Ya hemos visto en un post anterior varios tipos de ingredientes funcionales. Hoy vamos a seguir con otros, entre ellos distintos tipos de grasas, y veremos qué beneficios aportan a nuestro organismo, y cómo contribuyen al mantenimiento de la salud o a prevenir e incluso corregir ciertos desórdenes.
Aceite de oliva: en los últimos años se han sustituido en multitud de alimentos (galletas, panes, margarinas) distintos tipos de grasas por el aceite de oliva, y es que este “oro líquido” puede considerarse como un auténtico ingrediente funcional natural. El aceite de oliva es muy rico en ácido oléico (ácido graso monoinsaturado, AGM) y también tiene, en cantidades considerables, ácido linolénico y linoléico (acidos grasos poliinsaturados, AGP). Los AGM y AGP tienen la capacidad de reducir a la mitad los niveles de colesterol en sangre en comparación con los ácidos grasos saturados (AGS), presentes en mantequillas, margarinas y aceites de palma y coco. También contiene compuestos fenólicos que son importantes antioxidantes. Diversos estudios evidencian que existe una asociación entre el consumo de aceite de oliva y una disminución en el riesgo de enfermedad coronaria, menor incidencia de determinados tipos de cáncer y modificación de la respuesta inflamatoria e inmune. Leer más →