Team Espada. ¡Qué grandes sois!

Team Espada MAPOMA 2013

El Team Espada inició hace algo más de una año una gran aventura: correr junto a Carlos García Espada el Maratón de Madrid. El primer reto conseguido fue tan gratificante que nada más terminar pusieron sus miradas en otros Maratones. Así han corrido durante este último año Valencia y Sevilla y ayer repitieron experiencia en Madrid. El año pasado no pude acompañarles por una lesión inesperada, pero ayer tuve la oportunidad de correr junto a ellos los últimos 17 kilómetros.

Hoy lejos de hablaros de nutrición, me gustaría compartir con vosotros  las sensaciones y reflexiones que esta experiencia me ha provocado. Me cuesta mucho empezar a escribir, porque pienso que cualquier cosa que escriba no va a poder expresar ni una mínima parte de lo que sentí –y siento- con lo vivido.

Desde ayer hay un pensamiento que me invade: ¿Qué sentido tiene la enfermedad de Carlos? ¿Qué sentido tiene todo lo que el Team Espada está haciendo? Yo soy una mujer que tiene una fe total en la vida (o en Dios, que cada uno le llame como prefiera), y pienso que todo lo que ocurre, por mucho que nos cueste asimilarlo, o creerlo, tiene una razón de ser. Por muy duro, difícil y triste que parezca en un principio. Lo he escrito ya en más de una ocasión, pero lo vuelvo a repetir: Es en los momentos difíciles donde el ser humano muestra su grandeza.  Y este es un claro ejemplo.

La noche anterior, cenando con un amigo, hablábamos sobre la necesidad que tiene el hombre de trascendencia. De dejar un legado. Es una necesidad que aparece normalmente en la madurez. Pues bien, creo que Carlos está trascendiendo a su enfermedad y que con su ejemplo nos está dejando una lección y un legado que no tiene precio.

Estas palabras las dejó Carlos -en los comentarios- en la entrada que escribí hace un año:

“Un detalle importante para mí: indudablemente correr la Maratón me hace más feliz y me anima, pero no lo hago por eso, mi motivación es seguir dando ejemplo de capacidad de superación a mis hijos y a todo el mundo.  Soy un luchador en todos los sentidos, y también así es como afronto mi enfermedad, plantándole cara día a día. Esta es la manera en la que pretendo inculcarles a mis hijos una enseñanza fundamental: el espíritu de lucha y superación incluso ante la mayor de las adversidades. Como decimos en Everis, la actitud no tiene límites.”

Ahí queda. El mensaje de un hombre al que una terrible enfermedad le ha dejado físicamente paralizado, pero que no ha conseguido paralizar su espíritu. Un hombre que realmente sabe lo que es la adversidad. Que sabe lo que es enfrentarse a las dificultades. No rendirse. Seguir luchando. Servir de ejemplo para otros. Y creo que ahí está el sentido de lo que a Carlos le ha tocado vivir. Ahí está el sentido de lo que ayer vivimos todos los que acompañamos o formamos parte del Team Espada.  Tendríais que ver todo lo que Carlos es capaz de expresar con su mirada: ilusión, alegría por tener la oportunidad de correr junto a sus amigos y compañeros, por escuchar los ánimos de todos los que se cruzaban en su camino, pero también dolor y sufrimiento. No penséis que porque  Carlos vaya en la silla, no implica un esfuerzo físico; es una prueba físicamente muy dura y exigente para él. Pero Carlos sigue adelante. Diciéndolo todo con su mirada y su sonrisa.

Y luego está el equipo. Con qué alegría corren (bueno, no corren, vuelan), qué ambiente más increíble se respira en todo el equipo. La camaradería que hay entre ellos. Y cómo hacen todo lo posible y lo imposible porque Carlos esté bien. Y no sólo los que corren; los que no corren (familiares y amigos) forman parte del equipo de apoyo y van esperando al Team Espada en sus distintas paradas técnicas, con todo preparado para que tanto Carlos como el resto sigan su reto en las mejores condiciones.

Me siento muy afortunada de haber tenido la oportunidad de vivir tan de cerca esta última aventura del Team Espada. Para mí son un ejemplo a seguir, no sólo de superación y lucha en los momentos de adversidad, sino también de optimismo y alegría ante las dificultades. Disfruté de cada metro del recorrido, pero la llegada a meta fue indescriptible. Estaban esperándonos los dos hijos pequeños de Carlos. Y terminaron corriendo cada uno a un lado de su padre, dándole la mano. Yo llevaba a su hija de la otra mano. Y así entramos todos juntos a meta. Me resulta difícil encontrar las palabras para expresar lo que sentí en esos últimos momentos; emoción, admiración absoluta por Carlos y por el resto del equipo, belleza -también absoluta- por ver a un grupo de seres humanos dando lo mejor de sí, sensación de que ahí estaba el sentido a la enfermedad de Carlos: grandeza humana. Todo ello mezclado con algo de tristeza -porqué no decirlo- al ver a esos niños tan pequeños, a los que la vida les ha puesto muy pronto una dura prueba.

Personalmente me hacen tomar conciencia de lo afortunadísimos que somos. De la cantidad de cosas que damos por hecho y que no apreciamos cada día. La mayoría de nosotros tenemos salud. Tenemos unas piernas fuertes que nos permiten correr. Tenemos comida para alimentarnos cada día. Y aun así veo constantemente mucha gente que no lo valora. Que no ve el regalo que eso supone. Que no da diariamente las gracias por tantos y tantos bendiciones que recibimos. Y creo que esta experiencia nos tiene que hacer tomar conciencia de eso. Que hay personas que tienen que vivir experiencias durísimas, al límite, y que a pesar de ello deciden darle un sí total a la vida, celebrarla, lucharla y disfrutarla hasta el final.

Carlos, decías en tu mensaje que querías dejarles a tus hijos una enseñanza fundamental. Yo creo que esa enseñanza ya ha llegado a muchísimas personas. A través de tus retos junto al Team Espada nos has dejado una muestra de lo que algunos seres humanos, algunas personas increíbles como tú, son capaces de hacer cuando la vida se lo pone difícil. Creo que has trascendido a tu propia enfermedad y que nos dejas un legado de valor incalculable. Gracias Carlos, por todo lo que eres capaz de transmitirnos  sin palabras; con tu esfuerzo, con tu lucha, con tu mirada y con tu sonrisa.

Y el resto del Team Espada, dando un ejemplo de amistad en estado puro, de compañerismo y de amor absoluto hacia Carlos, haciendo todo lo posible porque viva momentos increíbles. Me siento muy afortunada de poder decir “Yo también formé parte del Team Espada”.  Gracias chicos. SOIS MUY GRANDES. Como dice Carlos LA ACTITUD NO TIENE LÍMITES.

3 opiniones en “Team Espada. ¡Qué grandes sois!”

  1. Ana, como ya hice el año pasado, te doy las gracias por este artículo tan bonito. Se me han vuelto a poner los pelos de punta porque, la gente que vivimos el Team Espada desde muy dentro, muchas veces no somos conscientes de lo que transmitimos….Carlos nos da fuerzas para seguir adelante con esta bonita historia, que no tiene limites, y que ojalá nunca termine.
    Gracias y esperamos volver a verte pronto 😉

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