Olvídate de la recta

"The Road West". Dorothea Lange, 1938.
“The Road West”. Dorothea Lange, 1938.
U.S. 285, New Mexico. Robert Frank, 1956.
U.S. 285, New Mexico. Robert Frank, 1956.

 El mito del viaje, tan presente en el arte, en la literatura y en la música norteamericana del siglo veinte, bien podría resumirse iconográficamente a través de dos de las más famosas fotografías americanas de los años treinta y cincuenta.

 En la primera de ellas, titulada “The Road West” y tomada en 1938, la fotógrafa Dorothea Lange refleja las dolorosas migraciones hacia el oeste tras la Gran Depresión a través de una interminable y solitaria carretera que cruza en línea recta la aridez sin fin de Nuevo México. En la segunda de ellas, veinte años después, Robert Frank vuelve sobre el mismo símbolo y en una fotografía muy similar incluida en su influyente libro “The Americans” publicado en 1958 – prologado por el escritor Jack Kerouac, autor precisamente de la novela “On the road”-, a través de otra infinita carretera en línea recta de Nuevo México un coche circula en solitario sobre todo el horizonte que alcanza la vista, regresando a la misma sintaxis del viaje que había utilizado Lange, pero de forma complementaria, sucesiva. Desasogante una vez más.

 Tan vigente todavía en la actualidad como imagen del viaje, abusando de la simbología y en forma de experimento, podemos regresar sobre esa recta asfaltada infinita e imaginarnos en ella a un corredor, solo con el horizonte, para, a su vez, hacernos dos preguntas con forma de metáforas: ¿Es una recta infinita el dibujo de la mejor carrera posible? ¿Puede servir una recta, con su trazado desde un supuesto punto de partida a un supuesto destino, para simbolizar la carrera, el viaje, la vida, de una persona, de un corredor?

 En Dubái, expertos en crear paraísos artificiales desde la nada, intentaron resolver la primera de las cuestiones.

 A golpe de talonario soñaron con tener el maratón ideal, el mejor de los recorridos posibles y a través de su planicie absoluta trazaron una carrera de ida y vuelta sobre una interminable recta que, con los mejores corredores del mundo y a pesar de la gran humedad existente que combaten tomando la salida con el amanecer, debía de estar llamada a convertirse en una auténtica autopista para los corredores y que Paula Radcliffe acaba de definir como “una carrera muy, muy rápida”. Conceptualmente, imagínense corriendo en línea recta sobre una orografía absolutamente plana, sin más obstáculos que dos giros de ciento ochenta grados en cada uno de los extremos (sin más remedio, pues si la recta fuese de cuarenta y dos kilómetros desde la salida hasta la meta no sería homologable a efectos de récord mundial).

 A medida que los petrodólares entraban a formar parte del deporte mundial, el maratón de Dubái nació en el año 2000 y alcanzó sus mayores cotas de popularidad entre 2008 y 2010, con las tres victorias consecutivas (e intentos sin éxito de récord mundial correspondientes) de Haile Gebrselassie, quién llevó por primera vez al trazado dubaití por debajo de las dos horas y cinco minutos.

 Bien colocado en el calendario, haciendo de bisagra entre los grandes maratones del otoño y la primavera, y convertido en un refugio para los mejores corredores etíopes frente a los kenianos que dominan el resto del calendario internacional, Dubái ya se ha consolidado como una de las grandes citas de la temporada y, a pesar del gran hándicap que supone la humedad, es ya la tercera carrera más rápida del mundo en hombres por media de los diez mejores registros (solo superada por Berlín en Chicago) y la cuarta en mujeres (superada en este caso por Londres y de nuevo las citadas carreras de Berlín y Chicago). Hasta el punto que ha alcanzado su apogeo en los últimos años, con los récords de la prueba de Ayele Abshero (2h04:23) y Aselefech Mergia (2h19:31) conseguidos en 2012; con sus mejores diez registros en ambas categorías (todos por debajo de 2h04:54 en hombres y de 2h21:17 en mujeres) logrados entre 2012 y 2015; y con el máximo exponente del concepto del nuevo maratón al que tanto se agarran los petrodólares del Emirato en el triunfo del jovencísimo Tsegaye Mekonnen, con solo 18 años y en su debut, en 2014 con un fantástico registro de 2h04:32.

 La segunda cuestión, sin duda, encierra muchas más aristas y, seguramente, sobre ella no pare de dar vueltas la cabeza del gran Kenenisa Bekele.

 Estos días, fuegos artificiales y bandas de música por delante, el maratón de Londres, inmerso en su propio viaje de encontrar la línea más recta posible hacia el récord del mundo a través de juntar a los mejores corredores del mundo, ha vuelto a acaparar todos los focos mediáticos anunciando que el 24 de abril estarán en la capital londinense la mayoría de los mejores corredores de la actualidad.

 Entre ellos, el vigente campeón y hombre más rápido de 2015 (Eliud Kipchoge); los dos últimos plusmarquistas mundiales (Wilson Kipsang y Dennis Kimetto); un total de ocho hombres que saben lo que es correr por debajo de 2h06 (entre los que se encuentran corredores como Endeshaw Negesse o Stanley Biwott); la vigente campeona (Tigist Tufa); la mujer más rápida de 2015 con su triunfo en Berlín (Gladys Cherono); la campeona del mundo en Pekín (Mare Dibaba); un total de ocho mujeres que saben correr por debajo de 2h21 (entre las que se encuentran Mary Keitany, Aselefech Mergia, Florence Kiplagat, la veterana Priscah Jeptoo); y sobre todo la inabarcable figura de Bekele.

 Bekele sueña con ser Haile Gebrselassie – igual que en su día Haile soñó con ser Abebe Bikila -, y para ello, tanto récord en pista después, el maratón se plantea como la última etapa de lo poco que le queda por hacer en los libros de historia de la carrera de fondo con los Juegos Olímpicos de Río ya a la vista.

 La propia historia de Bekele parecía haber sido siempre una línea recta escrita para seguir y mejorar los pasos de Haile, pero su cuerpo, castigado por las lesiones y fatigado por todo el camino recorrido, se constituye ahora como el principal de los escollos y, junto al enorme nivel de sus rivales (con Eliud Kipchoge a la cabeza exigiendo su trono después de tantos años a su sombra), amenazan con demostrar una vez más que ni siquiera las historias de los mitos se escriben sin curvas ni cruces de caminos equivocados.

 Y es que, solo símbolos al fin y al cabo, las dos preguntas que nos planteábamos quedan desnudas frente a los interminables interrogantes que abre siempre un maratón, tan impredecible, tan frágil siempre tan cerca de los límites del propio deportista.

 Martín Fiz, quien aprendió a interpretar mejor que nadie los secretos del maratón, pronto descubrió que la mítica distancia, por encima de un exigente reto físico y táctico era un compendio de multitud de aspectos y, puestos a intentar controlar todos los factores a su alcance, se volcó a endurecer su mente al tiempo que educaba a su cuerpo, consciente de que esta carrera nunca se puede anticipar al cien por cien.

 En Vitoria, Fiz centraba muchas de sus tiradas largas en un pequeño parque de menos de un kilómetro de recorrido para enfrentarse a la monotonía y que luego las condiciones de carrera pareciesen sencillas al lado de los entrenamientos. Y para aprender a enfrentarse al calor y a la humedad que le esperaban en Atenas durante el Campeonato del Mundo de 1997, el vitoriano se encerró con Diego García en un polígono industrial de Mallorca para correr a la hora de más calor del día y acostumbrarse tanto a las difíciles condiciones climatológicas como a la exigencia mental más extrema, eliminando cualquier distracción paisajística que pudiese entretener a la cabeza. El infierno, lo llamaban.

 Físicamente, la línea recta y plana, interminable, monótona, estabiliza al máximo el ritmo de la zancada, aunque el desgaste mental sea mayor, sin distracciones. Pero en todo caso, por muy perfecto que sea el trazado, solo será una pequeña cuestión más entre todos los elementos que forman el total, mientras Dubái (igual que Londres desde un estilo bien distinto) seguirá esperando por su récord del mundo.

 Metafóricamente, la línea recta poco simboliza cualquier recorrido vital que queramos trazar, por mucho que nos empeñemos en quererlo ver así y, gracias a ello, estos meses maratonianos olímpicos que estamos iniciando se nos plantean apasionantes, repletos de interesantes interrogantes.

¿Conseguirá Bekele derrotar a su cuerpo, tan castigado tras tantas batallas, y terminar de redondear la historia del mito que ya es? ¿Terminarán de encontrar Kipchoge y su swing la fórmula definitiva en el maratón para acabar venciendo a Bekele tras tantos años a su sombra? ¿Conseguirá batir el récord del mundo? ¿Encontrarán Kipsang y Kimetto fuerzas para dar un paso más? ¿Seguirán acercándose las jóvenes africanas a la figura y las marcas de Paula Radcliffe? ¿Espera la gloria olímpica a Javi Guerra y Alessandra Aguilar? ¿Quiénes les acompañaran a Río dentro del equipo español? ¿Será Jesús España el maratoniano con el que todos soñamos? ¿Hará historia la estadounidense Shalane Flanagan?

 El tiempo pronto responderá a todas estas preguntas a la vez que planteará otros interrogantes, porque en el maratón, como en la vida misma, aunque lo importante sea el rumbo, ningún viaje se hace únicamente en línea recta.

[Nota: como otra parte del juego y como el hilo que nunca acaba, pueden pinchar en los links que hemos ido insertando a lo largo del texto para ir saltando sobre las distintas historias que hemos publicado en el pasado]

Mapa del maratón de Dubai
Mapa del maratón de Dubái

Maratón de Dubái. Madrugada del jueves 21 al viernes 22 de enero a las 03:30h (hora española):

Stream para ver la carrera (EVERSPORT)

Listas de inscritos e información de servicio, por Chema Barberarena (Soy Cobarde)

Previas del maratón de Dubái de Let´s Run: Hombres y Mujeres

2016

Maratones Rapidos

Próximos “World Marathon Majors”:

Maratón de Tokio (28.02.2016). Listas de atletas inscritos, con Javi Guerra.

Maratón de Boston (16.04.2016). Listas de atletas inscritos.

Maratón de Londres (24.04.2016). Listas de atletas inscritos, hombres y mujeres.

 

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