Sonidos de Tokio

maraton (14)Mientras más sabes quién eres y lo que quieres, menos permites que las cosas te alteren.

Lost in Translation

 El mundo paralelo de las redes sociales, tan veloz, tan fugaz, siempre late a golpe de tuit, de titular, de vídeo viral, y es precisamente ahí donde las cosas más excepcionales encuentran rápido su propio espacio hasta llenarlo todo de ruido.

 Dentro del atletismo, si hay alguien que parece manejar a la perfección esos tiempos es Alberto Salazar y su grupo de entrenamiento, tan acostumbrados que nos tienen a que cualquiera de sus exhibiciones rápidamente se propaguen por todos los rincones de internet.

 Galen Rupp corrió tres mil metros en pista cubierta a finales del mes de enero y enseguida todo el atletismo cibernético mundial parecía arder alrededor del rubio corredor de Oregón. La razón no estaba en su discreta marca de 7:57.39, pero sí en el contexto: solo faltaban dos semanas para el debut maratoniano de Rupp en los trials olímpicos norteamericanos en busca de un billete para Río (que finalmente ganó con 2h11:12) y, por si fuera poco, el corredor seguía mostrándose dispuesto a estar en el mundial de pista cubierta de Portland, en su casa, un mes después de su exigente debut maratoniano, por lo que ya estaba sobre la mesa uno de los nuevos y sorprendentes desafíos de Salazar que tanto gusta compartir a través de nuestros teléfonos móviles.

 No obstante, tan inusual, la historia tiene un antecedente en nuestro país, cuando en septiembre de 1994, antes de batir el récord de España de maratón en Berlín (2h09:13), Antonio Serrano disputó dos pruebas de 3.000 metros en pista semanas antes de correr en la capital germana.

 “Fue una preparación atípica – nos cuenta el afamado entrenador – ya que había hecho la temporada de pista al aire libre y aunque ya estaba centrado en Berlín, no quise faltar a la reunión atlética de Andújar, donde la prueba más larga eran los 3.000 metros, y mucho menos a la inauguración del Estadio de la Peineta en Madrid, donde me sorprendí gratamente al correr en 7:51. A la postre, el resultado del maratón fue exitoso batiendo el récord de España. Me sentí muy cómodo a ritmos de poco más de tres minutos por kilómetro y la musculatura solo me falló un poco al final de la carrera debido a que había hecho una preparación sin demasiado volumen”.

 “Pero la verdad – continúa Serrano – es que lo mío no fue premeditado, mientras que en el caso de Rupp sí que lo parece, sobre todo si después de ganar el maratón de los trials pretende de verdad hacer el Campeonato del Mundo de pista cubierta por celebrarse en su país. Pero habrá que verlo, porque ningún otro maratoniano que yo conozca va a competir en 3.000 metros en pista antes o después de una maratón. Con mis atletas, por ejemplo con Javier Guerra, es algo que no veo viable”.

 Antonio Serrano nos atiende a través del ordenador desde un lejano hotel de Tokio situado junto a la meta del maratón que se disputa el domingo. Recién aterrizado en Japón, ya ha podido visitar la feria del corredor y, tras poder descansar un poco, se prepara para intentar llegar hasta el hotel, junto a la línea de salida, donde desde hace unos días ya está instalado su pupilo Javier Guerra, clasificado desde el pasado mundial de Pekín para los Juegos Olímpicos y que entre medias, camino de Río, se ha podido dar el lujo de correr la prueba que abre los “World Marathon Majors” (la etiqueta bajo la que se agrupan los seis mejores maratones del mundo) de 2016.

 “La carrera en ruta es una religión en Japón – afirma Serrano cuando le preguntamos por el significado del maratón en el país japonés -. Los corredores se vuelcan con las carreras de diez kilómetros, medio maratón y maratón, y por ejemplo, dicho por un corredor que viene a competir el domingo y que es asiduo de Tokio por razones de trabajo, cada día, a las seis de la mañana, el parque del Palacio Imperial está lleno de gente corriendo”.

 “Mis recuerdos giran en torno a cuando competí aquí, y eso que corrí en Fukuoka, un maratón no multitudinario dónde solo corren trescientos o cuatrocientos atletas con una determinada marca – continúa el actual entrenador -. Pero en este país, todo lo que rodea al maratón está especialmente cuidado, los mejores maratonianos son auténticas figuras en todo el país y cada carrera se vive en cada ciudad como una auténtica fiesta, con muchísimo público. Todos los españoles que vienen aquí a competir hablan maravillas. De hecho, acabo de estar en la feria del corredor y es espectacular, tanto la feria como el ambiente, y el domingo será un gran día festivo”.

 Imposible no hablar del maratón en Japón y no recordar las grandes actuaciones y las fantásticas historias, al otro lado del mundo, que allí nos dejaron muchos de los mejores corredores españoles de la historia. Como la aventura de Carlos Pérez junto al lago de Fukuoka en aquel lejano año de 1966 desde el que tanto han cambiado las cosas. O la pasión de Diego García con aquel maratón y aquel país que tanto supo contagiar a nuestros mejores maratonianos, quienes – desde el propio Serrano, Abel Antón, Alberto Juzdado hasta los Antonio Peña o Julio Rey – no han podido resistirse a correr allí. O la relación de amor de Martín Fiz con la localidad japonesa de Otsu, donde cerca de Kioto se disputa el conocido maratón junto al lago Biwa, y cuyos tres triunfos tuvieron continuación con las victorias de Toni Peña y José Ríos. O el propio Tokio que comenzó a explorar Santiago de la Parte en los años ochenta y cuyo asalto culminó con la victoria de Alberto Juzdado en 1998, la edición de 2002 en la que el propio Juzdado fue segundo por delante de Julio Rey y Javier Cortés o las más recientes participaciones de Chema Martínez.

 “En Japón ya había estado en el mundial de 1991, corriendo los 5.000 metros, y cuando volví a competir el maratón de Fukuoka en 1995  fue algo especial”, recuerda Antonio Serrano rememorando aquella fantástica carrera en la que fue segundo a tan sólo dos segundos del brasileño Luiz Antonio Dos Santos, con un valiente Diego García que terminó cuarto con su mejor marca personal de siempre (2h09:51).

 “Llegué el domingo previo para aclimatarme bien – continúa relatando el propio Serrano – y tras cuatro vuelos que me llevaron desde Caracas, donde había estado entrenando veinticinco días en altura, nada más aterrizar había siete u ocho personas entre prensa y organización esperándome solo para acompañarme al hotel, algo totalmente inaudito para mí. Allí pude pasar una semana fantástica con mi manager Miguel Ángel Monjas y su mujer Pilar Martínez, al tiempo que conocimos muy bien la ciudad y vivimos el maratón a tope”.

 “El día de la carrera amaneció prácticamente perfecto, nublado y con temperatura de unos ocho o diez grados, pero a mitad de carrera comenzó a llover. En la salida estaba el triple ganador en Boston Cosmas Ndeti, pero no había liebres porque era selectivo para los Juegos Olímpicos de Atlanta y no querían que los japoneses se suicidaran con los africanos, así que pasamos la media maratón un grupo de unos cuarenta atletas en 64:45”.

 “En el kilómetro treinta nos fuimos Diego García y yo junto al brasileño Luiz Antonio Dos Santos y un grupo de cuatro japoneses entre los que estaba Hiromi Taniguchi, campeón del mundo en Tokio 1991. El ritmo era muy bueno y, tras irse reduciendo el grupo, en el kilómetro treinta y nueve nos fuimos el brasileño, el japonés Masaki Oya y yo, así que cuando entramos en el estadio éramos tres para ganar. Con las piernas resentidas por la lluvia, decidí hacer un ataque largo pero, aunque me logré escapar unos metros, el brasileño Dos Santos atacó fuerte en los últimos cien metros y ya no pude responder, con muchas molestias en las ingles a causa del agua. De hecho, al acabar estuve un par de horas sin apenas poder levantar las piernas y cuando tuve que hacer el control antidoping me tuvieron que subir en silla de la reina Miguel Angel y Pilar, pero acabar segundo con 2h09:32 en un maratón tan prestigioso siempre estará en mi mente”.

 Más de veinte años después, la situación ha cambiado y ahora es Antonio Serrano, auténtica pasión, el que viaja para arropar a sus atletas y compartir la experiencia con ellos, aunque eso signifique pagar el viaje de su bolsillo.

 “Personalmente, este viaje supone para mí cerrar el círculo de conocer el ambiente de los seis mejores maratones del mundo – confiesa Serrano, que participó como atleta en Londres y Berlín y ha viajado al resto como entrenador -. Y no podía dejar de escapar la oportunidad de acompañar a Javier Guerra, primero por apoyarle, y en segundo lugar porque son pocos son los españoles en la actualidad que por su nivel pueden estar en los Majors. Recientemente viajé con Alessandra Aguilar a Nueva York, el año pasado estuve en Londres con los dos, y es que, cuando algún atleta mío está en estos grandes eventos, me gusta acompañarles cueste lo que cueste”.

 “Mis sensaciones son buenas, pero vamos a ver qué pasa el domingo – nos avanza el entrenador, muy satisfecho con los meses previos -. En estos momento, me gusta responder a la pregunta sobre cómo llegamos, aun sin saber el resultado del domingo, ya que el primer paso ya lo ha dado Javi, y es que la preparación ha ido sin problemas y él está en un gran momento de forma. Ya solo cabe esperar cómo se comportan el día de la carrera los otros factores como la climatología y sobre todo su cuerpo, porque de cabeza sé que viene genial. El entrenamiento lo ha realizado en gran parte en Segovia, con sus 900 o 1000 metros de altura, con algunos entrenamientos en Madrid, y las series y los rodajes han ido al tiempo marcado. Definitivamente, cada maratón que prepara, veo a Javi más maduro y más concienciado de que la maratón es su prueba”.

 Y mientras, con Javier Guerra fijo para el maratón olímpico de Río tras su actuación el campeonato del mundo del pasado verano y Alessandra Aguilar a esperas de confirmación oficial (por palmarés y por ser la única española que junto a Paula González y Estela Navascués, clasificadas directamente en Sevilla, tiene la mínima olímpica), Serrano sueña con los próximos Juegos Olímpicos con los ojos bien abiertos.

 “Espero que los dos estén allí y ambos están con muchísimas ganas de competir en unos Juegos Olímpicos y darlo todo – afirma el entrenador de Aguilar y Guerra -. Ahora lo importante es conseguir que la preparación específica de los últimos cuatro meses vaya sin problemas, y si es así seguro que los dos estarán luchando por puestos de honor: Alessandra porque es una gran competidora y tiene una gran experiencia, y Javi porque sabe que está en una edad y un momento adecuado para arriesgar”.

 “Los Juegos Olímpicos son especiales y además, en Río, puede que haya unas condiciones de calor y humedad que hagan que los no africanos planten más cara a los africanos, o eso espero por el bien de nuestros corredores”, nos responde finalmente Serrano cuando le preguntamos por las opciones olímpicas del maratón no africano y las esperanzas que giran sobre atletas como los estadounidenses Galen Rupp o Shalane Flanagan, los italianos Meucci, Pertile o Straneo, las portuguesas Moreira, Felix o Costa, los duros japoneses para quienes Tokio es una de las citas decisivas rumbos a Río o nuestro propio equipo que viajará a la cita olímpica (con Guerra, Carles Castillejo, Paula González y Navascués ya fijos, y a fecha de hoy, a esperas de que acabe la primavera, con Jesús España y Aguilar como principales candidatos para acompañarles).

 “La pena es que en un Campeonato de Europa, que sería para atletas no africanos, ya haya bastante nacionalizados, pero es fruto de la globalización y debemos de entrenar tan duro como ellos para conseguir ganarles como hizo Meucci en el último europeo, donde Javier también tuvo una honrosa cuarta posición. Lo que es más difícil es ver no africanos en las grandes maratones comerciales, por ejemplo en Tokio, donde sólo estará Javi como europeo, pero junto al gran nivel de los japoneses espero que se vea una gran carrera de todos ellos”.

 El entrenador se marcha de su hotel para cruzar Tokio y encontrarse con Javier Guerra, su atleta, mientras que la capital japonesa, la gran ciudad, sigue con su ruido apresurado y esa mezcla de modernidad, neones, tradición y costumbres milenarias que se vive en Japón de forma más intensa que en cualquier otra parte del mundo.

 Afuera, en la calle, los sonidos de la ciudad, inevitablemente, hablan estos días de maratón, como la propia pasión que transmite Antonio Serrano. Y allí, sobre el mismo asfalto, pasado y presente, este año se cruzarán las zancadas olímpicas de Guerra con las de Martín Fiz, empeñado a sus cincuenta años en no dejar de dar cuerda a su reloj, inmerso en su nuevo y apasionante reto de ganar todos los mejores maratones del mundo en su categoría.

 Qué mejor lugar que Tokio para vivir el maratón y seguir soñando con los Juegos Olímpicos de Río que ya están a la vuelta de la esquina.

.

Biografía atlética Javier Guerra (RFEA)

Javier Guerra en el maratón de Tokio (RFEA / Gerardo Cebrián)

Previa maratón de Tokio (Soy Cobarde / Chema Barberarena)

Previa maratón Tokio (Japan Running News / Brett Larner)

.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *