
Por Martín Fiz / Foto: Sergio Carmona
Podemos especular y decir todo lo que nos plazca, pero mientras no se demuestre lo contrario la sudafricana Caster Semenya es de género femenino. Igualita a las siete adversarias a las que que se ha tenido que enfrentar en la final de los ochocientos metros. Se dice de ella que la delatan unos rasgos más bien parecidos a los de los hombres; barba, musculatura, andares de chico… Aún así, es chica, con dos ovarios. No tienen por dónde cogerla, los controles de feminidad se prohibieron hace algún tiempo. Ganó el oro al estilo Mutola. A día de hoy es una excelente atleta. Y quien piense todo lo contrario es por puro forofismo y no saber asumir el resultado. Si fuera un hombre sería un atleta mediocre.


