Propósito de enmienda

Al acabar un año y comenzar otro parece ser que muchas personas nos replanteamos la vida. Aprender inglés, dejar de fumar, perder peso, hacer deporte…, son quizás los objetivos más populares.

Del inglés mejor desistir, cuesta mucho dinero una buena academia y tampoco sirve para demasiado. Con el Google Translation y alguna app traductora, ya se puede ir tirando para cubrir eventualidades socio-lingüísticas.

Pero eso de hacer ejercicio y comer con corrección, si que es importante. Vivir largo y bien depende mucho de ello. Y dejar de fumar es aún más importante. Tengo suerte de haber dejado el tabaco en su día. Ahora, con lo flojo que me he vuelto, no sé si sería capaz de hacerlo.

Tengo un amigo exfumador (como yo) y muy deportista (uf!, no como yo) y siempre que lo veo me dice -se repite mucho el pobre-: “cuando cumpla 65 años volveré a fumar, y serán puros monstruosos, como los de Fidel Castro”. Yo siempre le contesto lo mismo -también me repito mucho-, que con lo que le gusta correr, cuando cumpla 65 años (no le falta demasiado) será un auténtico “abuelo-runner” que participará en todos los maratones que se le pongan por delante y que Raul Gómez le hará una entrevista para Maraton Man. Que volver a ser un fumeta es incompatible con ser un famoso corredor veterano. Y también le digo que los hombres maduros que corren y no son demasiado horteras con su indumentaria ligan mucho. Creo que con estas poderosas razones poderosas ya le he medio convencido para que no vuelva a fumar.


 

elpiscolabis-raul-gomez-maratonman
¡No quiero fumetas en mi programa! Si quieres que te entreviste, pórtate bien.

Bueno, ahí van unos consejos para cambiar nuestras vidas:

Podemos hacer dos cosas a la vez. Y sí, también los hombres. Sé que suena a topicazo eso de no ser multitareas pero, por ejemplo, ¿alguién (hombre) ha probado a hacer una tortilla de patatas mientra mantiene un conversación por whatsapp? O te sale una tortilla brûlé o se te espachurran los huevos en el suelo. Y en el caso de que te salga bien la tortilla, revisa a quien le has enviado la última foto cachonda con un primer plano de un aparato sexual descomunal, si a tu jefe o a tu hermana. Lo que sí podemos combinar es bajar la barriga con una buena dieta y empezar a mover nuestro cuerpo serrano. Y también podemos dejar de ahumar nuestros pulmones inhalando humo de tabaco u otras hojas (envueltas en forma de cilindro o cucurucho, en función de si el proceso es industrial o artesanal, o de la propia habilidad manual) y empezar a correr suave o hacer trote cochinero, que para el caso es lo mismo. Hacer tres cosas a la vez solo está al alcance de mentes proderosas como las de Trump, Rajoy o Putin.

Regla de los cuatro pasos.

1) Establecer una estrategia. Troya se ganó con un monumental caballo de madera y un plan de batalla. Piensa en que si no compras lotería, nunca te tocará. La suerte siempre ayuda, pero no decide.

2) Tener confianza en nosotros mismos. Seguir el ejemplo de Cristiano Ronaldo: -el premio The Best es para “the best”, que soy yo-. Pero no nos olvidemos que la modestia tambien es virtud.

3) Hacer pública nuestra decisión y, sobre todo, explicarlo a gente que no nos caiga bien: suegros, el compañero plasta de la oficina o nuestro jefe, el vecino que pone la lavadora a centrifugar a la 1:00h de la madrugada, incluso a nosotros mismos cuando hablemos solos. Por no demosrar nuestras fracasos y debilidades al enemigo, somos capaces de cualquier cosa.

4) Hay que ser realista. Eso no quiere decir ser del Real Madrid, de la Real Sociedad o del R.C.D. Espanyol. Me refiero a no pasarnos al marcar nuestros objetivos. Dejar de fumar como un carretero para que las cortinas de casa dejen de estar amarillas como la yema de un huevo, sí se puede. Dejar de beber cerveza como un camello, sí se puede. Dejar de merendar cada día un bocadilo de chistorra con morcilla, sí se puede. Ir al Maratón de los Monegros de aquí a dos meses cuando solo corremos si son las 8 y nos cierran el estanco, no se puede. Alimentarnos a base de alpiste y hojas de lechuga para perder esos 10 kg que nos sobran, no se puede. Dejar de beber como una walkiria cuando el plan habitual con los amigos es superar el consumo medio per cápita de cerveza en Múnich durante la Oktoberfest, no se puede.

elpiscolabis-octoberfest-924x530
Si no estás muy motivado, hoy no es un buen día para intentar moderar el consumo de alcohol.

Fallar es humano. Por supuesto. Pero tampoco falles mucho, no es bueno ser demasiado humano, con un poco basta. Si quieres dejar de fumar, fallar 15 veces al día puede indicar que no vas por buen camino. Si te llaman del gimnasio diciendo que te echan de menos, resulta que te decides a volver, vas y no conoces a nadie de recepción, ni monitores, ni personal de limpieza, y donde ante estaba el vestuario ahora hay una sala de spinning, es señal de que te falta constancia, que fallas demasiado. Fallar cada día después de cenar con el chocolate y las galletas, tampoco creo que sea del todo bueno.

Buscar apoyos: grupos de soporte, amigos, familia, y otros apoyos en la comunidad. No confiar demasiado en colegas del club de cannabis, amigos de la oscura y misteriosa noche, nuestra querida suegra, o el camarero que nos sirve el enésimo whisky.

El “quiero sentirme mejor” tiene más fuerza que el “quiero mejorar mi imagen”. Pero a veces se junta una cosa con la otra. ¿Te acuerdas de aquella chaqueta molona que el año pasado aún te entraba y que este año te hace parecer apretado como una sobrasada de Mallorca? Es una clara señal de que para no sentirte oprimido, para estar menos “embutido” en tu querida chaqueta molona, debes mejorar tu imagen y adelgazar un poco.


Hace falta una estrategia para superar los momentos difíciles. ¿Cómo vencer la pereza de salir a entrenar vs quedarme en la cama como un oso en hibernación? ¿Cómo no permanecer despachurrada en el sofá viendo en Late motiv a Buenafuente y Berto Romero partiéndote de risa y pasar a revisar durante 3 horas seguidas todos sus vídeos? ¿Cómo conformarse con una ensalada de berros, aguacate y atún al natural cuando nos comeríamos un sandwich mixto con mayonesa acompañado de nachos con salsa de queso? Hay que pensar en la manera vencer a la tentación y no pasar al lado oscuro de la vida.

Sentirse bien al hacer ejercicio, al dejar el tabaco o al perder michelines, se percibe a medio plazo. Disfrutar de una sesión de sofing (sin levantar el culo del asiento) viendo “The Walking Dead”, fumarse un cigarrillo después de practicar sexo sucio y decir obscenidades simultáneamente, o comerse un bocadillo de panceta con pimientos fritos acompañado de una jarra de cerveza, mínimo de 1/2 litro, se percibe a corto plazo. Eso de ser gente sana, hay que currárselo. Nadie dijo que fuera fácil. Venga, tú lo vales, ¿a qué esperas?


walkingdead-elpiscolabis
Creo que esta gente necesita de un urgente cambio de hábitos.

Para escribir estas sandeces y majaderías me he basado en los sabios y eficaces consejos dados por el Dr. Paco Camarelles en el post Propositos saludables para el 2017, del Grupo de educación sanitaria y promoción de la salud, PAPPS. El texto que menciono es muy serio y útil para aquel que necesite y quiera un cambio en su estilo de vida.

Incluso la salud, cosa seria, necesita de unas risas. Y si no nos reímos de nosotros mismos, mal vamos.

En el deporte “sí hay dolor”: lo que pasa es que lo toleramos mejor

El dolor en la practica deportiva está muy presente. Y no solo actúa como aviso ante un daño que se haya producido en nuestro cuerpo. Nos marca los límites, préviamente al posible daño. 

6f21d8cd50ae5be5
El dolor en la zona lumbar es bastante recurrente entre las personas que corren.

El entrenamiento consiste en exigir un poco más de lo que el cuerpo daría de un forma más cómoda, para así conseguir mejorar en nuestro rendimiento. En pocas palabras, y usando un término muy en boga últimamente, debemos salir de  la “zona de confort” física. Y muchas veces, atravesar esa linea genera dolor. Es dolor va de la mano del deporte.

Arturo Goicochea nos habla de dolor, desde una concepción no demasiado convencional, pero si desde la ciencia, desde la razón. Es neurólogo y especialista en migraña y otros problemas donde el dolor llega a ser incapacitante.

Según explica Arturo, el dolor es un contenido de consciencia del organismo. La referencia que tenemos del dolor es lo que sentimos. Y todo lo que sentimos proviene de una decisión de nuestra red neuronal. Todo tiene una intencionalidad o una propuesta en relación a la conducta.

El dolor se nos proyecta cuando valoramos una situación de amenaza a la integridad física de los tejidos. Es la manera con la que el organismo se comunica con el individuo, con el yo (sea lo que sea el yo) en el ámbito de la consciencia. El dolor es el diálogo que se establece entre cuerpo y yo para informar de que algo no va bien.

Una quemadura, un traumatismo, un golpe, genera dolor para informarnos de que hay daños en nuestro cuerpo. El dolor se proyecta a la conciencia para indicar una incidencia.

No necesariamente el mensaje de la amenaza corresponde a una situación consumada. Otras veces es indicativo de aviso, de “bandera amarilla”. Algo va a suceder. En esos casos, el dolor dura lo que dura la exposición al agente peligroso. Si el agente desaparece, también deseparece el dolor.

El dolor puede responder a una evaluación probabilística (imaginada), de que puede haber una amenaza en un lugar determinado, sin que en ese momento se esté dando ninguna situación de peligro real. Es una proyección probabilista a un miedo: es un dolor especulativo. El cerebro es un órgano matemático: hace cálculo de probabilidades constantemente. En base a la información que recibe al instante, a la experiencia (memoria), a la observación del entorno, etc, hace cálculos y toma decisiones.

Todavía hay mucho que aprender sober el dolor, y quizás los deportistas, podamos aportar nuestra experiencia en el manejo de esta sensación. Hay que tener en cuenta que en casos extremos, el dolor puede condicionar mucho la vida de las personas que lo sufren.


Arturo, el dolor en el deporte está muy presente. ¿Qué tiene un deportista que le vuelve más tolerante al dolor?

El general, un deportista es más tolerante al esfuerzo físico, pero no al dolor. El dolor marca los límites: de la zona de seguridad biológica a la zona de incertidumbre y más allá, a la de peligro de daño.

El organismo va construyendo sus límites de seguridad. A medida que vamos introduciendo en nuestro organismo un ejercicio regular e intenso, éste se va adaptando a la exigencia. El límite de seguridad para que no se dañe el músculo, el aparato cardiovascular, el metabolismo energético, la respiración, etc…

El dolor que el cerebro proyecta por la función muscular tiene bastante margen de seguridad. Esto quiere decir que el dolor no aparece justo en el límite a partir del cual es muy probable la lesión o destrucción del su tejido: aparece antes.

El cerebro es capaz de modificar ese margen de seguridad que marca la sensación de dolor en función del contexto. El objetivo del ejercicio físico, del deporte, puede apagar el dolor para permitir la consecución de ese objetivo. Eso puede ser peligroso, te puede colocar en una situación de alto riesgo para hacerte daño.

Si estás huyendo de un peligro mortal, apagar ese dolor te va a posibilitar seguir corriendo, aún a expensas de poder generarse un daño muscular. Las probabilidades de morir disminuyen pero aumentan las de lesión. Mejor lesionarse que ser devorado por un depredador.

Si el deportista percibe claramente la sensación de dolor y persiste en su empeño de seguir con la actividad para conseguir su objetivo, puede llegar a producirse una rabdiomiolisis, producto de la rotura de fibras musculares. Las sutancias generadas ene ese proceso pueden llegara a dañar el riñón. No siempre el deportista puede conocer exactamente cuando está peligro de rotura muscular. No es difcil cruzar la linea. Es un tema muy complejo. El querer ir siempre un poco más allá entraña ciertos peligros para la integridad de nuestro organismo.

4471256149_f5147779f0_b-1


Arturo, en los deportes de resistencia y utrarresistencia hay momentos de dolor intenso. La sobrecarga articular o muscular, la fatiga central, la deshidratación, etc…, generan o inducen dolor. A mismo nivel de esfuerzo, hay momentos que te vienes abajo y hay momentos que te vienes arriba, ¿por qué sucede esto?

La biología no es lineal. Es muy compleja en su funcionamiento. En una situación de esfuerzo intenso, a un deportista corriendo en un tapiz rodante, decayendo en su rendimiento y ya estando al límite de sus fuerzas, se le da un preparado de carbohidratos. Lo escupe casi de inmediato pero recupera su nivel de rendimiento habitual. ¿Hay una vía metabólica desconocida que se activa en ese momento? ¿Cuánto le durará? La evidencia apunta a que el efecto placebo es muy eficaz, sin duda alguna.

Cuando en una carrera, la posición de un corredor es buena, el dolor está mejor modulado y el límite de éste será más alto que en un corredor que está en una mala posición. No solo es el músculo y el metabolismo el que puede marcar el rendimiento deportivo. La valoración que hace el cerebro de una situación condiciona el rendimiento físico.

Hay deportistas que lo hacen de forma intuitiva. Y hay técnicas cognitivo-conductuales que pueden ayudar a los deportistas a mejorar en este tema. Para eso está la psicología del deporte.


Arturo, ¿qué puede aportar la actividad física al dolor crónico: artrosis, fibromialgia, migraña, etc…?

A mi el gimnasio, el realizar acciones repetitivas, no me gusta en absoluto. Lo que tiene que hacer la persona es tener un día a día que incluya la actividad física, moverse con más o menos intensidad, pero moverse (caminar, subir escaleras, realizar tareas físicas, etc…).

Las personas que conviven con un dolor crónico deben conseguir que el cerebro evalúe esa actividad física como no peligrosa. Por lo menos deben conseguir que el cerebro les “deje en paz” cuando estan practicando esa actividad física.

Al final siempre surge el término clave: la evaluación. La valoración que hace el cerebro de una acción determinada: quë grado de peligrosidad atribuye a esa acción. El cerebro es un órgano emocionalmente exagerado, y hay que protegerse frente a dinámicas exageradas. El cerebro le da mucha más importancia a los valores de incertidumbre que a los de éxito social o personal.

Lo más positivo ante la vuelta a la actividad física de una persona con dolor crónico es la valoración positiva ante la recuperación funcional. Hay que recuperar la autoestima somática. No solo por parte del propio individuo: la colectividad (familia, amigos, etc…) también tiene que verlo así. Esa es la clave en la lucha contra el dolor crónico.

Si queréis saber más sobre el dolor, podéis leer la entrevista que le hice a Arturo Goicochea en elPiscolabis.

¡Salud y piernas!