Así soy yo – Barcelona 92 punto de inflexión

El punto de inflexión que cambió mi vida profesional llegó con las Olimpiadas del 92. Tan solo participar en unos JJOO ya era un sueño y más cuando estos se iban a celebrar en Barcelona. Corrí en la prueba de los 5.000 metros y durante las 12 vueltas fui en cabeza, pero en los últimos 200 metros me pasaron, como me gusta decir en broma, ¡hasta los de las Islas Fiji! Fue en ese momento cuando me di cuenta que era un corredor demasiado lento en los metros finales como para disputar un sprint a cualquier hijo vecino. Entonces, debía encontrar otra disciplina que se adaptara más a mis condiciones físicas. Una persona como yo, que pesa 50 kilos y mide 1,69 metros (como diría Fermín Cacho, peso mosca), era perfecta para correr la distancia del maratón, 42.195 metros. Claro que eso era en la teoría, luego debía ponerlo en práctica. Pues la práctica demostró que habia nacido para correr maratones.Pies Fiz  Campeón del Mundo (Blog)

Podría decirse que el velocista nace y el maratoniano se hace, ¿verdad? Sí, tengo un talento natural, pero con eso no basta. El talento debe trabajarse junto a la perseverancia, al entreno día tras día, al sacrificio y, sobretodo, a los valores que te inculcan personas queridas, como los padres. He dejado muchas cosas atrás para poder llegar hasta aquí, pero no me arrepiento de nada: el deporte y correr me lo han dado todo.

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