Alba García: “Hasta que no me digan que es imposible y mi cuerpo no me lo demuestre, no voy a dejar de intentar volver a correr”

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Fotografía cedida por José Luís García (@Joslugajoseluis) y Alba García (@AlbaGarciaFdz)

 En 2002, Alba García (Avilés, 23.11.1983) compitió en aquel Campeonato del Mundo Junior de Kingston (Jamaica) en el que un jovencísimo Usain Bolt, con solo 15 años, asombró por primera vez al mundo. Alba terminó los 5.000 metros en el puesto 21, y con 18 años ya apuntaba como una de las más prometedoras fondistas españolas y europeas. Campeona de España en campo a través y en pista en categorías cadete, juvenil y junior, tras un gran verano de 2003 en el que batió el récord de España promesa de 3.000 metros obstáculos y fue décima en el Campeonato de Europa sub-23, Alba se marchó a estudiar un semestre a Estados Unidos, dónde pudo competir en la temporada universitaria de cross, y a la vuelta continuó acumulando victorias en los Campeonatos de España promesa de pista cubierta, de campo a través y al aire libre.

 Pero una extraña lesión cortó su progresión. “Realmente fue una tontería, un quiste que tenía en la rodilla y que, cuando me operaron, al mes y medio ya estaba corriendo – nos cuenta la propia Alba -. Pero lo malo fue que era una lesión más extraña, y hasta que dieron con lo que era pasó mucho tiempo, lo que hizo que todo 2005 estuviese sin competir, y después durante 2006 y 2007 fui arrastrando un montón de cosas”.

 Alba se volcó en terminar sus estudios de Administración y Dirección de Empresas, e incluso llegó a empezar a preparar las duras oposiciones a Inspector de Hacienda, pero un día decidió dejarlo todo y jugársela al cien por cien por su sueño, por su pasión de correr.

 La atleta asturiana se reinventó a sí misma, y sin dejar de luchar, poco a poco, como una verdadera fondista, fueron llegando sus mejores resultados con la participación en el Campeonato del Mundo de Cross en Punta Umbría 2011, el bronce por equipos en el Campeonato de Europa de Cross de 2013, el título de Campeona de España de 10 kilómetros en ruta en 2013 (y subcampeona en 2014), y el bronce por equipos en la Copa de Europa de 10.000 metros.

 La corredora estaba lista para afrontar sus años de madurez en el mejor estado de forma posible, e incluso ya asomaba en el horizonte el sueño de debutar en maratón y pelear por una plaza para los Juegos Olímpicos de Río 2016, pero una enfermedad en forma de artritis, con un duro camino hasta su diagnóstico, dejó a la atleta incluso lejos de poder llevar una vida normal.

 Ahora, tras un duro tratamiento que comienza a dar sus frutos, Alba García sigue luchando con el sueño de volver a correr como objetivo.

 Tras pasar unos días en Madrid, dónde hasta ha aprovechado para seguir avanzando en su proyecto de promocionar el deporte entre las mujeres, y regresar a su Avilés natal, tenemos la suerte de poder charlar con ella. Y aunque asegura que no se siente un espejo para nadie, que solo es una chica de 31 años a la que le ha ocurrido un contratiempo y que lucha con todas sus fuerzas por recobrar su sueño, podemos asegurar que escucharla hablar es todo un ejercicio de contagio del optimismo y la vitalidad que desprende a raudales, sin detenerse ni un solo instante.

– ¿Qué ocurrió, Alba? ¿Cómo comenzó todo?

En 2014, al terminar el cross y empezar a preparar la pista, empecé con un dolor un poco extraño en el pie: me dolía mucho por las mañanas, pero luego me dejaba entrenar más o menos. Me hicieron una resonancia y todas las pruebas que consideraron, pero no vieron nada tan grave como para que tuviera esos dolores. Así que, aunque estaba regular, aguantando las series pero sin poder con los rodajes, decidí terminar la pista como pude, a medio gas, y luego me tomé un descanso completo en verano, con la idea de recuperarme y volver después…. Pero ya no conseguí empezar nunca.

 Al comenzar a trotar de nuevo, el dolor no remitía. Tras muchas vueltas,  cuando parecía que teníamos la solución, me empecé a encontrar muy torpe, con mucho dolor en las rodillas. Siempre cuento la misma historia: un día me puse a jugar en el suelo con mi sobrina pequeña en el suelo, y no pude levantarme hasta que no vinieron a ayudarme.

 Lo hablé con mi médico deportivo y pensaron que era a causa de la inactividad. Empecé a nadar un poco para ver si el pie se curaba pero, al día siguiente, tenía una muñeca inflamada, se me había inflamado también la articulación de un dedo a la que no le había dado importancia… Cosas raras. Me dijeron que era un proceso reumático, y que podía pasar por muchas cosas (cambios de alimentación, inactividad…). Así que seguimos dándole vueltas hasta que mi prima, médico, me dijo que tenía que ir a un reumatólogo, porque tenía síntomas clarísimos de una artritis.

 Y efectivamente, cuando fui ya estaba bastante mal. Se me habían inflamado los pies, todas las articulaciones… Me dolía todo el cuerpo, hasta la mandíbula. Apenas podía caminar, no podía comer, estaba súper cansada… Era como si de repente me hubiese convertido en una anciana, llena de dolores. El reumatólogo, el Doctor Torre, en cuanto me vio, me dijo que tenía una artritis de libro. Una enfermedad de esas que lo oyes y te recuerda a algo de lo que tu abuela hablaba hace años.

– ¿Qué es la artritis?

La artritis es un fallo del sistema autoinmune, donde el cuerpo reconoce dentro algo como extraño, y se ataca a sí mismo. Mucha gente lo confunde con la artrosis, pero no es una enfermedad de los huesos, sino del sistema autoinmune, que falla. Tiene mucha incidencia en gente joven, y se diagnostica mucho a mujeres entre 25 y 35 años. El tratamiento que hay es poner inmunodepresores para relajar la actividad del sistema autoinmune. No tiene cura. Tan solo hay una nueva medicación, y estoy esperando a que funcione del todo.

– ¿Qué tratamiento sigues?

Ahora estoy mucho mejor, y prácticamente puedo hacer vida normal. No tengo dolores desde hace tiempo pero, aunque ya estoy sin antiinflamatorios, todavía estoy muy medicada. Siempre hay que empezar por lo más flojo, y probaron primero con un tratamiento que a mucha gente le viene bien, pero que a mí, con un brote tan fuerte, no me hizo gran cosa. El médico decidió pasar a un tratamiento más fuerte, y ahora voy cada dos meses al hospital de día, donde me lo administran en vena, y ahí seguimos, adaptándome a la nueva situación.

 En la actualidad hay tratamientos nuevos muy buenos, y parece que se están retrasando mucho los brotes, incluso el médico me comentaba que su objetivo conmigo era la remisión completa e intentar ir quitando el tratamiento hasta que, por qué no, llegásemos a un punto en el que hubiese temporadas en que me lo pudieran quitar del todo. El problema es que los tratamientos son agresivos: tengo muchas nauseas por las mañanas, me baja la tensión que ya de por si la tenía baja, me mareo mucho, hay una medicación que me afecta al hígado… Y en esas estamos, haciendo analíticas continuamente para evaluar las dosis. Un mundo nuevo que yo no conocía.

– ¿En qué momento de la recuperación estás?

En la última consulta que tuve a finales de julio, el médico dijo que empezara a moverme, que era como si hubiese tenido las articulaciones inmovilizadas con una escayola durante cinco meses, y ahora hay que ir dándoles elasticidad, moviéndome poco a poco, sin tener impacto, sin poner peso en el gimnasio… Voy haciendo cosillas un poco perdida, tanteando el día a día lo que yo creo que me puede venir bien, pero muy despacio. Tan lento que todavía no se puede considerar ni como un entrenamiento.

 Los atletas tenemos una rutina muy marcada, tanto que si nos salimos de ahí nos cuesta mucho acostumbrarnos, y eso es lo que más me está costando. Cuando vas a entrenar lo que te gusta es entrenar a tope y estar bien, así es como disfrutamos. Ahora tengo unos kilos de más, tengo molestias si doblo o estiro demasiado las piernas, por poner un ejemplo. Cuesta no encontrar esa rutina, y se hace difícil volver a disfrutar con veinte minutos suaves de elíptica como mucho.

– Física y mentalmente, ¿cómo se pasa de correr 20 kilómetros al día a tener que estar parada?

Si te digo la verdad, he pasado tantos dolores que, sobre todo físicamente, ha sido muy complicado. No es pasar de hacer veinte kilómetros al día a no poder hacerlo. Es, de repente, tener tantos dolores, estar tan cansada… Fue todo muy rápido, y lo que estaba era muy preocupada, porque pensaba que me ocurría incluso algo más grave. De pronto te ves tan limitada que no puedes vestirte sola, ni desayunar o hacer cualquier cosa por pequeña que parezca, y correr pasa a un segundo plano. Me conformaba solo con levantarme por la mañana y no tener dolores. Evidentemente para un atleta es mucho peor, pues todo el ritmo de vida que llevabas y los objetivos que tenías, se perdieron, pero esa parte de querer correr lo empiezo a tener ahora. Vas recuperándote y empiezas a darle vueltas a como me lo voy a plantear, a si podré volver a correr, a si vendrá otro brote, a si estaré bien… Pero hasta ahora no había pensado en eso. Solo estaba mentalizada en estar optimista, en curarme, en hacer lo que el médico me mandaba. No podía pensar en nada más.

– ¿Cómo ves el futuro?

Nunca he dejado de ser optimista. Cuando fui a la primera consulta mi novio me había tenido que ayudar a vestirme y llegué allí sin poder ni caminar, pero una de las preguntas que le hice al médico fue si podría volver a correr. Y es que al final es lo que tienes en mente. Yo lo dejé prácticamente todo por correr y ahora, hasta que no me digan que es imposible y mi cuerpo me lo demuestre, no voy a dejar de intentarlo.

En este momento tengo un doble pensamiento: por una parte estoy contentísima porque veo que voy evolucionando mucho mejor, pero por otra parte me veo en el principio de algo tan difícil que digo, madre mía, como voy a conseguir yo correr, y a qué nivel… Es muy difícil. Estoy muy animada y al tiempo con mucho miedo, pero es normal después de tanto tiempo. EI objetivo es volver a correr, y hasta que no agote la última posibilidad no voy a dejar de intentarlo. Le decía al médico que cuando estaba tan mal me podía haber dicho que era imposible y le hubiese creído, pero que como consiga dejarme asintomática no va a poderme decir que deje de correr, porque no le voy a hacer caso (risas).

En mi cabeza de sueños, esta temporada pasada, estaba haber preparado el cross pensando en debutar en abril en maratón e intentar la mínima para ir a los Juegos Olímpicos de Río, pero se cruzó todo. Sabía que era muy difícil, que un maratón son palabras mayores y que ni siquiera sabes cómo te vas a adaptar al entrenamiento ni nada, pero desde que debuté en medio maratón (1h13:28) disfruté tanto esa carrera que decidí que debutaría en maratón, que eso me encantaba. Mi entrenador y mi médico deportivo, cuando me hacía las pruebas de esfuerzo, siempre me han dicho que soy fondista, que estaba perdiendo el tiempo y que tenía que debutar en maratón cuanto antes, así que ya estaba en la cabeza que era el momento. Pero siempre se está a tiempo, y además, para el maratón todavía soy muy joven (risas de nuevo).

Por ponerme a mí misma un objetivo a corto o medio plazo, me encantaría terminar la temporada de cross participando en alguna competición, al nivel que se pueda, pero bueno, de momento, el día que vuelva a ponerme las zapatillas y a correr, creo que voy a hacer una fiesta que se va a enterar todo Avilés.

– Siempre te has caracterizado por ser una luchadora y no bajar nunca los brazos. ¿Dónde se encuentran las ilusiones para seguir?

Yo creo que soy así, que soy optimista y siempre lo he llevado conmigo de siempre. Cuando te enfrentas a algo así, creo que el cuerpo va por su lado, lo controlan los médicos con sus tratamientos, y lo único que depende de ti es estar animada. Yo no gano nada llorando, diciendo que soy una desgraciada porque tengo esto y lamentándome porque ahora debería de estar corriendo un maratón. No. Tengo esto y hay que pensar en positivo. Tengo que pensar que me voy a curar, e intentar estar optimista, porque el “no” ya vendrá. A día de hoy nadie me ha dicho que no vaya a poder volver a correr, y la enfermedad va evolucionando bien. Así que yo prefiero agarrarme a lo bueno y pensar que me voy a recuperar y que terminaré corriendo un maratón. Ya veremos lo que ocurre. Además creo que el ánimo es muy importante en estas cosas: si tú confías en que lo vas a conseguir, tienes muchas papeletas para conseguirlo.

– ¿Qué es para ti correr?

Correr es toda mi vida. Si tuviera que dejarlo me alejaría solo del deporte profesional, y podría ser feliz con otras cosas. Pero por qué lo voy a dejar si todavía no es imposible.

 Hay gente que dice que estoy un poco loca por ser así, pero no puedo evitarlo: es mi forma de ser. Yo corro porque me gusta, no porque sea mi profesión. Estoy muy vinculada con el deporte, incluso con el deporte popular, y me daría mucha rabia tener que alejarme de esto. No te voy a decir que es mi profesión, porque para mí es todo. Me encanta correr, me encanta el mundillo, me encanta ver los campeonatos… No es solo correr porque se me da bien y me gusta, no, me gusta todo lo que lo rodea. Por ejemplo, disfruto muchísimo con un gimnasio con el que colaboro, con alguna marca en la que escribo en sus blogs, con un grupo de mujeres a las que entreno…

– Justo te iba a preguntar por eso, ¿qué es “Yes We Run”?

“Yes We Run” es una iniciativa que cree hace 4 años, a finales de 2011. Fui a correr la Carrera de la Mujer en Gijón, y vi que había muchísimas más mujeres de las que suele haber en las carreras. Pensé que tenía que hacer algo para que esto cambiase, para fomentar el deporte femenino, y tras darle vueltas comencé a hacer quedadas los sábados por las mañanas en el parque de Avilés y a moverlo por las redes sociales, para demostrar a quién quisiera que correr no es tan difícil ni tan horrible, con la excusa de que estaba muy cerca la San Silvestre.

 Comenzamos con cosas muy fáciles, como caminar, correr, un poco de técnica, algo de fuerza… La primera San Silvestre llevé a cinco chicas, pero como atleta que soy seguí insistiendo y ahora llevo a más de 200 mujeres. El año pasado lo amplié un poco a Oviedo y a Gijón, como una especie de tour, y se han ido formando grupos fuera de Avilés, hasta que el otro día me dio por hacer una quedada en Madrid, donde juntamos a 28 mujeres, lo que para mí es un montón.

 Entiendo la promoción del deporte como algo gratuito, y me encanta coincidir con ellas: que me pregunten cosas y ayudarles todo lo que pueda. No les hago entrenamientos individuales, pero hacemos entrenamientos en grupo, lo cuelgo en el blog… Es una forma de distraerse, de que ellas se conozcan y puedan quedar luego entre ellas y hacer deporte.

– Desde la experiencia que te ha tocado vivir, ¿crees que la artritis es una enfermedad de la que estamos concienciados?

Yo creo que es una enfermedad totalmente desconocida. No quiero culpar a nadie, porque yo tampoco la conocía hasta enero, pero es cierto que es muy desconocida a nivel general. Se cofunde mucho con la artrosis, que es más un desgaste por la edad, y como tantas otras enfermedades, el principal problema es que le falta una cura. No obstante, ahora hay tratamientos muy buenos, que como decía antes, están consiguiendo retrasar mucho los brotes, pero lo ideal es que se siga investigando para llegar a una cura definitiva.

– ¿Has conocido a más deportistas en tu situación?

Hay una chica en Valencia muy conocida, María Jesús Navarro, a la que todo el mundo conoce como “Maje”, que un día se enteró de mi caso, se puso en contacto conmigo y estuvimos hablando. Me ayudó mucho conocerla porque, siendo deportista, su historia es muy parecida a la mía, con la diferencia que a ella se lo diagnosticaron a los 21 años.

 Y muchísima gente a nivel popular: corredores, ciclistas, montañeros… Muchísima gente que no para de mandarte ánimos y de contarte que a ellos también les ha pasado y que siguen entrenando. Te animan muchísimo y piensas que si ellos pueden seguir entrenando todos los días y corriendo maratones, tú también podrás.

 También hay mucha gente que te deja mensajes diciéndote que les ha gustado escucharte, que les has animado y que ellos también van a intentarlo. Y es que cuando tienes enfermedades, empatizas mucho más y te pones enseguida en la piel del otro. Es un palo al principio, pero hay que tirar hacia delante.

– Con lo difícil que está todo, ¿cómo sobrevive económicamente un atleta profesional cuando no puede correr?

Si ya es muy complicado cuando estás corriendo, imagínate cuando estás parada. Y eso que yo tengo que agradecer muchísimo tanto a mi club, Bikila, como a un patrocinador que tengo aquí, Cafés Toscaf, porque desde el primer momento me han seguido ayudando y dando todo su apoyo justo en el peor momento.

 Este año está muy complicado, sin poder correr crosses, sin poder participar en populares… No se el que, pero algo me buscaré. Hasta ahora he estado en una situación en la que no he querido tomar decisiones, realmente tampoco podía, pues en cualquier otro trabajo hubiese estado de baja. Pero ahora ya tendré que plantearme un poco la situación y ver si busco algo, o si decido intentarlo con lo que tengo ahorrado y seguir corriendo. Se que si me meto en algo muy fijo, el maratón iba a quedar aparcado, y por el momento no me apetece decir que lo dejo y que empiezo otra vida. No se lo que haremos, pero seguro que lo que haga lo voy a hacer contenta, y espero que al final vuelva a dejar todo por entrenar un montón. Estoy aprendiendo idiomas, y gracias a que mis padres insistieron tanto tengo una carrera, y si no trabajo en una cosa trabajaré en otra. Me gustaría que fuera algo que juntase deporte y economía, que es lo que he estudiado, pero ya veremos que hago.

– Desde tu experiencia y tu vitalidad, ¿qué les dirías a todas aquellas personas que tienen que parar por lesión o por enfermedad?

¡Ya me podían dar a mí una lesión! (risas).

 Creo que para esto da igual que seas popular o élite, que prepares un maratón para dos horas y media o para tres horas y media, pues cuando tienes que parar algo que preparas con mucha ilusión, el fastidio es el mismo. La única diferencia es que cuando te dedicas a esto, encima hay un componente muy grande de plantearte que rumbo das a tu vida.

 Yo les diría que tuvieran paciencia, que se que algo muy fácil de decir pero que luego es muy complicado. Les diría que se fíen mucho de lo que les digan los médicos, porque es algo que también olvidamos muchas veces y es importantísimo buscar un médico de confianza y hacer siempre lo que te diga: si hay que parar se para, si hay que hacer una prueba o lo que sea se hace. Y sobre todo les diría que no pierdan nunca el ánimo. El ánimo depende de nosotros y se puede buscar objetivos e ilusiones en otras cosas, dejando aparcado eso, pero aparcado para otra ocasión. Sin abandonarlo nunca, aunque tengas que estar parado un año. Hay que buscar la ilusión en otra cosa, pero siempre teniendo presente que tienes que volver y que, si es lo que quieres, hay que luchar siempre por ello.

Página web personal de Alba García

Página web del proyecto “Yes We Run” de Alba García para mujeres corredoras.

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