Sables. Duro No, durísimo

Sables no es duro, es durísimo. Nada más pasar la frontera en Marruecos empieza la acción. Te montan en unos camiones que parecen de la época de cuando mi abuelo jugaba a las canicas (tercermundistas) y como si fuéramos ganado de pasto (no hay pasto), te transportan hasta llegar a mitad del desierto. Y pregunto “¿Pero hoy no dormíamos en un hotel?”. Nada de eso, hoy sabrás lo que es Sables. Yala-yala…

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Desde el primer al último segundo es puro y duro sufrimiento. Es como la tortura del gota a gota, en todo momento esclavo de tu propio desgaste (Psicológico y físico), un deterioro que jamás en la vida había experimentado. Definir el maratón de Sables se me hace muy complejo e indescriptible; hay que estar allí, en una situación tan extrema, para poder evaluarlo. Por mucho que os cuente, por mucho que os digan, si no habéis estado en Sables nunca comprenderéis lo que es aquello y todos los sentimientos que provoca.
Los organizadores y los allí presentes somos conscientes de que lo que hace grande a esta aventura es su dureza, en todo momento exagerada. Durante los 237 kilómetros que perdura la carrera, la gente va deambulando a duras penas. La temperatura es asfixiante, ronda los 50ºC. Convivir en autosuficiencia y en una situación límite se puede hacer insoportable: Dormir en haima, comida liofilizada y al final de la noche dejar un poco de agua para lavarte los dientes. Siete días sin ducharme, corriendo con la misma camiseta y de recambia un pijama. No hay olor porque todos apestamos por igual. Menos mal que todo esto contrasta con la belleza de un entorno totalmente desértico._MG_0148
Miro a un lado y veo a gente que se sostiene ayudándose de varas y bastones. Las ampollas son parte del juego. Tuve suerte, mis ampollitas no quisieron ser maliciosas. Miro hacia el otro lado y me da la impresión de que los gestos de un dolor inevitable son equiparables a la felicidad que sentimos por tener la oportunidad de afrontar el duelo. Nadie protesta y en las haimas sólo rezuma un único sentimiento “Chicos, esto es Sables”. El hospital se asemeja más a una enfermería de la II Guerra Mundial. Día tras día se colapsa de deportistas perjudicados que solicitan curación y, en muchos casos, necesitados de litros y litros de suero. Siento escalofrío al ver a unos pacientes maltrechos que lo único que les importa es salir, mañana. Es una batalla contra uno mismo. Las etapas son espectaculares, de una belleza inusual, tan pronto te ves subiendo y bajando dunas vivientes que en un pis pas te encuentras corriendo por la arista de una montaña arenosa y rocosa. La panorámica, impresionante y maravillosa. ¡Uf! Para asumir Sables no es suficiente con echarle un par de testículos u ovarios: hay que ser un todoterreno, un portento físico y mental y que, además, la salud te respete. Sube la temperatura (50ºC) y toca racionalizar el agua. Hambre, sed, calor, felicidad y ansiedad por llegar al campamento base._MG_0129 (1) Una vez en la haima, en mí caso la número 11, no hay tiempo para el descanso, toca hidratarse, encender el hornillo e ingerir al menos las 2.000Kcal que te exige el reglamento. Comida liofilizada, frutos secos y barritas energéticas conforman el menú diario. Me duelen los pies, la espalda e incluso el alma. Mi inspiración son mis compañeros, mi familia y los correos que me envían los que me quieren. Estoy en una situación límite, pero no importa; todos las vivimos y compartimos con las mismas limitaciones. Es una cuestión de adaptación y creo que lo he logrado. Ante tal odisea, me preguntaréis “¿Qué es lo que mueve a un deportista a correr el maratón de Sables?”. Sables te hace sentir que eres mucho más grande. Sables te eleva la autoestima hasta puntos insospechados, tanto es así que aquel que es capaz de terminarlo estará preparado para afrontar cualquier adversidad que se le presente en la vida misma. _MG_9223

Sables es un desafío, una aventura en la cual lo que se pretende es buscar y rebuscar las limitaciones del ser humano, aún más si cabe. Sables te enseña a valorar las cosas, por muy pequeñas que sean, como merecen. Sables te ayudará a conocerte a ti mismo.
Por último, quiero felicitar a todos los que hayan participado en alguna ocasión en el Maratón de Sables. Valentía para inscribirse y, una vez allí, cruzar por línea de meta.
Sables me dio la espalda y le ofrecí ir de frente. Me tuvo ante sus pies, noqueado contra la arena. Tras un tú a tú, hoy puedo presumir y, lo digo con sentimiento, me siento orgulloso de haber finalizado la prueba más extrema y significativa del mundo._MG_0484

Superación – Compañerismo – Adaptación – Autocontrol y Respeto en situaciones extremas – Compartir – Autosuficiencia
¡Esto es Sables!