La atleta que corría descalza

Faith Kipyegon, descalza en la carrera junior del Campeonato del mundo de cross Punta Umbría 2011
Faith Kipyegon corriendo descalza en la carrera junior del Campeonato del mundo de cross Punta Umbría 2011

“En la carrera de campo a través que se celebró en Iten unas semanas antes, Faith Kipyegon, la ganadora en la categoría junior se probó un par de zapatillas con tacos por primera vez.

«Parecían incómodos – dijo -. Aunque eran muy elegantes, daba la sensación de que pesaban demasiado para correr».

Así que se mantuvo en lo mejor que sabía hacer y corrió descalza. Ganó. Unos meses después pasaría a ganar los campeonatos mundiales de campo a través, también descalza. Acostumbrada a correr descalza, Faith encontró demasiado pesadas las zapatillas de tacos de atletismo, incluso las más ligeras que se puedan imaginar”.

Correr con los keniatas, Adharanand Finn.

 En el Campeonato del mundo de cross de Bydgoszcz 2010, con sólo 16 años, la keniana Faith Kipyegon (10.01.1994) sorprendió al mundo corriendo descalza y finalizando cuarta en categoría junior en un terreno muy complicado, a un paso de las medallas. Tanto que, enseguida, comenzó el debate sobre si la corredora hubiese podido terminar en el pódium en caso de haber corrido con zapatillas o si, en cambio, sus pies desnudos expresaban mejor su forma de correr.

 Sólo un año después, en el mundial de Punta Umbría 2011, la propia atleta zanjó todas las discusiones y dejó unas imágenes para el recuerdo: con 17 años, corriendo de nuevo descalza, se proclamó campeona del mundo júnior de cross.

 Desde entonces ya con zapatillas, dos años después y tras haberse proclamado campeona del mundo junior de mil quinientos metros en Barcelona 2012, Kipyegon regresó en 2013 a la localidad polaca de Bydgoszcz para reeditar su título de campeona del mundo junior de cross y después, en la pista, redondeó una gran temporada con el récord de Kenia de mil quinientos metros en el mayo de Doha (3:56.98) y un quinto puesto en la final del Campeonato del mundo de Moscú en la misma distancia.

 Pero desde ese momento, todos los focos del fondo y el mediofondo mundial se han centrado en la fulgurante figura de la etíope Genzebe Dibaba (08.02.1991), tres años mayor que ella y que, curiosamente, fue undécima en aquel mundial junior de cross de 2010 en el que Kipyegon acabó cuarta con los pies desnudos.

 Y así, la soledad de Dibaba se ha convertido en una de las imágenes más icónicas del atletismo actual: su poderosa y elegante zancada; sus vueltas a la pista en solitario; su carrera, territorio de récord del mundo, frente a rivales de otra época. Hasta desembocar el año pasado en la cuarta mejor marca de la historia de cinco mil metros (14:15.41 París 04.07.2015), en su bestial récord del mundo de mil quinientos metros (3:50.07 Mónaco 17.07.2015) y en su título de campeona del mundo de mil quinientos metros en Pekín, donde, bronce en los cinco mil metros, no consiguió culminar su ansiado doblete (en la actualidad, la etíope acumula los récords mundiales de 1.5000 metros, milla, dos millas, 3.000 y 5.000 metros en pista cubierta y el mencionado de 1.500 metros al aire libre).

 Momento Didaba, en su papel de estrella mundial, la etíope anunció la semana pasada su gran reto previo a los Juegos Olímpicos de Río: el próximo 9 de junio intentará batir el récord del mundo de la milla (4:12.56 Svetlana Masterkova 14.08.1996) en los Bislett Games de Oslo y, sólo una semana después, el 16 de junio en Estocolmo intentará asaltar su propia plusmarca mundial  de mil quinientos metros.

 En su récord del mundo de Mónaco (3:50.07), según los tiempos oficiosos manuales recogidos por Let´s Run, Dibaba corrió con unos parciales  de 44.7 (primeros 300 metros), 63.6, 61.9 y 59.9 en cada vuelta a la pista. O dicho de otra manera, tras unos primeros 300 metros de 44.7, corrió cada 200 metros en 31.5, 32.1, 31.9, 30.0, 29.5 y 30.4. O lo que es lo mismo, y según Pierre-Jean Vazel, con unos parciales por cada 100 metros de 14.7, 14.9, 15.2, 15.7, 15.8, 16.0, 16.1, 16.3, 15.5, 15.4, 14.7, 14.3, 14.8, 15.2, 15.5. En tiempos oficiales, Dibaba cubrió los últimos 400 metros en 59.79 (45.45 los últimos 300 metros) y los últimos 800 metros en 2:01.97, en una carrera en la que los primeros 800 metros se cubrieron en 2:04.52 (Dibaba 2:04.7). Y todo ello en una atleta que, como hemos mencionado, acredita la cuarta mejor marca de todos los tiempos en 5.000 metros (14:15.41) y que declaró que, el verano pasado, antes de su intento de récord del mundo de 5.000 metros en París, completó un entrenamiento de seis repeticiones de 800 metros con unos tiempos de 2:02, 2:03 y 2:04 en las cinco primeras para terminar con unos últimos 800 metros de 1:58, lo que, asegura, demuestra que puede correr todavía más rápido. Ese es el impresionante nivel que la atleta etíope aspira a mejorar.

 Frente a este panorama, con la segunda atleta en el ránking mundial de 2015 de mil quinientos metros a seis segundos de Dibaba (Sifan Hassan 3:56.05), el oro olímpico de la distancia parece que estaría adjudicado antes de la carrera, pero la propia Dibaba, ante la dificultad de doblar en Río (el 16 de agosto se corren las series de los 5.000 metros por la mañana y la final de los 1.500 metros por la tarde), ha declarado que su objetivo serán los cinco mil metros (incluso se ha llegado a rumorear la posibilidad de buscar el doblete con los diez mil metros) y, de confirmarse finalmente su ausencia en los mil quinientos metros de Río (en Mónaco este año correrá los tres mil metros), se abriría mucho la final olímpica.

 En esos rumores, esté o no la etíope y tras demostrar en Pekín que a pesar de las marcas no es invencible, Faith Kipyegon ha decidido dar un paso al frente y el pasado sábado logró una importantísima victoria en los mil quinientos metros de la prueba de la Liga de Diamante celebrada en Shanghái, con récord nacional de Kenia incluido (3:56.82 que mejoran su propia plusmarca nacional de 3:56.98 conseguida en 2013).

 En los mil quinientos metros del Campeonato del mundo de Pekín, tras Dibaba (4:08.09), la propia Kipyegon (4:08.96) y, la nacionalizada neerlandesa, Sifan Hassan (4:09.34) fueron segunda y tercera respectivamente, y ambas, encabezando la armada africana por delante de las americanas Rowbury y Simpson o la británica Laura Muir, son las mejor colocadas para volver a plantarle cara o para aprovechar su más que posible ausencia. Máxime con el gran estado de forma que acaba de demostrar la keniana y que nos vuelve a poner sobre la mesa a aquella espectacular atleta junior que fue y que, tras su plata mundialista en Pekín, ha regresado a sus mejores marcas conseguidas en 2013.

 Porque en el estadio olímpico de Río, ver los pies descalzos de Faith Kipyegon dando la vuelta de honor tras la final olímpica de mil quinientos metros sería una imagen imborrable cargada de justicia poética.