El maratón de Chicago busca su futuro en el pasado

Deena Kastor y Joan Benoit Samuelson en los trials olímpicos americanos de 2008
Deena Kastor y Joan Benoit Samuelson en los trials olímpicos americanos de 2008

 En la categoría de hombres, el maratón de Chicago (domingo 11 de octubre 2015 14:30h ESP) es el segundo maratón más rápido del mundo por media de las diez mejores marcas conseguidas en cada carrera (2h04:40), solo superado por Berlín (2h03:48). Por récord de la prueba, Chicago (2h03:45 Dennis Kimetto en 2013) es la tercera carrera más rápida del mundo (maratones válidas a efectos de ránking IAAF), solo superada por Frankfurt (2h03:42 Wilson Kipsang 2011) y Berlín (2h02:57 Dennis Kimetto 2014). Y si cogemos las quince mejores marcas de la historia (de nuevo ránking IAAF, lo que excluye Boston), diez de ellas (incluyendo las cuatro mejores) se han logrado en Berlín, tres en Chicago, y una en Frankfurt y Dubai. La posición destacada de Chicago como uno de los maratones más rápidos del mundo se mantiene atendiendo a la categoría de mujeres, tercero por media de diez mejores marcas (solo superado por Londres y Berlín) y segundo por récord de la prueba (solo superado por Londres).

 Pero el pleno siglo XXI, en medio de la pelea que parece haber convertido al maratón en una locura por la búsqueda de los tiempos más veloces y de los nuevos récords del mundo, todo esto no parece resultar suficiente a la organización de Chicago y, a contracorriente, este verano anunció que no habría más liebres oficiales en las calles de la Ciudad del Viento.

 La decisión cambia radicalmente el panorama pues, en el maratón comercial moderno, tan rápido, tan medido al segundo, parece que los récords están fuera del alcance sin condiciones y liebres tan perfectas como de las que presume, por ejemplo, Berlín. Pero la propia organización de Chicago apuesta por su decisión convencidos de que no todo es correr tan rápido y que, aunque lo fuera, seguramente las carreras eran mucho más emocionantes cuando uno corría todo lo rápido que podía solo por ganar al de al lado, y no por seguir a una liebre que va como un metrónomo en busca del tiempo deseado.

 “Siempre hemos tratado de combinar el ritmo y la competición. Pero los atletas confían demasiado en el ritmo desde el principio, y la química de la competencia se ha perdido demasiado detrás de las liebresSin ellas, los líderes necesitan un mayor nivel de concentración. Eso nos permitirá ver más táctica, estrategia y competición en toda la carrera”, declaró por sorpresa el director de la carrera al Chicago Tribune a finales del pasado mes de agosto.

 Chicago ha utilizado liebres desde 1990, año desde el que se han batido tres récords mundiales en su recorrido (Khannouchi 2h05:42 en 1999; Catherine Ndereba 2h18:47 en 2001 y Paula Radcliffe 2h17:18 en 2002), y la decisión retrotrae a la carrera a la situación de los años ochenta (no obstante, en 1984, Steve Jones batió el récord del mundo en Chicago con 2h08:05).

 El hecho resulta sorprendente en tanto que, en la actualidad, el mundo de la ruta parece demasiado obsesionado en el camino contrario: una interminable búsqueda del recorrido perfecto, de la ausencia de cualquier desnivel y de la seguridad de las mejores liebres que permitan el ritmo perfecto. Y sobre todo porque, pese a seguir los pasos de Nueva York y Boston, las carreras comerciales tradicionalmente abanderadas de un planteamiento sin liebres, mientras que Nueva York tiene un duro recorrido que la imposibilita para ver allí las marcas que nos estamos acostumbrando a ver en los últimos años y Boston (recorrido en línea recta y más desnivel negativo del permitido) no está homologada a efectos de ránking por la IAAF, lo que les sirve a una y otra para justificar año tras año su planteamiento desmarcado de las condiciones actuales necesarias para la búsqueda del récord del mundo, Chicago si tiene un recorrido de los considerados perfectos para el asalto de los mejores registros, lo que aumenta la sensación de ser una decisión muy a contracorriente.

 El objetivo de la organización está claro: volver a las raíces, al pasado. Dejemos de obsesionarnos tanto con el registro y disfrutemos de la esencia, de la verdadera competición.

 Tal y como añadió el propio director de la carrera de Chicago en su anuncio: “Este es un lugar donde la gente siempre ha corrido rápido. Y en definitiva, una gran competencia produce siempre grandes actuaciones”.

 Pues como dijo el carismático Steve Jones el año pasado en el treinta aniversario de su récord del mundo: “Antes no teníamos liebres. Solo sabías que tenías a los mejores del mundo enfrente, y que si querías ganar ibas a tener que correr muy rápido. Yo ni siquiera utilizaba reloj. Mi formación se basaba en el esfuerzo, así que ¿por qué tenía que llevar un reloj en una carrera? Es sólo hasta qué punto estaba por delante o por detrás. Si estaba cerca de Carlos Lopes y Robert de Castella, sabía que estaba corriendo bastante rápido, y si estaba por delante de ellos, sabía que estaba corriendo más rápido”.

 Pero si no fuera suficiente con este guiño al pasado, la carrera de Chicago de este año se plantea como un precioso homenaje a dos de las mejores corredoras de maratón de toda la historia: Joan Benoit Samuelson (58 años) y Deena Kastor (42 años), que además no van a Chicago a saludar y recoger honores, si no que buscan sus propios y ambiciosos objetivos: Kastor el récord americano de más de 40 años (2h28:40) y Benoit terminar la carrera en menos de 2h51:21, es decir, en menos tiempo que su mejor marca personal de 2h21:21 conseguida en Chicago en 1985 más la suma de un minuto por cada uno de los treinta años que han pasado desde entonces.

 Ambas corredoras son dos leyendas norteamericanas vivas. Benoit consiguió el récord del mundo en 1983 (2h22:43), mejorando en Boston la plusmarca mundial que había logrado el día de antes Grete Waitz en Londres (2h25:28), y al año siguiente se proclamó campeona olímpica en Los Angeles 1984, en la primera vez que las mujeres disputaban la distancia en unos Juegos Olímpicos. Deena Kastor, bronce olímpico de Atenas 2004, fue la sucesora de Benoit en el récord americano (todavía vigente) tras correr el maratón de Londres 2006 en 2h19:36.

 La organización de la carrera de Chicago no está escatimando en celebraciones y, aprovechando el aniversario (30 años de la victoria de Benoit en 1985 y 10 años desde la victoria de Kastor en 2005), la edición de este año es una auténtica fiesta de reconocimiento del papel de la mujer en las carreras de ruta alrededor de estas dos leyendas, y en la que merece la pena recordar las recientes palabras de Kastor sobre Benoit, a la que vio ganar el oro olímpico en la televisión del salón de su casa cuando solo tenía 11 años: “No importa lo que mi profesión haya resultado ser en mi vida. La actuación de Joan aquel día me hubiese inspirado a ser mejor hubiese sido lo que hubiese sido”.

 Por delante, con tanto aroma a tradición, a tiempos pasados, la carrera de Chicago en esta edición de 2015 se plantea muy interesante.

 En hombres, pese a la ausencia de los grandes nombres de los últimos años, la carrera se prevé muy abierta con la presencia de los kenianos Sammy Kitwara (28 años) y Dickson Chumba (28 años), segundo y tercero el año pasado con sus mejores marcas personales (2h04:28 y 2h04:32 respectivamente); el etíope Endeshaw Negesse (27 años) ganador en Tokio este año y con una mejor marca personal de 2h04:52 en Dubai 2013; el también etíope Abera Kuma (25 años), ganador este año y Rotterdam y con una mejor marca acreditada de 2h05:56 en su tercera posición en el maratón de Berlín 2014; y otros tres corredores kenianos sub 2h10 más, como Wesley Korir (32 años, quinto en Boston este año y con una mejor marca de 2h06:13 en Chicago 2012), Sammy Ndungu (27 años, ganador este año en Otsu Lake Biwa y con una marca acreditada de 2h07:04 desde 2012), y Lucas Rotich (25 años y ganador esta primavera en Hamburgo con su mejor marca personal de 2h07:17).

 En mujeres, la keniana Florence Kiplagat (28 años), tras sus dos récords del mundo de media maratón consecutivos en Barcelona, es la gran favorita, y sobre todo la mujer sobre la que más miradas hay puestas para ver si consigue confirmar en maratón las grandes marcas que de ella se esperan (acredita 2h19:44 desde Berlín 2011). No obstante, su quinto puesto la primavera pasada en Londres (2h24:15) supo a muy poco, y en esperas de si la vemos dar un paso al frente definitivo, en Chicago tendrá duras rivales lideradas por las etíopes Mulu Seboka (31 años, ganadora en Dubai en 2014, donde este año ha sido sexta con 2h21:56, su mejor registro de siempre de ) y la joven de 22 años Birhane Dibaba, ganadora este año en Tokio, tercera el año pasado en Chicago, y con una marca personal de 2h22:30 lograda en Tokio 2014. Como los hombres, ellas tampoco tendrán liebres puestas por la organización, pero el hecho de que la salida sea simultánea a la de los hombres, hace que siempre vayan a poder a correr más refugiadas y con mayor facilidad para encontrar grupos a ritmos determinados.

 La carrera de este domingo se plantea muy abierta y emocionante, y en todo caso, Chicago, que más que nunca mira al pasado para buscar su futuro, ya ha planteado un debate muy interesante sobre el modelo a seguir por el mundo actual de la ruta, precisamente en el momento histórico en el que más rápido se está corriendo.

Chicago 1984
Maratón de Chicago 1984 (récord mundial del galés Steve Jones con 2h08:05)

El maratón de Chicago se celebra este domingo 11 de octubre de 2015 con salida a las 14:30h (hora española, 7:30h hora local) y podrá verse en la NBC Chicago a partir de las 14:00h (España) en este enlace de la cadena de televisión o en este otro de la página web Let´s Run.

Página web oficial Maratón de Chicago.

Media Guide.

Listado oficial de atletas inscritos.

Mujeres Chicago 2015

Hombres Chicago 2015

 

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