
Tras la resaca de los Juegos de Barcelona y la ilusión de haber completado el sueño de cualquier niño, participar en unos JJOO, llegó el momento de la calma y de recapacitar el futuro deportivo. Lo tenía más que claro, en las distancias de cinco mil y diez mil metros no me iba a comer una rosca. En el campo a través ya lo había dado todo. Entonces, que me quedaba. ¡Uff! Pasarme al maratón. En el mes de Septiembre de 1992 tuve una reunión con mi entrenador, Sabino Padilla. En esa reunión quedó todo bien claro, mi futuro iba a estar en manos del maratón. Emprender un periplo en la distancia mítica dejando atrás e hipotecando carreras de campo a través y de pista al aire libre con el fin de encontrar asentamiento, satisfacción personal y alargar la vida deportiva era lo que me hizo mirar hacía adelante. Todos estábamos de acuerdo, ahora bien tenía que enfrentarme a una serie de pruebas fisiológicas para que en la teoría científica descubriésemos si mi organismo estaba capacitado para correr cuarenta y dos kilómetros en menos de dos horas y quince minutos
De la ciencia a…
En Octubre de 1992 empezaron a someterme a una serie de pruebas. A primera hora de la mañana y en ayunas me esperaba conocer mis medidas antropométricas, es decir, peso y talla. Bien estiradito y en paños menores evaluaron el diámetro y los perímetros de cada segmento. Los 54 kilos y 1´69 metros daban buena pinta, cualidades de un maratoniano. Una guapa enfermera pellizcaba mi cuerpo y hacía pliegues para medir el contorno de la carne con la piel y así calculaba el porcentaje de grasa. Todo iba muy rápido hasta que llegó el momento de las muestras de orina y sangre. Vaso en mano y a orinar. Como si se tratara de un torero, el Juli, la enfermera pegó una estocada en el brazo y empezó a llenar de sangre tres o cuatro tubos de ensayo. Todo resultaba un poco coñazo pero…había que hacerlo. Por fin pude echarme algo a la boca y así saciar las ganas de comer. La mañana continuaba y un cambio de sala daba lugar a un cableado de cuerpo. Electrocardiograma. Por último, me tumbaron en una camilla e impregnaron el abdomen y el tórax con un gel y realizaron un ecocardiograma transtoráfico que identificó un corazón sano y a pleno rendimiento.

Prueba de Esfuerzo en cinta

Prueba de Esfuerzo (Tesst de Campo)

Muestra de sangre

Analisis de muestra (Lactato = mmol)
La temporada de cross de campo a través se mostraba atractiva, en marzo el Mundial llegaría a Amorebieta (Vizcaya). Se presentaba una buena ocasión para lucirse delante de mi afición. De esta manera me olvide del maratón y durante todo el invierno estuve centrado en el campo a través. El campeonato de España se celebró en el mismo circuito donde dos semanas más tarde se iba a celebrar el Mundial. En un spring a tres bandas, se haría con el titulo nacional el veterano Paquito Guerra. Luego entró Carlos Adan y yo me subí al tercer puesto. A las dos semanas, en el Mundial conseguiría mi mejor clasificación en un Mundial. Puesto 14º y segundo atleta europeo, sólo superado por el atleta portugués Domingo Castro. Codearme con los mejores atletas del mundo sació mi hambre deportiva e indudablemente la euforia eclipso las ansias de debutar en una carrera de maratón. Descarté la idea de correr un maratón en primavera para intentar quemar el último cartucho en los diez mil metros.

Domingos Castro y Fiz
La temporada veraniega se presentaba muy intensa, muchas competiciones y con la idea de asistir al Mundial de Sttugart en la prueba de los diez kilómetros. Analizando mis intervenciones, creo que fueron excesivas y esto me llevo pasarme de forma física. Corrí carreras rápidas y duras con poco margen de recuperación. El cinco de Mayo corrí en Bilbao un diez mil en 28´00”97. En Junio cometí la osadía de correr, en menos de quince días, dos cinco miles a menos de 13´40 (13´33”05 – 13´37”19). Estaba rápido pero advertía que mi organismo se encontraba algo cansado. Llegó el campeonato de España y un bronce y una marca de 28´28”62 me dejaban a las puertas de acudir a los mundiales. Me quedaba una oportunidad para hacer la mínima, esta pasaba por ir a Oslo (Noruega), ciudad de los lanzamientos de jabalina y del fondo. Y allí estuve. Sólo recuerdo que el paso por el quinto kilómetro se produjo a un tiempo de 13´45”. Me dije ya esta hecho, sólo me queda aguantar el ritmo y la plaza será mía. La siguiente vuelta empecé a notar un cosquilleo por las piernas. La siguiente perdía ritmo y para el séptimo kilómetro me encontraba fuera de las pistas. Apesadumbrado y bajo el grifo de una ducha, se me sobrevino a la mente una serie de pensamientos, me había llegado la hora de correr maratón.
…a la experiencia del maratón
Puse todo mi empeño por correr maraton en manos de Miguel Ángel Mostaza (Manager). Era Julio y “Miguel, quiero correr un maratón ya mismo”. Miguel, “Sin problemas, en Septiembre tienes Berlín”. Martín “No, tiene que ser antes y quiero algo con menos nivel y más popular que la carrera alemana”. Miguel “En Agosto tienes un maratón popular en Helsinki pero ¿No será demasiado pronto? ¿Estas preparado para correr maratón?”. Mentalmente estaba preparado para correr cualquier distancia porque la mala hostia que tenía por no ir al Mundial de Sttugart me estaba dando energía. Insistí que hablara con el organizador para ver si por lo menos me pagaba el viaje y la estancia. Me quedaba un mes para mi debut y en mi cabeza aparecían un mar de dudas que las fui solventando hablando con los atletas aficionados de Vitoria. Hice un par de salidas largas (30 Km en menos de dos horas) que me dieron mucha confianza. Quedaban seis días para la carrera y si pongo un circo me crecen los enanos. Miguel me dice que la organización no se hace cargo de nada (ni hotel, ni viaje). Le explico que ya no hay marcha atrás, que esto no es un mil quinientos donde puedes hacer uno cada semana. Decido que voy y me pago el viaje de mi bolsillo. A todo esto, mientras mis amigos están de juerga, son las fiestas de la Virgen Blanca en Vitoria, yo entreno, me concentro e intento hacer una vida de monje.

Mundial de Cross Aix le Bainx
Por fin, llegó el momento de la verdad
El viernes 6 de Agosto por la noche aterrizé en la ciudad de Helsinki. Allí no hay nadie para recibirme ¿Quién va haber si no soy nadie? Pues eso, nadie. Pregunto a un taxista por el hotel oficial del maratón y que me lleve . Tengo hambre, mucha hambre y sueño. El viaje ha sido largo. En el panel de anuncios hay un cartel que anuncia el maratón. No entiendo nada pero me quedo con un horario, las 16:30. Esto me hace reflexionar y vuelvo a preguntarme ¿La carrera empezará a las cuatro y media o será la hora del cierre? Duermo mal, me desvelo constantemente. Por la mañana, sábado, escucho voces en tono andaluz. “Quillo al desayuno”. Esas voces y sus gentes fueron mi salvación, es un grupo de atletas aficionados venidos de Fuengirola (Málaga), concretamente del maratón de los Pacos. Vamos, como os diría, me pegue a ellos como una lapa. Estuve con ellos en todo momento. Me llevaron a la feria del corredor y hablamos con el organizador para convencerle que me facilitara un dorsal bajo para poder salir en la parrilla delantera. Les comentaba mis pretensiones y alucinaron. “Vengo a ganar”. El organizador y los aficionados malagueños se quedaban perplejos a escucharme que iba a debutar en la distancia mítica y que además pretendía ganar. Decían, por lo menos si ganas nos invitaras a unas cañas…Eso está hecho. 
Helsinki, 8 de Agosto de 1993 a las 16:30 PM
La mañana se me hizo larga, más bien, eterna. No sabía que hacer si desayunar fuerte y no comer nada hasta después de la carrera o levantarme muy pronto, hacer un desayuno y tres horas antes de correr matar el gusanillo con un tentempié. Opte por descansar bien y una vez de ingerir un desayuno fuerte dirigirme hasta la salida. Esperé ansioso a que el reloj de la plaza diesen las cuatro y media de la tarde. El pistoletazo de salida fue inminente. Me coloque en primera fila. Lloviznaba y la temperatura (15º) me pareció suave. Miraba hacía un lado y hacía el otro y allí no conocía ni reconocía a nadie. ¡A quién seguir? No supe a quien seguir hasta que vi a tres corredores por delante del resto. Iba advertido y con la lección bien aprendida, “Martín, si se escapan que se vayan, ya caerán”. Aunque iba cómodo, 3´15”/km, seguí con una táctica conservadora. Pasaron por el km 5 y después llegó 10. En los avituallamientos cogía los vasos que contenían agua y sales minerales. Una de las lecciones del libro gordo del maratón es que hay que beber aunque no se tenga ganas. Pues nada, a beber. Mientras, los tres atletas se alejaban del resto de participantes. Me dije que hago yo aquí, y cambié de ritmo y me fui en busca de ellos. Puse una marcheta de 3´08/km y en el km 18 ya estaba cerca de ellos. Me miraron, les devolví el ojeo y así sin desprender ni media palabra no tuvieron más cojones que aceptarme como acompañante de viaje. La compañía duro poco ya que decidí mantener el ritmo y ellos, me temo que no tenían fuerza para subilo, quedaron relegados en los asientos traseros. Al paso por el medio maratón la diferencia de metros respecto a mis rivales iba en aumento. En aquel momento empezaron los problemas, estos no eran físicos sino funcionales. Nadie me había dicho que hacer si la vejiga golpeaba las paredes abdominales solicitando hacer aguas menores. Tuve que resolver un montón de indecisiones; me paro y orino tranquilamente o lo hago al mismo tiempo que voy corriendo. Me tocó patear una zona de adoquines y esto movió aun más mi estomago. Justo en ese momento la moto que transportaba al cámara de la televisión desapareció para irse hasta el segundo grupo. Entonces, se me abrió el mundo, la orina corrió a través de las piernas con la sensación como si me estuviera desangrando. Orinar me encima fue lo correcto y de hecho no me arrepiento. No perdí ni ritmo ni tiempo y mantuve a raya a los perseguidores, incluso llegué a perderlos de vista. Miraba el crono una y otra vez, los parciales en cada kilómetro los paraba en 3´05”/km. Llegó el cansancio, los ojos se caían, las piernas cargadas y pesaban me dolía. No había chispa. Quería llorar, reír, gritar. Estaba en un mundo totalmente desconocido. Angustia, alegría y otra vez volvía a angustiarme. El estomago lo llevaba vacío y con sensación de hambre. Escuchaba el sonido de las tripas y me preguntaba ¿Por qué me suenan las tripas?. En el kilómetro 35 vi que el avituallamiento contenía alimento líquido y sólido. Bueno, bueno había de todo; naranjas, limones, frutos secos y hasta cebolletas y pepinillos. Si, si, de esos que se meten en vinagre. Me entretuve a coger agua y durante un instante pensé, ¿qué cojones hacían allí esos pepinillos si no aportaban nada al organismo?. A día de hoy, no me lo explico. Kilómetro a kilómetro sin muro y sin conocer al señor del mazo me presento en los ciento noventa y cinco metros más apoteósicos y emocionantes que hasta ese día había vivido. Gané el maratón que fue fantastico pero con sólo terminarlo ya me creí que me había hecho maratoniano. La marca de 2:12:47 es el nuevo record de este maratón, además había sacado más de seis minutos al segundo clasificado. Según me dicen, 17 años después el récord sigue vigente

El reloj marca un registro de 2:08
1º Martín Fiz (España), 2:12:47
2º Yrjö Pesonen (Finlandia), 2:17:30
3º Timo Rossi (Finlandia), 2:18:44
El organizador estaba sobreexcitado, tanto es así que decidió recompensarme con un premio de un millón y medio de pesetas por haber batido el récord del circuito y por ganar la carrera. Jamás había ganado tanto dinero en une carrera.
Estaba súper contento, quería llamar a mi mujer, a Mostaza, quería hablar con cualquiera que hablara mi idioma. Iban llegando los corredores de los Paco de Fuengirola y con el dedo les insinuaba que había ganado. Por fin hable con Miguel Ángel Mostaza, se encontraba con Fermín Cacho en el mitin atlético de Montecarlo. “Miguel, he ganado” Contesto como de costumbre “sabía que ibas hacerlo”. Más se sorprendió cuando le dije la marca que había realizado y la pasta que había ganado. A partir de ese día, Mostaza también se hizo maratoniano. Luego el turno fue para mi mujer, como os dije al comienzo en Vitoria estaban de fiestas y mientras mi queridísima esposa se encontraba viendo un concierto de la Lolita Flores, yo gozaba de felicidad con un toque de estar descojonado. Con la grata compañía de Los Pacos celebramos la victoria tomando unas cervezas. A las 12 PM el Bar del hotel apagó y encendió las luces repetidamente para decirnos que a partir de entonces no servirían más cervezas. (En Finlandia, en algunos lugares públicos a partir de las 12:00 no sirven bebidas con alcohol).
Recuerdo que al día siguiente tenía unas agujetas terribles, casi no podía ni moverme y bajar un bordillo o unas escaleras era casi imposible, de echo bajaba las escaleras de espaldas. Dos días después, al llegar a Vitoria me hice una analítica que mostró unos niveles de CPK (enzima que indica la destrucción muscular) de 1568. El médico (becario en el mes de Agosto) se quedó perplejo con los resultados. Me llamó y con voz asustada me dijo, “o durante las fiestas de la Blanca te has puesto morado a copas o has tenido un principio de infarto de miocardio. Le tuve que explicar que venía de correr mi primer maratón y que mi organismo todavía no estaba acostumbrado a correr tan largas distancias. Entonces se quedo más tranquilo.
A modo de curiosidad el 22 de Agosto de 1993, durante el campeonato Mundial de Atletismo se disputo la carrera de maratón. Recuerdo y nunca se me olvidará esa carrera porque pienso que pude estar en ella. Ese día hizo mucha humedad y el ganador fue un desconocido, es más, después nada más se supo de él. El ganador, Mark Plaatjes, realizo una marca de 2:13:57. Esto me hizo soñar con alcanzar alguna vez un Campeonato del Mundo.




31 comentarios hasta ahora
1 los chicos de estremera // mar 25, 2010 a las 18:27
jefe , una vez más, trepidante y emocionante la historia. “aunque iba cómodo 3.15 , seguí una táctica conservadora” , joder ! !la hostia! ,
un abrazo
2 gulez // mar 25, 2010 a las 19:11
Apasionante tu relato Martin. ¿no has pensado sacar un segundo libro? El que tienes está genial también.
Un abrazo
3 martinfiz // mar 25, 2010 a las 19:57
Con el tiempo recogeré todo lo que estoy escribiendo y habrá que pensar en editar otro libro. Tiempo al tiempo.
En los próximos días ilustraré el relato con alguna foto más.
4 Diego García // mar 25, 2010 a las 22:36
Que grande! casi me imaginaba estar corriendo al lado tuya de lo bien que lo has descrito, está clarisimo que si hubieses ido al Mundial hubieses tenido muchisimas opciones de hacete con el Maratón visto lo visto. Ha sido emocionantisimo leer esta hazaña, un saludo y gracias campeón.
5 martinfiz // mar 26, 2010 a las 9:00
Hola Diego. Cada maratón es diferente así que no se lo que hubiera pasado en Sttugart. Dejemos la historia como está, no me puedo quejar de como me fue más tarde.
6 Khene // mar 26, 2010 a las 11:14
Según te iba leyendo iba imaginándome toda la aventura. He disfrutando mucho con este relato. Hasta me he echado unas risas con el asunto de los pepinillos. Por cierto, y abusando de tu amabilidad, dejando aparte geles ¿qué piensas que sería lo más conveniente para comer durante un maratón (a nivel popularcillo)? ¿Frutos secos? ¿Y cuándo? ¿A media carrera, antes, …? Muchas gracias. Me parece admirable (y extraordinario) que un campeón del mundo escuche y atienda las peticiones de los que disfrutamos practicando el atletismo a un nivel muchísimo más modesto. Espero ansioso ese segundo libro. Saludos desde Galicia.
7 Martín Fiz (Hombre de Asfalto) // mar 26, 2010 a las 13:22
Hola Klene. Antes de empezar, he entrado en tu blog y la verdad, muy completito. También he visto que has subido la pregunta y respuesta que nos hicimos hace unos cuantos días.
En un principio lo aconsejable es beber y beber. El hombre está capacitado para hacer una huelga de hambre y tirarse meses sin comer. Lo que no puede es dejar de ingerir liquido. Con el maratón pasa lo mismo, si no comes nada no pasa nada pero si no bebes, te expones a encontrarte con el del mazo. Para un deportista que pase de las ronde o pase de las cuatro horas, le aconsejo comer a partir de mitad de carrera, más o menos a las dos horas de esfuerzo. El mejor alimento es mezclar los frutos secos con el plátano. En una mano avellanas, nueces, cacahuetes, pasas… y en la otra plátano. Si comes naranja o limón intenta hacerlo bebiendo agua. La acidez del cítrico te puede provocar problemas intestinales. Todo esto que te estoy contando, primeramente lo tendrás que ensayar en un entrenamiento. En la competición nada de experimentos. Como digo yo, los experimentos con gaseosa, a la competición hay que llegar con la lección bien aprendida.
Un saludo
8 JUAN // mar 27, 2010 a las 9:25
Muy emocionante e inspirador, Martín
Son esos relatos que le suben a uno la adrenalina y le hacen engancharse a esto, salvando las distancias, claro
Bueno, me apunto a este blog como un sitio de referencia obligada
Un saludo, campeón
9 Josef // mar 27, 2010 a las 11:38
Hola Martín. Estupendo este articulo, buena narración. He llegado a sentir esa soledad y desamparo que narras y que te estabas metiendo en un terreno seminuevo para ti pero que tenias que coger ese tren si ó sí. Gracias por estos artículos que demuestran que nuestros admirados héroes también pasaron por situaciones parecidas a las nuestras, con final Feliz, gracias a Dios. Esto da fuerza y empuje para seguir en este nuestro Mundo del Runner.Esperamos impacientes tú próximo Artículo. Gracias Martín.
10 Khene // mar 27, 2010 a las 12:56
Muchas gracias, Martín ;D
11 Martín Fiz // mar 27, 2010 a las 16:53
Gracias Juan y josef. En los proximos días haré unos arreglos e ilustrare el tema. Viajes, curro, correr, obligaciones familiares y bla bla bla.
12 Fernando Torres // mar 27, 2010 a las 17:57
Maravilloso el relato Martín , a los “populachos” nos encantan saber las historias mas personales de nuestros ídolos y darnos cuenta lo mucho que os ha costado llegar hasta allí. Me sumo a la propuesta de “gulez”……para cuando tu segundo libro?……PRESIÓN!!!!!!, jejejeje. Un abrazo!
13 Eduardo // mar 27, 2010 a las 19:42
El maratón de los pacos lamentablemente dejo de celebrarse, aunque está previsto que este año sea la I Edición del Maratón de Málaga en el puente de la Constitución (6 de diciembre) y, por supuesto, sería un auténtico honor poder contar con tú presencia. Yo confío en poder correrla si me curo de esta puñetera lesión algún día (tendinitis aquilea) ¡ Que crak debutar en la distancia y ganar!
14 Nacho // mar 28, 2010 a las 15:52
Enhorabuena por tu narración me ha enganchado y ya no veo el momento de saltar a correr mi primer maratón espero que se parezca a tu primera experiencia aun que solo se cruzar la meta jeje
Saludos desde Salamanca
15 martinfiz // mar 29, 2010 a las 8:31
Espero que tu primera experiencia sea como tu primer amor, nunca se olvida. Ánimo y suerte
16 martinfiz // mar 29, 2010 a las 8:36
Hola Eduardo. Ya se que la carrera de los Pacos ya no se hace y que el 5 de Noviembre, en Málaga, se estrena la I Maratón de Málaga. Espero que sea un éxito y sobre todo que se consolido y que podamos ver muchas ediciones.
Un saludo y a recuperarse de ese tendón
17 alberto // mar 29, 2010 a las 21:21
Enorme Martin.
Llevo varios meses leyendo tu blog y hasta ahora no me había atrevido a escribir ningún comentario. Es sin duda el mejor relato que he leído sobre maratón. Desde las primeras líneas uno siente toda la tensión contenida , el desamparo y la soledad del corredor de fondo….. “Vengo a ganar”….. Luego el sufrimiento, el dolor, el orinarse encima, la llegada….. Nunca había leído una descripción tan apasionante de lo que se siente en esta prueba y tú lo has hecho en unas pocas líneas tan palpitantes y eléctricas que te dejan sin aliento al leerlas y que valen más que un libro entero.
Gracias Martin por todo lo que nos has dado a los aficionados al atletismo y gracias por tu blog y tus consejos.
18 Martín Fiz (Hombre de Asfalto) // mar 30, 2010 a las 7:57
Alberto, tus comentarios y los de todos los demás me empujan a seguir con “TAL COMO SOY”. Un saludo, gracias y nos vemos CORRIENDO.
19 heraclit0 // mar 31, 2010 a las 15:06
Dá gusto leerte Martín, sobre todo por la sencillez y cercanía con que cuentas las cosas, es estupendo poder conocer las historias y las experiencias de un fuera de serie como tú, muchas gracias por compartilo…
20 martinfiz // abr 1, 2010 a las 8:53
Gracias Javier. Seguiré ahí, a pie del cañon.
21 JorgeMG // abr 5, 2010 a las 21:09
Lo he pasado muy bien leyendo tu relato Martin, menos mal que ibas solo cuando la vejiga te dio problemas…JaJaJa. Hace cinco temporadas que no corro Maratones, me dejan muy tocado para recuperarme, eso si medias y otras distancias las que quieras. Animo campeón sigue asi cercano a todos.
22 martinfiz // abr 6, 2010 a las 7:47
Hola Jorge, si disfrutas haciendo Medias Maratones, sigue con las Medias. Un saludo
23 Rafael // abr 8, 2010 a las 23:42
Hola Martin, te escribo desde Guatemala, Centro America.
Llevo seis meses corriendo y entre mas me involucro, mas me intereso en el mundo de los runners.
Quisiera saber tu opinion respecto a los geles glucosados, si su uso es realmente efectivo y de ser asi como debo utilizarlos .
De antemano gracias.
24 Daniel // abr 25, 2010 a las 19:13
Hola Martín:
Soy un mindundi que anda haciendo sus primeras medias a paso tortuga diesel, pero que disfruta corriendo por los campos, viendo las nubes y saltando los charcos.
Cojonuda la historia de helsinki jajaja me ha encantado!! Buenísimo eso de “vengo a ganar”, la cara de flipaos con la que te deberían mirar. Eres un jodido crack.
De todos modos a mi lo que no me gusta en general es el deporte de competición, eso no es sano: si no ganas, eres un perdedor. Esto del olimpismo, el deporte profesional, etc.. en una sociedad más positiva debería ser mirado con cierto recelo. No se si me explico…
Los niños deberían admirar menos a las estrellas, y más a los científicos, matemáticos, físicos, arquitectos, médicos, etc… que no compiten contra nadie, sino por el bien de todos.
Hay que matar a Ronaldinho y a Messi, que no?
25 martinfiz // abr 26, 2010 a las 8:16
Hola Dani. ¡No seas tan radical! Los ídolos siempre son bien vistos siempre y cuando tengan los pies en el suelo y se presenten al publico con humildad y respeto. Ganar esta en pies de pocos, así que lo importante es participar y aquel que tenga capacidad y calidad para ganar, que se planteé ganar. En el deporte para aficionados no conozco perdedores.
26 javier argentina // jun 29, 2010 a las 6:46
buenas noches sr. martin, soy un aficionado a correr, en realidad soy un adicto al aire libre, lo que sea pero junto a la naturaleza me dan las ganas de enfrentarlo, muy grato su descripcion de la carrera, parecia que uno estaba alli, compartiendo y acompañandolo, eso si , nada de 3 minutos y algo el kilometro, yo 5.3 5.4 y despacio, muy lino su blog, voy a entrenarme para correr mi primer maraton, si llego seria para el 12 de octubre, aqui en argentina, o sino el año que viene . gracias y un abrazo a la distancia. javier
27 martinfiz // jul 1, 2010 a las 9:21
Hola Javier. Te ánimo a que corras un maratón. Ya verás lo gratificante que es, sobre todo mentalmente. saldrás muy reforzado. No te pongas objetivos, lo importante es participar e intentar terminarlo. Quizás vaya este año al maratón de Buenos Aires, creo que es el 10 de Octubre.
Un saludo y mucha suerte
28 Luis Ruiz // oct 3, 2010 a las 21:17
Martin, me ha encantado tu relato. Enhorabuena por todos tus existos, eres un fenomeno y un artista. Lo que mas me gusta es verte todavia disfrutando y participando en carreras, mezclandote con los populares, espero que sigas corriendo muchos años.
Yo me estrenaré este año en el Maraton de Donosti, ya te contaré, me esta rondando por la cabeza el numero 3 o por lo menos quedarme a 1 hora del record del mundo, aunque como es el primero lo mejor será no obsesinarse con la marca y disfrutar.
Me sirves de motivación.
Un saludo.
29 martinfiz // oct 4, 2010 a las 8:42
Hola Luis, El mes de Octubre es para entrenar y Noviembre para competir (tres semanas antes) en un medio maratón y el 28 N a por el Maratón. Ánimo
30 juan // oct 22, 2010 a las 23:52
Hola Martin, mi nombre es Juan. Primero felicitarte por ese fantástico relato y luego comentarte soy corredor popular y voy a correr mi primer maratón, mi intención es acabar y a ser posible en 3:30 si luego en carrera me encuentro bien intentar bajar. pero mi duda es como empezar pues los miles los hago a 3.40 y tengo miedo ha salir muy fuerte y luego estrellarme.Gracias por atenderme,un saludo.
31 martinfiz // oct 23, 2010 a las 18:02
Hola Juan. Si eres capaz de hacer series de mil a 3´40 creo que no habrá problema en terminar el maratón en menos de 3:30: El objetivo es terminar el maratón. Entonces, trata de salir suave y con alguien que te marque el ritmo. Busca la liebre de 3.30. Si no la hay, en el calentamiento habla con diferentes deportistas y pregunta por el grupo de 3:30. Si sales suave te aseguro que el maratón y tu objetivo marca está a tu alcance.
De todas maneras, no te agobies por las marcas y por los tiempos de paso, lo esencial es que disfrutes de tu primer maratón.
Ánimo
Escribir un comentario: