Kingston, otro día en la oficina

Fotografías de Usain Bolt y Wayde Van Niekerk en sus respectivos perfiles de Twitter
Fotografías de Usain Bolt y Wayde Van Niekerk en sus respectivos perfiles de Twitter

 Usain Bolt, seguramente en un intento de acrecentar su propia leyenda, siempre ha manifestado lo poco que le gustan los días en la oficina. En su caso, los días de duros entrenamientos y de agotadoras competiciones de ida y vuelta. Reggae y el más auténtico estilo jamaicano como forma de vida.

A nadie le gusta el trabajo duro, pero tienes que hacerlo si quieres ser el mejor. Y a eso me dedico. Tengo que seguir ganando y todo eso viene del entrenamiento. Cuando me retire, no quiero hacer mucho. Probablemente montaré un negocio, no sé de qué, pero solo quiero llegar a la oficina y poner los pies encima de la mesa”, confesaba el propio Bolt en una entrevista a la agencia Europa Press en 2011, siempre dejando aflorar su lado más perezoso.

 Además, desde los Juegos Olímpicos de Londres, cuidando todo al detalle para llegar en el punto óptimo a la gran cita del año, Bolt ha demostrado que él no es de pequeñas competiciones, sino de grandes momentos, lo suyos. Como la temporada pasada, cuando, tras estar todo el año perdido en las tranquilidad de Kingston, con las colinas azules siempre de fondo, apenas lo vimos durante todo el año, condicionado por muchos problemas físicos, hasta que explotó en el momento exacto con una nueva e histórica demostración de fuerza y talento en el Campeonato del Mundo de Pekín.

 Por todo ello, sorprende mucho más lo que ha ocurrido este fin de semana. En Kingston, en la noche del sábado, Bolt se enfrentó a toda la armada jamaicana, con Asafa Powell, Nickel Ashmeade y Yohan Blake en frente. La salida fue tan mala que, tras tropezar y desajustarse en los primeros apoyos, él mismo debió de sorprenderse y, casi sin querer, apretó todo lo que pudo para ponerse en primera posición tras verse en quinta posición a los cuarenta metros de la carrera. Por más que intentó disimular dejándose ir en los metros finales, el cronómetro le delató: 9.88 segundos con viento legal (+ 1.00 m/s). Segunda mejor marca mundial del año. Desde 2012, Bolt no corrían tan rápido antes de llegar a finales de julio o agosto. Y por si había alguna duda, quedaba claro que el año pasado terminó en un gran estado de forma y que llega como siempre, dispuesto a ganar todo, de nuevo, en Río.

 Por detrás de Bolt, e igualado con Ashmeade, un renacido Yohan Blake se unió a la fiesta con una marca de 9.94, regresando a un nivel en el que no le veíamos desde 2012. Antes, la noche jamaicana ya había demostrado que la pista azul del estado nacional de Kingston estaba para correr muy rápido y, tras un meeting con muy buenas marcas, el sudafricano Wayde Van Niekerk ya se había acercado al récord del mundo de 300 metros con un gran registro de 31.03 segundos, tercera mejor marca de todos los tiempos.

 Precisamente, en una de las grandes imágenes que nos ha dejado la primavera, esta semana hemos podido ver al jamaicano entrenado en su casa con Van Niekerk, con motivo de la invitación al atleta sudafricano para participar en el citado Racers Grand Prix: hombro con hombro, el hombre más rápido de la historia en los cien y los doscientos metros y a su lado el único hombre que ha sido capaz de correr los 100 metros en menos de 10 segundos (9.98), los 200 metros en menos de 20 segundos (19.94) y los 400 metros en menos de 44 segundos (43.48), distancia donde sólo Michael Johnson (43.18), Harry Reynolds (43.29) y Jeremy Wariner (43.45) han corrido más rápido que él.

 Junto a la simbólica fotografía de los dos velocistas compartiendo entrenamiento, ambos llamados a ser dos de las principales estrellas del estadio olímpico de Río, hemos podido ver a sus dos entrenadores sentados juntos, viendo a sus pupilos y compartiendo confidencias y experiencias.

 Glen Mills, entrenador de Bolt y de muchos de los mejores velocistas jamaicanos, tiene ya 66 años y es por derecho propio uno de los rostros más respetados del atletismo mundial. La sudafricana Anna “Tannie Ans” Botha acumula ya 74 años, con cinco décadas entrenando y más de veinticinco años como entrenadora principal de la universidad de Kovsies, donde Van Niekerk comenzó a estudiar en octubre de 2012.

 “No puedo parar, mi pasión es demasiado fuerte – comentó la veterana entrenadora en una entrevista concedida al diario sudafricano City Press tras el pasado mundial de Pekín -. Soy muy afortunada, porque no tengo ningún problema de salud, y eso es porque estoy muy ocupada con gente joven: tienes que estar siempre en plena forma para poder estar encima de ellos”.

 “Amo lo que hago, trabajo duro y trato de hacer lo mejor” declaró por su parte Glen Mills en una entrevista a The Guardian hace años.

 Lejos de extravagantes figuras y en unos tiempos en los que creemos que hay que estar inventando la rueda todos los días, dos figuras como Mills y Botha nos recuerdan que la sabiduría siempre sigue estando en la experiencia y en el sentido común, con la pasión como único secreto y sin necesidad de más sorpresas.

 Aunque de repente, Usain Bolt nos deje con la boca abierta como si este junio de 2016 fuera ya agosto. Por si se nos ocurre olvidar que estamos en medio de un verano olímpico, su hábitat natural.