la criosauna trabaja a esas bajas temperaturas para reactivar y regenerar el organismo, la circulación sanguínea, el sistema inmunológico y el sistema nervioso central. Este frio extremo activa en el cerebro las señales  para que se activen los mecanismos de defensa y se comience a bombear de una manera más vigorosa la sangre, oxigenándolo y eliminando toxinas, a la vez que se liberan endorfinas y los propios sistemas antiinflamatorios del cuerpo, aunque algunos especialistas opinan que pueden ser un frío demasiado superficial.

En resumen, y aplicado hacia el deporte, se puede decir que ayuda a la reducción del dolor muscular y en la recuperación de lesiones antiinflamatorias siendo un gran recuperador muscular después de los entrenamientos. En el plano de belleza debe tener aún más beneficios, pero ahí ya no me meto…

El mayor pero: su precio. Está claro que no somos Cristiano Ronaldo y no podemos permitirnos tener un chisme de estos en casa. Las sesiones oscilan entre 45-55 €, así que aunque la recomendación es después de los entrenos con una recuperación de mínimo 6 horas, pues hombre…yo en las semanas de 10 sesiones, ¡como que no! Yo me apunto a una sesión semanal o dos en las de competición, después de los entrenos fuertes. Así que ya os contaré como lo llevo.

Si algún lector de Zaragoza está interesado, decirle que quizá lo bueno de ser una capi más pequeña, es que el precio también lo es (la sesión puede salirte por 38€ si compras un bono). Pero nos os preocupéis, que si queréis una de prueba en LuadCryohealth (C/Gómez Laguna 48; Telf 876 169934) os la mantienen en ese precio, decid qué vais de parte de mi blog ☺, sino, sueltas salen sobre 45€.

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Luis también fue “víctima” de la máquina

Si alguno ya ha probado este tipo de sistemas o conoce algo más de ellos, que lo comparta con nosotros en el blog y así vemos si seguimos animándonos con las sesiones. Yo de momento bastante contenta y satisfecha, así que ya os cuento en la próxima si la cosa sigue igual de bien.

Todos los días son un regalo

Espero que los Reyes Magos se hayan portado bien con vosotros, eso quiere decir que habéis sido buenos…o al menos lo habéis aparentado (jeje). Yo nunca he tenido mucha fortuna con esa mágica noche, cuando era niña las diferentes circunstancias familiares no me permitieron disfrutarla, ni tampoco gozar de muchos regalos. Eso me enseñó bien pronto a valorar los detalles, las pequeñas cosas, las que valen mucho y no por ello las que son caras.

Así que ayer en vísperas de Reyes me autorregalé una bonita noche, una de esas que te reconcilian con lo que te gusta. Tras el nuevo disgusto en la San Silvestre de Zaragoza, lo que parecía un nuevo golpe, fue casi una pequeña alegría. Me explico, en la carrera que se celebró la última noche del año, volví a tener las molestias que me obligaron a pararme en el Cross de Burlada y en un entrenamiento largo que suelo hacer (quien sea de Zaragoza entenderá lo que quiero decir con una vuelta al canal ;)). El pasado miércoles iba tranquila y cómoda en carrera, disfrutando como hacia días no lo hacía en el circuito urbano de mi ciudad, pero hacia el kilómetro 3 me tenía que parar. Comenzaban de nuevo las molestias en mi cuádriceps izquierdo, unas molestias raras, como de bloqueo en el muslo, como si ese fragmento de mi cuerpo estuviese en la recta final de un 400. Pero sufrir este contratiempo me llevo a buscar en unas nuevas manos la solución a una extraña molestia que nunca había tenido, a buscar el porqué de esa rarísima sensación. Al final, todo había sido más simple de lo pensado, aunque mas enrevesado de lo deseado. El contratiempo con el perro que ya os conté casualmente por aquí, me habría producido en su día una distensión en el vasto externo. Correr Burlada con la molestia no fue lo mejor y derivó en una contractura que ha terminado enfibrosada… En fin, que en las series que no duraban más de cuatro minutos, no me molestaba, porque con la recuperación no había mayor problema. Pero resulta que en las cosas más largas, cuando empezaba a existir una mayor demanda de oxigeno, mi músculo se colapsaba, no vascularizaba bien debido a esa molestia…

Que no me quiero liar. Tras una primera dolorosa sesión con varios puntos en los que Alex me realizó punción seca, la cosa parece ir mejor. El lunes pude entrenar unas buenas series de velocidad y por la tarde me regalé esa noche de la que os hablaba. Fui a realizar un suave rodaje por la ribera del Ebro, con la ciudad invadida por una espesa niebla. Acompañada de mi dulce Dina, llegamos un punto en que el alumbrado público no realizaba su función, y nos adentramos por un camino lleno de tinieblas, con un punto místico pero a la vez romántico. Acompañada únicamente del sonido de mis pasos y respiración, mi ritmo solo era roto por las carreras repentinas de mi can. Y en esos momentos, en los que no se veía más allá de mi propia zancada, recordaba lo hermoso de mi deporte. Porque en el momento en el que veía la silueta de mi galgo parada y emanando vaho, rememoraba lo natural de correr. Lo hermoso de mi profesión es que su lado más ‘animal’ es aquel que a mi más me hace disfrutar.

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Las pequeñas cosas pueden ser los mayores regalos

Y así, en la víspera de Reyes me regalaba ese momento, ese reequilibrio, ese volver al comienzo. Pero el día de Sus Majestades de Oriente también me traería más regalos, de los buenos, de los sencillos que más me gustan, de esos que me llenan el corazón.

Con las zapas calzadas llegaba la hora de la verdad, la de tantear, la de ese tira y afloja que continuamente llevamos los deportistas al extremo. Volvía a tocar el entrenamiento en el que me tuve que parar, ese en el que mis molestias no me daban tregua. Pero hoy había recordado mi lado ‘animal’ ese que me gusta, ese en el que sí, soy un poco bruta, el que responde a la cabezota que un día esta con 39º de fiebre en la cama y al día siguiente hace series. A la que hoy  las molestias no le han parado. Molestias que, a decir verdad han sido mucho menores gracias al tratamiento y que me han permitido decir, afloja un poco…pero hoy no te paras. Nunca un entreno así me había sabido tan bien.

Así que amigos, espero que también hayáis disfrutado de unos bonitos regalos y que sigáis disfrutándolos durante todo el año recién estrenado. Arranca el momento de retomar la normalidad, de la rutina, pero seguid haciendo especial cada uno de los 359 días que aún nos quedan este año por disfrutar…