Por Fran Aguilera Moreno / Fotos de Félix Sánchez y archivo personal Sonia Bejarano

Dice el título de tu blog/web “Sonia Bejarano, correr por un sueño”, ¿cuál es ese sueño tras el que vas?
Realmente, fue un amigo (Alex) el que me incitó a abrir un blog de atletismo paralelo a otro personal que ya tenía. Él eligió el título y me gustó. Por aquella época yo tenía ilusión por acudir al Europeo de Barcelona, pero no pudo ser por problemas con las defensas, por lo que tuve que descansar y terminar la temporada a base de parches, lejos de mi mejor forma.
El sueño, ¿ha sido siempre el mismo o cuando comenzaste a correr era distinto?
Creo que los sueños van cambiando, los vamos concretando según evolucionamos. En función de nuestras experiencias y capacidades cambiamos también nuestras prioridades y empezamos a trabajar para conseguir cosas diferentes porque lo que antes nos valía ya no nos llena. Para mí, ese sueño, anhelo, meta, objetivo o como se quiera llamar, viene de dentro, de manera espontánea en un momento determinado que no puedo controlar y que suele cumplirse a medio-largo plazo. Recuerdo la primera vez que acudí a un Campeonato de Extremadura, escuché por megafonía cómo proclamaban a una campeona autonómica y me dije “Qué bien suena! Ojalá yo lo fuera” No tardé mucho en ser campeona de Extremadura y una vez conseguido me asaltaron nuevos retos de sopetón; “Campeona de Extremadura es relativamente fácil pero conseguir una medalla en un Cto. de España..” “Ser campeona de España..” “Ir a un internacional..” “Tener un récord..” “Una medalla internacional” “Una medalla internacional absoluta..” No soy yo la que domina mis sueños, de repente tengo alguna ilusión que me asalta y voy a por ella. Actualmente mi meta es poder seguir viviendo y dedicándome principalmente al deporte, en concreto al atletismo, aunque nunca he descartado otros deportes u otras distancias. Estoy segura de que terminaré pasándome al triatlón de larga distancia, pero con todas las cosas que aún me quedan por hacer creo que eso no será posible hasta los 40 años. Últimamente también le he dado vueltas a eso de la maratón, pero creo que aún me quedan 3-4 años para dar ese paso.
Cuando dabas tus primeras zancadas atléticas por Cáceres, ¿qué te impulsaba a echarte a correr?
Siempre me gustó correr. Con 8 años pedí a mi padre que me llevara a hacer atletismo y tratamos de que me dejaran entrenar con un grupo en el complejo de la Diputación de Cáceres. No me acogieron por ser demasiado joven a pesar de que les puntualicé, pese a mi timidez, que otra chica de mi edad estaba entrenando con ellos. Me decepcioné bastante y con 11 años empecé a correr sola por ahí sin el consentimiento de mi madre y hermana ya que estaban preocupadas porque abundaban en los medios noticias de niñas secuestradas y no les hacía gracia que anduviera corriendo por ahí.

De aquella época, ¿qué compañeros y entrenadores vienen a tu memoria?
Víctor Gil fue un gran compañero de entrenamiento, somos amigos desde los 13 años, los 2 entrenábamos con Nacho Pérez. Nos criamos juntos, compartimos cumpleaños (los 2 nacimos el mismo día), barbacoas y salidas con amigos además de entrenamientos, competiciones y viajes. Seguimos manteniendo esa amistad. Todos los entrenadores con los que he trabajado me han enseñado cosas valiosas y los mantengo en mi memoria. Por otro lado guardo con especial admiración recuerdos de Juan Méndez y Pedro Tarifa, los entrenadores y responsables de mi segundo club “Spar Montijo”, que nos llevaban cada fin de semana de competiciones de manera vocacional.
¿Seguiste al pie del cañón porque no había quien te ganara o lo tuyo era pura constancia y pundonor al no ser de las primeras?
Siempre he destacado por mi resistencia y por mis ganas, pero de pequeña no era ni la más rápida ni la más en nada básicamente porque no estaba entrenada y eso era lo que gustaba de mí, unas cualidades que no habían sido explotadas y una capacidad de aprendizaje buena. A base de trabajo y algo de suerte pueden superarse tus mejores expectativas. Actualmente, creo que un campeonato no lo gana el mejor dotado genéticamente, ni el que más entrene, sino el que mejor llegue a esa cita atlética y el que mejor se sepa comportar en carrera. Por supuesto esa persona es la que ha sabido adaptar sus entrenamientos a sus capacidades y posibilidades respetando los descansos vitales para mejorar y las sesiones de máxima calidad y se mantiene motivado y como dicen en países angloparlantes “focus”.
Conseguir nuestros sueños no suele ser fácil, a veces hay que ir en su busca, ¿por qué cambiaste tu Cáceres natal por Salamanca a los 18 años?
Sales para conseguir una cosa y te encuentras sin querer con otras. Cuando cambié de ciudad estaba en una época en la que quería dedicar más tiempo a correr y, además, necesitaba espacio para crecer fuera del ámbito familiar, ya que nunca he querido dejar de lado mi vida profesional. Dudaba entre la carrera de Fisioterapia y Ciencias Ambientales y para ambas tenía que abandonar Cáceres. Mi padre pensó que sería más interesante estudiar una licenciatura siempre que realmente me motivara y que en Salamanca podría entrenar mejor con Rosa Colorado. En Salamanca conseguí lo que quería del atletismo aunque siempre ha sido duro para mí separarme de mi familia. A día de hoy lo sigue siendo.

¿Siempre tuviste claro lo que querías estudiar?
No. Tengo una cosa buena que es mala a la vez. Cualquier cosa me gusta así que siempre tengo que elegir una alternativa dejando otras de lado. Recuerdo que dudaba entre Ciencias Ambientales, Geología, Biología, Química, Fisioterapia, incluso Psicología, Ciencias del Deporte y Medicina (descarté Medicina porque no soy de las que más rápido reaccionan cuando ve cualquier tipo de accidente). Ante tal caos decidí estudiar bastante en COU para sacar la mejor nota y que no me quedara fuera de una carrera por falta de puntuación, lo que se convirtió en un aplazamiento de la toma de decisión hasta el último momento porque la nota me daba para cualquier carrera que quisiera estudiar.
¿Te resultó fácil adaptarte a tu nuevo lugar de residencia?
Me encontré muy a gusto con mi grupo de entrenamiento y me volcaba en el atletismo cuando en el piso alquilado la convivencia no iba bien o cuando añoraba a mi familia. No fue fácil para mí, en especial el primer año, cuando estás acostumbrada a sacar buenas notas y, de repente, se te atragantan aquellas asignaturas en las que siempre te luciste y destacaste o cuando aprendes que hay momentos de soledad no elegidos que tienes que sobrellevar.
Atléticamente, ¿qué supuso para ti este cambio?
El despegue de mi carrera deportiva. Nadie apostaba por mí. Incluso intuía que mi familia albergaba alguna duda sobre aquel presente. Lo que tenía claro es que había una persona que creía plenamente en mis capacidades y esa era mi entrenadora Rosa Colorado. Ya no necesitaba más.
Pasaste a entrenar a las órdenes de una de nuestras atletas más importantes y reconocidas, Rosa Colorado, y tenías como compañeras a atletas como Teresa Recio y Beatriz Santiago. ¿Fue la salmantina una buena escuela para ti?
Desde luego. La mejor que he podido tener porque me han tratado siempre como una adulta que se responsabiliza de sus acciones, en lugar de ser una niña protegida por su familia. Gracias a ellas me he formado en una línea determinada que podía haber sido otra igualmente válida, pero estoy contenta porque he aprendido en lo personal y en lo deportivo. Se entrena duro en Salamanca y he recogido el testigo del gusto por ese trabajo duro y bien hecho.
¿Qué se puede llegar a aprender junto a atletas de tanta valía?
Experiencias. Vives con ellas cosas que más tarde aprenderás a valorar. Te ponen de antemano en situaciones por las que tarde o temprano pasarás tú, así que cuando esas cosas te ocurren entiendes más y mejor. Siempre me ha gustado escuchar y observar a la gente mayor que respeto y ellas se lo ganaron por sus cualidades, su criterio objetivo, lealtad, sinceridad, responsabilidad para con sus obligaciones, sacrificio, además de pasión por el atletismo.
¿Te resultaba fácil compaginar la vida atlética con la estudiantil?
Creo que es lo que mejor puede compaginarse. De hecho hasta el año pasado he seguido formándome tras descartar la idea de buscar un trabajo que exigía estar más de 8 horas (sin incluir desplazamientos). Ya no recupero igual y necesito más tiempo que antaño para descansar, por ello este año he decidido compatibilizar mis entrenamientos con trabajos a tiempo parcial como entrenadora que no exigen jornadas completas y que me aportan la seguridad de un ingreso a pesar de posibles lesiones que impiden generar efectivos. Echando la vista atrás recuerdo que me levantaba a las 7 de la mañana para hacer la primera sesión y me acostaba a media noche o a las 2 de la mañana si tenía exámenes tras entrenar y estudiar, no solía faltar a clase o prácticas soy de las que retiene información en clase y ser autodidacta me requería más tiempo. Pude aguantar ese ritmo de los 18 a los 23 años.
¿Contabas con algún tipo de apoyo por parte de la Universidad para facilitar tus entrenamientos y competiciones?
Existía el “Programa Mercurialis”, que te facilitaba el cambio de fecha de exámenes si coincidía con la fecha de competición. Ademá,s también existía una cuantía de dinero por méritos deportivos en función de su importancia. Viví la época dorada del club de la Universidad cuando Rosa lo dirigía. Ahora la cosa es muy diferente y no se sigue trabajando en la misma línea.
Como buena aventurera, hace 4 años volviste a cambiar de aires, optando en esta ocasión por Madrid y el afamado grupo de entrenamiento de Antonio Serrano ¿Qué te llevó a elegir esta opción?
En 2006 volví a lesionarme y no me sentía con fuerzas para continuar practicando atletismo. Pensé en ir a Cádiz y empezar a preparar mi tesis porque no sentía ilusión ni motivación en seguir corriendo. Me sentía derrotada pero decidí darme una última oportunidad en Madrid ya que siempre me pregunté si con tantas facilidades como las que allí había podría terminar de explotar como atleta. Me llamaron la atención sobre Antonio Serrano y tras explicarle a Rosa que no podía seguir me fui a Madrid para ver si me acogía su grupo. Lo único que buscaba entonces era volver a disfrutar. En aquella época contacté con una profesional del área de la psicología deportiva Toñi Martos, con la que compartí conversaciones e inquietudes y con la que sigo manteniendo el contacto en calidad de amiga.
¿Sientes que has ido evolucionando en todos estos años en el mundo del atletismo?
He evolucionado como persona y como atleta. Esto también se ha traducido en nuevos méritos deportivos que valoro cada vez más puesto que cada año me cuesta más ponerme en forma y destacar. Soy consciente de que cada temporada la dedicación por parte de los atletas es más especializada por lo que hay más competitividad y mayor lucha para lograr un puesto destacado.
De la cuadrilla de Antonio Serrano, ¿con quién sueles compaginar sesiones de entrenamiento?
He compartido entrenamiento con todas, desde Loli Checa, Cristina Jordán, Diana Martín, Alessandra Aguilar y otros chicos que me han ayudado en momentos determinados. Actualmente entreno sola y de vez en cuando comparto rodajes con Tamara Sanfabio, Alessandra y Diana. Es con Aless con la que más sesiones he compartido.

¿Sois muy respetuosos con las sesiones planteadas por vuestro entrenador u os picáis a menudo un poco más de la cuenta?
Me es difícil no entrar al trapo aunque tras el primer año de entrada en un grupo aprendes por experiencia a llevar tu ritmo y no entrar a todas las batallas. Recuerdo un entrenamiento de 8km con Diana en el bosque en el que como le expresé sinceramente al terminar, había competido en lugar de entrenar. No se si he aprendido a mantenerme al margen de “piques” o que el cuerpo no me permite entrar a esas batallas diarias. Suelo respetar siempre mis entrenamientos y ya no suelo ir más rápido de la cuenta, no porque quiera sino porque ya no puedo. Aciertan 100% con los ritmos que estoy capacitada de mantener y ya no soy tan impetuosa, voy más calmada.
¿Con qué tipo de entrenamientos te sientes más a gusto?
Me gustan mucho las series cortas (400-500) con poca recuperación a ritmo de competición, los rodajes controlados y rodajes con cambios de ritmos. Por supuesto disfruto muchísimo con un rodaje largo ritmo extensivo y si voy en buena compañía mejor.
¿Cuáles son los que más te amargan la existencia?
En general, todos me gustan, aunque me dan cierta pereza los rodajes ritmos crecientes, ya que debo estar muy concentrada para mantener un ritmo exigente y subirlo cada kilómetro. Con las series de 200m me ocurre lo mismo, debo mantenerme centrada para que no se me vaya 1-2 segundos un 200m. Sin duda, en lo que he tenido que trabajar es en cambiar el chip para afrontar varias series largas (>2000m) en pista. Ese sería mi talón de Aquiles, no me importa hacer series largas en el anillo verde alrededor de la pista en la Blume, en el bosque, en un camino, pero dar más de 2,5 vueltas a la pista se hace duro.
Tú eres una incondicional de las pruebas de campo a través, cuya temporada ya está en su máximo apogeo, ¿cómo habéis planteado este año 2011-2012?
Salgo de una lesión que me ha mantenido alejada de la carrera a pie desde julio e hizo que me retirara en el nacional el pasado agosto así que mi objetivo es volver a entrenar con total normalidad. Creo que podré conseguirlo en diciembre aunque en la última semana de octubre ya llegué a los 75km semanales, todavía sin poder incluir ritmos específicos (sub 3´30”), sin doblajes y sin técnica de carrera, multisaltos o algún tipo de velocidad. Por tanto creo que puedo estar en muy buena forma en febrero y marzo y realizar un buen Campeonato de España de cross además de cumplir con los compromisos de mi club (Campeonato de España de cross y Campeonato de Europa de cross por clubes). También me gustaría acudir a todas los crosses posibles del Circuito ANOC para poder puntuar y optar al Premio Seoane Pampín a los mejores crossistas del año.
¿Cuál es el objetivo prioritario para esta época invernal?
Sin duda tengo mi cabeza puesta en febrero y marzo, sobre todo en el Campeonato de España de cross. El año pasado me dejé seducir por la pista cubierta y aunque no me atrevería a asegurarte que este año no repitiera sí que tengo claro que este año para mi el cross es prioritario y no quiero perder ese enfoque por otras experiencias que ya he vivido, como la que disfruté el año pasado en el Campeonato de Europa Indoor.
¿Y para el verano? ¿Te ves luchando por alguna plaza para el europeo de Helsinki o los Juegos Olímpicos de Londres?
Sinceramente creo que estoy más cerca de unos europeos de pista que de la olimpiada, que se me antoja ahora mismo un reto de difícil consecución. Siempre me he caracterizado por soñar siendo realista y aunque no lo descartaría creo que es francamente imposible. Más cuando el año pasado me he pegado para ni siquiera bajar de 16´ en el 5.000m. También es cierto que la lesión y sobre todo la falta de pruebas de calidad de 5.000m y 3.000m femenino en nuestro calendario hace casi imposible que un atleta pueda preparar esta prueba.
Tú has sido internacional una docena de veces, ¿cómo recuerdas la primera vez que representaste a España?
Creo que alguna más si contamos las internacionalidades de categorías menores. La primera vez, como la última el pasado febrero, se mezclan una sensación, ilusión, triunfo, bienestar, satisfacción, y sobre todo, de gratitud hacia todas las personas que te han ayudado, apoyado o animado y de salir a entrenar para estar en forma para la gran cita. Esa experiencia es la que te hace seguir y la hace que merezca todo la pena.
¿Qué se siente cuando eres consciente de que hay detrás “todo un país” apoyándote?
No diría todo un país, puesto que nadie me conoce al no ser tan mediática como otras estrellas. Sin embargo, valoro mucho el seguimiento de la gente cercana y de los desplazamientos que los amantes del atletismo hacen para seguir de cerca mis actuaciones y la de mis compañeras en un campeonato internacional. Realmente hace mucha ilusión que quieran hacerte una foto contigo, que te animen por tu nombre o que te reconozcan por la zona de calentamiento. Un trabajo tiene valor porque alguien lo reconoce y ellos son los que permiten que nuestra actividad tenga interés, valoran nuestro esfuerzo y dedicación y son momentos en los que me siento privilegiada.

Hablando de país, ¿crees que en España se os valora a los atletas como os merecéis?
Sería para mí un largo debate. Por una parte considero que nuestra situación es bastante precaria. Por ejemplo, aunque me he preocupado de formarme, a mis 30 años carezco de cualquier tipo de experiencia laboral salvo la que me he labrado en contratos de prácticas de poca validez de cara a empresas por lo que el momento de retirada se augura complicado. Por otro lado, tampoco tenemos una seguridad social o nómina, por lo que tienes que hacerte de algún seguro privado y saber manejar el dinero que te llega en los buenos momentos para cuando no sean tan buenos. Sin embargo, en España un atleta de determinado nivel puede vivir de una profesión que para muchos es un hobby. Tienes la ventaja de hacer muchos contactos, aprovechar las oportunidades en forma de becas de estudios, becas económicas.. En general opino que los atletas no salimos mal parados en una valoración general de nuestro reconocimiento público, lo que también nos ayuda a asociar nuestra imagen a marcas lo que hace que el círculo de ingresos aumente y nos permita seguir manteniendo un nivel en la alta competición. Considero que para evitar lamentaciones debes conocer bien las reglas del juego antes de empezar para no llevarte engaños.
¿Crees que las ayudas públicas y/o privadas son suficientes?
En mi caso concreto he empezado a trabajar unas horas semanales para cerrar el año con suficientes ingresos, pero es cierto que no soy un Jesús España o un Chema Martínez. No podemos dormirnos y esperar que nos lluevan ayudas aunque es cierto que un atleta necesita tranquilidad y seguridad para desarrollar su potencial. Para mí no es suficiente ni deseable a estas alturas que sea mi única fuente de ingresos.
Actualmente militas en el F.C. Barcelona, entidad que ha decidido recortar el presupuesto destinado, entre otras, a la sección de atletismo, ¿cómo sienta eso cuando ves los sueldos y primas que reciben los compañeros de la sección de fútbol?
Cada uno debe recibir lo que genera. No quiero recibir más que lo que merezco.
En varias ocasiones has subido al podio para celebrar la consecución de una medalla por equipos con la selección española de campo a través, ¿qué supone para una atleta, en lo personal y en lo deportivo, un logro así?
Parecía un premio imposible. Tras mi última medalla internacional en el Cto. de Europa sub-23 de pista y el Cto. del Mundo Universitario de Cross pensé que ya no tendría más oportunidades de subir a un podio en un campeonato internacional ya que pasaba a categoría absoluta. Me equivocaba. Lo que sí que me ha decepcionado es la poca repercusión de dichas medallas (oro en Toro 2007, oro Iberoamericano en 2008 y bronce en Dublín 2009), no sólo mediática sino de cara a consecución de becas, ayudas médicas, patrocinios deportivos o aumento de caché en pruebas. Para ser sincera me ha reportado mucho en lo personal y poco en lo práctico.

En lo económico, ¿qué premio suele percibir una atleta española proclamada campeona de Europa de cross por selecciones?
Si no creo recordar, creo que nos repartimos unos 4.000 euros (entre las 6 componentes del equipo) por ser terceras y unos 6.000 u 8.000 por ser oro en Toro, pero hace mucho tiempo y tengo mala cabeza para los premios, no suelo fijarme en esas cosas antes de correr, me llega la sorpresa una vez cumplido el papel. No es algo que me vaya a hacer correr más. El premio importante es recibir la beca nacional (<6.000euros/año) pero esa sólo la consigues si llegas entre las 16 primeras en un Europeo, algo francamente complicado, hay mucho nivel.
Además, en otros, has sido campeona iberoamericana de 5000 metros, ¿cómo describirías la alegría que supone verse con los colores de España en lo más alto de un podio internacional?
De nuevo un mérito que sólo te reporta en lo personal. Valoro gratamente esa experiencia y esa medalla pero de nuevo, a efectos prácticos, poca rentabilidad. Es cierto que ser internacional con la selección te confiere facilidades como ser proclamada en el BOE como DAN (deportista de alto nivel), hacer currículum y optar a becas regionales, lo cual también es valorable.
Sin embargo, se te resisten el oro y la plata en los nacionales absolutos de 3000m en pista cubierta y de 5000m al aire libre ¿Qué te falta para poder subir al podio en alguna de estas dos pruebas?
Ser la mejor y/o ver mi oportunidad.
Tú tienes muy cerca de una atleta, extremeña como tú, llamada a ser tu relevo, el de Alessandra Aguilar, etc. ¿Qué futuro le auguras a Cristina Jordán?
Es una chica con buenas cualidades y con buena escuela. El futuro es suyo aunque aún debe aprender a base de experiencia. Se está dando cuenta de que hay que tener calidad pero también entrenar duro porque tus rivales son igual de buenas que túy no siempre salen las cosas como uno quiere. Ha tenido una buena trayectoria y va a seguir progresando. Está en buenas manos.
Fuera del ámbito atlético también eres bastante activa y aventurera ¿En qué lugares del mundo te gusta perderte?
Cualquier montaña es buena. Sobre todo lugares naturales, poco poblados de cultura sencilla donde la globalización no haya llegado.
¿Qué buscas cuando decides salir a ver mundo?
Nada en concreto aparte de saciar mi curiosidad y mi necesidad de moverme.
Tú, que eres Licenciada y Doctorada en Ciencias Ambientales, y mirándolo desde ese prisma, ¿cómo ves el futuro de nuestro planeta?
Me he resignado. Tenemos y tendremos lo que queramos que sea y yo no puedo hacer nada salvo trascender a las personas cercanas a mí. No tengo ni idea de lo que pasará, sólo se que el mundo seguirá mientras que la especie humana puede que alguna vez desaparezca. Sobre todo creo que deben retomarse ciertos valores de respeto, de vida sencilla, de disfrutar de lo natural y de pensar que hay otras especies bellas a las que les robamos el hábitat. Creo que vamos en un tren de alta velocidad, pero para mi esperanza cada vez conozco a más personas que buscan alternativa a lo que consideramos estado de bienestar, luchando por huertos comunales, contra un crecimiento cuantitativo en pro del cualitativo, contra la especulación urbanística y defensa de la biodiversidad. Está muy de moda hablar de la “huella ecológica”, se trata de evitar las repercusiones negativas de nuestro paso por el planeta tierra.
¿Cuáles son los lugares del mundo más extraños donde has estado dándole a las zapatillas?
Sin lugar a dudas Australia. Me gustaría repetir la experiencia. Siempre soñé, cuando estaba en la facultad, con hacer algún tipo de intercambio con otros/as atletas estudiantes de otros países para aprender tanto sus métodos de entrenamiento como su idioma. Me extrañaba que no hubiera un programa de verano en aquellos entonces que satisficiera esa necesidad que tenía. Siempre he mirado con “envidia” a mis compañeras que se fueron de Erasmus al extranjero para estudiar.

Cuando el atletismo deje de ser tu profesión, ¿dónde te gustaría desarrollarte profesionalmente?
El tiempo lo decidirá. Pero me gustaría estar 1-2 años en un país angloparlante.
¿Qué importancia tiene para un deportista de alto nivel tener unos estudios universitarios?
Yo estudié porque no soy muy espabilada para los negocios. Cada uno debe hacer aquello que se le da bien. A mí me gustaba estudiar y aprender cosas nuevas cada día. Eso te da cierta credibilidad en tu carta de presentación. Considero que es muy importante labrarte alternativas a tu vida deportiva.
Comenzamos soñando y lo acabaremos de la misma forma ¿hacia dónde te llevan esos sueños?
Ahora mismo a seguir viviendo con un estilo de vida que yo he decidido. Haciendo lo que me gusta, lo que no significa que siempre haga lo que quiera.