La carrera por ser el mejor maratoniano del siglo XXI

Kenenisa Bekele, ganador del maratón de Berlín con 2h03:03, segunda mejor marca IAAF de todos los tiempos.
Kenenisa Bekele, ganador del maratón de Berlín con 2h03:03, segunda mejor marca IAAF de todos los tiempos.

 En Kenia, en poblados como Iten, Eldoret, Kapsabet o Keicho, cada amanecer decenas de corredores comienzan a juntarse a primera hora en cada uno de los conocidos puntos de encuentro. Cada corredor va saliendo de sus casas y a la hora acordada, en grupos que pueden oscilar entre los 50 y los 100  atletas, se reúnen para comenzar el entrenamiento, como si de una manada de fondistas se tratase.

 Como contaba el prestigioso entrenador Renato Canova en el foro de la web americana Let´s Run antes del récord del mundo de Kimetto en Berlín (2014), este sistema es el que, como la mayoría de los kenianos, siempre había utilizado Wilson Kipsang (Kenia, 15.03.1982), plusmarquista mundial de maratón. Pero Canova, acostumbrado a un sistema diferente basado en planes individuales, cambió el planteamiento de Kipsang, aunque el experimento sólo duró un mes.

 “Renato, no puedo continuar con este entrenamiento individual – cuenta el propio entrenador que le dijo Kipsang a las pocas semanas de haberlo iniciado -. Tengo mi casa en Iten, construí una iglesia en Iten, tengo un hotel en Iten, todo mi futuro está en Iten y tengo en mi grupo más de 80 corredores que dependen de mí. Si voy solo a mi entrenamiento personalizado, ellos se sentirán abandonados y no quiero eso, porque Iten es mi futuro y necesito continuar ayudando a la gente y siendo un referente para ellos. Necesitamos un plan de entrenamiento más sencillo que hagamos todos juntos”.

 La anécdota define a la perfección la personalidad de Wilson Kipsang, al que Canova ha calificado en muchas ocasiones como uno de los corredores más profesionales que ha visto nunca, junto a Eliud Kipchoge, unos casos únicos en el fondo keniano, cada vez más joven y repleto de atletas que tras conseguir unos buenos resultados y ganancias durante unos años, no vuelven a encontrar la motivación de seguir sufriendo cada día.

 Kipsang, además de estar volcado con su comunidad, es uno de los kenianos que mejor se cuida, capaz de respetar al máximo el entrenamiento específico de fuerza y técnica, hasta el punto que, como el mismo Canova relata, “mientras que el resto de corredores esperan a que se pase la lesión, Kipsang intenta recuperarse en el menor tiempo posible”.

 Fruto de esa profesionalidad, la carrera de Kipsang, convertido por derecho propio en uno de los mejores maratonianos de la historia, continúa interminable.

 En el otoño de Berlín de 2013, Kipsang batió el récord del mundo con una marca de 2h03:23. En 2016, tres años después y con 34 años ya a sus espaldas, el veterano corredor ha sido capaz de rebajar esa marca, siendo segundo en la capital alemana con un registro de 2h03:13, sólo superado por Kenenisa Bekele.

 Además, con el actual registro de Berlín, Kipsang se ha convertido en el primer corredor en bajar tres veces de 2h04:00 (por las dos de Dennis Kimetto y Emmanuel Mutai) y sigue siendo el que más veces ha bajado de 2h05:00 (con siete ocasiones, por las cinco de Eliud Kipchoge). Y como señala el estadístico Ken Nakamura, con 2h03:54 de media, Kipsang es el maratoniano más rápido de la historia por media de sus cinco mejores marcas, superando a Eliud Kipchoge (2h04:01), Geoffrey Mutai (2h04:30 incluyendo sus 2h03:02 en Boston) y Dennis Kimetto (2h04:44).

 Completando un palmarés al alcance de muy pocos, Kipsang ganó dos veces el maratón de Frankfurt (2010 y 2011), una vez el de Otsu (2011) y el de Honolulu (2012), y fue bronce olímpico en Londres 2012 antes de ganar en Berlín y batir el récord del mundo en 2013. Después, lejos de relajarse, ganó en Londres (2h04:29) y Nueva York (2h10:59) en 2014, volvió a correr en 2h04:47 en Londres 2015 para ser segundo sólo superado por Kipchoge, y pese a no terminar en el mundial de Pekín y ser cuarto en Nueva York 2015 (2h12:45) y quinto en Londres 2016 (2h07:52), ha vuelto a renacer para ser segundo en Berlín con su mejor marca de siempre. Todo un ejemplo de constancia y capacidad de superación, lejos de ejemplos como el actual plusmarquista Dennis Kimetto que, sólo unos días después de anunciar que viajaba a Chicago este año para batir el récord de la prueba, anunciaba poco después su baja por lesión, incapaz, entre unas cosas y otras, de acercarse al corredor que batió el récord del mundo (2h02:57) en Berlín 2015.

 En un reportaje anterior al récord del mundo de Kimetto y la definitiva explosión estelar de Kipchoge, Renato Canova fue preguntado por la revista Runner´s World sobre quién sería el maratoniano ideal en base a la unión de diversas características, y el entrenador italiano destacó la capacidad mental de Wilson Kipsang, el físico de Moses Mosop, la biomecánica de Kipsang, la libertad en carrera de Abel Kirui y la determinación de Geoffrey Mutai y el propio Kipsang.

 Pero respondiendo a la pregunta final de que corredor reúne mejor todas esas características, Canova no tuvo ninguna duda: Kenenisa Bekele.

 “Con dos maratones más, podrá correr por debajo de 2h03:00. En el tercero, correrá por el récord del mundo”, declaró el italiano en aquel verano de 2014, después de que Bekele hubiese debutado con 2h05:04 en París. Pero las dudas sobre Bekele, muy lastrado físicamente tras tantas batallas y esfuerzos, no hicieron más que aumentar desde entonces, cuarto en Chicago 2014 (2h05:51), retirado en Dubai 2015 por lesión y tercero en Londres 2016 (2h06:36), lejos de confirmar los registros que se esperaban de él e incapaz de encontrar la salud necesaria para enlazar buenos entrenamientos a lo largo de varios meses.

 Entre medias, Eliud Kipchoge, imperial, ha reclamado su derecho a mejor maratoniano del mundo, a sólo ocho segundos del récord de Kimetto (2h03:05) y con una regularidad impresionante tras su segunda posición en Berlín 2013 detrás de Kipsang (2h04:05), que le ha llevado a una racha imbatible con dos triunfos en 2014 en Rotterdam y Chicago (2h05:00 y 2h04:11), otras dos victorias en 2015 en Londres y Berlín (2h04:42 y 2h04:00), y otros dos triunfos más en 2016, incluyendo de nuevo Londres con su mejor marca de siempre (2h03:05) y su reciente e histórico oro olímpico en Río.

 Con el récord del mundo en manos de Kimetto, la trayectoria de Wilson Kipsang, la regularidad y el palmarés de Kipchoge, y las biografías históricas de atletas como Haile Gebrselassie, Patrick Makau, Paul Tergat o Sammy Wanjiru, el puesto de mejor maratoniano del siglo XXI parecía tener muchos pretendientes, hasta que este fin de semana, en Berlín, la historia volvió a marcar un punto de inflexión, dando la razón a las predicciones de Renato Canova que, con algo más de retraso de lo esperado, vuelven a situarse en el centro de todas las conversaciones.

 En una de las carreras más bonitas que se recuerdan, y tras pulverizar el paso más rápido de la historia por el medio maratón, con Bekele y Kipsang corriendo mano a mano por las calles de Berlín, con varios ataques del keniano y las consiguientes respuestas al límite del etíope, tras verlos correr en paralelo, Bekele consiguió dar el golpe final y se proclamó campeón con un registro de 2h02:03, a sólo seis segundos del récord de Kimetto y con la segunda mejor marca de la historia (según ránking IAAF). Por detrás, sólo diez segundos más tarde, Kipsang (2h03:13) pulverizó su marca personal que fue récord del mundo en el ya lejano 2013.

 El escenario no pudo ser más simbólico. Bajo la puerta de Brandeburgo, donde Gebrselassie alcanzó la gloria con su maravilloso récord del mundo de 2008 (2h03:59), Bekele volvió a dar un paso más en su enfrentamiento histórico con el propio Haile, rebajando en 56 segundos aquella marca, pero escapándosele por muy poco el añorado récord mundial que le consagraría sin ningún género de duda como el mejor de la historia: suyos son desde 2004 y 2005 los récords del mundo de 5.000 y 10.000 metros, y suyos son tres oros olímpicos, cinco mundiales y 11 títulos mundiales de campo a través, a los que ahora une esta segunda mejor marca de la historia en maratón, tan cerca del primer escalón.

 Bajo la línea de meta de Berlín, disfrazado de Haile Gebrselassie, Bekele por fin sonreía. Por detrás, la fantástica zancada de Kipsang daba un paso más hacia la gloria mientras, tan generoso como siempre, se deshacía en gestos de felicitaciones al etíope.

 Entre medias, esta carrera de Berlín quedará para siempre como la locura que se vivió desde la salida, pulverizando el mejor tiempo de paso de siempre (ver CUADRO 1) por el medio maratón con 61:11 (por los 61:24 conseguidos en Londres este año) y los mejores tiempos de siempre que se han vivido en el circuito berlinés en los pasos por cada parcial de 5 kilómetros hasta el kilómetro 30, y que hizo que, tras desaparecer las liebres muy pronto, antes del kilómetro 20, primero fuera Geoffrey Ronoh el que mantuviera el ritmo y después el propio Wilson Kipsang fuese el que se encargase de llevar la velocidad de crucero, con Bekele dando señales de aparente debilidad desde antes del kilómetro 30, reenganchándose una y otra vez (ver CUADRO 2).

 Por parciales de 5 kilómetros, la cabeza de carrera de este maratón de Berlín 2016 estuvo por delante del mejor tiempo de siempre en este circuito (y el récord mundial de Kimetto) hasta el parcial del kilómetro 30 (ver CUADRO 2), cuando Bekele parecía descolgarse, Kipsang se exprimía en cabeza y todavía pasaron 11 segundos más rápido que en 2014 (1h27:26 frente a 1h27:37).

 En el kilómetro 35, de nuevo con Kipsang aventajando en unos segundos a Bekele, pasaron ya 9 segundos más lentos que el récord de 2014 (1h41:56 frente a 1h41:47), y en el kilómetro 40, con Bekele y Kipsang en paralelo, la diferencia se fue hasta los 26 segundos de retraso, seguramente por los kilómetros del 38 al 40 en el que los dos grandes corredores se vigilaron un poco más, reservando fuerzas para el esprint final (en la comparación entre Bekele y Kimetto, ver CUADRO 3, Bekele, un poco más retrasado que Kipsang en el kilómetro 30 y 35, aventajaba a Kimetto en 7 segundos en el kilómetro 30 y perdía 14 segundos en el kilómetro 35).

 Desde el kilómetro 40 hasta la meta, Bekele alcanzó la gloria final con su ataque ganador y, pese a que corrió esta parte (6:08) mucho más rápido que Kimetto en 2014 (6:28), y mucho más rápido que ningún ganador lo había hecho en este circuito (Ronaldo da Costa corrió en 6:10 en el final de 1998, Wilson Kipsang en 6:11 en su récord del mundo de 2013 y Haile Gebrselassie en 6:16 en su gran final de 2007), no consiguió alcanzar el récord del mundo, rebajando los 26 segundos a los que estaba en el kilómetro 40 (ver CUADRO 3), pero quedándose a tan solo 6 segundos de la plusmarca mundial (2h03:03 frente a 2h02:57).

 En resumen, con Kipsang tirando sólo en cabeza y Bekele dando unos metros y volviendo a enganchar en cada ataque del keniano, tras la parte más inicial que se ha visto nunca en un maratón, la diferencia de 11 segundos por debajo del récord del mundo en el kilómetro 30 se tornó a 9 segundos por encima en el kilómetro 35, pero definitivamente las posibilidades de récord del mundo se perdieron en ese parcial del kilómetro 40, cuando los dos aprovecharon a coger un poco de aire para recuperar el enorme esfuerzo realizado y preparar el inolvidable esprint final entre dos de los mejores corredores de todos los tiempos.

 Desde otra perspectiva, por parciales cada 5 kilómetros (ver CUADRO 4) se observa como Bekele, en comparación con Kimetto, corrió más rápido todos los parciales hasta el kilómetro 20 (en comparación con los últimos cuatro récords del mundo su parciales de los kilómetros 5, 10 y 20 son más rápidos que todos ellos). El parcial del kilómetro 25 fue el primero en el que perdió tiempo respecto a lo que hizo Kimetto en su récord del mundo, y la diferencia más grande se produce en el kilómetro 35, en el que fue el gran parcial de Kimetto (14:09). Kimetto bajó el ritmo hasta el kilómetro 40 y aun así, Bekele y Kipsang, vigilándose y recuperándose para el esprint final, perdieron todavía más tiempo (13 segundos), cubriendo su parcial más lento de toda la carrera (14:55) y el segundo más lento de todos los incluidos en el cuadro, lo que hipotecó finalmente su opciones de récord del mundo, pese a que el magnífico final de Bekele (6:09) ha sido mejor que el de todos los últimos récords mundiales.

 “Yo quería mejorar mi marca personal, ese era mi primer objetivo – declaró Bekele tras la carrera de Berlín -. La marca ha sido fantástica, pero estoy un poco decepcionado porque perdí un poco de tiempo al final”.

 En 2017, Wilson Kipsang (15.03.1982) y Kenenisa Bekele (13.06.1982) cumplirán 35 años, mientras que Eliud Kipchoge (05.11.1984), dos años más joven, no cumplirá los 33 hasta noviembre de 2017.

 Por edad, salud y progresión actual, Kipchoge parece encontrarse un paso por delante, pero es muy probable que el maratón de Londres vuelva a romper la caja y los tres (a los que seguramente se añada al plusmarquista mundial Dennis Kimetto en busca de la forma perdida) se enfrenten en una carrera la próxima primavera que, de nuevo, amenaza con ser la mejor de la historia, al menos en cuanto a línea de salida y esperanzas iniciales.

 La frontera de un nuevo récord del mundo parece estar clara para intentar dilucidar la siempre subjetiva y complicada cuestión de quién es el mejor maratoniano de lo que llevamos de siglo XXI, y por marcas, de siempre.

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