¿Cómo me he podido perder todo esto?

Se trata de sensaciones y pensamientos simples que me han surgido al volver a correr por la montaña, después de nosecuantos meses de parón. Saborear de nuevo aquello que tanto nos gusta es una auténtica delicia.


 

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Me he perdido todo esto

El olor a tomillo, romero y resina de pino.

La inseguridad de correr sobre el suelo mojado y resbaladizo, y como de la tierra, al humedecerse con la lluvia, emana el penetrante petricor.

La dureza de la piedra bajo los pies al recorrer un tramo rocoso y las suaves caricias del lecho de hojas caídas al correr por el bosque caduco.

Cómo cada pisada es absolutamente diferente a la anterior y cada zancada la aplico de forma distinta, en el tiempo y en el espacio.

Cómo mis piernas se adaptan al terreno, se cargan los gemelos en la subida y los cuadriceps en la bajada.

Cómo pierdo el aliento en los tramos duros y lo recupero en los fáciles, me explota el corazón en las grandes pendientes y se relaja en las bajadas suaves.

Cómo se reseca el gaznate cuando el sol aprieta y el agua escasea. Cuando los labios se vuelven cuero y la lengua papel de lija ¡que gustoso y reparador es un buen trago de agua!

Cómo el polvo del camino acartona la piel de cuerpo sudado al adherirse a él.

Cómo el frío me agarrota los músculos y el calor del esfuerzo los pone a tono.

El cambio del paisaje de la mañana a la tarde, de un dia a otro, del otoño al invierno.

Cómo se agota la energía y al comer algo recupero las fuerzas perdidas.

Al correr en grupo, la compañía de los amigos y al correr en solitario, la debilidad del individuo. Al correr en grupo anhelo correr en solitario. Y al correr en solitario, hecho en falta la compañía. Incoherente e inadaptado que es uno.

Sin más, paso de un pensamiento a otro. A veces me obsesiono con ideas recurrentes.

Una mayor perspectiva sobre los problemas que me abruman. O simplemente, me olvido de ellos.

Cómo mi mente consciente se minimiza al adquirir máximo protagonismo el instinto de corredor.

Cómo desde una cima la vista se pierde en el horizonte y como cierra mi universo al mirarla desde el fondo del valle.

Una recarga infinita de fuerza transmitida por la naturaleza.

Lo frágil y vulnerable que soy cuando, en la montaña, me despojo de tantas cosas inútiles.

La gran ficción en que vivimos cuando tenemos 4G o wifi y lo realmente bello que es el mundo cuando no tenemos cobertura.

El dolor buscado, el placer sentido. ¿Masoquismo?

Humildad en la subida, arrogancia en el llano y serenidad en la bajada.

Alegría y complicidad cuando veo a alguien como yo, trotando por esos montes de Dios.

Inestabilidad en los cantos sueltos y seguridad en una áspera losa de piedra bajo los pies. En una mala pisada, el crujir de una rodilla o de mi tobillo de cristal.

Reducir el mundo a aquello esencial que tengo bajo los pies y a mi alrededor, concentrado en la pisada y en la frecuencia de la respiración.

Deseos de que empiece la bajada en los duros tramos de subida y de que empiece la subida al llevar media hora de bajada. No me aclaro.

Llámame incoherente, que lo soy un rato largo. Me duelen los pies y las piernas. Estoy cansado. Pero me siento bien. Me recupero y sigo.

Correr “Campo a través”

Gastronomía vanguardista, teatro de riesgo y correr por montaña tienen mucho en común. Las tres actividades responden a una búsqueda, a una cuasi obsesión por ir al límite, por ir más allá de lo convencional.

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Pep Gatell y Andoni Luis Aduriz en el Festival de San Sebastian. Culinary Zinema (2011). Foto de Iñaki Pardo

 

 

Andoni Luis Aduriz ha creado Mugaritz, una de las propuestas gastronómicas más interesantes de nuestro país. Pep Gatell es uno de los creadores de La Fura dels Baus, una de las propuestas teatrales más arriesgadas de la actualidad. Juntos, como no podía ser de otra manera, nos proponen un documento audiovisual en el que se explica el trayecto seguido desde un sueño a la realidad. “Campo a través” es un documental que analiza el trabajo de la creación gastronómica, que bebe del riesgo y la transgresión, y se alimenta de picar mucha piedra.



 

“La Fura dels Baus es un esfuerzo de grupo. Somos un colectivo que se representa a sí mismo, sin intermediarios, que habla de lo que le preocupa y de lo que sueña. Siempre hemos ido “Campo a través”, sin saber muy bien lo que pasaría. No teníamos nada que perder. Nuestro ADN sigue funcionando igual, buscando nuevas perspectivas que nos seduzcan y que nos diviertan. Puede que al principio solo lo veamos nosotros, pero a medida que vas limpiando la hierba, más gente puede entenderlo, comprendernos y al final disfrutarnos”, dice Pep Gatell.

Andoni es de la opinión que satisfacción y sufrimiento van de la mano. La experiencia que tendrán los “cómplices del otro lado” (los clientes de Mugaritz) dependerá de las expectativas previas.

“Las experiencias que no son corrientes y te exigen, amplifican lo que tienes para dar. Si eres una persona creativa, obtienes creatividad; si eres positiva, alegría. Pero si eres una persona escéptica, te damos todos los motivos para que te vayas más aferrado a tu visión”, dice Andoni.


 

El estilo de vida de los creadores de “Campo a través”: Pep Gatell y Andoni Luis Aduriz

Para Pep, el trabajo se antepone delante de todo. Los viajes modifican los biorritmos y te hacen dormir de día y trabajar de noche. Las diferentes culturas y sus costumbres nos alteran el ritmo vital. Comer a las 12h y cenar a las 18h. Un estilo de vida cambiante y adaptable en donde los retos del trabajo imponen una discontinuidad cotidiana.

Para Andoni, al propio trabajo se suma la condición de ser padre, lo que le resta mucho tiempo para sí mismo. Aún así, intenta correr un poco cada día o andar un rato si está de viaje.

Andoni nos explica su rutina diaria:

“Hoy me he levantado a las 7h, me he tomado un café y he salido a correr hasta las 7:50h. Me he duchado y he desayunado con mi familia. Me he puesto a escribir durante una hora y me he ido a Mugaritz. A partir de llegar al restaurante, puede pasar de todo. Cada día es una aventura”.


 

Correr por la montaña es como ir de caza a los confines de nuestro territorio, para abatir esa presa que después nos acabaremos comiendo y que nos permitirá sobrevivir, a nosotros y a nuestro grupo. ¿Os pasa algo parecido, buscáis, abatís la presa y la compartís?

Pep Gatell explica que La Fura está formada por seís depredadores que están siempre de caza, por lo que siempre hay alguien que trae algo nuevo de fuera. Es un grupo completamente centrífugo en donde la fuerza sale hacia fuera, a la búsqueda de nueva sangre que les contamine, que les haga más grandes. Las piezas cazadas, casi siempre con mucho talento, son compartidas y usadas para ofrecer nuevos festines a nuestro público.

Andoni Luis responde:

“Obviamente, desde un punto metafórico, sí. Buscamos, perseguimos y abatimos ideas y conceptos que después compartimos con nuestros cómplices, que son los comensales”.


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Ir al límite: en gastronomía, en teatro, en deporte

“Como ocurre con todo lo que sucede en esta vida, hay personas que entienden y valoran el esfuerzo y personas que piensan ¿para qué hacen eso? Seguro que ocurre también con los corredores de montaña, que en muchos casos se sentirán incomprendidos. Pero es humano explorar los límites y tratar de explicar a nuestros semejantes que “forzar las costuras” es un reto tan sacrificado y doloroso como gratificante. Superarnos nos hace mantenernos jóvenes”. Andoni entiende así lo qué es ir “al límite”.

Pep dice que en su trabajo, “ir al límite” es la única fórmula, puesto que siempre debe hacerse bien o mejor, más rápido y cada vez más barato. Pero si se siguen sólo estos postulados el arte pierde su sentido. Por lo tanto, solo hay una formula que consiga aferrar el arte cumpliendo con todos esos requisitos: con sacrificio, con la voluntad de conseguirlo a pesar de todo y de todos. Si hemos sobrevivido en el mundo cultural en España más de 36 años es gracias a esa fórmula y a ninguna otra. Campo a través y huida hacia delante.


 

¿Alimento o comida preferida?

Pep. El melón, por la mañana. Y los platos de cuchara: un buen cocido, lentejas o garbanzos. Andoni. Me gusta la diversidad y sentir que las estaciones y los productos entran y salen de nuestra cocina. Tengo la suerte de que me gusta casi todo y también viajar, así que cuando estoy fuera del País Vasco, mi cabeza desea probar lo que la cultura local tiene para darme.

¿Cuál es el mejor momento para tomarse una cerveza o un vino?

Pep. La hora del vermouth, o después de la cena sin nada que hacer a la mañana siguiente. Andoni. Cuando me apetece, sean las doce del mediodía o las dos de la mañana, coma solo o en compañía, sin formalismos.

¿Una película u obra de teatro?

Pep. Película: “Blade Runner” y obra de teatro: “Macbeth”. Andoni. Película: el documental “Campo a través“, lo último de Mugaritz, no dejará indiferente a nadie. :)

¿Un libro? 

Pep. “Los descubridores”, de Daniel J. Boorstin. Andoni. ”Cocinar, comer, convivir”, brutal!!, de Andoni Luis Aduriz y Daniel Innerarity (filósofo).

¿Una canción?

Pep. “Stairway to Heaven”, de Led Zeppelin. Andoni. “Conciencia intranquila”, de La 33.


Si quieres leer la entrevista completa, la encontrarás en elPiscolabis.

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Una visión biológica sobre correr y comer

Un biologo puede aportar mucho conocimiento al correr y al comer. Nuestra especie Homo sapiens se ha adaptado muy bien a correr en modo resistencia, y nuestra dieta cumple con unas determinadas características para definirse como onmínovora. Si tienes curiosidad por estos temas, en estas lineas Juan Ignacio Pérez nos aporta luces sobre las sombras. Conocer para disfrutar.

Juan Ignacio Pérez es catedrático de Fisiología Animal en la Universidad del País Vasco, y se ocupa de la Cátedra de Cultura Científica de dicha universidad. Le encanta divulgar y lo hace periodicamente a través de Zoo Logik, en Naukas. Esta vez divulgará ciencia en Runner’s World, a través del blog “Salud y piernas“.

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¿Qué es eso de correr?. ¿Por qué, para qué corremos?. Arte rupestre khoisan (foto obtenida de internet)

 

¿Por qué gusta tanto correr por la montaña?

A mi no me gusta correr. Pero supongo que para la gente que le gusta, poder correr y hacerlo por el monte tiene un efecto sinérgico. No creo que tenga nada que ver con nuestro pasado.

Es más “desafiante” un entorno natural, atrae más a la gente que busca emociones fuertes o grandes retos. Correr por la montaña tiene una exigencia física mayor. Y es más agradable para la vista, el oído, el olfato, para los sentidos en general: la naturaleza aporta la parte más estética y emocional al llenarnos de sensaciones positivas.

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Correr por montaña: un producto del hombre moderno. (syp)

El ser humano más primitivo no corría por el monte como modo de vida. El tipo de adaptaciones físicas y metabólicas que se han desarrollado en el hombre para correr surgieron en la sabana africana, en unas condiciones de temperatura y humedad ambiental muy concretas, en un terreno llano y bastante despejado de vegetación arbórea. Nada que ver con correr por la montaña.

La anatomía de la gente que es delgada está muy bien configurada para correr por la sabana. Sólo hay que ver a un khoisán (video).



Los etíopes y keniatas que están en la élite del atletismo de fondo obedecen a ese modelo corporal, configurado para correr grandes distancias.

Correr por la montaña es una incorporación del hombre moderno, hecha hace pocos años. En el transcurso de la historia de la humanidad, el hombre no ha corrido por montaña, o en todo caso, lo ha hecho poco. En el bosque es muy difícil poder correr. La vegetación es muy tupida (bosque y bajo bosque). En estas últimas siglos, la montaña se ha deforestado mucho, ha perdido mucha masa arbórea a favor de la agricultura y de pastos para la ganadería. Otra cosa es correr por caminos o pistas forestales, como se hace ahora, y no por una montaña poco o nada intervenida y transformada por el hombre.


 

¿Correr es una moda?

Es más que una moda. Tiene que ver con una determinada concepción de la salud, o del llamado estilo de vida saludable. Se piensa que practicar el running, que no es otra cosa que un determinado tipo de ejercicio físico, es saludable. Aunque yo no creo que sea cierto del todo, pues correr lleva asociado una serie de problemas de tipo traumatológico, entre otros. Creo que es mucho más sano andar. Personalmente camino todos los días: me levanto a las 5:45 h y a las 6:30 h ya estoy caminando, durante unos 75 minutos. A esas horas veo a mucha gente correr por las calles. La idea de los corredores es que su actividad es muy sana. Correr con frecuencia implica tener un gasto calórico importante y poder comer más, manteniendo un peso corporal correcto. Correr, a quien le guste hacerlo, le aporta placer a la vida. Creo que incluso más que el hecho de ir a un gimnasio, a un recinto cerrado lleno de máquinas.

Por otro lado está el soporte que da la administración pública al hecho de correr. En las carreras populares, o en el diseño y marcaje de circuitos para correr, siempre suele haber una colaboración o soporte institucional, en mayor o menor grado. Por ejemplo, en el recorrido que suelo hacer para caminar, estos tres últimos fines de semana han habido 2 carreras de resistencia y una triatlón. Sinceramente, creo que a los ayuntamientos les da muy buena imagen, haciendo una inversión mínima (dar apoyo a la organización, facilitando asistencia sanitaria, el marcaje de un circuito, algún elemento de seguridad ciudadana, y poca cosa más).

Los actos culturales, tales como una buena exposición de arte, son mucho más caros y su impacto y “retorno” es mucho menor.

Hay una confluencia de intereses, puesto que las entidades públicas están interesadas en organizar eventos deportivos, y las marcas de material deportivo, dietética, bebidas u otras, aprovechan dichos eventos para promocionar sus productos.

Yo tengo un gran problema. Cuando me voy a comprar unas zapatillas para caminar, no sé cuales elegir, dada la infinita variedad que existe. Para los corredores creo que aún hay más variedad.


 

¿Dónde está el límite fisiológico de correr?

Pues no lo sé. Con una alimentación adecuada, un nivel de hidratación bueno y reponiendo las sales que se van perdiendo, se puede correr muchísimo. No me atrevo a dar una cifra de horas o kilómetros. No creo que se haya medido. Seguro que en libro “Guiness” hay un récord de distancia recorrida, que seguro no es el máximo que puede correr un ser humano.

Hay observaciones hechas con perros de trineo que demuestran que en las condiciones más duras y difíciles, si la alimentación era la adecuada, los animales se crecían y eran capaces de dar un rendimiento físico increíble. Sustituyendo horas de sueño por horas de carrera. Los propios mushers se quedaban sorprendidos.

Evidentemente se producen daños en los tejidos y las células, debido a un mantenido sofreesfuerzo. Pero eso no pasa factura en el transcurso de la carrera, aunque sí posteriormente.

En personas que tengan una mayor densidad de fibras musculares largas y rojas (apropiadas para la resistencia) que de fibras cortas y blancas (apropiadas para la fuerza) hay mecanismos biológicos, (metabólicos e incluso mecánicos) que favorecen correr langas distancias y muchas horas. Después está el tema psicológico: hay personas con una capacidad de resistencia increible.


Cuando corremos, ¿huimos o buscamos algo?

En la carrera rápida, en el sprint, se huye. Ante un depredador hay que ser rápido y fuerte. De nada sirve aguantar 2 horas corriendo si no evitas un primer zarpazo siendo rápido y echando a correr hasta subirte al árbol más cercano.

En la carrera de resistencia se busca. Se persigue a la presa durante largas distancias y muchas horas, hasta que cae extenuada o abatida por las piedras y palos, o las flechas y lanzas.


 

El flow

Es lógico pensar que se pueda producir el flow. Te hace menos consciente del cansancio y te permite correr durante más tiempo. Es una especie de desconexión, inconsciente y automática.


 

Correr en grupo

Aporta protección y compañía. Hay gente que es capaz de mantener una charla mientras corre. También es una forma de “forzar” más la máquina. Si te sientes flojo, el grupo tira de ti. O si te sientes muy fuerte, el grupo te retiene. Te marca la media.


 

¿Qué ha sido más importante para la evolución del ser humano, el correr o el caminar?

El tipo de carrera que entendemos hoy en día quizás no era la más frecuente en el pasado. Probablemente, en el pasado era más frecuente una mezcla entre el correr y el caminar actual. De hecho, la velocidad óptima de carrera, aquella en la que hay una máxima eficacia energética por unidad de tiempo, está solo un poco por encima de la velocidad óptima de caminar. Estamos hablando de 6 a 8 km/hora. Más que carrera, es una especie de trote. La gente que más resiste está en este rango de velocidad.

El deporte se puede entender como un juego. Y al ser humano nos gusta jugar, no solo como forma de aprendizaje, sino como distracción o actividad lúdica. ¿puede que por eso también engancha tanto el correr?

A mi me gusta jugar con los amigos a la petanca, al ajedrez o hacer sudokus. Correr nunca me ha divertido. No tengo claro que correr en sí mismo sea tan divertido. De hecho los niños no corren por correr, corren para perseguirse, corren para dar patadas a un balón, corren para llegar antes que otros. No conozco a ningún niño que se lo pase bien corriendo y ya está. Correr es el medio para conseguir algo, no es el fin del juego. En los adultos que corren el factor juego no lo veo tan claro.

Lo mismo pasa con el caminar. A los niños no les gusta caminar por caminar. ¿Pasear, eso es lo más aburrido del mundo? ¿Qué padre no ha llevado a sus hijos de excursión sin oír quejas e improperios en algún momento? Otra cosa es si se va en grupo, con otros niños. Caminar es el medio, no es el fin. Los adultos sí que disfrutan en el desarrollo de la propia actividad de correr. Los niños no.


 

¿Qué opinas de la paleodieta?

No tiene ni pies ni cabeza.

Primero: no se sabe exactamente lo que se comía en aquella época. Todo son conjeturas. Se comía lo que se podía, lo que se encontraba, sea lo que fuere. Somos omnívoros.

Segundo: 150.000 años después nos hemos adaptado a comer cereales refinados, y a pesar de los problemas que puede producir esto (diabetes, obesidad, etc…), hemos desarrollado adaptaciones específicas para esto. Biológicamente hemos cambiado, no podemos pretender ser iguales a nuestros antepasados de hace 150.000 años.

Muchos de nosotros somos capaces de digerir la leche (yo no, dice Juan Ignacio). A esas personas es absurdo que se les plantee eliminar la leche de su dieta. Los postulados de esta dieta, de sus defensores, ignoran (o quieren ignorar) que la evolución sigue actuando, no se ha detenido. No podemos prescindir de ese hecho.

El tiempo en el que hemos estado “expuestos” a esos nuevos alimentos, aunque haya sido pequeño comparado con todo el tiempo evolutivo del género Homo, ha sido suficiente para inducir adaptaciones en nuestro organismo.

Si tengo triple o cuádruple dotación de gen alfa-amilasa salival que un antepasado mío, es por alguna cosa. Lo mismo ocurre con la persistencia de la segregación de lactasa (enzima digestivo que hidroliza la lactosa) en la edad adulta. Son adaptaciones a la dieta.

Un khoisán no come pan todos los días, pero sí tubérculos.


 

La mejor dieta para todos

El concepto de alimentación o dieta saludable y los mensajes que se lanzan deben ajustarse más al individuo.

La adaptación de los inuits a una dieta fundamentada en consumo de carne y pescado (proteína y grasa animal de origen marino) aprovechar el omega-3 es una capacidad que se hizo hace, aproximadamente 15.000 años.

Hay poblaciones en Melanesia que tienen una clara tendencia a la diabetes. Ese hecho se asocia a que en sus largas migraciones a través del océano, solo sobrevivían los individuos con un metabolismo más ahorrativo, que eran os que podían reproducirse y tener descendencia. Esos han sido los genes que han prevalecido. Lo mismo sucede en algunas poblaciones de índios de norteámerica de costumbres nómadas: los individuos más capacitados para soportar hambre eran los que sobrevivían y se reproducción. Esa ventaja evolutiva es ahora, en una época de fácil acceso a los alimentos, una desventaja.

Cada civilización humana ha desarrollado una capacidad diferente para procesar alimento. Y las civilizaciones han aparecido muy posteriormente al establecimiento de la especie humana como tal, y en período de tiempo relativamente corto.

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Khoisan: un grupo humano en el que el correr es más que salud o deporte. (foto obtenida de Internet)

Los estándares de alimentación, para hacer recomendaciones generales a la población, en general no me parecen razonables. Tanto cereal refinado en la base no es adecuado para el conjunto de la población mundial. Por sentido común (biológicamente hablando) considero que ignorar la gran variabilidad que existe entre los individuos o las diferentes poblaciones que conformamos la especie humana, es un gran error.

Por cultura se entiende la capacidad de transmisión horizontal de la información. La cultura humana influye y condiciona las adaptaciones, y forma parte de los procesos biológicos de transformación. Este fenómeno, en otras especies animales también ocurre, pero sin tener la trascendencia que tiene en la nuestra. Somos la especie más cultural de este planeta. Pero no la única: aves, cetáceos, primates, etc…, también son culturales, pero sin afectar a su dieta. En nuestro caso sí.


 

El hombre, ¿es más carnívoro o herbívoro?

Por definición es omnívoro, pero si bajo tortura me obligaran a tener que definirme por una de las dos dietas, diría que tiende más a ser carnívoro. La incorporación de la carne (proteína y grasa) en la dieta ha sido fundamental en el desarrollo de nuestra especie. Es muy difícil que una dieta sólo basada en vegetales fuera capaz de propiciar suficiente energía y nutrientes para que un grupo humano sobreviviera. La recolección no era suficiente. La caza ha sido esencial, y la recolección no tanto. Eso sí, los vegetales han cobrado más importancia en nuestra dieta a partir del desarrollo de la agricultura; de eso hace solo unos 8.000 años.

El desarrollo de nuestro encéfalo ha necesitado de muchas calorías. a partir de la recolección es muy poco probable que las hubiéramos conseguido.

Otro punto a tener en cuenta es observar nuestro aparato digestivo. Es relativamente pequeño, el más pequeño de entre los primates. Si hubiéramos sido originalmente vegetarianos, hubiéramos desarrollado un aparato digestivo mucho mayor, y hubiéramos necesitado mucha más energía para el aprovechamiento de dicha dieta. Anatómicamente seríamos muy diferentes, nuestra tripa sería mucho más grande. Los corredores muy corredores, si hubiérmos sido exclusivamente vegetarianos, puede que nos acercáramos más al prototipo del fofisano que al de khoisán.

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¿Un runner fofisano vegetariano? No sé si este personaje imaginario seguía una dieta estrictamente vegetariana, pero por su voluminoso vientre, probablemente sí. (imagen obtenida en Internet)

Los vegetarianos se benefician del hecho de que existe comida procesada, mucho más fácil de digerir, y de la utilización de diferentes fuentes de obtención de alimentos. Estas condiciones eran imposibles de cumplir en los tiempos pretéritos de la especie humana. La carne es más energética y digerible que la mayoría de vegetales: eso marca la diferencia. Con un aparato digestivo muy grande no podríamos tener el encéfalo tan desarrollado.