Alma de cross

Fotografía original tomada de la web de la Fundación ANOC.
Fotografía original tomada de la web de la Fundación ANOC.

 En plena revolución “indie”, bien podemos recuperar una de las mejores historias que encierran el atletismo y el cross español: la historia de Pere Casacuberta, tan maravillosa, tan rockera, que hasta se ha merecido un hueco en el panorama nacional de la música independiente.

 Furguson es una banda de rock del pequeño municipio de Gurb, en pleno corazón de Cataluña, que toma su nombre del legendario estafador británico Arthur Furguson y que dedicaron uno de sus temas más conocidos a homenajear a su ilustre vecino Pere Casacuberta, todo un personaje en su pueblo y un auténtico ejemplo de héroe olvidado.

 Pere Casacuberta (Vic, 1965) fue un joven y prometedor atleta que compaginaba sus entrenamientos con su trabajo en la fábrica de embutidos de Casa Tarradellas, un negocio todavía muy familiar en los años ochenta. A los quince años había dejado los estudios y, tras ayudar durante un tiempo a sus padres en el campo, pronto comenzó a trabajar en la fábrica buscando una mayor independencia. Cada día, su trabajo le absorbía más de doce horas diarias y a duras penas conseguía salir a entrenar después de terminar su jornada laboral a las siete de la tarde, después de llevar despierto desde las seis de la mañana.

 Sus inicios en el atletismo se remontaban a cuando tenía nueve años y descubrió sus cualidades para correr en el colegio, lo que hizo que pronto fichara por el club Atlètic Vic. El trabajo le fue haciendo abandonar la disciplina de los entrenamientos pero, sin dejar de correr, se refugió en las carreras populares hasta que su entrenador José María Vila le convenció de que con una preparación adecuada podría llegar muy lejos en el atletismo.

 Tras haber sido campeón de España juvenil, Casacuberta dio un paso al frente en su carrera deportiva y pudo aumentar y mejorar sus entrenamientos después de pedir una reducción de horario y conseguir una jornada partida de ocho horas en su trabajo. Los resultados no se hicieron esperar y nada más comenzar 1984 se proclamó campeón de España junior de cross y consiguió viajar al Campeonato del Mundo de cross que se disputaba ese año en Nueva York, tras conseguir un permiso no remunerado de dos semanas en su empresa, para lo que según cuentan hizo falta hasta la intermediación del propio alcalde de Vic y de las federaciones de atletismo de Cataluña y de España.

 Aquel Campeonato del Mundo de cross de 1984 se disputó en hipódromo de Meadowlands de Nueva York, y la oportunidad de viajar hasta la otra orilla del Atlántico ya era todo un premio para un joven de 18 años como Casacuberta.

 Pero sin amedrentarse, no solo se conformó con aguantar el ritmo de los atletas africanos hasta la parte final de la carrera, sino que a falta de mil quinientos metros para el final marchaba en solitario con el etíope Tessema y, sin conformarse con la medalla de plata, lanzó un duro ataque en los últimos metros que le permitió la gesta de proclamarse campeón del mundo de cross junior, el último rey blanco y no africano junior de cross que lo ha conseguido desde entonces.

 Casacuberta nunca había ganado un duro con el atletismo y a su regreso, al tiempo que comenzaba a descubrir la trascendencia de lo que había conseguido y con todo un país queriendo saber quién era ese prodigioso atleta, el joven corredor soñaba con sacarse el carnet de conducir con el dinero de la victoria y, sobre todo, con la beca que le habían prometido y que podría abrirle el paso a una prometedora carrera.

 Ya en aquellos años en los que nacían las carreras en los centros de la ciudades, la ruta ofrecía una mayor posibilidad de dinero más fácil y Casacuberta, que declaraba que le gustaría dedicarse al maratón y que prefería el cross a la pista, en una entrevista concedida al diario El País a su regreso de la ciudad de los rascacielos ya manifestaba que a pesar de que sabía que la federación era contraria a que los atletas participasen en las carreras populares, a la hora de elegir a él le gustaría ir por libre y “si luego la federación me selecciona, pues… mejor, pero debe entender que se han de satisfacer las necesidades mínimas para vivir“.

 Pero el prometedor y esperanzador futuro nunca llegó y, solo unos meses después de su gran victoria, un accidente laboral cortó de lleno todos sus sueños: una vagoneta destinada al transporte interior en la fábrica se le cayó encima produciéndole diversas fracturas en el tobillo y en el brazo. El incidente conmocionó al panorama atlético internacional pero, tras él, Casacuberta no volvió a ser el mismo. No pudo defender su título y no pudo volver a ser un corredor de élite.

 En España, especialmente en el norte y en el centro del país, el campo a través siempre ha sido una de las especialidades atléticas con más arraigo, y su inabarcable historia cubre desde los orígenes de lo que se denominó como pedestrismo hasta el atletismo actual que hemos heredado dónde, tradicionalmente, el cross, con su barro, con su dureza y exigencia, es siempre la mejor escuela de invierno en la que los fondistas pueden cargar la despensa para cuando llegue la primavera y el verano con las respectivas pruebas de ruta y pista.

 Seguramente siempre tendemos a valorar poco lo que tenemos, pero la tradición española de cross, tan ligada a las legendarias carreras que pueblan los campos de nuestra geografía, al mítico Cross de las Naciones y a corredores de la talla de Mariano Haro, Carmen Valero, Antonio Prieto “Taca” o Julia Vaquero entre tantísimos otros, bien se merecerían muchas canciones más como la de los chicos de Furguson.

 De hecho, a día de hoy y pese a los duros años económicos que estamos pasando, España puede seguir presumiendo de tener uno de los mejores calendarios mundiales de cross: tres de las ocho pruebas que constituyen el circuito de la IAAF con las mejores carreras del mundo se disputan nuestro país (esta temporada: Atapuerca, considerado como el mejor cross del mundo que se corrió en noviembre, e Itálica y Elgoibar que se disputan en enero); y el calendario español, que abarca todo el otoño y el invierno, es un auténtico privilegio (con otras citas tan destacadas como las de Valonsadero en Soria, Alcobendas, Lasarte, Aranda de Duero, Amorebieta, Venta de Baños…), en pleno contraste con lo desnudo que se ha quedado nuestro calendario de encuentros atléticos en pista cubierta y al aire libre.

 Cada una de estas citas sigue siendo un auténtico lujo donde además de poder ver a muchos de los mejores corredores de cross del mundo, nuestros fondistas y mediofondistas tienen unas citas y un escaparate inigualable.

 Este domingo 13 de diciembre llega la primera gran cita internacional de la temporada, y en la localidad francesa de Hyères se disputa el XXII Campeonato de Europa de campo a través, al que España viaja con unas selecciones muy ilusionantes, dónde incluso muchos grandes corredores se han tenido que quedar fuera al no haber sitio para todos.

 En categoría absoluta, las recientes mundialistas en Pekín 2015 Trihas Gebre y Diana Martín encabezan la selección femenina, muy bien acompañadas por Iris Fuentes-Pila, Elena García Grimau, Lidia Rodríguez y Marta Silvestre en un equipo que, según palabras del responsable nacional de cross José Ríos, “el objetivo tiene que ser intentar estar en el podio”.

 En hombres, España presenta un potentísimo equipo con tres atletas como Roberto Alaiz (que sustituye a última hora al campeón de España Antonio Abadía por enfermedad), Adel Mechaal e Ilias Fifa, llamados a marcar una época del fondo español, los veteranos Aelemayehu Bezabeh y Ayad Lamdassem, y Juan Antonio Pérez, quién tras un fantástico inicio de temporada se ha hecho con la peleadísima sexta plaza de un equipo español masculino con el que, según las valoraciones de José Ríos, “tenemos que ir a ganar. No sé si es el mejor equipo que ha presentado España en su historia porque los ha habido muy buenos. De cualquier manera eso es algo que los seleccionados tienen que demostrar sobre el circuito. Tienen que ir y ganar”, en una carrera en la que según el propio seleccionador español “se disputa en un hipódromo en el que harán unos obstáculos, unos montículos artificiales. Aunque llueva va a drenar muy bien y me dicen que la hierba no estará tan alta como suele estar en Lasarte ni tan corta como la de Atapuerca, sino una media entre ambos”.

 Y junto a todo, el cross sigue siendo la mejor cuna para nuestro futuro, para lo que basta una simple mirada a los ilusionantes equipos que presenta el equipo español en categorías inferiores y donde brillan por derecho propio dos de las mayores esperanzas de nuestro deporte: Carlos Mayo (Madrid, 1995), quién con solo 20 años curtidos por el cierzo aragonés es ya una realidad de nuestro atletismo de la mano de José Luís Mareca (acaba de ser proclamado como el mejor atleta europeo del mes de noviembre tras su espectacular quinto puesto en el Cross de la Constitución de Alcobendas); y la jovencísima Celia Antón (Aranda de Duero, 1997), quién con 18 años sigue acumulando victorias y exhibiciones ahora bajo las órdenes de Antonio Serrano.

 Pasado, presente y futuro, desde los mejores fondistas de nuestra historia (con tantas historias olvidadas como la de Casacuberta) hasta los jóvenes actuales, el campo a través forma parte esencial e innegociable de nuestro ADN. Porque al fin y al cabo, el invierno, el barro y el cross siguen siendo el alma del fondo español.

XXII Campeonato de Europa de Campo a Través Hyères 2015 (Domingo 13 de diciembre).

La competición podrá verse en directo por Teledeporte (desde 10:30h) y en el streaming oficial de European Athletics.

HorarioSel ESP

Enlaces recomendados para seguir el Campeonato Europa de cross:

Dossier (PDF) de la Real Federación Española de Atletismo con todo sobre la selección española del XXII Campeonato de Europa de Campo a Través Hyères 2015.

Historial de la Selección Española (RFEA / AEEA).

Lista de inscritos Hyères 2015.

Web oficial Hyères 2015.

Web RFEA.

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