El otoño de los lanzadores

Sabina Asenjo, plusmarquista española de disco, en la zona de lanzamientos cubierta del Centro de Alto Rendimiento de León (Fotografía de Inés Venero)
Sabina Asenjo, plusmarquista española de disco, en la zona de lanzamientos cubierta del Centro de Alto Rendimiento de León (Fotografía de Inés Venero)

Visitamos al prometedor lanzador de jabalina Pablo Bugallo y a los plusmarquistas españoles de lanzamiento de disco, Sabina Asenjo, y de lanzamiento de martillo, Javier Cienfuegos, en busca de cómo pasan el largo otoño los atletas dedicados a los lanzamientos largos.

 Con la llegada del otoño arranca cada año la nueva temporada atlética. Las frías mañanas, el barro y los clavos invaden de cross el calendario, con todos nuestros fondistas y medio fondistas acumulando esfuerzos para el verano en su escuela otoñal. El asfalto y la ruta dan sus últimos coletazos antes del invierno. Y con enero y febrero a la vista, la pista cubierta comienza a asomar en el horizonte más cercano, primer pico de forma previsto por entrenadores y atletas dentro de una temporada dividida en invierno y verano.

 Lejos de los focos, ajenos a todo ruido mediático, los lanzadores, especialmente los que se dedican a los lanzamientos largos (disco, martillo y jabalina), pasan su particular otoño.

 Expertos en inmensidades, en derroches de metros, no habrá pista cubierta para ellos, sin hueco en esa pequeña y apetecible caja de bombones con forma de pista de doscientos metros bajo techo en la que se encierra el atletismo durante el invierno, tan espectacular para el resto de disciplinas. Y aunque en febrero y marzo ya aparecen algunas competiciones de invierno en el calendario, son largos meses de retiro y muchísimo trabajo en silencio, esperando que llegue la primavera y el inicio de la temporada al aire libre, único objetivo del año.

 En el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, Pablo Bugallo (Móstoles, 31.05.1996), a sus 19 años, no cesa en su empeño de confirmar la enorme proyección que apunta, llamado a convertirse en uno de los mejores lanzadores de jabalina de nuestra historia y, frente a una red, lanza incansable una y otra vez encerrado en el bucle de repeticiones que trae esta época del año y que, en su caso, puede llegar a suponer unos trescientos tiros al día.

 “Gracias a la red que nos han puesto, podemos hacer muchísimos tiros para enfocar la técnica, porque es un aspecto en el que el año pasado fallé mucho – nos cuenta el mostoleño, entrenado por su padre y ex lanzador Francisco Javier Bugallo -. Acumular tiros para trabajar mucho la técnica, mucho volumen de pesas con series más largas, comer más para aumentar peso… Ese es nuestro otoño, con el objetivo siempre de ganar fuerza para la explosividad que tenemos que tener en la época de competición”.

 “En mi caso, aunque a veces alternamos, ahora estoy entrenando dos horas por la mañana, con ejercicios con vibración para prevenir lesiones en hombros, bíceps y los músculos que necesitan más cuidado; y por las tardes entrenamos otras cuatro o cinco horas, con una primera parte enfocada a la técnica, para evitar llegar agarrotado, y una segunda parte centrada en las pesas. La técnica la trabajamos siempre de forma separada, y después sí que juntamos pesas, multilanzamientos e incluso velocidad, con series de 60 (5×60) y 300 metros (3×300) en esta época,  porque la jabalina exige ser muy rápido. Luego, en periodo competitivo, afinamos incluso más en velocidad y trabajamos menos pesas, con pesas más fuertes pero con mucho menos volumen”, termina de contarnos el medallista de bronce en el mundial juvenil de Donetsk 2013, que con su mejor marca personal de 73,46 metros conseguida el año pasado, es segundo en el ránking junior histórico español y decimotercero en el ránking absoluto histórico español (en ambos casos, justo detrás de Nicolás Quijera, de su misma edad, con 73,61 metros).

Pablo Bugallo en plena sesión de entrenamientos.
El joven lanzador de jabalina Pablo Bugallo en plena sesión de entrenamiento.

 La misma escena de agotadores entrenamientos repletos de interminables lanzamientos y enormes volúmenes de pesas en el gimnasio, se repite estos meses si viajamos a dos de los centros neurálgicos de los lanzamientos en nuestro país: el Centro Especializado de Alto Rendimiento de Atletismo (Lanzamientos) de León y la localidad extremeña de Montijo, paraíso por derecho propio del lanzamiento de martillo español.

 En León, bajo la espesa niebla que cubre estos días la ciudad y el frío que este año ha llegado más tarde pero que anuncia ya el largo invierno, el numeroso y exitoso grupo de Carlos Burón, no deja de acumular trabajo para cuando llegue la competición.

 “Estamos en periodo de volumen, y es la época del año en la que más entrenamos – nos cuenta Sabina Asenjo (Ponferrada, 03.08.1986), doble plusmarquista española de lanzamiento de disco en 2015 -. Tienes que hacer todo el fondo posible para encarar el verano, y para mí son los peores meses del año, los más duros. Hay muchísima carga y te pasas todo el día entrenando, de lunes a sábado, sin salir a competir, por lo que estos meses se hacen difíciles. Ahora se necesita muchísimo volumen en todo, en fuerza y en lanzamientos, y de hecho un día normal de técnica haremos unos setenta y cinco lanzamientos, que es una barbaridad, pues en época de competición no llegamos ni a los treinta”.

 “Pero luego empieza enero y todo va más rápido – continúa la lanzadora -. Aunque no tenemos la presión competitiva de los lanzadores de peso, que siempre tienen una gran competición internacional invernal de pista cubierta, y aunque nunca llegamos al pico de forma de verano, sí que planteamos la temporada en dos partes como hacen ellos, y eso nos da más energía y ánimo para encarar el año. En febrero tenemos un par de competiciones previas, el Campeonato de España de Invierno de Lanzamientos Largos y luego la Copa de Europa, y aunque un mes de competición es poquísimo tiempo para llegar al pico de forma después de tanto tiempo sin lanzar, esas competiciones siempre ayudan para hacer más corto el invierno y preparar mejor el verano, que es el único objetivo del año”.

 “En León tenemos la suerte de tener el centro específico para los lanzamientos, totalmente organizados para nosotros, y podemos lanzar dentro, dónde hacemos toda la técnica en invierno en seis círculos destinados al peso y al disco, separados de forma independiente mediante redes. Este otoño, como ha hecho muy buena temperatura, hemos salido fuera algún día, porque cuando el disco vuela al aire libre las sensaciones son totalmente distintas, pero ya ha entrado el frío, luego vendrá la lluvia y la nieve, y hasta primeros de febrero ya no saldremos a lanzar”, concluye Sabina Asenjo, quién en 2015, con su doble récord de España, se ganó el billete para el Campeonato del Mundo de Pekín y para los próximos Juegos Olímpicos de Río.

 Con temperaturas más agradables, la historia se repite en plena Extremadura, dónde el plusmarquista español Javier Cienfuegos (Montijo, 15.07.1990), olímpico en Londres 2012 y fijo en los Campeonatos del Mundo desde Berlín 2009, abandera el prolífico grupo de lanzadores de martillo surgido alrededor de Antonio Fuentes.

 “Esta época es una continua búsqueda del equilibrio entre lo que crees que te pudo faltar el año anterior y lo que piensas que te fue bien”, nos cuenta el propio Cienfuegos, que esta temporada ha sustituido el entrenamiento partido a lo largo de todo el día por una mañana centrada en los estudios y una tarde más larga exclusivamente dedicada al entrenamiento.

 “Esta temporada – continúa Cienfuegos -, tras analizar que el año pasado no salió nada de lo que esperábamos y consultar con mucha gente de renombre, hemos decidido darle otro enfoque, y estamos buscando un poco más de fuerza en el círculo. Otros otoños lanzábamos con pesas, y este año hemos comprado algunos martillos mucho más pesados y estamos buscando toda la fuerza específica posible, pues es mejor que meterte en el gimnasio horas y horas, y para mi es más divertido, pues no dejas de estar lanzando pero haciendo fuerza”.

 “El entrenamiento en esta época es más duro, más serio, con más repeticiones y mucha más carga. Y hay un mayor volumen de tiro, por lo que corregimos mucho la técnica al tiempo que, como tenemos a mucha gente de base, hacemos mucho hincapié en ejercicios que son muy básicos pero que te ayudan a no olvidar los fundamentos y cimentar bien la base. Al final, el lanzamiento de martillo, con cuatro giros, es un puzzle tan grande y con tantas piezas que siempre tienes que intentar ponerlas todas en orden, en una continua búsqueda del equilibrio, y personalmente es una época del año que me gusta bastante porque al no tener ninguna presión por competir tienes muchos meses para corregir y pensar solo en entrenar. Es cierto que el entrenamiento es muy duro, con un número mayor de lanzamientos y de pesas, y que acabas destrozado, pero al final merece la pena”, concluye el seis veces campeón de España absoluto al aire libre.

El lanzador extremeño Javier Cienfuegos en pleno entrenamiento en el gimnasio.
El lanzador extremeño Javier Cienfuegos en pleno entrenamiento en el gimnasio.

 Lejos del escaparate mediático y competitivo de los campeonatos, tal y como nos cuentan, los lanzadores largos viven estos meses a tope, conscientes de que la paciencia y el trabajo continuo y al límite es la única vía de llenar la despensa durante estos meses para luego recoger los frutos en verano, “el momento por esencia del atletismo en el que entramos todos”, como apunta Cienfuegos.

 “Competitivamente es cierto que estás unos meses parado – comenta Pablo Bugallo -, pero yo lo enfoco al entrenamiento total y a preparar la temporada, porque es necesario acumular trabajo para llegar a la competición en plena forma. Luego, cuando llega el buen tiempo, ya estás con muchísimas ganas, pero el año pasado, en mi caso, no me salió lo que tenía que haber salido (sinceramente creo que debía de haber estado en setenta y cinco metros) porque me faltó técnica y es lo que ahora estoy trabajando”, señala el joven lanzador, siempre en búsqueda de ese equilibrio sobre el que caminan los lanzadores.

 “Por eso – apunta Sabina Asenjo – es tan importante la temporada de invierno: si haces una buena preparación y haces bien los entrenamientos y el volumen, la fuerza, la chispa y la velocidad salen en verano. Cuando llega el buen tiempo tenemos también una época de volumen, pero es muchísimo más corta, por lo que es fundamental trabajar bien el invierno para rendir luego bien. Eso sí, para mí es la peor época del año, porque no se compite. Lo que más me gusta del deporte es poder competir, salir, viajar… y la adrenalina que te produce la competición. Entreno para poder lanzar, no lanzo para poder entrenar. Y aunque es cierto que me gusta mucho entrenar y estar con mis compañeros, se sufre mucho, y ese sufrimiento a mí no me gusta, pero se tiene que hacer. No hay ningún método de alto entrenamiento que se pueda hacer desde casa, que no implique sufrimiento, pero es un esfuerzo que merece la pena.”

 “Son unos meses más aburridos en el sentido de que no viajas y que no estás compitiendo –señala Javier Cienfuegos -, pero esto al final esto es como una casa y los meses de ahora son los más importantes, los que dedicas a construir los cimientos y a buscar con más tranquilidad la forma de conseguir los objetivos”.

 “Lo que te da a conocer son los resultados que tú tienes: el europeo, el mundial, los Juegos Olímpicos… y al final, lo que más vende del atletismo profesional es la pista al aire libre, que es donde todos queremos ir – termina de contarnos Javier Cienfuegos -. Es cierto que, por ejemplo, ahora ves el cross en televisión, y para los fondistas es un gran impulso en todos los ámbitos, pero al final yo quiero verlo como que eso también nos ayuda a nosotros, y que todos estamos en el mismo saco que es la pista al aire libre, dónde lo que hagamos unos y otros nos ayuda a todos en general. Ya llegará luego el buen tiempo y la época de competición, y entonces nuestro principal problema seguirá siendo buscar el equilibrio, pero en ese caso entre si estás compitiendo mucho o poco, entre que es lo mejor para conseguir sacar lo que sabes que llevas dentro”.

 “En jabalina últimamente no hemos tenido grandes lanzadores – finaliza de reflexionar Pablo Bugallo sobre su propia especialidad -, pero yo creo que si podríamos ser mediáticos. En Finlandia es el deporte rey, en Alemania se valora mucho… Simplemente creo que no nos lo merecemos en este momento, pero tenemos buena cantera y el momento llegará seguro. En España, el fondo tiene una historia muy larga, y se lo merecen, pero como pasó con Manolo Martínez, que llegó a ser muy mediático en su día, eso es lo que tenemos que buscar, los resultados que te coloquen ahí, pues al fin y al cabo la gente va detrás de los éxitos”.

 “No pedimos que nos valoren más, sino lo mismo que a otras disciplinas, que yo creo que es lo justo – añade por último la discóbola Sabina Asenjo -. En los entrenamientos, entre nosotros, lo hablamos mucho, y nos duele que no se valore igual cómo trabajamos y cómo nos esforzamos, cuando encima estás recogiendo resultados muy importantes (una lanzadora en un campeonato del Mundo, una entre las veinte mejores de Europa, la mejor generación de lanzadoras que hemos tenido nunca…) pero no se le está dando la importancia que se merece. Esperemos que, poco a poco, la gran cantera que hay vaya dando frutos y que los lanzamientos vayan teniendo el reconocimiento que se merecen”.

 Ajenos al ruido, a la temporada que ya comienza, nuestro lanzadores siguen escondidos del invierno que ya llega, rodeados de pesas y de esfuerzos en el gimnasio y embarcados en una sucesión interminable de tiros en busca de la técnica perfecta, pues más allá de con la fuerza, el disco, el martillo y la jabalina se lanzan con la agilidad y la velocidad dentro del círculo o antes de la línea de lanzamiento.

 Pablo Bugallo tiene todo el futuro por delante, y los Juegos Olímpicos de Río esperan a Sabina Asenjo y a Javier Cienfuegos.

 Seguiremos sin saber nada de ellos y del resto de atletas dedicados a los lanzamientos largos durante unos meses, pero mientras, seguirán en silencio trabajando muy duro en busca de ese momento de máxima explosividad que debe de llegar en el instante preciso. Ese instante que, aunque no se vea, lleva detrás tantas horas de sueños y de trabajo, tantas horas de otoño.

Sabina Asenjo en la zona exterior de lanzamientos del CAR de León (Fotografía de Inés Venero)
Sabina Asenjo en la zona exterior de lanzamientos del CAR de León (Fotografía de Inés Venero)

 Sabina Asenjo: “Es muy difícil estar en tu país haciendo una disciplina que en otros países se valora mucho y aquí nada

 “Llevo mal cuando llamas a la puerta de un patrocinador y te dicen que no. Tengo que luchar mucho, continuamente, y no lo consigo. Las marcas comerciales te dicen que no te pueden ayudar y, sin quitar méritos, ves gente de otras disciplinas atléticas, con tu mismo historial deportivo, que lo tienen todo. ¿Por qué yo no? ¿Qué valoramos? ¿Los méritos deportivos? Si yo los he conseguido… Pero no hago una disciplina tan mediática como otros, que se pueden recorrer media España corriendo, y yo no tengo esa posibilidad. Para un atleta es fundamental tener el respaldo de una marca deportiva importante y, aunque algún caso aislado en nuestro país de algún lanzador como Cienfuegos o Borja (Vivas), no conozco a nadie en mi entorno más cercano. Yo no lo tengo, por ejemplo, y mira que he buscado. No sé si las cosas cambiarán si eres olímpica, pero lo veo difícil”, nos cuenta la lanzadora leonesa, que el verano pasado batió dos veces el récord de España de disco que llevaba inamovible desde 1994 (60.56, Ángeles Barreiro).

 “Me gustaría – continúa Sabina Asenjo – que se conocieran mejor los lanzamientos, lo que es lanzar y lo que supone nuestro entrenamiento… Y que no miremos solo para abajo y pensemos que únicamente lo que hay en este país es lo bueno: miremos fuera, porque en Europa los lanzamientos tienen mucha importancia e incluso se llenan los estadios para ver a gente lanzar. Es muy difícil estar en tu país haciendo una disciplina que en otros países se valora mucho y aquí nada. Hasta el punto que, incluso, tienes la sensación de que lo que tu consigues es menos que lo que consiguen otros. En los entrenamientos, entre nosotros, lo hablamos mucho, y nos duele que no se valore igual cómo trabajamos y cómo nos esforzamos, cuando encima estás recogiendo resultados muy importantes (una lanzadora en un campeonato del Mundo, una entre las veinte mejores de Europa, la mejor generación de lanzadoras que hemos tenido nunca…) pero no se le está dando la importancia que se merece. Quizás otra persona me diga que no, pero yo creo que eso en Europa se valora mucho y es muy importante.

 Es cierto que el fondo y el medio fondo han dado muchísimas medallas a España, pero en lanzamientos hemos tenido finalistas olímpicos y un medallista olímpico, y eso debe valorarse en el contexto de un país con menos tradición y dónde, por nuestra propia fisionomía, es muy difícil sacar lanzadores. Para lanzar lejos tienen que juntarse muchos parámetros en la misma persona (gran envergadura, ágil, rápido y muy fuerte), y es muy difícil encontrar alguien que pese 140 kilos y sea tan rápido como para tener una gran marca en los 60 metros. La gente nos ve grandes y gordos, y tienden a pensar que somos unos animales que no hacemos nada más. Pero siempre digo que me encantaría que nos vieran un día entrenando. No solo tienes que mover muchos kilos, sino que los tienes que mover muy rápido, por lo que entrenamos fuerza, velocidad, vallas… Hasta ver a un lanzador saltando es algo espectacular: yo he visto a gente saltar 3,40 metros a pies juntos e incluso Suly (Úrsula Ruiz) salta más de 2,60 metros. Nuestro entrenamiento es muy duro y muy completo, y es una pena que no se vea. No pedimos que nos valoren más, sino lo mismo que a otras disciplinas, que yo creo que es lo justo.

 El día de mañana, el día que lo deje, al menos me gustaría decir que he hecho todo lo posible porque mi deporte y mi disciplina se conozcan más y porque chicas que sean grandes, distintas al resto y que piensen que no tienen un lugar donde ir, sepan que en el deporte y en los lanzamientos siempre hay un lugar para ellas. Nuestro deporte es precioso y me encantaría que más chicas lo practicasen. No tiene que ser algo masculino, y puedes ser una mujer totalmente femenina y guapa que únicamente practica un deporte igual de bueno que cualquier otro, e incluso más completo.

 Delante de mí lo veo todos los días: chicas que son grandes y se piensan que son feas o que se sienten inseguras y tristes al ser distintas, sin darse cuenta que es estupendo y que ser diferente es simplemente un regalo lleno de oportunidades. De pequeña yo lo veía así, y más en un pueblo tan pequeño como el mío, donde todo el mundo te señala como si te tuvieras que sentir como un bicho raro. Pero llega un momento en el que te cambia el chip y aprendes a valorar y sentir todas las posibilidades que tienes con ese cuerpo. Nos queda muchísimo recorrido y la imagen de la mujer sigue siendo totalmente irreal, siempre en busca de un estereotipo que hace que quién no esté dentro de esos cánones se considere fea o que no vale. Es todo lo contrario, y las mujeres como nosotras no somos ogros, sino que somos fuertes y grandes, con toda nuestra feminidad”.

Artículos relacionados publicados anteriormente en Territorio Beamon:

El camino de Sabina Asenjo (07.08.2015).

La sombra de Cienfuegos (12.03.2015).

Otra información relacionada:

Historial deportivo de Sabina Asenjo (RFEA).

Historial deportivo de Javier Cienfuegos (RFEA).

Historial deportivo de Pablo Bugallo (RFEA).

Agradecimientos: Victor Cabrera (@PreMarathon) y Belén Toimil (@belentoimil)

 

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