Estío

DibujoBragado

 Me gusta la tranquilidad de una tarde de verano. La sobremesa de los interminables campos a pleno sol, las pequeñas y vacías carreteras a la hora de la siesta, las calles del pueblo desiertas por el calor. El silencio que envuelve a la montaña a estas horas, como si el reloj se hubiese detenido.

 Me gusta esa pausa que se siente en pleno mes de agosto con más fuerza que en cualquier otra época del año.

 Y dentro de ese vacío y ausencia de ruido, hasta de internet, como si realmente el tiempo se hubiese olvidado de seguir su camino, como si se tratase siempre de perseguir una aventura más propia de otros tiempos, me asaltan las palabras que el mítico alpinista Walter Bonatti recoge en su libro “Montañas de una vida”: “Nos preguntamos qué sentido puede tener el alpinismo hoy en día. Todo aquello que expresa valores humanos, y por lo tanto también el alpinismo, debería merecer respeto. Sin embargo, no siempre es así porque, actualmente, en un mundo que parece cada vez más dispuesto a premiar a astutos y tramposos, a rendirse ante ladrones y corruptos, es difícil auspiciar virtudes como la honestidad, la coherencia, la responsabilidad, el compromiso y los gestos desinteresados del espíritu”.

 “¿Qué clase de columna es esta, si parece que usted siga de vacaciones?”, se estarán preguntando a estas alturas después de unas semanas de ausencia por este Territorio Beamon…

 Pero, como si se tratase también de una historia de otra época, no consigo quitarme de la cabeza a Chuso García Bragado y su ejemplo de silencio, humildad, sacrificio, competitividad, sufrimiento y alegría. Siempre mucho más lejos del lugar donde están todos los focos.

 Piensen en cualquiera de los atletas más grandes de la historia. En cualquiera que se les ocurra. Piensen en los atletas más longevos de la historia de los Mundiales (Susana Feitor, Virgilijus Alekna, Franka Dietzsch, Nicoleta Grasu…). Pues bien, ninguno de ellos ha desafiado tanto al paso del tiempo como García Bragado quién, con su participación en Pekín, ha completado su decimosegundo Campeonato del Mundo en 50 kilómetros marcha desde su maravilloso debut con victoria en Stuttgart 1993.

 En Pekín, el veterano marchador que en octubre cumplirá 46 años, acabó noveno, más allá de los límites de todo estudio fisiológico, a tan solo 43 segundos del octavo puesto que le hubiese dado el billete directo para uno Juegos Olímpicos de Río que, en todo caso, si las lesiones le respetan serán seguro los séptimos consecutivos en su cuenta particular, tras su debut en Barcelona 92. En total, sin calificativos para definirlo, Bragado acumula ya 70 pruebas de 50 kilómetros marcha, de las que ha finalizado 58 de ellas. Leyenda.

 Tras cruzar la meta en la capital china y tras un pequeño paso por la enfermería, las palabras del eterno capitán de la selección española, recogidas por Ignacio Mansilla a través de las redes sociales de la RFEA, bien pueden guardarse para recordarlas a cualquier joven que sueña con la próxima gran cita: “Iba con el canadiense sobre el puesto décimo, pero teníamos un chino por delante y no hemos podido cogerle. Se el motor que tengo y lo que puedo dar. Quizás me haya faltado un minuto más… Aunque la paliza no te la quita nadie, sigo disfrutando de la competición. Queda un año para Río, y vamos a ver si consigo entrenar bien y sin molestias para los Juegos. Creo que el próximo ciclo olímpico será para los jóvenes, pero yo voy a seguir paso a paso”.

 Y en plena tormenta (parece que nuestro deporte está condenado en este siglo XXI a vivir en la espera de un presunto rescate), leo repetidamente que Usain Bolt ha salvado al atletismo.

 Quizás podamos verlo desde el prisma contrario y pensar si, realmente, ha sido el villano Justin Gatlin quién lo ha salvado, dándonos a todos un motivo para creer que el bien siempre gana al mal y, sobre todo, dando a Bolt la posibilidad de seguir escribiendo su leyenda, pues sin el mejor rival posible enfrente, su nueva gesta nunca se hubiese escrito por los cronistas con letras tan mayúsculas como se ha hecho, a pesar de haberse producido en el peor momento que habíamos conocido del jamaicano, tras dos años alejado del más alto nivel.

 Pero lo que es seguro, tras el sobresaliente Campeonato del Mundo que hemos visto en Pekín en vísperas de unos nuevos Juegos Olímpicos, es que el atletismo escribe siempre su propia historia gracias a mitos como Bolt, pero sobre todo gracias a leyendas como David Rudisha, Ashton Eaton, Jessica Ennis-Hill, Genzebe Dibaba o Mo Farah, con sus récords, victorias y derrotas; gracias a maravillosas historias como la de Yulius Yego, Dafne Schippers, Yarisley Silva, Wayde Van Niekerk, o la de un chico como Taylor que se atreve a desafiar al mismísimo Jonathan Edwards; e incluso gracias a maldiciones como la que perece perseguir a Renaud Lavillenie quién, pese a haber superado el cielo de Bubka y ser el gran dominador de la pértiga en los últimos años, aún no ha conseguido proclamarse campeón del mundo.

 Y sobre todo, la historia del atletismo se seguirá escribiendo gracias a tipos tan excepcionales y extraordinarios como García Bragado quienes, lejos de estridencias, tan normales en apariencia, nos hacen sentir a cualquier persona como tú y como yo que, con ilusión y trabajo, siempre se puede seguir soñando.

 Nota: Historial deportivo Jesús Ángel García Bragado (RFEA)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *