Llevas sesiones y sesiones de fisioterapia, mejoras siempre de manera provisional, pero esa molestia que lleva dándote la lata sigue siendo reincidente en cuanto pasa algo de tiempo entre tratamiento y tratamiento. El problema muchas veces es que vamos a que nos alivien la molestia, la consecuencia del dolor, pero a veces se olvida el intentar tratar la causa, el origen de ese malestar. Si hay algo interesante y bonito es que cuando hacemos deporte, lo hacemos como un todo, no solo con segmentos. No corremos únicamente con las piernas, nos ayudan los brazos, la colocación de la cadera, nos influye la tensión que aplicamos en el cuello. Por ello trabajamos el core, no solo corremos, también hacemos propiocepción, ejercicios de fuerza para todo el cuerpo (y no solo para las patitas)…o al menos eso deberíamos. Pues si nos sabemos esta teoría, por qué no la aplicamos a la hora de tratarnos. Muchas veces pedimos cita y vamos a que nos descarguen las piernas únicamente… ¿Cuántas veces os acordáis de la espalda?.

Pues hoy quiero descubriros a otra gran olvidada: la boca.

Puede que os soprenda esto que os digo, pero a que os suena eso de “a caballo regalado, no le mires el dentado”. Pues ahí tenemos, ya en la sabiduría popular, retratada la importancia de una buena dentadura. Así que a lo mejor la raíz de esa latosa molestia esta algo más arriba de lo que te imaginabas  y puede que te toque visitar a un especialista en la ATM (articulación temporomandibular) o incluso al dentista (quizá puede que la combinación de ambos sea tu salvación).

La ATM (Articulación tempomandibular)

Voy a intentar dar una pincelada sobre esta articulación que encontramos a ambos lados de la cara y la cual está compuesta principalmente por las articulaciones y músculos relacionados con la masticación (ya os aviso que los “maseteros traicioneros”, como así los he bautizado, son dolorosos de tratar). Algunos de los trastornos de la ATM pueden tener relación con una mala mordida, con los dispositivos ortondóncicos e incluso con el estrés y el rechinamiento de los dientes (el famoso bruxismo). Pero también influye el aspecto postural, que sepáis que esas horas con la cabeza hacia delante mientras miramos el ordenador, no nos hacen ningún favor.

La explicación del experto

Le he pedido a Xavi, el especialista de ATM que me trata en FisioZaragoza que a estas pinceladas que yo os doy, arroje ese grado de conocimientos que necesitamos sobre el tema:

Xavi en FisioZaragoza tratandome los "maseteros traicioneros"
Xavi en FisioZaragoza tratándome los “maseteros traicioneros”

Debemos entender que el cuerpo adopta una serie de posiciones y posturas en sus actividades de la vida diaria en contraposición a la gravedad. Eso significa que nos regimos por un esquema corporal, regulado a su vez mediante los modelos biomecánicos, neurofisiológicos y psicosociales. Es por esto que se debe entender que nuestro esquema corporal dependerá del comportamiento de cada una de las articulaciones que forman nuestro cuerpo. Una vez entendido esto, entran en juego los sistemas de regulación de la postura. Tenemos una serie de reguladores posturales distribuidos por el cuerpo que van modulando el tono muscular del cuerpo y el equilibrio. Cuando tenemos un problema de oclusión, ya sea por maloclusión o pérdida de alguna pieza o patología articular, se pierde la congruencia de la mordida, provocando que la persona mastique más por una zona que por otra, siempre buscando el lado de mayor estabilidad. Como consecuencia de una estimulación diferente y la distinta contracción muscular a un lado y a otro, se produce una rotación mandibular, un desarrollo desigual maxilar y mandibular. Al mantener el foco irritativo oclusal se perpetuará un esquema corporal asimétrico, la existencia de una alteración del sistema tónico postural (del esquema postural), presentará un patrón modificado, con músculos hipertónicos y músculos hipotónicos, dando lugar a un desequilibrio en el gasto energético de los músculos. Los corredores, por tanto, pueden ver afectados sus movimientos de cintura escapular y pélvica, y pueden encontrar una causa por la cual una patología se encuentra perpetua en su cuerpo, como puede ser aumentos de tono en psoas, dolores lumbares o los temidos “flatos” por mala actuación del diafragma.

Mi experiencia

¿Por qué os cuento todo esto? Pues porque durante mucho tiempo he tenido unas molestias ‘extrañas’ en el cuádriceps, que pese a tratarme con fisioterapia tradicional, no terminaban de desaparecer (sobre todo en cosas más largas). En estos dos días mi tratamiento se ha basado en una reequilibración los mecanismos biomecánicos de la mandíbula para intentar disminuir tanto la tensión a nivel local como a nivel dorsal, sobre todo porque existe posibilidad de que mi patología de columna (tengo dos pequeñas hernias y una protusión)  estén provocando un síndrome compartimental en el cuádriceps por un exceso de hipertonía. ¿De dónde me viene? Pues os va a sorprender, pero de colocarme braquets a finales de 2013. No os asustéis si lleváis o tenéis idea de colocaros uno, lo mío ha sido un error por colocarme solo una arcada, ya que en la inferior aún tengo un diente de leche (soy una ‘pipiola’) y eso modificó mi mordida abierta dejándome la boca ‘coja’. Si a la vez que iniciamos el proceso, nos readaptamos con el tratamiento, no tenemos porqué tener problemas.

Por ello os dejo unas indicaciones de Xavi sobre la posibilidad de colocar estos correctores bucales (braquets) :

  • Primero debemos tener en cuenta que si una ATM patológica puede crear una serie de disfunciones de manera descendente, también, por ejemplo, una alteración en la pisada podría acarrear unas disfunciones de manera ascendente. Es por eso, que antes de colocarnos unos correctores debemos averiguar el lugar donde está la alteración primaria, si son las ATM las causantes principales, ya que podríamos estar agravando aun más si cabe la patología por estar modificando una adaptación que podría ser secundaria a otra.
  • Después hay que pensar que las modificaciones que nos crean los correctores pueden alterar también mecanismos como son la respiración y la deglución. Y por tanto, tenerlos en cuenta para la práctica deportiva.
  • Por último, hay ocasiones que provocan un dolor por la tensión que realizan, alterando tanto el sistema muscular masticatorio como la integración dolorosa del ganglio trigeminal.

Con todo este rollo solo quiero descubriros de alguna manera una clave donde buscar si estáis perdidos con respecto a alguna molestia. Aprender a valorar que somos un todo y no solo unas piernas. Y cerrar con el mejor aprendizaje que saqué de todo esto, yo me puse los braquets por estética y aprendí que la sonrisa más bonita es aquella que tiene razones para brillar.

la sonrisa más bonita es aquella que tiene razones para brillar.

Fotografía de Edu García para el nº1 de Runner's Woman
Fotografía de Edu García para el nº1 de Runner’s Woman