Un poquito de deportividad, por favor

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Por Alex Calabuig / Fotos: Sergio Carmona

 

Recuerdo perfectamente, al hilo de la polémica acerca del sexo de la surafricana Caster Semenya, que hace varios años uno de los comentaristas de atletismo de Televisión Española, al observar a una atleta búlgara colocándose en los tacos de salida soltó la siguiente perla:  “Cualquier parecido de esta atleta con una mujer es pura casualidad”. Comentarios casposos y lamentables como éste, de barra de bar a las cinco de la madrugada, no deberían permitirse, al menos en un medio de comunicación público. Como tampoco debería tolerarse el linchamiento público al que está siendo sometida Semenya, sin prueba alguna en contra de ella.

 

 A día de hoy, con el reglamento en una mano y con la deportividad que se nos supone en la otra, Semenya es la campeona del mundo de los 800 metros, con una marca espectacular y una preciosa exhibición atlética ante la que deberíamos hacer reverencias. No entiendo la manía que tiene la gente de empañar y ensuciar los triunfos ajenos. Si el día de mañana los expertos demuestran que se trata de un hombre, sancionemos a Semenya y a su entorno deportivo como se merezcan. Pero mientras tanto, ruego un poquito de deportividad y de respeto. También decian que la plusmarquista mundial Jarmila Kratochvilova (arriba, en la imagen), era un hombre, y nunca nadie lo demostró. En cambio, muchas de las que la criticaron dieron positivo en los controles antidoping.

 

 

Espero que dentro de un ratito, cuando Wilson Kipketer le entregue la medalla de oro a Caster Semenya en el podio, el público del estadio olímpico de Berlín demuestre que debemos ponerle un 10 en deportividad.