La globalización de la jabalina

Keshorn Walcott, de Trinidad y Tobago. Campeón olímpico en Londres 2012.
Keshorn Walcott, de Trinidad y Tobago. Campeón olímpico en Londres 2012.

 

 Los orígenes del lanzamiento de jabalina, inspirados en la habilidad del hombre antiguo para utilizarlo como instrumento de guerra y de cacería, parten de la propia historia olímpica, donde formaba parte del pentatlón, la prueba por excelencia de los Juegos Olímpicos de la antigüedad. Ya en la era moderna, desde 1908 el lanzamiento de jabalina ha formado parte del calendario olímpico (en categoría femenina no se incorporó hasta Los Ángeles 1932).

 Dentro del atletismo moderno, el lanzamiento de jabalina es de las pocas disciplinas cuyos orígenes no se encuentran directamente en Gran Bretaña, siendo muy popular desde la segunda mitad del siglo XIX en países nórdicos como Suecia y Finlandia. De hecho, se atribuye a los suecos la primera utilización de la actual forma de lanzamiento.

 Sirva el análisis de esta disciplina en su categoría masculina dentro de los Juegos Olímpicos como ejemplo de la supremacía nórdica y Europea. De las 23 ediciones disputadas desde su inclusión en el programa olímpico en Londres 1908 hasta Pekín 2008, 12 victorias han correspondido a los países nórdicos (siete a Finlandia, tres a Suecia y tres a Noruega), seguidas de tres victorias de la extinta Unión Soviética, tres de la actual República Checa, dos de Alemania, y una de Hungría y los Estados Unidos.

 Pero lejos del mapa histórico de la especialidad, en las hermosas playas de Toco, en Trinidad y Tobago, Keshorn Walcott (02.04.1993)  aprendió a lanzar la jabalina. Hasta los 15 años practicó otros deportes como el críquet y el fútbol, pero sus primos lo llevaron a unas pruebas de lanzamientos, y la vida de este joven que quería dedicarse al atletismo pero que no valía para para el esprint, tan a contracorriente con el espíritu caribeño, cambió para siempre. Solo cinco años después se proclamaba campeón del mundo junior en Barcelona 2012, y al mes siguiente, en el imponente estadio de Londres, reescribió la historia al convertirse en el campeón olímpico más joven de una disciplina que, en la categoría de hombres, con la excepción del norteamericano Cyrus Young (que precisamente ganó el oro en Helsinki 1952), siempre había estado dominada por el continente europeo.

 A miles de kilómetros del Caribe, en la fábrica de corredores de fondo que es Kenia, un joven llamado Julius Yego (04.01.1989) perteneciente a la tribu de los Nandi, una pequeña comunidad de la etnia de los Kalenjin de donde han salido atletas tan reconocibles como Wilson Kipketer, Bernard Lagat o Henry Rono, se lanzaba a otro imposible. Desde niño, mientras ayudaba a cuidar el ganado, se fue aficionando a lanzar palos, cada vez más lejos, y mientras que el resto de niños soñaban con correr, su cabeza fue llenándose de unas ilusiones totalmente distintas y sin ninguna tradición en su país. En la escuela secundaria ya comenzó a destacar como improvisado lanzador, y tras ingresar en la policía de su país, su historia se ha convertido en uno de los mejores ejemplos de superación del atletismo actual, en un país dónde salvo contadas excepciones es imposible encontrar una jabalina reglamentaria, donde los gimnasios son una quimera y donde ante la falta de entrenadores y conocimientos, se convirtió en un autodidacta que fue mejorando su estilo viendo a través de internet vídeos de sus ídolos europeos (Zelezny, Pitkamaki, Thorkildsen…), lo que le ha servido para ganarse el apodo de “YouTube Man”.

 El camino de Yego ha sido fulgurante, con un incremento constante de su marca personal y por consiguiente, del récord nacional keniano. En 2010 fue bronce en los Campeonatos de África. En 2011 se proclamó campeón de los Juegos Africanos. En 2012 se convirtió en el primer africano en clasificarse para una final olímpica de jabalina. En 2013 fue cuarto en Campeonato del Mundo de Moscú, a un solo paso de las medallas. Y tras un 2014 de ajustes y toma de aire, en 2015 es el líder mundial del año, con un lanzamiento de 91,39 metros que le dio la victoria en la Diamond League de Birmingham y que le ha convertido en el noveno lanzador en el ránking mundial histórico, superando incluso la barrera de los 90 metros, algo que no veíamos desde hace seis años.

 Del extremo noreste del continente africano, durante 2014 llegaba otra de las enormes sorpresas de la jabalina actual, el egipcio Ihab Abdelrahman El Sayed (01.05.1989). De nuevo, proveniente de un país con nula tradición en esta disciplina, el egipcio obtuvo una beca de la IAAF para entrenar en Finlandia en 2008, pero la falta de apoyo financiero y los levantamientos sociales en su país hicieron que no pudiera continuar allí su formación. Su talento e ilusión le siguieron haciendo crecer, y en el mundial de Moscú logró una importante séptima posición que le volvió a abrir las puertas del país finlandés, desde donde el año pasado impresionó con una gran victoria en la Diamond League de Shanghai con 89,21 metros que dejaba claro que es uno de los jóvenes con mayor proyección del panorama actual.

 Todos ellos son un inmejorable ejemplo de la globalización que está produciéndose en el lanzamiento de jabalina. Y cuyas consecuencias más evidentes son el título olímpico del trinitense Walcott en 2012, el hecho de que el líder mundial de 2014 fuese el egipcio El Sayed con sus 89,21 metros, y el hecho de que el keniano Yego domina lo que llevamos de 2015 con su gran tiro de 91,39 metros, lo que abre un interesantísimo abanico de posibilidades a las puertas del Campeonato del Mundo de este verano en Pekín y de los Juegos Olímpicos de Río del año próximo.

 Además, aprovechando las ventajas del mundo globalizado del siglo XXI, lejos de tratarse de atletas avocados al aislamiento del que tuvieron que surgir, sí están pudiendo aprovechar todas las ventajas que tienen el resto de lanzadores de la élite mundial.

 Keshorn Walcott ya comparte representante con los finlandeses Tero Pitkamaki y Antti Ruuskanen (el también finlandés Tero Heiska), y entrena bajo la tutela del cubano Ismael López Mastrapa, quién ha estado a su lado desde sus inicios, lo que le permite aprovecharse de las instalaciones, los métodos y los conocimientos de la tradición atlética cubana en sus habituales concentraciones allí.

 Julius Yego, gracias a su progresión, consiguió una beca para ir a Kuortane (Finlandia), uno de los mejores centros de entrenamiento del mundo, donde Petteri Piironen, uno de los entrenadores más afamados de la escena internacional, se ha convertido en su mentor, con unos resultados que ya saltan a la vista.

 Y junto a Yego y Piironen, como ya hemos mencionado, también entrena en Kuortane el egipcio El Sayed, que además comparte representante con el keniano (el finlandés Jukka Harkonen), y a quién Piironen nunca ha regateado elogios: “Con mejoras en su entrenamiento, puede lanzar más de noventa metros. Su brazo es uno de los mejores que he visto en mi vida. Es grande, fuerte, rápido y tiene un don natural para lanzar”, como llegó a decir el año pasado el entrenador finlandés.

 En pocos sitios en el mundo se entiende mejor la jabalina que en Finlandia, que presume de ser uno de los países con mayor tradición atlética del mundo, siempre identificado con los “finlandeses voladores” que dominaron el fondo en los años veinte y con el lanzamiento de jabalina, considerado como prácticamente una religión en el país de los mil lagos.

 “No se trata tanto de ser fuerte, corpulento y usar la fuerza bruta, sino de tener flexibilidad en el movimiento y disponer de una energía potente”, decía el finlandés Tapio Korjus, ganador del oro olímpico en Seúl 1988 y entrenador después de muchos de los mejores lanzadores de su país. “Desde las victorias de Finlandia en las pruebas olímpicas de jabalina en los años veinte, todo se ha basado en alimentar el éxito con éxito, ya que cada generación de atletas ha legado sus conocimientos y técnicas a la siguiente. En el deporte también hay que tener fe en que se puede ganar, y ayuda seguir el  ejemplo de tus compatriotas”.

 En un escenario global en el que los africanos dominan el fondo y el mediofondo de forma inalcanzable, y dónde los caribeños y los americanos son prácticamente insuperables en las pruebas de velocidad y de mayor explosividad, la vieja Europa ha defendido su hueco en las pruebas consideradas como más técnicas, tal y como ocurre con los lanzamientos.

 Pero la globalización del siglo XXI sigue trayendo nuevos retos, y en un mundo interconectado, tal y como están demostrando Walcott, Yego y El Sayed, el talento, que no entiende de fronteras, puede surgir y crecer en cualquier lugar, añadiendo al tablero de juego el hecho de que los nuevos retos serán cada vez más mayúsculos, interculturales e interesantes.

Top 10 Ránking IAAF All-Time Lanzamiento de Jabalina

Top 10 All-Time

Evolución Mejor Marca Personal Anual de Keshorn Walcott (Gráfico web IAAF)

Keshorn Walcott

Evolución Mejor Marca Personal Anual de Julius Yego (Gráfico web IAAF)

Julius Yego

Evolución Mejor Marca Personal Anual de Abdelrahman El Sayed

(Gráfico web IAAF)

El Sayed

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