El hombre que dejó de hablar

Fotografía: Página web oficial Medio Maratón de Valencia
Fotografía: Página web oficial Medio Maratón de Valencia

 Como si se tratase de un personaje extraído de una novela de Paul Auster, Abraham Cheroben llegó a la rueda de prensa previa al medio maratón de Valencia de la semana pasada para anunciar, a través de su representante, que no iba a hablar.

 Los periodistas que esperaban oír al ganador del año anterior (quinto corredor más rápido de todos los tiempos) y máximo favorito, se quedaban huérfanos. Detrás de los micrófonos, el silencio. Y su mánager intentaba explicar la situación: Cheroben solo hablará con las piernas hasta que bata el récord del mundo de medio maratón.

 “Tiene una mente muy cuadriculada” nos explica Paco Borao, presidente de la Asociación Internacional de Maratones (AIMS) y de la Sociedad Deportiva Correcaminos, club organizador de la prueba que celebrababa este año su 25 aniversario. “Cheroben trabaja, sueña, se concentra y todo lo demás le sobra. Puede parecer antipático o engreído, pero no es así. Desde que llega no habla con nadie, ni comiendo, pero simplemente es su forma de concentrarse al cien por cien en esa meta que él mismo se ha puesto. Otros atletas buscan la concentración de otra forma, como Ruth Beitia, tumbada de lado con una toalla tapándose la cabeza entre salto y salto sin querer saber nada del mundo, y Cheroben lo lleva al extremo a su manera”.

 En todo caso, al keniano la fórmula parece funcionarle y, desde ese silencio, Valencia y el propio corredor siguen con su idilio particular escribiendo juntos sus capítulos más sobresalientes. Con su victoria en 2014 con una marca de 58:48, Cheroben se colocó quinto en el ránking mundial de todos los tiempos (igualado con Sammy Kitwara) con la sexta mejor marca lograda en toda la historia, lo que a su vez situaba a Valencia como la quinta carrera del mundo más rápida de siempre y la más rápida de 2014. De nuevo, con su victoria en 2015 con 59:10, tanto Cheroben como Valencia lideran el ránking mundial de lo que llevamos de año (las carreras españolas vuelven a ser protagonistas absolutas, con la media maratón de Barcelona repitiendo en lo más alto de la categoría de mujeres tras el segundo récord del mundo de Florence Kiplagat).

 Pero Cheroben, en una carrera que lleva cinco años seguidos viendo bajar de la hora, es solo la punta del iceberg. “Hablamos mucho de la marca del año pasado, y los récords son tan difíciles que solo se consiguen una vez – continúa Borao -, pero si vemos lo que hemos conseguido en Valencia este año, en conjunto hemos dados varios pasos más: se ha vuelto a conseguir la mejor marca mundial del año en hombres por segunda vez consecutiva; se ha batido el récord de la prueba en mujeres (Netsanet Gudeta 1h07:31); y hemos batido el récord de participantes (12.500 inscritos, 10.834 llegados a meta) con más de 2.000 corredores que en 2014 y con dos aspectos que creo que son muy importantes, ya que por una parte se ha incrementado la participación de mujeres hasta el 21% (4 puntos porcentuales más del año pasado), y por otro lado ha habido 1.500 inscritos extranjeros (un 13% del total, con 6 puntos porcentuales más que en 2014), lo que es una cosa que en una media maratón nunca se veía”.

 La apuesta del medio maratón de Valencia parece clara: crecer por arriba, por la élite, y convertirse en una de las principales referencias a nivel mundial (este año ha reunido en la línea de salida hasta diez corredores que saben lo que es correr por debajo de la hora); y al tiempo, seguir creciendo por abajo, por los populares, atraídos por un circuito perfecto para correr rápido, por la inspiración y el efecto llamada que están produciendo los grandes registros que se están viendo, por la buena organización por la que siempre se ha caracterizado (con la Sociedad Deportiva Correcaminos detrás) y, en definitiva, por la creciente imagen de marca cada vez mayor de la carrera, tan presente en todas las ferias internacionales.

 “Correcaminos es un club de corredores, y eso, cuando el que organiza es una carrera es un club de corredores, siempre se nota – afirma Borao -. El trato especial al corredor siempre es uno de nuestros principales objetivos, por mucho que crezca la carrera…”

 Y es que, precisamente, morir de éxito puede parecer el mayor riesgo al que puede enfrentarse la carrera, como bien reflexiona el propio presidente. “Yo siempre digo que los grandes éxitos te favorecen momentáneamente, pero te condenan después, porque mejorar lo que se ha hecho tan bien siempre es muy complicado. La carrera ha crecido tanto que parece que llegas a un punto en que todo te puede sobrepasar, pero la prioridad es el trabajo y la previsión, claro ejemplo de que no hemos tenido en estos años ningún incidente grave. Y para seguir adelante, no queda más remedio que ir adaptándonos todos. En este sentido, ya se está viendo la posibilidad de cambiar alguna calle del circuito que pueda quedarse estrecha, y ya estamos barajando la opción de hacer la salida por olas, como se hace en París, Berlín y los sitios de referencia. Depende como lo mires, todo puede ser bueno o malo, pero claro, estamos hablando de unas cifras que hace pocos años eran totalmente impensables, y eso, en definitiva, está muy bien”.

Y no debemos de dejar de valorarlo todo – continúa el presidente de la AIMS – porque lo que nos ha ocurrido al club y a los corredores de Valencia con la Fundación Trinidad Alfonso es como si te toca la lotería. La Fundación no solo es un patrocinador muy potente, sino que es un socio, un patrocinador volcado al cien por cien y convencido de la cabeza a los pies, desde el de más arriba hasta cualquiera de sus trabajadores, de que esto es algo que cuadra perfectamente con su filosofía, con la cultura del esfuerzo en la que creen y con la idea que tienen de que la gente es muy agradecida… y Valencia, como ciudad, se está aprovechando en el buen sentido de la palabra del tirón tan fuerte que está teniendo el running, las cosas como son. Porque como siempre digo, nuestro mayor éxito, de lo que me siento más orgulloso, es el poder bajar al río y ver toda la gente que corre, que hace deporte, y eso es fantástico para el club y la ciudad”.

 La media maratón de Valencia ya tiene su lugar ganado entre la élite de las mejores carreras del mundo, y así la organización ya ha iniciado los trámites para solicitar a la IAAF su distinción entre las mejores carrera de ruta del mundo dentro de la categoría de oro (actualmente Valencia se encuentra dentro de la categoría de plata, y en la más alta solo hay 8 medios maratones en todo el mundo: Lisboa en Portugal; Praga, Olomouc y Usti nad Labem en la República Checa; Bogotá en Colombia; Roma Ostia en Italia; Yangzhou en China y Newcastle en Gran Bretaña.

 “Sé que el objetivo de Cheroben es el récord del mundo, y que para eso se entrena – termina de contarnos Paco Borao -. En Valencia, las condiciones de temperatura y humedad lo complican mucho, pero él y su manáger están convencidos de que es en Valencia donde lo pueden hacer. Lo dijo el año pasado y lo ha vuelto a repetir este año tras la carrera. Prueba de ello es que él, que ha corrido en Berlín, en la República Checa, en París… es el segundo año consecutivo que viene a intentarlo aquí como su principal objetivo de la temporada, y los dos años hemos salido con la mejor marca mundial del año, así que, sin duda, eso quiere decir algo”.

 “Estoy muy contento de repetir victoria. El circuito de Valencia es perfecto para hacer buenas marcas y estaré encantado de volver el año que viene a Valencia en busca de otro record” declaró el propio Cheroben tras la carrera antes de regresar a su mundo de silencio.

 Su objetivo y el de la organización parecen hechos el uno para el otro. Pero mientras Cheroben calla, Valencia no para de gritar, y en tres semanas es el turno de su hermano mayor, el maratón, referencia ineludible dentro del calendario mundial y también en pleno proceso de crecimiento que lo coloca como uno de los acontecimientos más importantes que se celebran cada año en la ciudad valenciana.

 Borao nos cuenta que en la despedida a los atletas antes de su viaje de regreso, el corredor keniano, más relajado, estaba más risueño.

 Seguramente, al año que viene, Cheroben y Valencia vuelvan a coincidir, y quizás, de nuevo, sigan hablando juntos al ritmo que hace latir las calles valencianas por debajo de los sesenta minutos.

VLC0102030405060708091011

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *