
Cantabria / Enero 2010
El titular de este diario les puede sonar a Regreso al pasado. Marzo de 1992, campeón de España de cross Absoluto. Marzo de 2010 campeón de España cross M45. Es una historia que meses atrás en mi IV tal como soy narré recordando aquel añorado 1992. Después de dieciocho años la historia pega un pequeño vuelco de sensaciones parejas y un sentimentalismo unánime me impulsa a acoplarlas. Ocho de Marzo de 1992 a las 13:55 PM, en la ciudad de Cáceres con un calor insoportable de 25º C. En los aledaños de la ciudad se mueve una marabunta en ropa deportiva. El campeonato de España de cross está a punto de comenzar. Días antes había cumplído 29 años. Mi chica, Ana, embarazada de seis meses se le antojó seguirme. Mis padres, familiares y amigos fletaron un autobús que durante toda la noche les transportó desde Vitoria a Cáceres. El campo a través en España siempre ha sido un tradición, además se ha vivido con intensidad y el titulo de Campeón de España siempre ha sido muy codiciado por los especialistas del campo a través. El nivel de los atletas era altísimo; Alejandro Gomez, Carlos Adan, Abel Antón, Pere Arco, José Manuel García, Tono Pérez Perales… Vencer no iba ser tarea fácil. Ese campeonato me salió la carrera perfecta, además el nivel de motivación fue desbordante. El viaje que se habían metido mis padres (apenas durmieron) entre pecho y espalda sólo para verme correr merecía todos mis esfuerzos.
En esta ocasión tuve un aliado, el argentino Antonio Silios que corría fuera de concurso. A falta de cuatro kilómetros, nos escapamos del resto de atletas. Por detrás venían tirando fuerte el catalán Peré Arco y Alejandro Gómez. Este último había tenido un encontronazo y cayó al suelo. Una de mis manías era mirar constantemente hacía atrás y a los lados. Hablé con Silios y le convencí para acelerar el ritmo unas veces uno y otras veces yo. Acepto el envite y de este modo mantuvimos la diferencia de metros con el resto de contrincantes, así uno de los dos se haría con la victoria. En la última subida, a falta de seiscientos metros para el final Silios llegó desgastado y desfondado y con un arreón y el delirio del público (familiares y amigos) alcance la victoria. Fue el sumo. Mi familia sacó el jamón, la tortilla, la bota de vino y todo que hiciera falta para celebrar por todo lo alto el triunfo. Allí, donde estaban ellos se acercaron seguidores y gente conocida. Felicitaban a los allí presenten y estos recibian un gracias, un pedazo de buen ibérico y un buen lingotazo de vino de la sierra. Una fiesta que recuerdo con emoción. Han pasado 18 años y parece que fue ayer.

Cross Laredo 2008
18 años después se repite la escena. La nostalgia de no poder contar con algunos de los seres más queridos, mi padre, Diego García y alguno más ya fallecieron. Esto me hace ponerme susceptible a la hora de narrar la vivencia. De verdad son recuerdos que se viven pocas veces en la vida, que una familia plagada de trabajadores como es la mía, ya es un triunfo verles exteriorizar una alegría.
Como les decía, el 7 de Marzo de 2010, dieciocho años después, cuarenta y siete años a mis espaldas y en la ciudad de A Coruña el destino y el amor por este deporte ha querido que vuelva a subir a lo más alto de un podium en un campeonato de España de Cross. No ha sido en la categoría absoluta sino en la categoría que me corresponde por edad, M45. Y ahora preguntarán ¿Por qué corriste el campeonato? Desde el año 2000, JJOO de Sydney no participaba en una competición oficial, es más, el 11 de Mayo del 2008 se celebró en Vitoria el campeonato de España de maratón para veteranos. En esa ocasión corrí fuera de concurso, es decir, hice la inscripción en el maratón popular y decidí no inscribirme para la disputa del titulo nacional. Ganó Michael Chemchir (2:17:17) y yo entré en segunda posición (2:28:07) sin optar al titulo. En A Coruña si te inscribías y llegabas a meta no había más remedio que entrar en una clasificación. Tres semanas antes de la celebración de dicho campeonato mi hijo, Alex, entró en segunda posición en el Campeonato de Euskadi de cross Junior. Toda una alegría, se había clasificado para el Nacional de cross. Para informarme de los horarios entré en la pagina web de la RFEA. Me percaté que también había carrera para veteranos. Me gusta correr y sobre todo competir, así que me dije, mato dos pájaros de un tiro, veo a Alex y aprovecho para correr. Como mandan los cánones, realicé la inscripción.

La Patagonia Atgentina / Noviembre 2009
Los días previos a la competición empezó a runrunear por el cuerpo sensaciones que hacía tiempo no había tenido. De verdad, no es lo mismo correr una carrera de carácter popular a participar en algo que tenga una oficialidad. Estaba como un niño con zapatos nuevos. Creo que la única diferencia del campeonato de Cáceres a este de A Coruña era que el pelo había cambiado de color castaño a un color más bien encanecido. Junto a mi mujer y mi sobrino recorrimos los seiscientos kilómetros que separan Vitoria de la ciudad gallega. El viernes por la noche nos pegamos un pequeño homenaje de producto autóctono del lugar. Mi cabeza estaba puesta en el circuito de la Torre de Hércules. Paseando nos topamos con corredores cincuentones y decían a modo de pregunta ¿No estarás nervioso? Pues lo estaba igual que siempre que tengo una competición, además eso de colgarte el cartel de favorito tensaba el ambiente. Les decía, claro todos esperáis que gane pero si no la hago ¿Qué? A la mañana siguiente salí corriendo desde el hotel hasta el recorrido. El Paseo marítimo de Riazor es impresionante. Al llegar al circuito donde se iba a celebrar el cross me adentré para conocer la largura de la hierba. Me dije, es un circuito pesado en forma de balsa (subida y bajada). El único lugar llano está pleno de curvas y recovecos. Para más INRI el terreno es irregular, el que sufra de tobillos tendrá que salir con cuidado de no torcérselos. Por allí andaba Anacleto Jiménez, antes atleta y ahora trabajador en la RFEA. Hablamos de la belleza del recorrido. A mí me gustaba, era de mis características me iba al pelo. Tras la ducha, llame a Alex, venía con los integrantes de la selección de Euskadi. Le informe y le puse al día de las características del recorrido. Tras dos días de proteínas por la noche tocaba hidratarse y comer hidratos de carbono. Esto de comer cualquier otra cosa que no fueran hidratos, hace 18 años no hubiera ocurrido. Los tiempos habían cambiado, si antes corría para ganar ahora lo hacía para disfrutar.

Patagonia / Noviembre 2009
Aunque ya estaba despierto a las 7:30 AM suena el despertador. Todo esta preparado. Rápidamente me visto de romano (atleta), al aseo y a por el desayuno. Estoy un poco abotagado de la noche anterior así que me tomo un café y camino hacía el recorrido. Son 25 minutos de caminata, de visualización y de planteamiento de carrera. Sólo veo a gente que tras la noche continúan de marcha. El asfalto esta mojado, entonces la hierba estará aún más blanda. A lo lejos, empiezan a oírse por los altavoces la voz de Gerardo Cebrian . Los más mayores están en cámara de llamadas. Estoy nervioso, impaciente con unas ganas inmensas de correr. Esta vez nadie ha venido a verme, seré uno más entre los miles de participantes. Imagino a mi padre le hubiera gustado ver correr a su hijo y nieto. Caliento con unos y con otros. En las zapatillas pongo un clavo de nueve milímetros. Me encuentro bien, sigo el mismo ritual que utilicé hace casi dos décadas; Calentamiento, visualización, concentración, meadita del miedo y sobre todo mantener intactos las ganas por correr Mis compañeros y contrincantes me miran con aprecio y yo intento responderles con todos mis respetos. Si te paras a pensar, todos estamos en las mismas condiciones, ilusión y la misma edad son nuestras credenciales.
El pistoletazo de salida se demora. Julián Bernal, 92 años, salió en la categoría de los más mayores. Pretende llegar a meta y al final lo consigue. Hace frío y no paramos de movernos. En los cajetines de salida, miro hacía un lado y también hacía el otro. Busco a los que pueden ser mis rivales. Salimos rápidos. Esta vez no está ni Alejandro Gómez ni Arco ni De la Torre pero los contrincantes se emplean como auténticos profesionales. Quiero coger el peso de la carrera pero Carlos García no cesa de pegar cambios de ritmo. Me quedo perplejo, va a ser más difícil de lo que uno. En un principio dudo de mis posibilidades pero continúo acechando al madrileño. El paso por el primer kilómetro, 3´17”, se me antoja fuerte. Cojo la cabeza y ya no quiero soltarla. Sigo a buen ritmo pero García y Manuel Vigo mantienen la diferencia. Zancada a zancada voy poniendo tierra de por medio. El último kilómetro lo lleno de recuerdos. Al entrar y romper la cinta de llegada la satisfacción se hace patente en los gestos y en un levantamiento de brazos al cielo.

Cpto. España cross M45 - A Coruña / Marzo 2010
El respeto por los rivales en un antes y actualmente. Ilusión. Competitividad. Motivación inmune y disfrutar…CORRIENDO es lo que incita a ponerme en la parrilla de salida.

















































