DIEGO GARCIA, DIEZ AÑOS DESPÚES

«Diego García era un luchador, pero sobre todo era único»
24.03.11
M.J. SILVANO | SAN SEBASTIÁN.

«Diego era único». Con esta frase cargada de cariño describe Martín Fiz a su amigo desaparecido Diego García. El alavés coincidió en época con el guipuzcoano. Ambos compartieron habitación en numerosas concentraciones que tenían por norma celebrarse en tierras segovianas. En estas reuniones atléticas se buscaba como objetivo prioritario ultimar los preparativos para esa cita destacada que daba color al calendario. Muchos kilómetros juntos, infinidad de conversaciones, tantas alegrías como decepciones compartidas. «Diría que nuestra relación de compañeros de selección fue más allá del deporte. Yo sé mucho de Diego como él sabía de mí; de su parcela más privada, de sus inquietudes, en definitiva, de su intimidad. En las concentraciones pasábamos muchas horas juntos. Recuerdo nuestras pequeñas discusiones viendo el Tour. Cada uno daba el punto de vista sobre dos ciclistas, Abraham Olano y Miguel Indurain». Diego - Fiz Juzdado
En cuanto a la propia forma de ser y estar del malogrado Diego, Fiz no se mostró parco en palabras. «Era único. Se podrían contar infinidad de cosas pero a mí me gustaría resaltar su carácter optimista y luchador. En el servicio militar comenzó a rendir a buen nivel en el atletismo. Por entonces iba a ganarse unas pesetillas pescando. Su capacidad de sufrimiento en el terreno laboral lo enfocó de lleno en el asfalto, lo que le llevó a ser subcampeón de Europa y dos veces olímpico. Coincido con aquellos que dicen que Diego era una persona buena, noble, no conflictiva y amigo de sus amigos. Personalmente le tengo que agradecer que me animara a dar el salto al maratón».

La muerte de Diego me hizo reflexionar y decidí dejar la alta competición

El palmarés de este vitoriano de 48 años es realmente envidiable. Entre todos sus éxitos cosechados sobresale el título de campeón del mundo de maratón en 1995. Sin embargo, Martín guarda nítidamente en su memoria el grandioso momento vivido en el estadio de Helsinki donde se disputaba en 1994 el Campeonato de Europa. «Mi imagen en el atletismo es vernos a unos amigos, compañeros y atletas abrazados en el europeo dando a España el oro por equipos. Fue un sentimiento irrepetible. Como anécdota suelo contar que un día antes de viajar a Helsinki estábamos escuchando la radio y dijeron algo parecido a que la expedición española de maratón iba poco menos que de vacaciones. Entonces, Diego, saltó de inmediato «Martintxo, mira, mira, lo que dicen. Con lo que hemos trabajado. Cuando conseguimos el oro Diego en lugar de polemizar con el tema y hacer declaraciones amargas se limitó a decir: ‘Nos han dado un souvenir a cada uno’».
El sábado, Martín recibirá por parte de la familia y organización de la carrera Azkoitia-Azpeitia un merecido homenaje junto al soriano Abel Antón. «No tengo más que agradecer este bonito gesto. Muchas gracias por acordarse de nosotros. En su memoria correré 15 kilómetros. Soy de los que sigo al pie del cañón. Salgo a correr a diario y todavía mantengo ese cosquilleo en el estómago y miedo escénico antes de tomar la salida en una carrera. A raíz de la muerte de Diego tomé la decisión de abandonar la alta competición. Me hizo reflexionar y con ello descubrí que había otra vida más allá del atletismo de élite. Ahora corro para disfrutar». 03

Por Martín Fiz
“Después de diez años del fallecimiento de Diego su imagen sigue muy viva, esto evidencia la buena gente que era el azkoitarra. Cada año y en el periodo vacacional tengo costumbre de viajar hasta Mallorca. Una vez allí recorro y rememoro todos los circuitos que inventamos para preparar algunas de las maratones. Esto jamás se olvida. Recuerdo que un domingo cualquiera, Diego tenía programado un entrenamiento largo de 30 Km  en menos de hora y cuarenta y cinco minutos. Ese día mi sobrino Eduardo nos acompaño en bicicleta, la intención no era otra que proporcionarnos líquido cada cierto tiempo. Mi entrenamiento derivaba muy poco, tenía que hacer dos horas y cuarto de entrenamiento pero algo más lento, así que los últimos kilómetros me los tenía que tomar con más calma. Cuando llevábamos recorridos 20 Km. el termómetro del paseo marítimo de Palma registraba 24ºC y lo que es peor daba la sensación que la humedad era extremadamente peligrosa para estar corriendo. Garcia marcaba el paso y al advertir que yo no me quedaba atrás fue aumentando el ritmo. Tuve que optar por quedarme, sino me hubiera sacado los “ojos”. En aquel momento le dije a mi sobrino que le acompañase. Al llegar al lugar de destino me encontré la bicicleta por un lado y a los dos tirados sobre el césped. Diego había terminado corriendo a un ritmo de menos de tres minutos el kilómetro. Era un machaca, no concebía un entrenamiento sin dejarse hasta la última gota…” Otra vez nos paró la Guardia Civil. La verdad es que íbamos corriendo por la autovia que va de Andrantx a Palma. Diego les convenció para que nos dejaran seguir, les dijo que estábamos haciendo un text cara al Europeo de Maratón. A los pocos meses nos encontramos con los dos miembros de la guardia civil. Nos felicitaron y en vez de multarnos, nos pidieron un autógrafo y nos dijeron “CHICOS, ENHORABUENA” . CAMPEONES!!!!!

 

Las concentraciones en Segovia eran más caseras. Los primeros años compartíamos habitaciones pero en las tardes de Tour ciclístico siempre salíamos discutiendo. Preferimos por estar cada uno en su habitación pero estas contiguas una de la otra. Cada vez que había un lance, un ataque o algún ciclista perdía tiempo aporreábamos las paredes. “Que te decía yo, que iba a clavar”. Diego entendía más que yo de ciclismo pero me encantaba llevarle la contraria. Las discusiones me recordaban a las que he tenido con mis hermanos, de hecho nuestra relación se puede decir que era como hermanos.”
Diego García, más que un amigo. Una Leyenda

RUMBO A PUNTA UMBRIA (RFEA)

Compañeros y profesionales de la Real Federación Española de Atletismo; Jorge González Amo, José Luis Hernández, Ignacio Mansilla y Miguel Villaseñor, están realizando un magnificado trabajo de la historia de España en el Mundial de Campo a través. Para el recuerdo, me quedo con el capitulo que me hacen  uno de los protagonistas.

Historia del campo a través en España (1985-1999)

 

Gómez, Fiz, Roncero, Vaquero … esperanzas blancas entre la marea africana
Cerramos nuestro capítulo anterior con el buen sabor de boca dejado por la victoria de Pere Casacuberta en la prueba júnior del Campeonato del mundo de Nueva’84 y nos adentramos ya en los años finales de la década de los ochenta. Brillar en la máxima competición internacional del campo a través se iba a antojar cada vez más difícil. Con el paso de los años nuestros atletas deberían enfrentarse no sólo al ya tradicional dominio ejercido por kenianos y etíopes sino también de otras potencias del continente africano que iban surgiendo cada vez con más fuerza. Pensar en asomarse al pódium se convertiría ya en un reto cada vez más inalcanzable y el objetivo ahora pasaba por mantener la hegemonía entre los corredores del Viejo Continente, aunque por equipos sí que se alcanzarían todavía algunas preseas importantes, principalmente en categoría júnior.
En 1985 la cita mundialista nos quedaba bien cerca, en la vecina Lisboa, que vio coronarse a uno de los grandes fondistas europeos de todos los tiempos, Carlos Lopes, tan sólo unos días antes de batir la plusmarca mundial de maratón y cuando ya contaba 38 años de edad. Entre los nuestros, Antonio Prieto volvió a pelear bravamente consiguiendo el puesto 21º y de nuevo los júniors tuvieron un brillante papel, ocupando la tercera plaza por detrás de Etiopía y Kenia, siendo su punta de lanza el leonés José Manuel García, noveno clasificado individual. Tampoco se bajarían del pódium nuestros júniors al año siguiente en la suiza Neuchatel, colgándose de nuevo la medalla de bronce, en esta ocasión con el gallego Alejandro Gómez ocupando una gran octava plaza.
Magnífico Alejandro Gómez en Stavanger
Precisamente Gómez sería el atleta que estaría más cerca del pódium individual tras las gestas de Mariano Haro y Antonio Prieto durante los setenta y primeros años ochenta. Esto ocurriría sólo tres años más tarde en Stavanger. El fondista gallego ya había formado parte del equipo español que compitió en Varsovia en 1987 y en la lejana Auckland en 1988, donde fue el mejor de los nuestros en el puesto 24. En la ciudad neozelandesa los júniors continúan coleccionando preseas bronceadas por equipos, de nuevo por detrás de Kenia y Etiopía, siendo el mejor en el plano individual Juan Manuel Abad en el puesto 8º, con el futuro campeón olímpico de 1.500 metros Fermín Cacho en el puesto 15º.
Y llegamos así a la cita de Stavanger del 19 de marzo de 1989, donde Alejandro Gómez iba a revelarse como una de las grandes esperanzas del fondo europeo, completando una magnífica carrera en la que iba a tutear a los atletas africanos para finalizar en una sensacional sexta plaza. Desde la cita de Gateshead’83 ninguno de los nuestros había estado tan cerca del pódium. Este puesto contribuyó en gran medida a la quinta plaza colectiva de España, que se quedó a sólo 27 puntos del bronce. En la edición disputada en la ciudad noruega debutaron por primera vez las júniors femeninas con un buen séptimo puesto, capitaneadas por Concepción Santarén (22ª).
Llegamos al final de la década de los ochenta y un nuevo nombre iba a reclamar el protagonismo. Se trata del alavés Martín Fiz, que en 1995 se convertiría en campeón del mundo de maratón, y que sería una de nuestras puntas de lanza en las siguientes ediciones de la máxima cita mundial en el barro. De momento en el Campeonato disputado en Aix-les-bains (Francia) en 1990 acaba en el puesto 15º, siendo el segundo español, sólo superado por el veterano Antonio Prieto, que comienza un año que iba a ser magnífico para él cruzando la línea de meta en la 10ª posición y contribuyendo a una más que merecida medalla de bronce colectiva para los nuestros. Tan sólo Kenia y Etiopía, con gran superioridad eso sí, pudieron finalizar por delante de los españoles.
Gómez, Fiz o la gallega Estela Estévez (13ª clasificada en la edición de Boston’92) serían los principales nombres del cross español en las siguientes ediciones de la cita universal, que de nuevo volvería a nuestro país en 1993, concretamente a la localidad vizcaína de Amorebieta.

Fiz y Rodríguez, los mejores en Amorebieta

 

FizAmorebieta tenía ya una larga tradición de campo a través y se había hecho acreedora a albergar la máxima cita de la especialidad. La edición resultó brillante y como no podía ser de otro modo los atletas africanos llevaron la voz cantante en todas las categorías disputadas. Entre los españoles buena actuación de los séniors y de los júniors hombres, ocupando ambos equipos la cuarta plaza colectiva, más cerca los mayores del pódium (a sólo 20 puntos de Portugal) que la categoría inferior. En el plano individual hay que destacar el 14º puesto de Martín Fiz, mientras que Javier Rodríguez fue el mejor júnior en idéntica posición. La gallega Julia Vaquero comenzaba a destacar en categoría femenina (15ª) a la vez que una jovencísima Marta Domínguez ocupaba el puesto 18º en categoría júnior.

Vaquero seguiría siendo la mejor de nuestras féminas en años sucesivos, ocupando respectivamente los puestos 16º en Budapest’94 y Durham’95 y nada menos que el séptimo en Ciudad del Cabo’96. La gallega se encontraba preparada ya para asaltar el pódium, en la próxima cita que debía celebrarse en Turín. Durante estas tres ediciones otros nombres destacados entre los nuestros serían de nuevo Martín Fiz, que ocupa una magnífica décima plaza en la ciudad inglesa o el catalán Reyes Estévez, octavo clasificado en la prueba júnior en la capital húngara. A pesar de estas notas de calidad los atletas europeos cada vez se ven más desplazados a puestos secundarios ante la superioridad de los africanos y esto obliga a las autoridades de la Asociación Europea de Atletismo a reaccionar y como consecuencia de ello se crea una competición dedicada exclusivamente a los atletas procedentes del Viejo Continente. La primera edición del Campeonato de Europa de la especialidad se disputa el 11 de diciembre de 1994 en la ciudad británica de Alnwick. Obviamente en esta nueva competición los atletas españoles tendrían un papel preponderante pero esa es una historia que contaremos en una futura ocasión.
Vaquero, a las puertas del pódium en Turín
Dejando a un lado a Carmen Valero ninguna otra mujer española se había acercado a las inmediaciones del pódium del Campeonato del Mundo de campo a través y este honor le correspondería a Julia Vaquero, en la edición celebrada en Turín el 23 de marzo de 1997. La gallega sigue de salida el fuerte ritmo impuesto por las irlandesas Sonia O’Sullivan y Catherina McKiernan y a falta de una vuelta para el final marcha acompañada solamente por otras cuatro atletas. Por delante la etíope Derartu Tulu y la británica Paula Radcliffe se marchan a por la victoria y Julia se queda peleando por el bronce con la otra etíope, Gete Wami. Finalmente la española cede por sólo un segundo ante su rival pero poco más se le puede pedir puesto que lo ha dado todo en el esfuerzo. Por su parte, en categoría masculina gran carrera igualmente del toledano Julio Rey, que consigue finalizar entre los diez primeros de la clasificación general, finalizando en el puesto noveno.
Para el año siguiente en la ciudad marroquí de Marrakech se anuncia una importante novedad como es la inclusión en el programa de competición del cross corto, con la idea de atraer a la cita a los mejores mediofondistas mundiales, que de otra forma no tendrían cabida en la prueba más larga. El experimento resultó satisfactorio para los intereses españoles puesto que en la prueba masculina un equipo muy compacto, que tiene en el palentino Isaac Viciosa (11º) a su principal exponente acaba en cuarta posición. Misma posición ocupa el equipo femenino de la prueba larga, gracias principalmente a otra soberbia actuación de Julia Vaquero, que vuelve a estar entre las mejores, en esta ocasión alzándose con la sexta plaza. Entre los hombres también es protagonista el madrileño Fabián Roncero, que en el cross largo se permite marchar por delante del grupo de cabeza en los primeros compases y todavía tiene fuerzas para terminar en un gran décimo puesto.
Terminamos nuestro repaso con lo ocurrido en la edición disputada en Belfast los días 27 y 28 de marzo de 1999, donde nuestros representantes están muy lejos de los puestos de honor. Lo más destacado es la cuarta plaza en el cross largo masculino y desde el punto de vista individual podemos destacar el puesto 23º de Francisco Javier Cortés en esta misma carrera.
Ignacio Mansilla