La sombra de Cienfuegos

Fotografía cedida por Javier Pulpo
Fotografía cedida por Javier Pulpo

 Javier Cienfuegos (Montijo, 15.07.1990), el plusmarquista español de lanzamiento de martillo que ha revitalizado la especialidad en nuestro país, arrancó la actual temporada en Tenerife, dónde pasaba un mes en la casa de su novia. De regreso a Montijo, a su pueblo, con el otoño ya instalado en el calendario a finales del mes de octubre, el lanzador se puso en manos de una nutricionista, convencido por los grandes resultados que el saltador Eusebio Cáceres le contaba que había tenido desde que puso los focos en un tema tan básico como la alimentación.

 “No es que yo fuera un desastre comiendo, ni que hayamos hecho ninguna locura. Simplemente me ha ordenado. Ahora hemos ajustado un par de cosas y cuidamos mucho la alternancia de pescado, carne, fruta, etc… al tiempo que he asumido cinco comidas al día, tenga hambre o no. Es increíble, he perdido 15 kilos en este tiempo, y sin darme cuenta” nos cuenta el propio Cienfuegos.

 Los resultados son más que evidentes, y el pasado fin de semana, en el Campeonato de España de lanzamientos de invierno que se celebraba en su Montijo natal, convertido ya  en uno de los epicentros de los lanzamientos en nuestro país, pudimos ver a un nuevo Javier Cienfuegos muy cambiado físicamente.

 “Ahora peso 124 kilos. No los pesaba desde que me fui a la residencia Blume, hace 8 años, y la verdad es que estoy muy contento. Los entrenamientos van muy bien, y las sensaciones son magníficas. Con la misma intensidad se nota esa chispa, esa mayor velocidad, ese lastre menos que llevas, y van saliendo dos o tres metros más. Los niveles de fuerza los estoy manteniendo constantes, incluso alguno lo he subido, pero ahora, con 15 kilos menos, la potencia, la agilidad, es mucho mayor”.

 Todo un portento físico, Cienfuegos mide 1,93 metros y, siendo más alto, su peso se ajusta ahora más al de los principales lanzadores mundiales actuales. El campeón mundial Pawel Fajdek mide 1,86 metros y pesa entorno a los 120 kilos; mientras que el campeón olímpico Krisztian Pars mide 1,88 metros y se sitúa aproximadamente en 117 kilos. Otros ejemplos son el eslovaco Primoz Kozmus (1,88 metros y 106 kilos); el checo Lukas Melich (1,86 metros y 110 kilos); o Dilshed Nazarov (1,87 metros y 120 kilos). Mientras que el veterano italiano Nicola Vizzoni, plata en Sidney, finalista (entre otros) en Londres y Moscú, clava prácticamente el físico actual de Cienfuegos, con sus 1,93 metros de altura y entorno a los 125 kilos. “Todo es cuestión de los metros de más que puedas lanzar el martillo. Si con esto llego más lejos, todos contentos” afirma el lanzador español.

 Y los resultados, pese a un invierno en el que no ha podido estar al cien por cien al tener que parar de lanzar durante un mes por un corte en un dedo de la mano izquierda, no pueden invitar más al optimismo. Hasta este año, el lanzador extremeño había estado en 4 competiciones por encima de los 76 metros, en otras 5 por encima de los 75, y en otras 5 más por encima de los 74. Este año, exhibiendo tipo, ya ha pasado de los 74 metros en dos ocasiones (74.19 en febrero y 74.76 en marzo). Nunca con tanta regularidad en distancias tan altas a esta altura del año.

 “El objetivo es dar ya el salto y consolidarme definitivamente alrededor de los 75 metros que suelen dar el paso a las grandes finales internacionales. De momento este invierno nos queríamos acercar a mi récord de España (76.71 metros), y las cosas van por muy buen camino”.

 Cienfuegos, tranquilo, reflexivo, empezó la búsqueda de su propia sombra mucho antes. A los 16 años, siendo uno de los talentos más prometedores de nuestro país, emigró a Madrid, a la Residencia Blume, donde pasó 7 años pudiendo compaginar sus estudios y su crecimiento como atleta y persona en un Centro de Alto Rendimiento. Hasta que el año pasado decidió que era el momento de regresar a su gente, a su sitio, a su entrenador. A Antonio Fuentes, el hombre que está construyendo en Montijo una gran realidad desde el sueño del deporte base.

 “El año pasado fue más complicado. Volvía al pueblo, pero después de siete años fuera era otra persona distinta del chico que se había ido, y todo lleva un tiempo de adaptación” nos sigue contando el lanzador, convencido de los beneficios que le aportan la calidad de vida y la tranquilidad que encuentra en su casa, dónde está seguro que, si no ocurre nada grave, seguirá creciendo como atleta.

 “Antonio es mi padre deportivamente hablando, la persona que mejor me conoce. Y además era una baza esencial de este regreso: el reinicio, el regreso a la técnica como apuesta principal. Hay muchos lanzadores que aparentemente no son tan fuertes, ni tan rápidos, pero que consiguen lanzar muy bien. Y precisamente Antonio, con todo el trabajo de base que tiene, dónde la técnica es la principal prioridad, era el más indicado para regresar a ese punto. Para repasar cosas que quizás se me habían pasado por alto, que se me podían haber olvidado en el camino. Es como construir una casa, vamos a cimentar bien para luego seguir creciendo”.

 El regreso a casa de Cienfuegos supone una experiencia interesantísima para el deporte de nuestro país, representando a la perfección una de las figuras más básicas e imprescindibles del atletismo, la del entrenador de base y el grupo de atletas que es capaz de aglutinar a su alrededor con el referente del descubrimiento de toda una figura de nivel mundial. “Ahora todo el mundo viene a Montijo porque quieren lanzar” dice sonriente el extremeño, sabedor de la locura que están provocando en el pueblo, dónde aparte del trabajo de base que se está realizando, este invierno ya han organizado un Campeonato en Navidad que superó todas las expectativas y acaban de celebrar un Campeonato de España que ha sido todo un éxito, algo impensable hace solo unos años.

 “Antonio Fuentes representa esa figura tan básica y esencial que pasa tantas veces desapercibida. Esas personas que se llevan poco mérito para lo que de verdad hacen. Yo salí de aquí con 16 años, y Antonio tenía entonces solo tres pinceladas. No ha dejado de aprender ni de trabajar con la base. Ahora tiene siempre todas las nociones de por dónde pueden ir los tiros, y aquí hay un grupo enorme, con mucho trabajo detrás y de dónde van a ir saliendo muchísimas cosas”.

 Cienfuegos, en una disciplina tan técnica, tan complicada como es el lanzamiento de martillo dónde cada mínimo gesto se traduce en muchos centímetros, sigue perfeccionando cada giro, cada paso, cada detalle. Como un bailarín atrapado en una repetición continua dentro de un círculo. Y siempre en busca de ese metro de más.

 Este fin de semana se celebra en Leiria (Portugal) la Copa de Europa de Lanzamientos de invierno, y el lanzador viaja convencido de que va a poder acercarse más a su propio récord de España.

 Junto al evidente cambio físico, el plusmarquista nacional luce una poblada barba. “¿Más presencia? ¿Más carácter? ¿Para infundir un poco más de mala leche?” le preguntamos bromeando. Cienfuegos se ríe. “La barba es para que, cuando haga marca, cuando haga récord de España, me la corten directamente en la pista”.

Dossier RFEA Selección Española Copa de Europa de Lanzamientos de Invierno

Página Web Oficial Leiria 2015 (14 y 15 de marzo)

Fotografía cedida por Javier Pulpo
Fotografía cedida por Javier Pulpo

Competiciones de Javier Cienfuegos por encima de los 74 metros

74mCIENFUEGOS

Nota: Junto a Cienfuegos, en España, solo Moisés Campeny (27.05.1959) ha superado los 74 metros (75.42 el 23.02.2003, 74.14 el 27.04.2003 y 74.12 el 03.05.2003)

Fuentes Elaboración Tabla:

Lista española de todos los tiempos (marcas y atletas). Asociación Española de Estadísticos de Atletismo (AEEA)

Report 8/2015 Atletismo en España (RFEA)

Report 10/2015 Atletismo en España (RFEA)

Fotografía cedida por Javier Pulpo
Fotografía cedida por Javier Pulpo

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