En el deporte “sí hay dolor”: lo que pasa es que lo toleramos mejor

El dolor en la practica deportiva está muy presente. Y no solo actúa como aviso ante un daño que se haya producido en nuestro cuerpo. Nos marca los límites, préviamente al posible daño. 

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El dolor en la zona lumbar es bastante recurrente entre las personas que corren.

El entrenamiento consiste en exigir un poco más de lo que el cuerpo daría de un forma más cómoda, para así conseguir mejorar en nuestro rendimiento. En pocas palabras, y usando un término muy en boga últimamente, debemos salir de  la “zona de confort” física. Y muchas veces, atravesar esa linea genera dolor. Es dolor va de la mano del deporte.

Arturo Goicochea nos habla de dolor, desde una concepción no demasiado convencional, pero si desde la ciencia, desde la razón. Es neurólogo y especialista en migraña y otros problemas donde el dolor llega a ser incapacitante.

Según explica Arturo, el dolor es un contenido de consciencia del organismo. La referencia que tenemos del dolor es lo que sentimos. Y todo lo que sentimos proviene de una decisión de nuestra red neuronal. Todo tiene una intencionalidad o una propuesta en relación a la conducta.

El dolor se nos proyecta cuando valoramos una situación de amenaza a la integridad física de los tejidos. Es la manera con la que el organismo se comunica con el individuo, con el yo (sea lo que sea el yo) en el ámbito de la consciencia. El dolor es el diálogo que se establece entre cuerpo y yo para informar de que algo no va bien.

Una quemadura, un traumatismo, un golpe, genera dolor para informarnos de que hay daños en nuestro cuerpo. El dolor se proyecta a la conciencia para indicar una incidencia.

No necesariamente el mensaje de la amenaza corresponde a una situación consumada. Otras veces es indicativo de aviso, de “bandera amarilla”. Algo va a suceder. En esos casos, el dolor dura lo que dura la exposición al agente peligroso. Si el agente desaparece, también deseparece el dolor.

El dolor puede responder a una evaluación probabilística (imaginada), de que puede haber una amenaza en un lugar determinado, sin que en ese momento se esté dando ninguna situación de peligro real. Es una proyección probabilista a un miedo: es un dolor especulativo. El cerebro es un órgano matemático: hace cálculo de probabilidades constantemente. En base a la información que recibe al instante, a la experiencia (memoria), a la observación del entorno, etc, hace cálculos y toma decisiones.

Todavía hay mucho que aprender sober el dolor, y quizás los deportistas, podamos aportar nuestra experiencia en el manejo de esta sensación. Hay que tener en cuenta que en casos extremos, el dolor puede condicionar mucho la vida de las personas que lo sufren.


Arturo, el dolor en el deporte está muy presente. ¿Qué tiene un deportista que le vuelve más tolerante al dolor?

El general, un deportista es más tolerante al esfuerzo físico, pero no al dolor. El dolor marca los límites: de la zona de seguridad biológica a la zona de incertidumbre y más allá, a la de peligro de daño.

El organismo va construyendo sus límites de seguridad. A medida que vamos introduciendo en nuestro organismo un ejercicio regular e intenso, éste se va adaptando a la exigencia. El límite de seguridad para que no se dañe el músculo, el aparato cardiovascular, el metabolismo energético, la respiración, etc…

El dolor que el cerebro proyecta por la función muscular tiene bastante margen de seguridad. Esto quiere decir que el dolor no aparece justo en el límite a partir del cual es muy probable la lesión o destrucción del su tejido: aparece antes.

El cerebro es capaz de modificar ese margen de seguridad que marca la sensación de dolor en función del contexto. El objetivo del ejercicio físico, del deporte, puede apagar el dolor para permitir la consecución de ese objetivo. Eso puede ser peligroso, te puede colocar en una situación de alto riesgo para hacerte daño.

Si estás huyendo de un peligro mortal, apagar ese dolor te va a posibilitar seguir corriendo, aún a expensas de poder generarse un daño muscular. Las probabilidades de morir disminuyen pero aumentan las de lesión. Mejor lesionarse que ser devorado por un depredador.

Si el deportista percibe claramente la sensación de dolor y persiste en su empeño de seguir con la actividad para conseguir su objetivo, puede llegar a producirse una rabdiomiolisis, producto de la rotura de fibras musculares. Las sutancias generadas ene ese proceso pueden llegara a dañar el riñón. No siempre el deportista puede conocer exactamente cuando está peligro de rotura muscular. No es difcil cruzar la linea. Es un tema muy complejo. El querer ir siempre un poco más allá entraña ciertos peligros para la integridad de nuestro organismo.

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Arturo, en los deportes de resistencia y utrarresistencia hay momentos de dolor intenso. La sobrecarga articular o muscular, la fatiga central, la deshidratación, etc…, generan o inducen dolor. A mismo nivel de esfuerzo, hay momentos que te vienes abajo y hay momentos que te vienes arriba, ¿por qué sucede esto?

La biología no es lineal. Es muy compleja en su funcionamiento. En una situación de esfuerzo intenso, a un deportista corriendo en un tapiz rodante, decayendo en su rendimiento y ya estando al límite de sus fuerzas, se le da un preparado de carbohidratos. Lo escupe casi de inmediato pero recupera su nivel de rendimiento habitual. ¿Hay una vía metabólica desconocida que se activa en ese momento? ¿Cuánto le durará? La evidencia apunta a que el efecto placebo es muy eficaz, sin duda alguna.

Cuando en una carrera, la posición de un corredor es buena, el dolor está mejor modulado y el límite de éste será más alto que en un corredor que está en una mala posición. No solo es el músculo y el metabolismo el que puede marcar el rendimiento deportivo. La valoración que hace el cerebro de una situación condiciona el rendimiento físico.

Hay deportistas que lo hacen de forma intuitiva. Y hay técnicas cognitivo-conductuales que pueden ayudar a los deportistas a mejorar en este tema. Para eso está la psicología del deporte.


Arturo, ¿qué puede aportar la actividad física al dolor crónico: artrosis, fibromialgia, migraña, etc…?

A mi el gimnasio, el realizar acciones repetitivas, no me gusta en absoluto. Lo que tiene que hacer la persona es tener un día a día que incluya la actividad física, moverse con más o menos intensidad, pero moverse (caminar, subir escaleras, realizar tareas físicas, etc…).

Las personas que conviven con un dolor crónico deben conseguir que el cerebro evalúe esa actividad física como no peligrosa. Por lo menos deben conseguir que el cerebro les “deje en paz” cuando estan practicando esa actividad física.

Al final siempre surge el término clave: la evaluación. La valoración que hace el cerebro de una acción determinada: quë grado de peligrosidad atribuye a esa acción. El cerebro es un órgano emocionalmente exagerado, y hay que protegerse frente a dinámicas exageradas. El cerebro le da mucha más importancia a los valores de incertidumbre que a los de éxito social o personal.

Lo más positivo ante la vuelta a la actividad física de una persona con dolor crónico es la valoración positiva ante la recuperación funcional. Hay que recuperar la autoestima somática. No solo por parte del propio individuo: la colectividad (familia, amigos, etc…) también tiene que verlo así. Esa es la clave en la lucha contra el dolor crónico.

Si queréis saber más sobre el dolor, podéis leer la entrevista que le hice a Arturo Goicochea en elPiscolabis.

¡Salud y piernas!