Malditos runners

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Twitter puede sorprenderte. Estar enganchado a esta red a veces te aporta cosas muy interesantes. En este caso ha sido “Malditos runners

Leed este texto. Hacedlo entre lineas y aplicando la retórica de la ironia… o no. Me gusta como la autora presenta, de una manera mordaz, el lado oscuro del running, que como en toda actividad humana, haberlo, haylo.

Gracias a Ana Ribera “Molinos”, por explicar tan bien las sensaciones y pensamientos que te genera el correr. Y por permitir que publique tu brillante texto en mi blog. Recomiendo los escritos de “Molinos” Cosas que (me) pasan, en general a todo el mundo, pero sobre todo a mujeres y especialmente a madres. Ana, creo que ya te desenganchaste del running. Si algún día vuelves a hacerlo explícanos cómo te va, por favor. En este blog tendrás un amplificador a tu entera disposición.

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Imagen obtenida de internet

Malditos runners

Os odio.

Odio a todos los que corréis.

Os odio a todos, adoradores del running, satisfechos y contentos correteando por el Retiro, por el paseo marítimo, por la playa, por la montaña, colapsando las ciudades con las miles de carreritas con las que alimentaís vuestra afición adicción, carreritas para mostrar el poder de vuestra secta.

“Mira como molamos. No es tan dificil”.

El típico gancho. Mira que fácil, mira que satisfacciones da. Ven con nosotros, déjate llevar, no te resistas…vennn…vennn.

Salgo a correr y quiero suicidarme. Cualquier otro escenario vital me parece mejor que ese sufrimiento supremo al que me someto. No consigo esa cara orgásmica de placer sacrificado, de practicantes del sexo tántrico que lleváis vosotros. Os lo cuento y me decis:

Persevera que ya verás como le coges el gusto

¿Cuánto hay que perseverar? ¿Cuánto tiempo? ¿Cuánto hay que sufrir?

“Empieza poco a poco”

¿Cómo de poco a poco? En el minuto 3 ya estoy al borde del suicidio, del exterminio, me veo a mí misma prendiendo fuego a la sección “running” de Decathlon, me veo con un lanzallamas en la salida de la carrera de la mujer, de los bomberos, de Norte contra Sur, de Atléticos contra Madridistas, en la mediamarathon de cualquier ciudad, en el marathon del Aneto…llegando allí y chamuscando la ropa esa altamente inflamable (pero transpirable) que lleváis todos.

No soy capaz de abstraerme del pensamiento de que correr es un deporte antipático, elitista y completamente idiota. Un sinsentido.

¿Para que se corre? Joder, para llegar antes a algun sitio o porque te persiguen. Corro y no me persigue nadie, claro que al paso que voy no tendría sentido que nadie me persiguiera, con que vaya caminando a mi lado y persevere, pasados 40 minutos me verá pararme y danzar el baile de la victoria: ¡¡he sobrevivido!!!

Entendería correr para perseguir a alguien, para alcanzarle… correr para llegar sin resuello a los brazos de alguien. Eso molaría y tendría recompensa, pero correr para no llegar a ninguna parte, simplemente para volver al punto de partida… ¿hay algo más tonto?

¿Qué es lo que no me estáis contando?

Voy corriendo y pensando: esto es una gilipollez. Cualquier otro deporte (quitando el curling y alguna otra creación nórdica provocada por el aburrimiento supremo de tener noches de 6 meses) tiene un sentido. Nadas para no ahogarte, juegas al tenis para pasar la pelotita al otro lado, juegas al futbol para meter gol, tiras con arco para acertar en la diana, haces gimnasia rítmica para ver si con las costillas puedes tocarte las rodillas sin partirte por la columna… no sé… cosas con sentido… pero ¿correr?

  “Te sirve para aislarte y encontrarte a ti mismo”

¿De verdad? ¿De verdad hay que correr, machacarte las piernas, las rodillas, los riñones, para encontrarte a ti mismo? ¿Cómo de escondidos estáis en vuestro interior que simplemente sentados en un sofá no sois capaces de veros? No sé qué me da más miedo, pensar que soy una simple que solo conduciendo soy capaz de encontrarme a mi misma o pensar que esa fiera de odio descontrolado hacia todos los runners del planeta que brota de mi cuando me calzo las zapatillas (de pronadora, por supuesto) es mi verdadero yo.

Os odio por esa falsa mística. “Contínua que ya verás como al final le coges el gusto y le encuentras el sentido”

¿De verdad? ¿Funciona también ese mantra si me dedico a arrancarme las uñas?

Cuando habéis agotado esos pensamientos, recurrís a lo material, a lo práctico a ver si así podeís convencerme: ¿por donde corres? ¿respiras bien? ¿tienes las zapatillas adecuadas? ¿estiras antes? ¿estiras después? Mejor madruga para correr. ¿Cuántos km corres? ¿Tienes la aplicación pititín que te mide los pasos, las calorias y las pulsaciones?

Malditos. Os odio. Tengo zapatillas, sujetador de correr, ropa transpirable, reloj pulsómetro, respiro bien, sin ahogarme ni causarme flato, estiro antes, estiro después y corro cuando puedo y donde puedo. Y sigue sin funcionar…. decidme el secreto!!!!

Ya veras como al terminar te sientes mejor.

Aquí os doy la razón. Es pararme y sentir como todo mi cuerpo me agradece que haya parado el sufrimiento y la tortura. Mi alma aletea feliz pensando que en las siguientes 24 horas puede descansar tranquila sin tener que estar a la defensiva por si el puto gen deportivo salta y empieza: deberias salir a correr, deberias salir a correr, eres una vaga, no tienes fuerza de voluntad…. Durante las siguientes 24 horas estoy a salvo de vuestros cantos de sirena.

Cuando me entran dudas y pienso en abandonar la secta, en que aquello no es para mi, entonces me decis:  “Si dudas entre salir o no salir a correr… opta siempre por salir”

Sois malos y poco empáticos. Si os digo “no sé si ir a correr” lo que quiero que me digáis es, no salgas… ya fuiste ayer… estás estupenda y no te hace falta. Descansa un día que te sentará bien.

Os odio muchísimo. Muchísimo. Me estáis engañando.

Quiero vuestras drogas para correr y volver a casa como vosotros: felices, sudorosos, satisfechos y diciendo “molo mil”.

Decidme cual es el secreto. Ponedme en contacto con vuestro camello. Presentadme a vuestro Tom Cruise. Dejadme entrar en vuestra secta. Decidme a quien tengo que adorar.

Eso o reconoced que sufrís como perros y dejad de engañarme.

Malditos runners.

Ana Ribera, “Molinos”

2 opiniones en “Malditos runners”

  1. Creo que cuando empiezas hacer deporte tiene que ser algo que te enganche , aquí no valen los empachos de meterte km. , se busca disfrutar si no es así déjalo , esto es una vía de escape no un via cruscis , a estos que nos ves con una sonrisa en la cara cuando te cruzas rodando lo pasamos bien , si no fuera así yo por lo menos no saldría cada día que puedo .

    1. De eso se trata, de disfrutar con lo que haces, sea lo que sea. Pero a veces hay ciertas circunstancias que “moldean” la práctica del correr. Modas, competitividad interna o externa, postureo…, lo vemos cada día en los parques y avenidas por donde corremos. Las motivaciones son tantas como personas nos ponemos zapatillas… Y eso de “nacido para sufrir”, hay gente que lo tiene muy incorporado en sus adentros…

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